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CAPÍTULO 2. STOLZES HERTZ.

-¿Ale? ¿Eres tú? –Preguntó una voz amable.

-Sí Moblit, soy yo –respondió una voz sollozante.

Moblit había visto unas piernas extendidas al ras del suelo que sobresalían del último estante de libros, mostrando que alguien estaba sollozando a escondidas. Esa voz la conocía perfectamente, puesto que ambos eran confidentes y muchas veces se desahogaban por el mismo sentimiento.

El rubio tomó asiento a un costado de la pelirroja escarlata, quien ya había cruzado sus piernas, sentada en el suelo. Pero la mirada café de la chica seguía perdida en el vacío y su espalda curveada reforzaba la tristeza que sentía. Moblit sabía que Alejandra fue asignada por el Comandante Erwin para realizar la actualización de la información del soldado Nasha, una mujer muy cercana al hombre que Alejandra amaba. Aun así, Moblit prefería preguntarle sobre su estado; que fuera su decisión si hablar de ello o no.

-¿Qué es lo que pasa?

-Lo vi…

Pero el chico sabía que no era solo eso. -¿Y qué más?

Alejandra sonrió un poco; vaya que su amigo la conocía. –Resulta que además de ella, Nasha es más cercana a él de lo que creí.

-Entiendo… –sabía el trasfondo de esas palabras.

-Moblit –volteó un poco la cabeza, para mirarlo de frente-. ¿Cómo le haces para estar tan tranquilo frente a ella?

La mirada del rubio se llenó de un sentimiento de tristeza y su voz solo fue una amplificación de ello. –Desde hace mucho tiempo me hice a la idea que entre ella y yo no puede haber nada porque no es el mismo sentimiento. Tú sabes que ella me ve como su mamá y yo… La veo como mujer… –agachó un poco sus ojos tristes.

Alejandra acomodó sus manos sobre sus muslos y recargó la cabeza en el hombro que le ofrecía su amigo. –Somos un par de enamorados no correspondidos.

Y así se quedaron unos momentos, reponiéndose de sus sentimientos heridos.

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Pasaron algunos días. Desde el amanecer hasta la noche las oficinas del Área de Investigación estaban llenas de personas, trabajando de un lado a otro. Solo se veían algunos de esos soldados que salían para escoltar a sus entrevistados hacia sus escritorios y posteriormente se les veía saliendo de ahí. Y en todos ellos sus rostros mostraban ya unas grandes ojeras, puesto que no habían podido dormir más que unas cuantas horas en toda la semana. La orden de Erwin de actualizar toda la información les daba tanto trabajo que no les quedaba tiempo para algo más.

Mientras en el campo abierto, los demás soldados se encargaban de diversas actividades. Entre ellos, se encontraban los integrantes del escuadrón de Levi en el abastecimiento de carretas porque estaba próxima una nueva expedición fuera de las murallas.

-¿Qué tanto hará el equipo de Hanji-san que no dejan de correr por todos lados? –Preguntó Isabel, cargando cajas de provisiones a una carreta, mientras observaba con sus grandes ojos verdes el ir y venir de sus camaradas.

-Ya sabes que son el Equipo de Investigación y Hanji siempre tiene mucho que hacer –le dijo Farlan, quien estaba sobre la parte trasera del carruaje, recibiendo las cajas y acomodándolas junto a las demás.

-Parecen en verdad ocupados en algo grande. No son sólo los miembros del equipo de Hanji, sino muchos otros soldados también –pensó Nasha en voz alta, sin apartar la mirada de las oficinas de investigación.- ¿Será entonces que lo que Alejandra me dijo era cierto?, ¿Que todas esas preguntas que me hizo eran de forma profesional y no personal?

-¿Por qué te haría preguntas personales? –Quiso saber Isabel, quien había prestado atención a los murmullos de su amiga.- ¿Acaso te preguntó sobre tus gustos sexuales?

-¡¿Ah?! ¡Cómo crees! ¡Por supuesto que no! –Respondió la castaña sonrojada de oreja a oreja.

Farlan tosió un poco, tratando de concentrarse en subir las cajas y no prestar tanta atención a la conversación.

-Algo me dice que algunas preguntas tuvieron que ver con hombres por la forma en que tus orejas se ponen rojas. Ju, ju, ju –rio de forma picaresca Isabel, observando a Nasha con una sonrisa que hizo a su amiga sonrojarse aún más.

