Hola, al fin encontré la inspiración que me faltaba para este capítulo.

Sin más que decir disfruten :3

Fate zero no me pertenece exceptuando las locas ideas de mi cabeza.


La guerra del santo grial había iniciado y, no sabía cual sería su master, pues no logró divisar nada en sus sueños.

Eso si, había ido a conversar con la dama del lago y esta le respondió que al ser una guerra de Grial purificado, ella carecía de explicaciones en ese tema.

Ahora, quizás vería a Shiro nuevamente con...Rin a su lado.

Levantó la mano pesadamente mientras observaba el anillo carmesí, y se preguntaba como es que él logró ganarle si ella tenía la ventaja a su favor. Quizás, el destino se empeñaba en hacerla sufrir o le estaba regalando una nueva oportunidad.

¡No!

El era la persona más pedante y egocéntrica que conocía. Empezando por su forma de dirigirse a los demás como si fuera el único importante, pero a la trato diferente, de maneras que Shiro lastimosamente nunca logró.

Empezando por el día en que Rider le dijo que estaba loca, Gilgamesh solo sonrió y comentó que debía seguir sus ideales.

Hasta ahí era hermosa la frase.

Luego agrego las tonterías con respecto al amor que ella debía profesarle. Después de ese hecho esta su "Decreto" de que estaría en sus brazos y finalmente la propuesta de matrimonio que hasta hoy era inconclusa.

-Debo estar alucinando-Comentó mientras miraba su alcoba.

Camino ciertos pasos hasta la terraza y desde allí contempló su hermosa Gran Bretaña. Estaba muy concentrada hasta que empezó nuevamente el dolor en su cabeza, las punzadas se hicieron tan insoportables que cayo desmayada.

Fuyuki.

Pasaron ciertos días desde aquel incidente con el bisturí y Ayame no les menciono a sus padres que una extraña marca en forma de cruz había aparecido en su mano.

-Cariño cuídate mucho y, has muchos amigos-Comentó una mujer hermosa de cabello negro.

-Si mamá-Sonrió la pequeña mientras corría la autobús.

Su madre la vio desparecer a su vista, de seguro su pequeña sería como ella, y terminaría sin hablarle a nadie.

-Deja de preocuparte por eso Rin-Comentó su Esposo mientras rodeaba la cintura de la joven-Ella puede.

-Si, mejor es confiar-Sonrió-Que tal si cocinas algo Shiro-Habló divertida.

-Hecho.

Autobús

El viaje sin duda alguna era tranquilo, elegantes parque y demás que rodeaban la ruta hacia el colegio. Los niños canturreaban de las vacaciones y los lugares que visitaban; Entre ellos Ayame, quien había hecho amistad con un grupo de ñiñas.

-Oye ayame porque tienes esa marca en la mano-Consulto una chica de coletas castañas y ojos ámbar.

-No lo se, apareció ayer.

-Debes tener cuidado-Le recomendó las castaña-Ahora que lo recuerdo mi papa también tiene una de esas.

-¡Debería conocerlo!-gritó emocionada Ayame.

El destino se empezaba a forjar,

los cantos resuenan en la penumbra

y, reunirse las valerosas armaduras

que postrar a se merced

ante aquel que le muestre poder.

Las clases habían trascurrido de manera normal, ahora parecía una horda de animales salvajes intentando salir por la puerta principal.

La pequeña pelinegra, que había heredado la belleza de su madre y las artes culinarias de su padre se disponía a salir cuando escuchó un cantó a lo lejos.

Se asomó por la ventana y observó aun joven pelirrubio de ojos dorados y mirada desinteresada recitar mientras un circulo de tonos rojizos lo rodeaba.

-Ven responde a mi llamado, héroe segado por el deseo de la justicia divina, prometo representar la lanza con la que blandirás la oscuridad.

La luz se hizo segadora, la pequeña colocó sus manos para evitar la luz y luego de unos segundos las retiró

Volvió a mirar.

Una joven de una larga cabellera dorada atada en una trenza vestida de manera medieval estaba arrodillada frente al joven rubio.

-El ideal del maestro, será mi ideal-Comentó la joven-Juana de Arco a su servicios mi señor.

La pequeña se asustó al ver que habían notado su presencia e intento correr por los pasillos.

-Elimínala Rider, no quiero testigos.

-Si, mi señor-Dijo desvaneciéndose en el acto.

Corría cuanto daban sus pies para hacerlo, se enceró en el laboratorio y se tapó la boca con las manos. Escucho atenta los sonidos hasta que gritó por la cercanía de la lanza que tenía la rubia en su manos.

-muere.

No sentía dolor, debía doler según le dijo su mama, si te cortas te duele ¿No?

Abrió los ojos alarmada, pero se detuvo abruptamente al observar a una joven de rubios cabellos, unos ojos esmeralda y un vestido azul sin armadura la acompañaban, en su mano, una sombra blanquecina que tenía forma de espada.

-Es una maestro-Se asombro Juana-Eres idéntica a mí.

Era verdad, el parecido era impresionante...ahora comprendía la locura de Caster.

-Desaparece Rider, o de lo contrario serás la primera eliminada.

-Volveremos a encontrarnos-Contestó la chica mientras desaparecía.

Ayame estaba acongojada ¿Quién era ella?

La joven que al parecer de la niña parecía un princesa guerrera giró hasta quedar frente a ella.

-¿Te pregunto, eres tu mi maestro?


Hasta aquí el cap de hoy, me gustaría saber que opinan sobre él.

Saludos y un abrazote a todos los fanes de esta pareja :3