Boku no hero academina no me pertenece si no a Kohei Hirokoshi

EL TIEMPO ES MI ALIADO, LA ESPADA ES MI CAMINO

Y TU ERES A QUIEN DEBO PROTEGER

El tiempo paso mientras Izuku entrenaba de día como caballero y de noche como druida. Dejo su cabello crecer a pesar de la oposición del rey supremo pero al menos podía darse ese lujo como mujer.

Al principio su deseo le pareció una buena idea pero conforme iban pasando las semanas, su deseo se convirtió en cicatrices y fracturas. No negaría que existieron veces en las que deseaba dimitir pero el recuerdo del dragón le daba el valor para seguir con su encomienda.

Y hoy por fin sus entrenamientos darían fruto ya que su maestro le otorgaría su armadura junto con su espada y su madre le cedería el título de druida de la gran falla.

-Mi querido aprendiz, se por los dolores que has tenido que pasar para llegar hasta aquí y del sufrimiento que estas destinada a cargar pero puedo ver la resolución en tu mirada y sé que no dudaras del camino que has elegido por ello te concedo el honor de portar la armadura que una vez le perteneció a mi mano derecha Nighteye, el al igual que tu podía ver el futuro- el rey supremo tenía la armadura sobre una manta sagrada, el color oscuro de esta contrastaba con lo blanco de la iglesia- pero eso no le detuvo en ningún momento de entrar al campo de batalla. Mi querido aprendiz por medio del poder que se me fue conferido por el santo grial, utiliza esta armadura con honor y embellécela con la nobleza de tu corazón. Por ello jura una vez más por aquellos que amas y eres devota

-Yo Midoriya Izuku que me he encomendado al camino de la espada juro por mi orgullo que jamás manchare el nombre de mi antecesor y nunca traicionare a quien serviré en las futuras batallas-mantuvo la mirada en el piso sintiendo el acercamiento de su maestro el cual desenvainaba su espada.

-Yo Yagi Toshinori el rey supremo que una vez guio al rey Arturo y a la mesa redonda te concedo el título de caballero y como voto de buena fe te otorgo la espada que le perteneció a mi maestro Gran Torino-le pidió que se levantara –su nombre es Avalon, joven caballero. Ella te guiara en medio de la oscuridad y te protegerá en el campo de batalla- le extendió la espada que tenía el mismo color que la armadura al igual que la empuñadura.

-Gracias por concederme este honor rey supremo, estaré eternamente agradecida con usted y mantendré en alto mis principios ante cualquier adversidad- tomo la espada con cuidado sintiendo el peso que representaba.

-Felicitaciones Izuku, por fin eres un caballero-Inko se acercó para abrazarla y de paso también al rey supremo el cual mantuvo su espada en alto para no lastimar a esa emotiva mujer.

-Mamá ten cuidado que tengo a Avalon en mis manos- la regaño pero acepto el abrazo, posiblemente ese sería uno de los últimos que le daría sin que una armadura se interpusiera entre ellas.

-¿Qué más da? Ahora mi bebe es alguien sorprendente y pronto será una verdadera druida- brincaba de alegría, no pensaba que diez años se pasarían tan rápido- ahora tienes quince, eres toda una jovencita

-Mamá, no llores porque me harás ponerme sentimental- empezó a pestañear intentando asustar las lágrimas.

-Bueno ya que está cerca de anochecer, es hora de que te prepares para tú ceremonia, vete a dar una ducha y guarda los obsequios del rey supremo-Inko la empujo hasta la salida de la iglesia donde Izuku hizo un puchero al no poder probarse la armadura. Bueno se la pondría en la mañana así que esperaría hasta entonces aunque se llevaría a Avalon con ella-Como pasa el tiempo no crees- la vieron irse corriendo cargando a duras penas la enorme espada.