Nasha no pudo evitar recordar la manera en que su conversación con Alejandra había dado paso a hablar de su relación con Levi y Farlan, lo que causó un sonrojo mayor.

-Déjala en paz, estúpida –le regañó Farlan, tomando la nariz de Isabel entre sus dedos y apretándola ligeramente.

-¡Suéltame, imbécil! –Gritó la chica de coletas enfurecida, sujetando su nariz.- ¡No te metas donde no te llaman, Farlan!

-En todo caso, a nosotros no nos importa lo que esa mujer le preguntó a Nasha. Concéntrate en tu trabajo –dijo el joven mostrándose serio, mientras bajaba del carro y tomaba las últimas cajas para subirlas él mismo.

-¡No me des órdenes! ¡Y tú concéntrate en otra cosa que no sea Nasha! –Le recriminó Isabel, dándole un pisotón en el pie. Farlan contuvo el grito ya que tenía una caja en sus manos y hubiera lanzado las provisiones por el aire.

-¡Eres una…!

-Oigan los dos, no discutan –intentó calmarlos Nasha, ayudando a Farlan.- Ya hemos terminado aquí. Podríamos ir a comer, ¿Verdad?

-¡Sí, esa me parece una buena idea! –Estuvo de acuerdo Isabel demostrando su entusiasmo de un salto, mientras dejaba ver lo colorada que aún estaba su nariz.- ¡Iré por Aniki!

Mientras veía correr a la chica, Farlan murmuró: -Algún día voy a hacer que pague por cada vez que me hace quedar como un estúpido.

-No hables así, ja, ja. Ella te adora –le aseguró Nasha dándole un golpecito en la espalda.

-Si tú lo dices –suspiró el chico platinado con una sonrisa con dulzura que se vio reflejada en los ojos dorados de Nasha.

Por unos minutos permanecieron así, mirándose como estúpidos sonrientes que no prestaban atención al mundo a su alrededor. Para Nasha era muy fácil quedarse observando los ojos avellana de Farlan, porque le transmitían paz y le hacían sentirse segura. Era reconfortante intercambiar miradas con él y olvidar lo que pasaba a su alrededor.

-Te lo dije, están haciendo cosas asquerosas –la voz de Isabel interrumpió el momento de tranquilidad que Nasha y Farlan compartían. La chica se reía, de brazos cruzados, mientras a su lado Levi los miraba con su típica cara de descontento por la vida.

-Tsk, malditos, dan asco –fue todo lo que el pelinegro dijo entre dientes, mientras Isabel le sacaba la lengua a un molesto y avergonzado Farlan. Nasha sólo bajó su mirada deseando golpear al hombre bajito, quien volvió a hablar-: Vamos.

-¿Ir? ¿¡A dónde!? –Se quejó Isabel temiendo lo peor al ver a su hermano con una escoba en sus manos.- No puede ser…

-¿Creían que preparar los carros era todo lo que teníamos que hacer? Se equivocan –Levi le entregó la escoba a la pelirroja y una caja con productos de limpieza a Farlan.- El comedor nos espera. Debemos darnos prisa antes de que sea la hora de la comida.

-Esto es un mal chiste –susurró Nasha igual de frustrada que sus amigos.

-Eso quisieras mocosa. Ahora mueve tu aplastado trasero de una buena vez.

Y ante la orden de Levi, a los tres jóvenes no les quedó más remedio que seguirlo. Para ellos, el verdadero trabajo recién comenzaba. Por alguna razón, Nasha pensó que prefería estar junto a Hanji y sus subordinados repleta de trabajo de oficina, antes que limpiar bajo las órdenes del endemoniado Levi.

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Mientras tanto en el otro extremo del campo abierto…

-Comandante Smith –hizo el saludo militar.

-Soldado Metzli –al decir eso, la joven deshizo el saludo y él le tendió una hoja-. En base a los reportes que ha entregado, se le han asignado los siguientes soldados para que les realice las pruebas para las valoraciones de destreza y condición física.

La chica tomó la hoja, algo dudosa. –Pero Comandante, yo nunca los he realizado, solo he hecho la cuestión de papelería.

-Y es por eso que lo harás bien –le dio una ligera sonrisa, como quien lo hace para demostrar que tiene confianza con la persona que tiene enfrente.

