El corazón de la bestia

Capitulo III: Un solitario soldado

No sabemos la cantidad de recuerdos que entran dentro de un corazón, a veces creemos olvidar pero nada en esta vida se olvida; cada recuerdo es lo que da forma al corazón, y son los que enseñan al cuerpo a llorar y a amar. La lluvia seguía cayendo y aquel joven permanecía frente a aquellos barrotes de madera.

-Kagome: las cadenas son un seguro contra el escape… señor…

"hace tanto tiempo que deseo escapar…"

-Kagome: su libertad le permite ir a donde desee señor… no tiene cadenas que lo aten…

"Tu no las puedes ver… nadie puede verlas… mis cadenas son los recuerdos y la conciencia…"

-Kagome: ¿Por qué su tristeza señor?...

"Mas que tristeza es dolor…"

Aquel joven le sonrió pacientemente a Kagome, y siguió su marcha, Kagome se acerco hasta los barrotes.

-Kagome: Disculpe mi atrevimiento pero… ¿Por qué camina bajo la lluvia señor?...

"tengo la esperanza de que limpie mis memorias… y mis pecados…"

-Kagome: No lo conozco pero… se ve que es un buen samurai…

"No soy un samurai, soy solo un soldado… y tengo mi propio estilo de combate… esta espada es muy especial para mi… y tienes razón… no me conoces."

-Kagome: Disculpe mi atrevimiento pero…podría darme su nombre señor…

"Me han llamado de muchas formas… a veces creo que cada uno de esos nombres son de diferentes personas… aunque, mi verdadero nombre es Inuyasha…"

Kagome veía tanta tristeza en aquel joven parecía que cada uno de sus pasos no lo llevaban a ningún lado, colocando su mano en el sombrero se despidió y desapareció entre las gotas de lluvia.

-Kagome (Inuyasha… un soldado muy solitario…)

En la mañana el ajetreo frente los barrotes despertaba a los esclavos, los compradores estaban buscando los mejores y esos eran los entrenados por Mioga.

"Levántense ya debemos partir a la subasta…"

Nuevamente Kagome caminaba en la calle de tierra al lado de la carreta y veía como otros amos llevaban a sus esclavos a subastar, una pequeña estaba caminando al otro extremo de la calle, esta se cayo por el peso de las cadenas, su amo la tomo de lo cabellos para intentar pararla.

-Kagome: SUELTELA

"¡¡Ya levántate inútil!! ¿Qué has dicho esclava?"

-Kagome: Suéltela es apenas una niña!!

-Sango: Kagome No te metas en eso…

Kagome arrastro sus cadenas y llego hasta el hombre empujándolo con su cuerpo, aquel demonio parecía un humano solo que en su boca sobresalían unos colmillos, era gordo y mal vestido, un vendedor de cuarta.

-Demonio: Ya veras lo que te va a pasar Muchacha!

-Kagome: Estas bien?

La pequeña acentuó con la cabeza levantándose, Kagome sintió un golpe en el estomago y como la levantaban por la camisa, aquel demonio tenia un bastón y se preparaba para golpearla.

-Sango: Señor por favor ayúdela se lo ruego…

"Ella se lo busco…"

El hombre que le había comprado los esclavos a Mioga no se había bajado de su caballo y solo veía indiferente el asunto, Sango estaba encerrada en la carroza, junto con los demás esclavos que veían horrorizados como aquel hombre golpeaba despiadadamente a Kagome.

-Demonio: Espero que con esta paliza aprendas quienes son tus amos!...

-Kagome: usted… es un demonio… sin corazón… que golpea a los mas débiles…

La boca de Kagome botaba sangre, ella la escupió a los pies de aquel demonio en símbolo de insolencia, el inmenso cuerpo del demonio volvía a levantar a Kagome arrojándola en el suelo y golpeándola en la espalda con aquella vara que tenia en su mano, Kagome solo tomaba la tierra en sus manos, su cara estaba llena de tierra y sentía un dolor intenso en todo su cuerpo.

"¡¡¡BASTA!!!"

Sango volvió a respirar cuando escucho esto, entre la multitud que admiraba el "espectáculo" unos pasos acercaban la sombra de un hombre.

-Demonio: ¿Quién quiere acompañar a esta bastarda?!!!

"Dije basta…"

Aquellos ojos miraban fijamente aquel demonio, el hombre era mucho más pequeño que su rival.

-Demonio: Tu vas a desafiarme?

"Alguien debería tratarte igual para que sintieras ese tipo de dolor…"

-Demonio: Cállate enano!!!

Cuando el demonio fue a atinar su golpe, aquel joven estaba a sus espaldas, desenvainando su espada esta se transformo convirtiéndose en una enorme arma de ataque, el joven solo blandió un poco la espada y guardándola casi inmediatamente, aquel enorme cuerpo salio volando cayendo fuertemente en el suelo inconsciente.

"¿Estas bien?..."

-Kagome: no puedo levantarme… (¿Señor Inuyasha?...)

-Inuyasha: Yo te ayudare…

Unos pitos comenzaron a sonar y un carruaje muy elegante se detuvo en el bullicio, un hombre de tez blanca y cabellos negros se asomo por una de las ventanillas.

"Inuyasha ¿Qué haces?... te esperaremos en la plaza…"

Todas las personas murmuraban y veían como el carruaje se alejaba, la plaza era el lugar de la subasta de seguro era un comprador.

"Disculpe este problema General…"

-Inuyasha: debió haber defendido su mercancía…

Kagome al escuchar eso se soltó de Inuyasha rápidamente, sentía que las cadenas la harían caer al suelo, pero no se apoyaría de otro comprador que veía a los humanos como un objeto.

"Kagome sube a la carreta… ahora me pagaran menos por ti…"

-Kagome: Me disculpo… señor…

Kagome tenía la boca inflamada y en su espalda se podía ver algunas manchas de sangre, renqueaba mientras caminaba hacia la carreta, las personas comenzaban a caminar, Inuyasha veía como caminaba con dificultad y trastabillaba de vez en cuando, al llegar a la carreta se apoyo sangrando por la boca y mirando fijamente una de las ruedas.

-Sango: Kagome por dios como fuiste a hacer algo como eso?...

-Kagome: estoy bien…

-Sango: Sube te ayudare a limpiarte…

-Kagome: No… caminare…

-Inuyasha: ¿esta castigada? Que la hace caminar y no subirse en la carreta?

"Claro que no General… es un trauma que tiene de la infancia… nunca sube a una carreta…"

-Inuyasha: ¿Un trauma?...

Kagome jadeaba mientras intentaba mantenerse de pie, Inuyasha la veía desde el otro lado de la calle, no prestaba atención a lo que decía aquel hombre, solo se percataba del movimiento y el olor que de ella salía.

-Inuyasha: huele a jazmín…

"¿Cómo me dice?..."

-Inuyasha: es mejor que se vaya, pronto empezara la subasta…

"Espero verlo por allá…"

Inuyasha vio como el hombre se montaba en su caballo, al arrancar la carroza Kagome cayo arrodillada, respiraba agitadamente, Inuyasha dio un paso pero vio como la joven se levantaba a pesar de sus graves heridas.

-Inuyasha (¿De donde sacas tanta fuerza?)

Kagome caminaba muy despacio arrastrando prácticamente los pies, miro al joven y siguió, la fortaleza que demostraba en ese momento era derivada del bien que había hecho, su cuerpo estaba lastimado pero ella sabia que la niña no habría soportado aquella paliza.