NOTA IMPORTANTE: Este relato se situa después de que Saya y Hagi están "desaparecidos" tras el suceso del barco donde Riku muere.
Este es un relato que me inspiró una escena de "My girl and I", una pelicula koreana basada en el j-drama "Sekachu". si habeís visto alguno de los dos cuando leaís el relato entero vereís porque escena lo digo xDD. Pero no será igual, solo un leve homenaje.
Quiero dedicar este relato a toda esa gente que me hizo llegar a tener 130 y pico reviews en "Luna de Sangre", me alegró tanto ver que gustaban mis ff´s de Blood+ que me animé a seguir con el fandom. A todos vosotros os dedico este relato y os dedicaré todos los demás . Se lo dedico especialmente a la gente que me agregó al msn para felicitarme o////////////o ... no podía creermelo.
- noci
al ordenador -
òó estoy inspirada!!!! ... escribe a toda prisa ... 10 min después ... UU me atasqué ... patea el ordenador
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CAPITULO 2: Melodía solitaria...
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Soñar es una responsabilidad que puede traer consecuencias porque ¿y si lo que a ti te hace feliz destroza a quien más amas?
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Esa imagen ante sus ojos era su pesadilla oculta de cada día. Lo que más temía. Lo que nunca debía volver a ocurrir. Realmente nunca pensó que se repetiría, pero ahí estaba. Esos mismos ojos vacios y bañados de sangre que no le reconocían. Era ese sentimiento el que le aterrorizaba más que cualquier daño físico que pudiera hacerle. Mejor la peor de las muertes que un sólo segundo de esa mirada, porque con esos ojos lejanos le hacia sentir totalmente solo en el mundo, carente del único afecto que conoció.
- Saya...- susurró con claro sufrimiento, pero ella simplemente apretó más su brazo.-
- ¿Quién... eres? - su pregunta sonó furiosa y aterrorizada a la vez. Su instinto de protección animal le hacía defenderse de ese modo, pero a la vez el verse en un sitio que desconocia le hacía débil y temerosa.-
- Saya...-
- ¡Deja de decir mi nombre y responde¡¿¿Dónde estoy??! -
El caballero apenas podía reaccionar, ni siquiera las señales de dolor que recibía de su brazo le hacían moverse. Aquello era peor que Vietnam, incluso cuando le cortó la mano en esa vivida pesadilla Saya soltó una lágrima al darse cuenta de lo que había hecho. Sólo fue un segundo, pero algo dentro de ella, en medio de esa locura, le seguía reconociendo, y ese pensamiento le consoló durante décadas. Ahora, era alguien desconocido para ella, le miraba y no sentía nada...
- ¡Dejarme salir de aquí! - gritó a la vez que soltaba a Hagi y se lanzaba de manera felina contra la puerta. Aporreó con todas sus fuerzas, golpeó y golpeó mientras seguía gritando, pero nada sucedió. Después de unos minutos los nudillos le sangraban y las fuerzas le flaqueaban. Aunque ella no lo notara, después de todo estaba enferma. Sin embargo, aun con todo eso, reunió fuerzas de donde no las tenía y volvió a golpear, pero esta vez se oyó ruido fuera de la habitación. Alerta por esto se alejó unos pasos de la puerta y notó como alguien la abría desde fuera, pensó que el momento de la lucha había llegado y no se equivocaba. Un grupo de seguridad de Red Shield en perfecta formación y con equipo de protección se vio fuera de ese cuarto. Antes de que nadie se moviera un hombre rubio apareció en la puerta entre Saya y los soldados.
- No queremos herirte, pero si vuelves al estado de Vietnam haremos lo posible por reducirte.- dijo David con tono serio.-
- No podeís herirme.- el destello de sus ojos rojos era casi deslumbrante. Parecía como si toda la sangre de su cuerpo la hubiera abandonado solo para iluminar aquellos ojos tetricamente bellos.-
- Quizás en estado normal no, pero en tu condición actual es muy posible que si.-
- Entonces, demuestramelo...-
Su cuerpo tembló espectante por la deseada batalla. Cuando su lado chiropteran salía era como otra persona. La lucha era un afrodisiaco, la sangre su visión preferida y la acción de su cuerpo forzado al máximo un placer divertido. Era una bestia sedienta de guerra, un animal deseoso de jugar con su presa antes de comersela. No era ella, era su sangre tomando control de sus actos.