Esa sonrisa fue todo lo que Alejandra necesitó para sentirse halagada; sonrió nerviosa. –Entendido Comandante –volvió a hacer el saludo militar y salió de ahí.

Salió de la oficina sintiéndose alegre por la sonrisa que le dio Erwin. Se sentó en la orilla de una de las jardineras, para leer con la luz del sol. Estaba sonriente, le agradaban los soldados que le habían asignado para realizarles las pruebas físicas. Y de un solo segundo, pasó de la sonrisa a sentir escalofríos. Leyó ese nombre como cinco veces seguidas, cerciorándose que no era una ilusión. Dobló la hoja, la guardó en su chaqueta y caminó directo a su dormitorio compartido.

Respondió con normalidad los saludos de sus compañeros que se topaba en su andar, pero su mente y pecho solo le exigían desahogarse. Abrió la puerta del dormitorio y sintió un gran alivio al ver que estaba vacío. Subió la litera, puesto que su cama estaba en la parte de arriba. Se tendió boca abajo y se cubrió enteramente la cabeza con la almohada.

-¡Waaaaaa! ¡No puede ser posible! ¡¿Por qué esa persona?! –Gritó con la sábana entre sus dientes y la almohada sobre ella, ahogando su voz.

Después de esos gritos sintió que estaba repuesta. Y tomó una decisión; así como ese nombre estaba al último, así dejaría su turno. Ese tiempo, que tan solo serían unos míseros días para llegar al final de la lista, le permitirían mentalizarse que nuevamente vería algo que le lastimaría el corazón.

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Se encontraban los soldados de la Legión de Reconocimiento tomando los alimentos de la tarde, la cual era la última comida del día. Como usual, era una pequeña porción de un guiso de patatas, un pan y un vaso con agua.

Todos estaban ahí, excepto el escuadrón de Hanji, el Área de Investigación. El servicio ya estaba por cerrarse y no había señas que alguno de ellos se apareciera para hacer el reclamo de los alimentos de sus compañeros. A unos instantes de cerrarse definitivamente por ese día la puerta que servía como puente entre la cocina y los soldados que trabajaban sirviendo los alimentos, hizo entrada el escuadrón ausente.

-¡Aaaaaaaah! ¡Sí que ha sido duro el trabajo! –Gritó fuertemente Hanji, mientras estiraba los brazos hacia el cielo.

Todas las miradas se centraron en ella; era imposible no hacerlo con su peculiar manera de expresarse. Ni siquiera Levi era inmune a ello; la miraba fijamente y como siempre, con bastante curiosidad. Le parecía una mujer innecesariamente escandalosa pero, tampoco la concebía con seriedad.

La mujer de coleta almendrada guió a sus camaradas para que les sirvieran los alimentos. Como eran los últimos en llegar, las porciones del guiso fueron todavía menores a los del resto. Sin embargo eso no importó; en la mesa donde estaban ellos pululaba una gran alegría, escuchándolos decir algo así que estaban cerca de llegar al final de lo que les había sido encomendado.

Isabel, que se había quedado dormida casi con la cabeza sobre su plato, despertaría aturdida y miraría para todos lados. Luego dejaría caer su cabeza sobre la mesa de nuevo. Farlan los miraba curioso, bebiendo lo último de su vaso. Y Nasha, con su cara apoyada en sus manos y un poco de pan en su boca, también miraba con curiosidad a Hanji y su grupo.

-Tsk... –se escuchó la típica reacción de Levi ante el bullicio; reacción que atrajo la atención de Nasha.

-Sí que están alegres a pesar de que son los últimos en llegar –dijo la chica masticando el pan y hablando a la vez.- Deja que sean felices enano gruñón.

-Cállate idiota –respondió el pelinegro.

-Oigan ¿Ahí no está la tal Alejandra? –Farlan dejó su vaso y señaló con su mirada hacia la mesa del grupo de Hanji donde se destacaba la figura de la pelirroja escarlata.

-¡Es cierto! ¡Es ella! –Gritó Nasha casi escupiendo el pan sobre Levi.- ¡Vamos a saludarla!

-Maldita mocosa deja de hacer escándalo –se quejó Levi irritado.

-Pero seguro está cansada y… –las protestas de Farlan fueron interrumpidas por la alegre voz de Nasha.

