Capítulo beteado por Tamara Escobar (Tammy Swan de Cullen), Betas FFAD www . facebook groups / betasffaddiction (sin espacios)

Capítulo 3

Emmett intentaba detener a Edward, pero le era imposible. Este parecía desquiciado. En los veintitrés años que tenía de conocerlo nunca lo había visto así.

Bella gritaba que se detuvieran, pero ninguno ponía atención. Demetri golpeó a Edward en el abdomen, y este a pesar de la falta de aire, respondió con un golpe en la mejilla derecha. Los dos estaban aturdidos y todos los ahí presentes pensaron que la pelea había terminado, se equivocaron. Edward se aventó sobre Demetri cayendo al piso, los golpes no paraban, ambos sangraban: nariz, boca, cejas, hasta sus nudillos por algunos golpes desviados.

Los hombres que asistieron a la cena de bienvenida estaban emocionados por la clase de combate entre esos dos, incluso Carlisle. Las mujeres estaban asustadas porque ya no se trataba de una simple pelea, ellos querían matarse. Dos de ellas tenían lágrimas en los ojos.

—Alguien haga algo. Se van a matar —gritó Bella, tratando de acercarse.

—No cielo, te pueden lastimar. —Renée la detenía de un brazo.

—Es mi culpa —dijo entre sollozos—. Demetri vino porque yo se lo pedí.

Los sollozos desgarradores de Bella tuvieron el resultado que no obtuvieron los hombres que intentaban separarlos. Los dos voltearon a verla, pero la mirada de Demetri se desvió a Tanya que tenía sus ojos inundados de lágrimas.

—Bella —la llamó Edward.

—Eres un cavernícola incivilizado. —Ella se sintió aliviada al ver que se separaron, pero tenía mucho que decirle a su amigo—. No sé con qué derecho te crees de venir a mi casa a hacer esos espectáculos. —Evitó a Charlie que la quiso calmar— Sí, estás celoso de Demetri.

— ¿De qué estás hablando? —Los ojos de Edward brillaron de una manera que Bella no sabía distinguir.

—Tanya esta contigo y Demetri conmigo, no tienes porque temer. Él no te la va a quitar. –Él negó con la cabeza. ¿Por qué parece decepcionado? Se preguntó.

—Chicos, creo que es mejor calmarnos —pidió Renée—. Mañana que estén tranquilos hablan.

–No pienso volver a hablar contigo, Edward Cullen. —Sin esperar repuesta subió corriendo a su habitación.

¿Tanto le dolía ver al ex de su novia? ¿Qué le había platicado Tanya? No podía culpar a Demetri, si ella tuviera la oportunidad de descargar su ira con Tanya no la desaprovecharía, tal y como su nuevo amigo lo hizo. Tenía un nuevo amigo, pero perdía algo más grande. A Edward. ¿Era infantil su modo de reaccionar? No sabía como hacerlo de diferente manera, jamás experimentó ese tipo de situación. En el instituto la perseguían, su primer novio le rogó para que no lo dejara.

¿Cómo se enfrentaba a eso? Ahora ella era la que perseguía –no que fuera la acosadora número uno de Edward–, pero si rogaba porque la volteara a ver, porque se diera cuenta que eran el uno para el otro.

— ¡Qué patética soy! —Se llevó una almohada a la cara.

—Perdón por entrar así. —La voz venía de la ventana que daba al jardín trasero.

—Demonios te vas a matar. —Se levantó de la cama para abrir bien la ventana y dejar que Edward entrara—. Te aburriste de la vida y te quieres matar.

—Tenemos que hablar —suplicó.

—No hay nada de que hablar. —Caminó a la puerta—. Ya que probaste que estás listo para ser Spider-Man sal de mi cuarto.

—Me niego. —Edward se sentó en la cama—. No podemos perder nuestra amistad por un tipo que…

—Alto. —Hizo una señal para que cerrara la boca—. Demetri no tiene nada que ver en esto, si no recuerdas todo es tú culpa.

—Sigues enojada por lo de Tanya.

—No se trata de Tanya. Se trata de que no me creíste, soy tu amiga. —Se mordió la lengua, ahora odiaba ser su amiga—. Sabes que odio que te hagan daño.

—Bella, yo sabía que Tanya se besó con Demetri. —Desconcertada por la nueva información estuvo apunto de ahogarse.

—Lo sabías. ¿Cómo? No mejor dime, ¿por qué no me lo dijiste? —Enojada caminó hacía él.

—Porque no me dejaste. Te lo quise decir, pero tú me gritaste, insultaste a Tanya y nos corriste. —La sonrisa que apareció en su rostro aumentó el enojo que ya sentía.