-Sí, ya se ha convertido en toda una mujer. Solo espero que no la lastimen a donde sea que ella vaya

-La lastimaran, sabemos eso mejor que nadie pero debemos ser fuertes y darle nuestro apoyo cuando ella lo necesite-Inko sonrió a Yagi dándole un abrazo- gracias por ser tan paciente con ella

-Gracias a ti Inko por dejarme cuidarla como un padre lo haría

-Nos vamos a poner sentimentales- dejo de abrazarlo, tratando de ocultar su sonrojo- si quieres puedes esperarnos en lo que acaba la ceremonia-le ofreció mientras Yagi recogía la armadura-nos vendría bien un poco de compañía masculina

-Si las hadas y los dioses me lo permiten, estaré ahí- sonrió acariciando el casco recordando los últimos momentos de su mejor amigo.

Dando paso a la noche, donde la luna se encontraba en su punto más alto tanto Inko como Izuku vestían con las túnicas que solo les eran conferidas a las druidas de linajes antiguos.

-Bien, empecemos-Inko junto sus manos tratando de calmar el ambiente, ver a su hija tan nerviosa le daba motivos para seguir adelante- Madre tierra, tu que nos concedes tu bendición y el poder de curar a los débiles permítenos esta noche que la pequeña druida Midoriya Izuku sea una contigo-las hadas que estaban cerca empezaron a cantar de manera amena en coro con el canto del viento. Inko se acercó a su hija entregándole un ramo de flores cristalinas.

-Madre Luna tu que nos bendices con tu luz permíteme amar a los heridos y guiar a los perdidos- Izuku tomo una flor acercándola a sus labios donde estos fueron cortados por los pétalos tiñéndolos de rojo-madre de los cielos yo que aun soy una recién nacida pido tu bendición para suceder a aquella que me trajo al mundo

-Humildemente pedimos a los dioses que bendigan a esta pequeña en su presente y en su futuro –las dos tomaron el ramo de flores y estas comenzaron a deshacerse convirtiéndose en un líquido similar a la sangre-yo Inko Midoriya he visto tu amor hacia la tierra por ello te confiero mi título de druida de la gran falla-el líquido dejo libre la mano de Inko para concentrarse solo en Izuku.

-Acéptame como parte de ti Madre Tierra y juro amarte como tú lo has hecho conmigo-no termino de decir su juramento cuando sintió que su mano ardía pero soporto el dolor. Aquel líquido en el que se habían convertido las flores ahora se introducía en su piel como fuego formando en el dorso de su mano la marca distintiva de una druida de alto rango.

-Felicidades Izuku, ahora tu y yo tenemos el mismo rango-Inko aplaudió tratando de contener su alegría, las hadas que estaban acompañándolas empezaron a festejar al ver el éxito de la ceremonia- bien es hora de festejar que hoy la luna te ha recibido en su regazo

Yagi al escuchar los ruidos se fue acercando con cautela, sabía que las hadas no lo veían con buenos ojos pero al parecer esa noche sería distinto ya que hasta lo arrastraban hasta donde estaba la familia riendo como nunca.

Bailaron y comieron mientras cantaban. Parecía un festín digno de dioses e incluso Yagi se atrevió a compararlo con las fiestas que se llegaron a dar entre los miembros de la mesa redonda.

Izuku vio que las hadas y su madre seguirían festejando, por ello decidió que era mejor apartarse. Se sentó en el extremo del claro admirando el cielo mientras acariciaba la marca que le había otorgado la luna.

-Veo que estas de buen humor Joven Midoriya- el rey supremo se sentó al lado de ella para acompañarla.

-Sí, ahora estoy a dos pasos para cumplir mi sueño-Yagi la miro angustiado, él sabía bien que los sueños a veces eran juegos crueles del destino y el verla a ella ahogarse en el suyo le provocaba un malestar en el pecho

-Joven Midoriya, a partir de este momento tu camino será forjado por medio de las decisiones que tomes. No olvides que la vida está llena de trampas

-Lo entiendo bien maestro y antes de que llegue al amanecer si no es mucha molestia cuénteme acerca de su primer discípulo y del arma que empuñaba- miraban el cielo donde las estrellas esa noche eran más deslumbrantes de lo normal.