-¡No seas tímido! –Lo tomó de la mano.- Acompáñame Farlan.

-¡E-espera! –El joven dirigió una mirada de ayuda a Levi, quien solo se encogió de hombros bebiendo lo último de su vaso para luego mover a Isabel quien había comenzado a lanzar ronquidos.

Mientras tanto, en la mesa donde estaba Hanji ya casi terminaban los alimentos. Cuando la mitad que daba al frente, vio que se dirigían a ellos una pareja de soldados. Los que estaban de espaldas que eran Alejandra, Moblit y Goggles. Todos dieron los últimos cuchareos al guiso y entonces hablaron las dos mujeres que daban al frente.

-¿Quién es ella? –Preguntó Nifa, señalando a la chica de la pareja que estaba a unos pasos de llegar; al chico ya le conocían.

-Ella es Nasha, pertenece al equipo de Levi –Hanji respondió antes de dar la última mordida a su pan.

Al escuchar que Nasha venía en camino hacia la mesa, Alejandra creyó que se acercaría con Hanji y reclamar por el interrogatorio al que fue sometida. Así que siguió con entera tranquilidad. Pero… Cuando al llegar la mujer en cuestión...

-¡Hola Hanji-san! –Saludó alegremente Nasha levantando su mano libre como saludo. -Hola miembros del escuadrón de Hanji-san.

-¡Hola Nasha! Que gusto que nos saludes –respondió la mujer de lentes igual de sonriente-. Hola, ah… ah… chico de cabello plateado.

-Soy Farlan –le recordó el joven molesto de que esa mujer nunca recordara su nombre.

-Y bien chicos ¿Qué hacen por aquí tomados de la mano? –Agregó Hanji elevando sus cejas de forma insinuadora.

Cuando Alejandra escuchó decir a Hanji que Nasha y Farlan venían tomados de la mano, su rostro se llenó de bastante seriedad, como si estuviera molesta por ese hecho. Sentía que Nasha le había mentido al negarle una relación sentimental con Farlan, y ella detestaba las mentiras. Moblit le apretó levemente la rodilla bajo la mesa, haciendo que se tranquilizara su amiga.

-¡Ah! –Farlan soltó la mano de Nasha avergonzado.

-Nada especial, solo veníamos a saludar a Ale-senpai –le respondió Nasha dirigiéndose a la joven- ¡Hola Ale!

La joven de cabello escarlata se sorprendió por ello; dio la media vuelta para ver de frente a la castaña en cuestión. -Buenas tardes, soldado Nasha –habló con bastante formalidad-. Dígame ¿Qué se le ofrece?

Ante la seriedad de la joven, Farlan tragó saliva, se sentía incómodo. Nasha hizo lo mismo pero no quito su sonrisa.

-Nada en especial, solo quería saludar. Sé que están muy ocupados yendo y viniendo a todos lados. Creo que trabajan mucho –habló Nasha de forma despreocupada, como siempre-. Seguramente tienen un gran proyecto entre manos ¿Verdad?

Hanji y sus demás chicos hubieran respondido con alegría ante esa pregunta, pero la mirada de seriedad que tenía Alejandra les hizo detenerse. La conocían como para saber que había algo que la estaba molestando enormemente. Así que, se limitaron a ser meros espectadores y dejar que el asunto fluyera. Hanji no disimuló su mirada de intriga a lo que respondería su subordinada; inclusive recargó el mentón en sus manos apoyadas en la mesa, con un puchero en su rostro. Los demás terminaron de beber su vaso con agua, sin perder detalle de lo que ocurriría.

-Soldado Nasha, nuestros proyectos siempre son grandes –volteó un poco la vista- ¿No es así, Hanji? –Alejandra tenía la confianza con su líder.

-¡Oh claro! ¡Ja ja ja! –Hanji comenzó a reír enormemente.

La mirada de Ale regresó a Nasha. -Soldado, lléveme con su líder por favor. La iba a buscar terminando la cena, pero ya que usted y el señor Church están aquí, aprovecharé para adelantar lo que estaba por hacer –regresó la mirada a su líder.

Hanji sabía lo que ella iba a hacer. -Anda, ve –le dio una sonrisa de confianza.