—Da igual, hoy te portaste como un salvaje. Era la bienvenida de mi hermano y tus celos tontos lo arruinaron. —Para descargar todo lo que sentía lo empujó, pero él no cayó al suelo como deseó.

—Celos, no sabía que eran hasta hoy. —Sus ojos se llenaron de lágrimas por la confesión. "La ama" gritó en su interior—. Ver como te besaba.

— ¿Qué tiene que ver que me besara? Eso quiere decir que te lo puedes quitar de encima, ¿o crees que no puedo competir contra Tanya? —Cada palabra que salió de su boca provocó un desgarre en su corazón. Le importaba muy poco que Demetri creyera que la silicona rubia era la más hermosa de las mujeres, pero que el chico parado frente a ella lo creyera la mataba lenta, muy lentamente.

—Yo no dije eso, no pongas palabras en mi boca. —Ahora él era el enojado—. Eres hermosa, nunca nadie se podrá comparar contigo.

—Gracias, supongo. No eres imparcial, pero en este momento acepto el halago. —Oyó un bufido y seguido de un susurro, solo entendió una parte "que el que no quiere ver". Se sintió confundida por no entender, ¿quién no quería ver?

— ¿Te gusta? —Y ahora de qué hablaba, él vio su confusión y aclaró—. Demetri ¿Te gusta? —Ella solo asintió, no podía echar a perder el plan, no hasta que hablara con Demetri—. Tanya me dijo que no se compromete, no quiero que te haga daño.

—Sé que me quieres como tu hermana, pero tienes que dejar que yo experimente. —Claro que quería experimentar, pero no con Demetri.

—Claro, como mi hermana. —La forma en que Edward pronunció esa oración la desconcertó—. Creo que es hora de irme. —Ella lo acompañó a la puerta aunque por su cabeza pensó en vengarse dejándolo salir por donde había entrado—. Estamos bien ¿verdad?

—Sí. —Le sonrió y él beso su frente.

Llevaba dos semanas sin hablar con Edward. Se suponía que ya estaban bien. "Masoquista" le gritó la voz de su cabeza, la cual no estaba equivocada. Si quisiera dejar de sufrir por su amor no correspondido debía dejar que Edward se distanciara. Ella debía distanciarse, buscar a alguien que la quisiera, que estuviera dispuesto a darle su amor.

Demetri estaba logrando su cometido, a él lo veía todos los días pasaba por ella a la universidad y la llevaba a su departamento o luego iban al de él. Se divertía mucho, hablaban de todo tipo de cosas, podían platicar del clima y terminar en una plática para resolver la deuda nacional.

Si era sincera, le gustaba. Pero no como para intentar algo más, hoy iba a conocer a algunos de sus amigos, lo cual le recordaba que tenía que hablar con Alice.

—Hermanita. —Saltó del sofá, no oyó cuando Emmett entró.

—Fue mala idea darles las llaves, se supone que tienes que tocar —se quejó mientras lo abrazaba.

—Yo toqué, pensé que te había pasado algo por eso utilicé mi llave. —Jugó con el llavero.

—Creo que estaba dormida. —Los dos se sentaron de nuevo en el sofá—. ¿Y que te trae por aquí?

—Eres mi hermanita y como Rose se lo dirá a Alice. —Entrecerró los ojos, algo grande estaba pasando para que su hermano diera tantas vueltas—. Vas a ser tía de nuevo —gritó y comenzó a saltar tomando las manos de Emmett, los dos saltaban y se abrazaban.

— ¡Qué felicidad! Voy a ser tía de nuevo. Mamá se va a poner como loca y papá llorará como cuando se enteró de Alec. —Cuando el momento de euforia pasó, los dos sentaron de nuevo.

— ¿Qué les dijo el médico? ¿Alec ya sabe? —Emmett negó.

—Hoy nos enteramos. Acompañé a Rose para un chequeo y nos dieron la sorpresa. Ella quiso contarle a Alice y yo vine contigo. Le diremos a Alec en la noche y el sábado a la familia. —Los dos se abrazaron de nuevo, un cómodo silencio llenó la habitación, así se quedaron por varios minutos hasta que el teléfono sonó.

—Deja contesto, puede que sea Alice. —Se levantó para tomar el aparato.

— ¿Si?

—Hola Bells. ¿Cómo estás? —Torció la boca. Moría por oírlo, pero ese no era el momento.

—Hola Edward, bien gracias. —Vio a su hermano torciendo la boca.

—Perdón por no llamar, pero tenía trabajo.

—No te preocupes, entiendo. Aparte no tienes porqué darme explicaciones. ¿Llamabas por algo en especial?

—No me gusta oírte molesta y menos si es por mi culpa. —Eso la hizo sentir mal, él le habla para saludar y ella era grosera.

—Lo siento, ¿necesitas algo? —Escuchó un suspiro.

