Llevo un año para escribir esto, matenme. La verdad es que la inspiracion me vino pero no tenia pc para escribir y por eso tarde tanto. Pero puedo cojer otro pc y tengo los fics interesantes guardados, asi que volvere pronto! Por ahora disfruten con este capitulo

Disfruten!


Capítulo 2:

Cuando se levanto al día siguiente se encontró en la mesilla de noche con el desayuno recién hecho y una carta con su nombre. Al abrirla se encontró con la letra de Berwald-Será una carta dando explicaciones…

Querido Tino:

Siento que te debo una explicación, y esa explicación que te debo te la voy a dar*. Han pasado varias cosas desde que te fuiste, cosas complicadas, entre ellas la muerte de mi padre. Sabes que le apreciaba mucho. Por su muerte mi madre decidió emigrar a Suecia, a su pueblo natal. Te preguntaras porqué no está aquí. Ella también me abandono, hace poco, pero no es lo importante ahora. No te he sustituido. Solo mis sentimientos cambiaron, pero te sigo apreciando y creo que en el fondo todavía te quiero. Por favor, no me odies. No soportaría que tú me odiaras.

María apareció en mi vida gracias a mi madre. La contrato para limpiar la casa y cocinar ya que ella no se veía capaz de hacerlo. Podía haber llamado a mi hermana pero lleva sin dar señales de vida mucho tiempo. María era amable e intentaba animarme, hacerme sonreír, ver que la vida no era mala. Tardó dos años pero lo consiguió. Por entonces yo te escribía cartas todos los días, muchas de ellas no me atrevía a mandarlas. María me ayudo a expresar mis sentimientos por ti.

Comprendo que es duro, pero esfuérzate en, al menos, perdonarme. Tal vez podamos volver a ser amigos, como antes de tu marcha.

El que todavía te aprecia.

Berwald

Tino dejo la carta a un lado y se volvió a tender en la cama. Se le había quitado el hambre de inmediato. Sus sentimientos eran turbios y no era capaz de aclararse las ideas. Había notado que no conocía en nada a Berwald. No sabía si tenía hermanos, no sabía nada de la cara oculta que no le había contado en las cartas. Su corazón latía todavía por un amor no correspondido hacía el rubio, pero aparte todavía le odiaba. Decidió levantarse y darse una ducha fría, le despejaría las ideas. La casa parecía desierta. Hoy era domingo, pero aun así, sabía que el sueco trabajaba, donde él no sabía, solo suponía. Se quito la ropa y se empezó a lavar. Pues sí que estaba sucio después de todo el viaje en tren. Para no pensar en cosas indeseables se puso a silbar una melodía sencilla recién inventada pero que le levanto un poco el ánimo. Cuando termino decidió pasear por el pueblo. Parecía bastante bonito lo poco que había visto y quería verlo más a fondo. Se planteo el dejarle a Berwald una nota pero al final decidió que no.

Cogió una copia de las llaves y tras cerrar la puerta empezó a andar en silencio. El pueblo no era muy grande pero era tranquilo y parecía que la guerra no había llegado. Eso le agradaba. Desde la mansión había visto como algunos de los sirvientes zaristas eran asesinados además de la madre de su señor, por ser cercana a la familia Romanov. Tanto la Gran Guerra como la Civil habían dejado marcas bastante profundas en Tino y dudaba que alguna vez se le borraran. No era agradable el recordarlo pero aquí, nada de eso parecía haber afectado. En sus pensamientos llego al mercado del pueblo. Parecía que todo el mundo estaba allí, pues parecía que el pequeño pueblo se había multiplicado por 10.

Solo veías gente, gente y más gente pasear, comprar, pararse a hablar. Pronto, entre todas las cabezas rubias destaco una morena que Tino había aprendido a detestar a más que nada en este mundo. Iba a pasar de largo cuando se fijo que María se colgaba del brazo de un chico albino con unos extraños ojos rojos. Una sonrisa se fijo en los labios de Tino. ¿Qué iba a pensar Berwald cuando viera a su exótica novia con otro hombre? Negó rápidamente con la cabeza. No podía ser tan malo, ¿verdad? Pero luego se reafirmo. Si que podía ser malo, muy malo si se lo proponía, porque Berwald era suyo, no iba a soportar que se lo llevara una pelandrusca cualquiera. Al final se decidió pero pronto una mano en el hombro le detuvo.

-¡Hola! Ti…¿no? ¿Verdad?-Era aquella mujer, aquella española que había ido explícitamente a Suecia para robarle a Berwald. Pero por fuera solo pudo sonreír amable y asentir-El mercado es el mejor sitio para comprar, ¿no te parece?-Tino no pudo dejar de sonreír y sonreír mientras buscaba a aquel chico extraño. Le encontró del brazo de otra chica, esta vez rubia, pero los dos se daban algunos pequeños besos. -Berwald tiene que estar por aquí.-Al oírle nombrar al sueco se obligo a prestar atención.-Los domingos vende pequeños peluches, muebles en miniatura y todo eso…Esta varios puestos más arriba.-Tino iba a preguntar más cuando vio que se alejaba sin despedirse-Charlotte, Gilbert, ¡esperadme!-María salió corriendo hacia donde estaba la pareja, dejando a Tino con una cara de sorprendido.

Había que ver la mala educación que tenía la joven. Se quedo pensando, planteándose el ir a ver el puesto de Berwald, pero al final se quedo con la opción de ir en dirección contraria y luego volver a casa. Se quedo sorprendido por la variedad de cosas que se vendían en aquel mercado. Si hubiera tenido algo de dinero hubiese comprado algo. Eso le hizo plantearse que necesitaba un trabajo. Se había gastado sus ahorros en venir desde San Petersburgo hasta ese pueblo y si quería marcharse tendría que trabajar. Cuando el mercado se acabo decidió que era hora de volver a casa. Era ya la hora de comer. No quería volver a casa del sueco pero no le quedaba más opción, al menos por ahora.

Se estaba acercando a la casa cuando oyó voces que provenían de dentro. ¿Ladrones? Ahora que lo pensaba puede que se dejara la puerta abierta. No, se había asegurado de haberla cerrado. Y así era. Cuando puso la llave en la cerradura vio que esta seguía cerrada. Tenía miedo, y al parecer los de dentro también porque se quedaron en silencio al oír a Tino. Este tomo aire y abrió la puerta dando un portazo. Avanzo hacia el salón e iba a encender la luz cuando alguien le golpeo la cabeza con algo metálico. Pronto todo se volvió negro, así que no noto el otro golpe que se dio contra el suelo.-


*Esta entrada proviene de la pelicula "Bienvenido Mister Marshall"

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