-De acuerdo, creo que puedo decirte acerca de ellos -saco su espada, acariciando levemente el filo- Excálibur es tal cual como cuentan las leyendas. De filo incomparable y empuñadura de oro, esta es una de las siete armas divinas que nos concedieron los dioses

-¿Armas divinas? Es la primera vez que escucho eso maestro

-Del tiempo en que he estado en este mundo solo he conocido a Excálibur, las demás son un misterio para mí pero se sus descripciones

-¿Me dará una última lección maestro?- rio sin apartar la vista del cielo tratando de contener su emoción por aprender un misterio más de ese extenso mundo.

-Sí, creo que necesitaras saber sobre estos tesoros ya que en los cuatro reinos los buscan con desesperación- se cruzó de brazos sin ocultar su sonrisa-Excálibur era una espada que te permitía cortar cualquier cosa, sin importar que tan grueso fuera o si el material era de una formidable densidad y aunque esto no lo sé con certeza el Rey Arturo me decía que la voluntad de sus caballeros vivía en ella y esto la hacía un arma formidable al igual que noble

-Pero después de la muerte de Arturo a manos de Mordred esta desapareció ¿Verdad?-Izuku movió su mano tratando de acostumbrarse a la marca de las druidas.

-Es correcto, a pesar de que la busque nunca pude dar con ella. Los pocos caballeros que quedaron mantuvieron su juramento y se dispersaron por estas tierras así dando paso al nacimiento de las naciones actuales

-Es comprensible ya que su nación se encontraba en el completo caos, yo en su caso hubiera hecho lo mismo aunque me hubiera desplazado más al norte

-Yo hubiera escogido el sur pero no somos quienes debemos juzgarlos-bajo la mirada, concentrándose en su espada-existe un portal que es capaz de convocar cualquier tipo de armas, hasta las más insignificantes, hasta las más monstruosas. Su nombre es La puerta de Babilonia

-¿Babilonia? ¿Cómo la ciudad que fue arrasada tras la guerra de mil años?

-Sí, esa misma aunque no se sabe exactamente como uno podría considerar un portal como un arma divina- dejo su espada de lado contemplando a su aprendiz-Después siguen las lanzas gemelas, no poseen un nombre como tal pero son conocidas como la representación de Caín y Abel

-Los conozco, eran el hermano bueno y el otro malo-mordió sus labios tratando de recordar bien la historia de esa traición.

-Llamarlos de esa manera es un poco erróneo pero así es más fácil de explicar-acaricio la cabeza de Izuku teniendo cuidado de que ese revoltoso cabello no se atascara en su armadura- la lanza que representa a Caín maldice el alma de aquel que perfore, no podrá ir al paraíso ni al infierno. Solo vagara por la tierra hasta el fin de los tiempos

-Ugh, eso es un poco excesivo-Izuku saco la lengua con desagrado, si portara esas armas nunca perforaría a alguien con Caín. Odiaría a sus enemigos pero nunca les desearía tan cruel final.

-Lo sé pero para eso se encuentra Abel, la otra lanza permite desvanecer la maldición de su gemelo pero con una condición. Serle fiel a su portador

-Entonces hablando de manera hipotética maestro, si yo llegara a perforarle un brazo con Caín usted quedaría maldito pero si decido perdonarlo puedo atravesarlo con Abel y usted me seria fiel por el resto de su vida ¿Me equivoco?