La chica se puso en pie y bebió de un golpe el líquido restante. El fragmento de pan que aún no devoraba se lo cedió a un Moblit, quien le miraba preocupado. En el rostro del rubio se dibujaba la pregunta de: "¿Qué vas a hacer?". La respuesta que obtuvo fue una sonrisa de lado.

-Claro… –Nasha no disimuló en dedicarle a la pelirroja una mirada que le decía que "eres tan pedante como Levi". Pero eso a nadie de la mesa pareció importarle-. Nosotros estamos allá –hizo una seña hacia la mesa donde Levi aún intentaba que Isabel no roncara.

-¡Vuelvan a saludarnos pronto tortolitos! –Se despidió Hanji gritando, lo que hizo que Farlan se sintiera aún más incómodo.

Esos tres se alejaron. Y entonces las miradas se enfocaron en dos hombres que llegaban a la mesa.

-¡Erwin! ¡Mike! ¡Qué sorpresa! –Se expresó Hanji alegremente, mientras les hacía una seña para que tomaran asiento.

-Hola Hanji –tomó asiento el Comandante y su acompañante.

Y entonces la atención de esa mesa estuvo enfocada en esos dos hombres.

Mientras tanto, los tres soldados que caminaban hasta el otro extremo del comedor…

-Oye Nasha ¿Qué va a hacer esta mujer? –Susurro Farlan al oído de su amiga.

-Ya lo veremos –le respondió Nasha tan nerviosa como él. Al llegar a la mesa, Nasha habló lo más animada posible.- Bueno aquí estamos, je, je.

-¿Y ahora qué? -Pregunto Levi al ver a Alejandra frente a él.

Farlan tomó asiento en su lugar rápidamente y codeó a Isabel para que se despertara. La chica de coletas dio un salto, balbuceó algo que nadie comprendió y cayó dormida sobre las piernas de Farlan mojando el pantalón del joven con sus babas.

-Buenas tardes Levi-Heichou –se cruzó de brazos, sosteniéndole la mirada.

-Estás interrumpiendo mi descanso. No le veo lo bueno a tu visita –bufó el pelinegro bebiendo de su taza con tranquilidad.

Nasha y Farlan tragaron saliva, nerviosos. Isabel lanzó un ronquido.

-¿Cómo sabe que mi visita no es buena? Si tan solo saludé. En dado caso, la que está pasando un rato desagradable soy yo –pasó las miradas por todos, le hizo gracia ver a Isabel dormida sobre las piernas de Farlan, ahogando una risa por la escena.

Se hizo un silencio incómodo, donde nadie habló hasta que la visitante de nuevo alzó la voz:

-¿Qué? ¿Nadie me va a invitar a tomar asiento? –Y dijo algo que creyó solo en su mente, pero alcanzó a sacarlo en un débil susurro-: Maleducados...

-Oh, disculpe señorita –se excusó Farlan poniéndose de pie sin importarle que la cabeza de Isabel golpeara la madera del asiento.- Siéntese por favor.

Es un idiota pensó en decir en voz alta. Pero esta vez logró callar su pensamiento, hablando mejor en forma burlona: –Gracias señor Church, pero no era necesario que se pusiera en pie –señaló la banca que tenía al costado, la cual estaba vacía-. Estos asientos están desocupados, no había necesidad de moverse y hacer que la soldado Magnolia chocara contra la madera. Tan solo era una mera formalidad –se acercó a mirar a Isabel, sorprendiéndose que a pesar del golpe siguiera dormida. Una de sus cejas se alzó, ante la incredulidad de lo que veía-. ¿Cómo puede no despertarse después del golpe que se dio? –Señaló hacia la pequeña pelirroja, sin dejar de mirarla y preguntando a quien sea que le respondiera.

-¡Oh! Ella es así, tiene la cabeza más dura que esa madera –dijo Nasha riéndose ante el comentario de Ale, mientras se sentaba también.- ¿Lo ves? Te dije que Farlan es todo un caballero.

-¿Cuándo le dijiste eso de mí? –Preguntó el joven avergonzado no solo por lo que oía, también por lo ridículo que con su comentario sobre ponerse en pie, Alejandra le había hecho ver.

Alejandra miró fríamente a Nasha, diciéndole que esa información no debió haber salido de aquella conversación de la oficina.

-Oh, no es nada importante –sonrió Nasha intentando desviar el tema de conversación-. Y Ale-senpai ¿De qué querías hablar?