- Saya... - justo cuando ella iba a avanzar para atacar notó un peso que la retenía y esa suave voz en el oído que por un momento adormeció a su fiera interior. Fueron sólo dos segundos de debilidad hasta que se dio cuenta que ese hombre de ojos tristes se había puesto detrás de ella y le había rodeado con sus brazos por la cintura para retenerla, pero ¿Por qué ese susurro en su oído le había frenado más que cualquier fuerza que él pudiera ejercer? -
- Ha ... - por un momento todos creyeron que iba a pronunciar el nombre de su caballero, que él le había hecho entrar en razón, pero en seguida ella comenzo a patalear y hacer todo su mayor esfuerzo para soltarse de sus brazos y luchar contra esa panda de humanos que se atrevían a desafiarla.-
- Si liberarte y matar es tu deseo ...- aflojó los brazos y la soltó poniendose de rodillas. - ... entonces cumple tu deseo conmigo.- sacó su daga y la puso en manos de su reina. Ella la cogió con un movimiento rápido girandose para mirarle y tenerle frente a frente, apretó las manos alrededor de la empuñadura y la puso en su cuello.-
- ¿Entregarás tu vida tan fácilmente? - Apretó el filo de la daga contra el cuello de su caballero ante la mirada sorprendida de David que no sabía que hacer. Una gota de sangre resbaló por el cuello de Hagi dejando un dulce olor en la nariz de la reina, pero también un amargo sentimiento de culpa ensu corazón que no comprendía bien. Esa sangre le invitaba a derramar más y más y beberla hasta quedarse satisfecha; sin embargo ese solo pensamiento le aterraba y no entendía el porque. Dudó unos segundos e instintivamente aflojó la presión.
- Si es por ti, lo haré... si eres feliz saciando tu sed de sangre seré el primer sacrifio. Soy tu caballero, tú me diste una nueva vida para vivirla a tu lado, si no me reconoces, si ya no es tu deseo que te sirva más, entonces mi existencia no tiene razón de ser. La muerte será un regalo.- la cogió por la muñeca del brazo en el que llevaba la daga e hizo que lo apretará más contra su cuello haciendo que la sangre brotara más abundante.-
Aquellas palabras, aquel "tú me diste una nueva vida..." fueron como un resorte que la despertó. Sus ojos dejaron de brillar con luz carmesí y se volvieron marrones al mismo tiempo que toda la energía de su cuerpo le abandonaba. Así perdió la cosciencia y estuvo a punto de caerse al suelo, pero como siempre su caballero estaba ahí para detener su caída y salvarla una vez más. Aunque acababa de salvarla de si misma hace tan sólo unos segundos.
- Bienvenida de nuevo...- susurró tristemente Hagi al ver como una lágrima se desprendía de los ojos cerrados de su reina.-
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Dormir es la única manera en que un corazón triste puede escapar de su realidad. Sueña amor mio... sueña y nunca despiertes, pues el dolor en tus ojos es peor que cualquier espera.
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Apenas habían pasado unas horas desde el repentino despertar de Saya, pero en Red Shield ya se había decidido que debía ser aislada. Mientras dormía había sido trasladada a otra "habitacón" de las instalaciones. Una estancia mucho más segura. La única puerta de acceso era de metal forjado y requería de identificación para entrar o salir, estaba vigilada por cámaras y solo un cristal de seguridad permitía que Hagi o Kai pudieran verla y viceversa.
- ¡No es un animal de un zoologico¡No podeís meterla ahí! -
- Es lo más seguro para ella y para nosotros, Kai. Si volviera a ese estado nuevamente y escapara no sólo deberíamos preocuparnos de la gente que pudiera herir, sino de la misma Saya. No creo que volviera a ser la misma si mata a un civil inocente.-
- ¿Qué quieres decir Julia? -
- Aún no estoy segura David, pero si mis sospechas se confirman es posible que esta vez solo sea el comienzo de un nuevo despertar para Saya. Si esto ocurre su sed de sangre será insaciable y una vez se alimente no creo que haya vuelta atrás. Eso sin contar que en caso de que escape, hiera a alguieny vuelva a su estado normal de nuevo; no creo que pudiera perdonarselo. ¿Te arriesgarás a eso Kai?.- El muchacho sólo le miró con cara de derrota, no había otra opción que escoger. Fuera cual fuera la razón final, cualquiera de las dos debían ser evitadas. El imaginarse a Saya como un chiroptero insaciable en su sed de sangre o una Saya destrozada por los remordimientos, no eran visiones que quisiera que se hicieran realidad.