—Te extraño y pensé que podíamos salir los dos solos, estoy libre hoy y si tú quieres… —Claro que quería, pero una cosa es querer y otra deber. Y no debía, por lo menos no ese día o los siguientes, bueno no hasta sacar ese sentimiento de su corazón.

—Llegas tarde, hoy quedé de salir con Demetri y unos amigos, pero ya veremos cuando te parece. Mientras no te olvides que existe el celular o el internet, hasta puedes utilizar palomas mensajeras para estar en contacto. —"Tonta" se gritó. "Se supone que te vas a alejar".

—Creo que utilizaré las palomas. —No puedo evitar reír—. Diviértete y mañana hago llegar mi paloma.

—Yo la espero. Adiós. —Colgó.

—Crees que Demetri te ayude a olvidarte de Edward. —Su hermano la conocía muy bien. Si lo pensaba mejor, era probable que todos supieran que ella estaba enamorada de Edward.

—Con alguien tengo que probar, digo no solo está Demetri.

—Muchas veces pensé que tú y Ed terminarían juntos, pero si siguen igual de…

— ¿Igual de qué? —Era ella o todos la querían confundir.

—Igual. Así saliendo con otros, en un momento van encontrar a la persona indicada. —Emmett se levantó—. Oí que vas a salir, así que yo me voy para que te arregles. Recuerda que el sábado comeremos en casa.

—Estoy tan feliz. —Lo abrazó de nuevo—. Hermanita, ¿puedo darte un consejo? —Ella asintió—. Bueno no sé si sirva, digo… —Se pasó la mano por el cabello. —Sé que no quieres hablar con tu hermano de sexo, pero…

—Emmett cállate. —Se tapó lo oídos—. Esta plática ya la tuve con nuestros padres.

—Sé lo horrible que fue, pero mi consejo no es… Cómo te lo digo. —Se mordió el labio en un gesto que ambos aprendieron de su madre—. No me interrumpas que ya es difícil. Nunca tengas sexo, espera… —Respiró profundo—. Has el amor. Qué tonto me escucho, pero es cierto, el sexo casual no es nada comparado con hacer el amor.

—Emm ya entendí, sexo hasta el matrimonio. —Quería que su hermano se callará.

—No se trata de eso. Se trata de que oí que tú eres… —Tosió exageradamente, Bella sentía que su cara quemaba porque su hermano hablaba de eso—. Rose dijo que tú eras virgen.

—Ya basta, entendí. Ahora te puedes ir. —Lo empujó a la puerta.

—Bella, deja que termine. —Ella negó—. Lo que quiero que sepas es que la primera vez debe ser con alguien especial, es algo que recodarás y marcará tu vida.

—Vete —le gritó. Cuando Emmett estuvo fuera; azotó la puerta, suspiró y la entreabrió—. Gracias por el consejo, te juro que lo tomaré en cuenta y dile a Rose que no la mato solo porque mi sobrina depende de ella.

—Te quiero hermanita —gritó en respuesta.

No podía parar de pensar en las palabras de su hermano. Era virgen por decisión, no por falta de oportunidad. Quería que su primera vez fuera con Edward, pero estaba segura que eso no ocurriría entonces, ¿qué le quedaba? Primero olvidar el amor que sentía por Edward, hacerse a la idea que Bella y Edward jamás existiría, después de eso buscar a la persona indicada. Esperaba que fuera fácil.

—Bella, llevo hablando sola media hora. ¿En dónde estás? —Alice se cruzó de brazos molesta.

—Tuve la plática de la abejita con Emmett. —Las dos rieron—. Olvídate de eso, dime alguno de los chicos llamó tu atención.

—Ese chico Jasper me encanta, no me he aburrido y eso ya es algo. —Las dos vieron a los tres chicos que estaban con ellas. Demetri les había presentado a sus amigos porque según él necesitaba ampliar su panorama, pero para su disgusto ninguno le pareció medianamente atractivo. Bueno solo el tal Jasper, pero Alice había puesto sus ojos en él y la regla de oro entre ellas era jamás pelear por un hombre.

—Es guapo, pero no es mi tipo.

—Claro que no es tu tipo, a ti te gustan con ojos verdes… Auch. —Todos voltearon a verlas. Le había metido un pellizco en el brazo a Alice—. Eres un salvaje Isabella.

—No hables entonces.

—Olvidaré la agresión si me dices por qué Emm habló contigo de eso. —No pudo resistirse al puchero marca registrada Alice.

—Pues hablé con Edward. Él me preguntó si Demetri era el indicado, o algo así dijo.

— Bella, ¿te gusta tanto Demetri como para perder tu virginidad con él?

Se oyó un jadeo y cuando voltearon Bella sintió que la sangre abandonaba su cuerpo y de golpe regresaba para almacenarse en su cara.