-Estas en lo correcto, aunque Abel tiene su propia habilidad y es de curar cualquier herida sin importar que esta sea o no mortal pero con un costo-se quedó en silencio tratando de buscar las mejores palabras-una vida a cambio de otra

-Una decisión difícil maestro- se aliso su vestido incomoda, ella si tuviera que escoger entre dar su vida o salvar a su rey. Escogería a su rey sobre todas las cosas pero la vida que se le había otorgado gracias a su madre también era preciada…Estaba en un dilema.

-La siguiente arma es conocida como La Bête du Gévaudan o la bestia de Gévaudan, no sé exactamente como es su forma pero se cuenta que con esta arma uno puede apoderarse tanto de los cielos como de la tierra misma

-Según yo se los dragones ya son dueños de los cielos-hizo un puchero, nadie le podía ganar esos terrenos a los dragones.

-No te enojes, son solo relatos que fueron contados por alguien. Hasta el día en que yo pueda ver esa arma confirmare o no su poder

-Yo también maestro y créame que demostrare que ese mito es toda una mentira

-Antes de que empieces a idolatrar a los guerreros de Iskandar y a su linaje permíteme que termine de explicarte en qué consisten las demás armas-se aclaró la garganta-la siguiente arma se llama Ápate, no tiene una forma definida ya que se amolda de acuerdo a la voluntad de su maestro. Puede ser un escudo, una espada, un arco o incluso una armadura, es un arma engañosa pero que obedecerá ciegamente a su poseedor

-Yo la quiero- alzo su mano apuntando hacia el cielo-los dioses pueden ser un poco benevolentes conmigo y permitirme usar esa arma

-Soñar no es malo pero no dejes que esos sueños se conviertan en tu perdición joven Midoriya

-Que malo es maestro, deje que mis sueños se hagan plegarias por lo menos- golpeo el suelo al lado de ella, a veces los comentarios de su maestro le bajaban bastante la moral- por favor siga con el tema de las armas

-Bien, la siguiente se llama Circe. Se comenta que esta arma no sigue ninguna regla, puede pasar por el plano de los vivos y de los muertos sin ningún problema y antes de que preguntes. Eso significa que puede convertir la tierra estéril en fértil en cuestión de segundos y puede quitarle la vida a alguien en un pestañeo o concederle la inmortalidad a cualquier mortal

-¿Es como Abel? En el sentido de que puede curar cualquier herida solo pagando el precio o algo similar

-No sigue esas reglas, no necesita pagar un precio. Se podría decir que es de las armas más convenientes, pero el problema radica en que incita al poseedor a cometer actos atroces como el infanticidio ya que provoca que su mente entre en un "trance" similar a un sueño

-Por favor maestro no siga, ya me doy una idea de por dónde va el asunto- alzo su mano para detenerlo- pasemos a la siguiente arma si no es mucha molestia

- De acuerdo- se sobo la mandíbula, el frio del bosque de las druidas estaba ligeramente más frio-Berserker, es un arma temible. Se cuenta que solo aparece ante aquellos que lo han perdido todo y se encuentran al borde de la locura, estas pobres almas obtienen una fuerza que sería capaz de doblegar a los dioses pero el precio por adquirir tan terrible arma es que el corazón y el alma del portador se desecharan y solo quedara un cuerpo que se moverá por puro instinto

-En resumen, está diciendo que entre mayor sea el poder del arma. Mayor será el precio que se pagara por usarla

-No necesariamente, Excálibur es una espada formidable y no tenía un precio a pagar por utilizarla- se levantó ya que vio a Inko cargando unos cuantos troncos-aun tienes tiempo para recapacitar

-No hay nada en que deba pensar rey supremo, mi único deseo es serle fiel al rey dragón

- Espero que ese deseo no se convierta en tu maldición- se alejó para darle espacio y que pensara mejor las cosas.

-No se hará una maldición, estoy segura de ello-acerco su mano a sus labios depositando un beso entre sus dedos dirigiendo sus sentimientos al reino de Iskandar esperando que estos llegaran a aquel dragón dorado de ojos iguales al atardecer.