Levi sólo elevó sus ojos para posarlos en la figura de Alejandra con su típica mirada fría y desinteresada, que no dejaba de lanzarle reojos de molestia a Nasha porque Farlan seguía dando miradas que en cualquier momento, volvería a preguntar sobre su "caballerosidad". El ambiente se hacía pesado; alguien tenía que improvisar.

-Ehm... ¡Isabel deja de roncar! –Gritó Nasha sujetando a la chica de coletas y sacudiéndola para que despertara, y así desviar por completo la atención de los presentes.

-¿Ah? ¿Qué pasa? –Preguntó la pobre Isabel aún dormida.

Nasha le dedicó una sonrisa de disculpas a Alejandra con complicidad.

-Soldado Magnolia ¿Está bien? –Preguntó Alejandra a Isabel, para hacer que se olvidara por completo ese comentario sobre la "caballerosidad" de Farlan.

-¿Quién es usted? ¿Dónde estoy? –Preguntó Isabel mirando a su alrededor con los ojos adormilados, y luego acurrucándose en Nasha al verla junto a ella-. Hermana Nasha, soñé que una lagartija me zamarreaba mientras me gritaba cosas que no entendía. Y luego una bruja de cabello de fuego me preguntaba si estaba bien.

-¿Lagartija? –Nasha intentó contener su enojo, apretando los dientes.

Se escuchó una risa que sacó a todos de su concentración: eran carcajadas que parecían de ultratumba, como quien en vez de sentirse ofendido por el comentario, le provocó una gracia estúpida. Ante la risa de ultratumba que escucharon, Isabel y Nasha se abrazaron sorprendidas y asustadas. Farlan tuvo que obligarse a cerrar su boca, la cual permanecía abierta por la sorpresa y la incredulidad. Esa mujer daba miedo de verdad.

Era la chica de cabello escarlata la que soltó esas carcajadas; había entendido perfectamente el comentario de Isabel. –Vaya que su subconsciente es bastante perceptivo y gracioso, soldado Magnolia –dejó de reír y se sentó frente a ellos, recargando el mentón sobre una de sus manos apoyadas sobre la madera-. "Bruja de cabello de fuego" me gusta –se inclinó un poco hacia el frente viendo a la niña de coletas-. Su comentario ha sido la respuesta de saberla con bien soldado, me alegra eso –volvió la mirada a Levi, dándole a entender que tenía algo interesante que decirles.

-Tsk ¿Qué demonios quieres? Ya está por acabar el descanso y no he podido disfrutar de algo de paz ni un minuto –se quejó Levi enfrentando la mirada de Alejandra.- Habla.

-No es mi problema si sus subordinados no le dejan en paz, si apenas yo tengo dos minutos aquí –dejó de inclinarse hacia el frente, pero su mentón seguía recargado en una de sus manos-. Levi-Heichou, le informo que he sido asignada para hacer las pruebas de valoración físicas y destreza del soldado Nasha. Por lo cual, requiero que el día de mañana después del desayuno se presente conmigo para realizarlas –levantó un poco las comisuras de los labios-. Si tiene alguna queja hágasela saber al Comandante Erwin o a Hanji-Buntaichou, aproveche que ambos están aquí –señaló a la mesa donde estaban las personas en cuestión.

Hanji en ese momento daba fuertes carcajadas mientras Mike y Erwin estaban a sus costados, sonriendo débilmente. Los demás miembros del escuadrón tenían sus rostros enrojecidos; de seguro Hanji soltó alguna broma respecto a Levi, ya que miraban de reojo al pelinegro.

