Ningún personaje de éstos drabbles me pertenecen. Todos pertenecen al sádico del tío Riordan.


Adicción.

Nico era adicto al joven Jackson. Adicto a su aroma, el cual siempre era el mismo: brisa marina mezclada con dulces.
Adicto a su presencia: Percy siempre parecía estar de buen humor, e intentaba ocultar sus debilidades.
Adicto a sus abrazos: era el único momento en el que podía ruborizarse y él no se daría cuenta.
Adicto a su tacto: éste era suave, como intentando no quebrarlo.
Y, lo peor de todo, era que... Por los Olímpicos, era adicto a Percy Jackson.