Hagi presenció la conversación en silencio, pensando al igual que Kai que cualquier daño a Saya debía ser evitado fuera cual fuera el modo. De todas formas, de alguna manera se sentía desprotegido con ella aislada. Eran tales las medidas que habían tomado para aislarla que casi podría decirse que no había rastro de ella fuera de ese cuarto. No podía sentir su olor, no podía oír sus latidos, ni sentir su temperatura corporal. Era desconcertante, desde que se convirtió en su caballero nunca había perdido ese rastro, incluso dormida podía notarla a su lado. Durante las noches eternas en vela se subía a un sitio alto y cerraba los ojos para oír más claramente el sonido de los latidos somnolientos de su dama. El único sonido que le calmaba, la señal de que seguía con él.
Cogió su estuche y se fue al cuarto de Saya para sentarse al otro lado del cristal. Con delicadeza sacó el chelo del estuche y lo colocó entre sus piernas para así comenzar a tocar una melodía que nunca nadie le habría oído tocar. Nadie excepto la persona que se la enseño, la persona que la escribió para él... Saya.
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FRANCIA 1870
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Cuando el crudo invierno llegaba al zoologico era normal que nevara, lloviera, tronara y azotara un fuerte viento durante días. El clima se volvía ciertamente desastroso, pero lo que para los habitantes de la mansión era una simple molestia para Saya se volvía una maldición. Odiaba ese tiempo, sobretodo cuando la noche llegaba y el silencio hacía más presentes los ruidos del viento silbando y azotando los árboles alrededor de la casa. En días como esos se metía debajo de todo el ropaje de su cama y trataba de hacerse la valiente, pero era casi imposible cuando alguna contraventana se abría y se oían los golpes una y otra vez.
El miedo era algo que le avergonzaba, nunca lo quería confesar, pero no podía evitar sentirse como una niña asustada que no tenía madre a la que pedir consuelo. Sin embargo, había una persona que sabía de ese miedo irracional, una a la que si podía pedir consuelo sin que se burlara de ella. Por eso, cogió su bata y se la puso sobre el camisón y discretamente recorrió los pasillos hasta llegar al cuarto de Hagi. Abrió con cuidado la puerta y pudo verle dormido en su cama alumbrado por la luz de la chimenea que calentaba cada habitación en invierno. No necesitaba despertarle, sólo meterse en su cama con cuidado y sentir que no estaba sola. El mundo podía caerse en pedazos fuera, un ciclón podía llevarse la casa entera, pero por alguna cuando estaba con Hagi sentía una calma que no era capaz de explicar.
Se quitó la bata dejandola en una silla y con cuidado levantó la ropa de la cama para meterse junto a él. De repente pensó que eso no estaba bien, Hagi ya no era un niño y las normas de moralidad decían que un hombre y una mujer no debían dormir juntos si no estaban casados, pero por más que creciera para ella Hagi nunca cambiaría, no le importaba ganarse una regañina si era por él. Se tapó y se acurrucó junto a él tratando de no despertarle. Era agradable, ese calor que desprendía le hacía sentirse adormecida de repente. Desde luego solo él podía lograr eso, con su sola compañia pasaba de estar aterrorizada a sentirse tan a gusto y protegida que no podía evitar dormirse.
Un par de horas después el roce de una mano en la mejilla le despertó. Al ir abriendo los ojos despacio descubrió al chico mirandola con gesto calmado mientras le colocaba un mechón de su larga melena tras la oreja. Durante unos segundos ninguno habló, apenas distinguían si seguían durmiendo o ya estaban despiertos, pero de pronto Hagi habló con una voz tan suave y ronca que hizo sonrojar a la chica.
- ¿Tenías miedo otra vez? - algo en su tono le hizo verle diferente, como si de pronto ese niño de ojos brillantes creciera frente a ella y nada fuera ya nunca más como hasta ahora. Sus actos inocentes, su busqueda de protección... ya no parecían cosas que pudiera hacer sin verles un lado impuro. Esa inocente pregunta le sonó de pronto como un susurro lascivo que se colara por sus oídos.-
- S... sí. Pero, ... quizás debería irme. - las nuevas sensaciones eran demasiado intensas para una persona que apenas tenía contacto con la gente y más cuando no tenía ningún referente claro de amor, sólo alguna conversación entre criados jovenes que escuchó furtivamente, alguna novela de amor que leía a escondidas y un poco de instinto primario que le guiaba.-
- No es necesario, puedes quedarte.- en un acto reflejo la acercó un poco para impedir su marcha, sin embargo no esperaba que el solo contacto de sus cuerpos fuera tan electrizante. Hagi la había abrazado muchas otras veces, pero no es la misma sensación que el hacerlo ligeros de ropa dentro de la tibieza de una cama. En la mente de dos muchachos, pues después de todo eso eran, de aquella época el hacer algo como eso no estaba solo prohibido sino mal visto. Sin embargo, cuando la llama de algo desconocido se prende no puedes resistir la tentación de acercarte más... más y más ... hasta que te quemas.-
- Hagi ...- no fue un regaño lo que salió de su boca, sino más bien una invitación. Quizás no sabría bien que era lo que sentía o si estaba mal sentirlo, pero si sabía que le gustaba esa sensación. El pecado es un conepto demasiado mal valorado, pero en realidad prohibirlo lo hace más atractivo.