Levi apretó los dientes molesto y su mente era un meollo de muchas cosas. Esa maldita cuatro ojos ¿Qué demonios era lo que le causaba tanta gracia? Siempre la veía tan alocada y escandalosa. Rabió por dentro al ahora parecerle una mujer tan irritante y traicionera. Se sentía inexplicablemente molesto hacia ella. Primero porque demostró ser amable e interesada por él, después ya no se le acercaba y ahora andaba tan sonriente con otros hombres. Su mente le decía que ella solo se burlaba de él, como en dicho momento. Vio que ella y Erwin compartieron sonrisas y le hizo pensar que ellos dos, por seguro, estaban burlándose de él: su marioneta. Y más ideas se le vinieron a la cabeza. Se le hacía demasiado extraño que los miembros de su pequeño escuadrón fueran objetos de estudio; "objetos" que él consideraba su familia. Tenía que ponerles un alto. Su mirada se hizo terrible; nadie pondría un dedo sobre las personas que él amaba, y no le importaba que la orden la hubiera dado el Rey en persona. No dejaría que Nasha ni sus amigos fueran conejillos de indias. Estuvo a punto de levantarse e ir a enfrentar a Hanji y su séquito de bufones, pero una seña de Alejandra lo alertó de que había algo más que debía decirle. Haciendo apelo a su poca paciencia, el pelinegro se mantuvo en su lugar apretando los puños sobre la mesa, a la espera de lo que Alejandra terminara de hablar.

-Veo que no tiene ningún inconveniente Levi-Heichou –volvió a guiñarle el ojo, sin disimularlo-. Entonces –volteó a ver a la castaña, que contenía a una Isabel que demostraba quería alzar la voz y reclamar-. Soldado Nasha, la espero puntualmente el día de mañana frente a la entrada de las caballerizas, exactamente a los cinco minutos de haber terminado el desayuno –regresó la mirada al pelinegro-. Y también lo espero a usted, Levi-Heichou. Para su tranquilidad, podrá estar presente durante las pruebas con la única condición que no interrumpa, no debe hacer nada que saque de concentración o ayude al soldado. De otra manera, se re-valoraría el equipo al que está asignado –se puso en pie y miró de reojo a todos-. Y desde ahora les digo antes que se hagan ideas erróneas. Las pruebas serán sencillas, es solo un ejercicio donde valoraré las habilidades del soldado. También se valorará la confianza que se tiene entre el capitán y el subordinado –se puso en pie y les dio la espalda-. ¡Ah! ¡Lo olvidé! –Volteó un poco la cabeza, lo suficiente solo para que sus ojos y labios fueran vistos-. Ustedes dos también pueden venir.

La pelirroja escarlata no esperó respuesta, sino que de un brinco llegó hasta el grupo de compañeros que ya se retiraban a las oficinas, solo la estaban esperando.

-Ehmm… Yo… Tengo la sensación que acaban de decidir por mí sin siquiera preguntarme –dijo Nasha en voz alta, comenzando a caer en la cuenta de lo que acababa de pasar.- ¡Hey! ¡No es justo! ¡¿Por qué soy la única que va a ser evaluada?! –Ahora si entraba en pánico.

-Hermano ¿Vas a dejar que esa bruja te dé órdenes? –Le recriminó Isabel inflando sus cachetes con aire por la ira contenida.- ¡Me despertó de mi siesta! Y no solo eso ¡Estoy segura que quiere hacerle daño a hermana Nasha!

-Levi ¿Qué es todo esto de pruebas y lo que dijo? ¿Desde cuándo se han puesto tan estrictos al respecto? –Le interrogó Farlan con seriedad.

-Dejen de quejarse –los detuvo Levi con una mirada más sombría de la normal. Tardó unos segundos en volver a hablar, ya que él también estaba lleno de dudas-. Si acaso quieren fastidiarnos, no les vamos a dar el gusto –giró su cabeza para ver a una castaña que estaba al borde del pánico-. ¡Mocosa!

-Sí… ¡Sí! –Nasha hizo el saludo militar por instinto ante el grito. Estaba pálida como un papel y su cuerpo temblaba de nervios.

-Tienes poco tiempo pero vas a prepararte para seguir mis órdenes. No dejaré que me pongas en ridículo –le advirtió el pelinegro amenazante.

-Hermano, también dile que no quieres que la asignen a otro equipo –sonrió Isabel guiñando un ojo.- Eso le dará más ánimo a hermana Nasha.

Farlan contuvo su protesta, cruzándose de brazos.

Levi miró a Isabel y luego a Nasha, quien aún temblaba de miedo. Se puso en pie, se acercó a ella tratando de parecer amable, y le susurro: -No me decepciones mocosa.

Levi dejó el comedor de inmediato, mientras Isabel intentaba reconfortar a una desesperada Nasha. Farlan, cruzado de brazos y notablemente molesto, miró con recelo el sitio por donde Alejandra y sus compañeros habían salido, y maldijo por lo bajo.

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