Él se acercó aún más, pudiendo notar la tibieza de la piel de la muchacha a través de las finas telas de sus ropas de cama. Tan finas eran que podría jurar que la notaba sobre su propia piel, suave y pura como la primera nevada. Guiandose por sus propios instintos dejó que su cuerpo decidiera el siguiente paso, pensar era algo que apenas podía hacer a estas alturas, pero aún así consiguió sacar el que seguramente sería su último acto de caballerosidad de la noche, después de eso ya no creía poder detenerse.
- ¿Estás segura? - no hubo ningún sonido de respuesta, pero con la cara terriblemente sonrojada asintió entre sus brazos. Teniendo así permiso para proseguir un camino que ambos desconocían llevó una de sus manos a la rodilla de Saya subiendo poco a poco y arrastrando el camisón a su paso. Tenía la piel tan suave y tíbia que no podía desearla aún más, quería tocar todo su cuerpo, recorrer cada mílimetro que se ocultaba bajo los pomposos vestidos que siempre llevaba, pero cuando ese pensamiento le asaltó se dio cuenta de una cosa, ni siquiera la había besado antes. Detuvo el ascenso de su mano justo a la altura de la cadera y acercó sus labios a los de ella. - Te quiero...- susurró y la besó como si el mundo se acabara en los proximos segundos y fuera la última vez que la viera.-
- Te quiero...- le contestó ella cuando se separaron para tomar aire, y volvieron a besarse. No fueron besos castos, no al menos para un primer beso, pero ¿quién pensaba en eso ahora?. Si faltaba algo por decir o por hacer les dejó de importar, se besaron, se acariciaron y continuaron amandose por toda la noche. En aquella noche de invernal tormenta el amor tomó forma y cuerpo deshaciendose en el calor de la pasión desatada. Saya sintió la felicidad de ser amada sin importar que o quien era, fue tan amada que en su cuerpo quedó impregnado el olor de Hagi durante semanas. Hagi aprendió que el destino juega con las personas llevandolas muchas veces al lugar al que pertenecen, entregandolos a las personas a las que estan destinadas... y no sabía hasta que punto.
De esa dulce manera hicieron el amor por primera vez, se entregaron en una promesa que pronto adquiriría una profundidad eterna. Felices y cansados se dejaron mecer uno en brazos del otro por el sueño que sentían. Quien hubiera imaginado que el buscar protección a tus temores podía encaminarte hacía el encuentro del amor, como una chispa que se enciende en la oscuridad el amor aparece cuando menos lo esperas, quizás siempre estuvo allí... las sonrisas, las miradas, las palabras de consuelo... son formas de amor que no reconocemos como tal, hasta que la luz se enciende y todo se ve tan claro que es necesario cerrar los ojos para poder respirar.
Cuando el alba casi iluminaba la estancia el suave sonido del chelo sonaba dulce entre aquellas cuatro paredes. Era una pieza dulce y triste, pero a la vez al escucharla no podías evitar sentir como si fueras acariciado por las notas. Al final te dejaba una agradable sensación. Nadie habría despertado aún, era lo más seguro, pero poco a poco Hagi lo hizo invitado por aquella canción desconocida. Lo que encontró al abrir los ojos le dejó maravillado y conmovido. Sentada en una silla a los pies de su cama Saya tocaba el chelo para él cubierta solo por una traslucida sábana que dejaba adivinar sus formas. Su dulce rostro mantenía los ojos cerrados ayudandola a concentrarse en el chelo, hasta que el ruido que hizo Hagi al sentarse en la cama le hizo desconcentrarse.
- S...siento haberte despertado. - le dijo totalmente sonrojada por lo que había pasado aquella noche.-
- No importa.- cogió otra de las sabanas de la cama y se la enroscó en la cintura. Él también sentía algo de vergüenza, no lo iba a negar, pero era feliz por haber descubierto que ese sentimiento que ocultó durante años había sido finalmente correspondido. Se acercó a ella y la besó en la frente mientras le acariciaba el rostro.- Nunca te había oído tocar esta melodía...-
- En realidad, es algo así como una canción para dormir.-
- ¿Quién es el autor?.- Saya sonrió dulcemente algo avergonzada antes de responder.-
- Y...yo... la hice al poco de que llegaras aquí. Supongo que es tarde para tocartela, pero siempre quise hacerlo. Cuando eras niño siempre tenías miedo a estar sólo, quería regalarte algo para que siempre me recordaras... aunque algún día yo pueda estar lejos de ti, nunca te sentirás sólo. Es algo tonto¿no?- La respuesta fue un dulce beso en los labios, aquella canción siempre le acompañaría, como un secreto entre ambos, un regalo de Saya que en un futuro sería de mucha utilidad.
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Con el arco acariciando suavemente las cuerdas del chelo Hagi tocaba esa canción esperando que Saya la recordara y recibiera aquel mensaje sin palabras.
"Me siento solo... regresa."
Una lágrima resbaló por la mejilla de la dama sin que Hagi la viera. Sí, el mensaje había sido recibido alto y claro... y los remordimientos por causarle tanto dolor le acongojaban el pecho. Puede que fuera el torrente de emociones, o quizás aquella canción, pero un leve movimiento se hizo presente en su mano. Saya estaba despertando de nuevo... pero¿qué Saya era la que iba a aparecer?
CONTINUARA...
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Ohhh seré la autora, pero tengo que decirlo, me ha gustado este capitulo. Ha tenido acción, tristeza, amor y bonitos recuerdos... Sé que muchos hubieraís querido lemmon explicando su primera vez, pero se siente No quería que el lemmon centrara la atención, lo importante del flashback era esa canción...
Dedicaré este capitulo especialmente a mi editora Saya, ella que me deja quejarme cuando no tengo inspiración o cuando la que tengo no me gusta, ella que opina sinceramente cuando le explico las ideas para cada capitulo y me surgen dudas de si son buenas o no. Gracias por aguantarme!!
Y a vosotros gracias por los reviews!!!
.Ayla'Cello. : Gracias por tu apoyo!! me alegra saber que todos te gustan, así da gusto!! Espero que lo que siga en un futuro te siga gustando.
SayaD67 : Ahhh ... lo que le pasa a Saya es el gran misterio de la historia, os dejaré con intriga hasta el final. [risa maligna
More-chan : Digo lo mismo... jajaja, lo de Saya misteriooo... gran misterio!!
Goddess B.J. : Jajaja, somos unas cuantas las que nos gusta verlos sufrir antes de que sean felices. Después de todo si todo el fanfic son felicisimos y comen perdices para mi no tiene emoción (que no se ofenda ninguna escritora que haga ff´s sin drama/angst... ). Os tengo intrigadas con la enfermedad eh? jajajaja.
CaritoAC : Me alegro que te encantara. Sigue leyendome please!
Milla Armstrong : Siiiiiiii, soy un bicho malo y orgullosa de serlo, jajajajaja. Gracias por el comment!
Sesrena: Wow, estos comentarios son los que me gustan, de los que suben la moral jajaja. No me considero la mejor para nada, pero gracias!!!
Saya : Mi sayaaaaaaaaaaaaaaa ya sabes que tu eres la única que sabe mas o menos lo de la enfermedad y mi idea para el ff general, jajaja, pero es top secret!! te keruuuuuuuuuuuuu
Sosuka : Gracias por tu review... aunque creo q kedo cortado xD...
Alexandra: Gracias... matarla? mmmm... no sé no sé... si dejoa Hagi solo puedo kedarmelo xDD
lorena: gracas Escenas de romance habrá muchassss y de lemmon al menos una , lo prometo!!!
laura: Jajajajaj, el mejor comentario, te llevas un premio jajajajaj. La verdad al que me referia en el último capi de luna de sangre era otro, pero al final esa idea no avanzaba y deje el ff ahi muerto,pero surgió esta idea y me animé. Me alegro muchiiiisimo que te guste, y gracias por lo de la mejor escritora, pero para nada soy tan buena jajaja. Gracias por tu apoyo, me hace mucha ilusión leer reviews asi. sigue apoyandome por favor.
Milagros: Gracias!!! lo prometido es deuda, aki está el capi!!
Wow! cuanto review a contestar xD... gracias por el apoyo y perdón por la tardanza!!!!!
PROXIMO CAPITULO: Mirame, hazme sentir que sigues ahí... te necesito. Si la vida continua latiendo dentro de ti, hazme una señal... necesito tenerte, necesito tocarte...
