Capítulo 2

El nombre de Kitty es…

Cuando Remus despertó esa mañana inmediatamente se dio cuenta de que no iba a tener un día normal. Tan normal como un merodeador podía tener. El sol entraba por la ventana, haciendo revolverse a Peter, quién estaba durmiendo acurrucado en su cama abrazado a una caja vacía de pasteles de caldero. Para sorpresa de Remus, sin embargo, los otros dos animagos se encontraban ya completamente despiertos. James aporreaba la puerta del baño mientras gritaba maldiciones y sacudía el pomo intentando abrirla, todo esto ataviado con sólo sus pantalones rojos de algodón con diseño de snitches que su madre le había regalado por navidades el año pasado. Sirius, por otro lado, estaba sentado en su cama con las piernas cruzadas estilo indio, el pelo revuelto de recién despertado y llevando apenas unos boxers, que por otro lado eran lo único que solía llevar para dormir. Estaba vitoreando a su amigo, animándolo en lo que sea que estuviera haciendo.

No es que esto no hubiera pasado antes, de hecho pasaba mucho, pero solía comenzar después de que Remus había tenido que despertarlos y Sirius solía ser el que estaba encerrado dentro del baño. Esta vez, en cambio, quien sea que estuviera dentro no era ninguno de los cuatro, y Remus no podía pensar en quien-¡Oh! Ahora recordaba. Desde el día anterior había alguien más viviendo en su dormitorio. Alguien que según les había dicho no necesitaba dormir, lo que para ellos era equivalente a más tiempo para pensar travesuras.

— Deja de golpear James Potter o tú terriblemente escalofriante colección de fotos de Lily Evans caerá "accidentalmente" por el retrete. —Advirtió amortiguada una voz femenina desde detrás de la puerta.

La reacción inmediata de James a la amenaza causo que Sirius lanzara una gran carcajada perruna desde su lugar en la cama. Negando con la cabeza ante el infantilismo de sus amigos Remus se levantó y comenzó a preparar su ropa del día. Esto llamó la atención de los otros dos, que por fin notaron que estaba despierto.

— Buenos días, Remus.

— Días, Moony.

Remus devolvió el saludo y continuó con lo suyo, preguntándose cuanto tardaría esa mañana hasta que pudiera entrar al baño. Afortunadamente no tuvo que esperar mucho y la puerta se abrió. Kitty, su nueva residente femenina, salió del baño vestida al igual que ayer con las túnicas masculinas de Gryffindor y sus largos cabellos castaños ondeando tras ella. En un rápido movimiento lanzó lo que parecía un álbum de fotos directamente a la cara de James.

— Ahí tienes. Ya he terminado con esa porquería. —E ignorando olímpicamente la nueva diatriba de Potter sobre la belleza de su querida pelirroja se movió para sentarse en la cama del chico, junto a Sirius—. Hey Remus. —Saludó.

— Buenos días Kitty. —El castaño no pudo evitar la forma en que la última palabra salió de sus labios. Tendrían que darle un nombre adecuado pronto. Inmediatamente se regañó a si mismo por pensar en la chica como si fuera su nueva mascota.

Cuando volvió en sí Kitty y Sirius habían empezado una interesante y animada charla sobre el número de veces que James lograría ser rechazado antes de que acabara el día. Kitty opinó que si ella estuviera en el lugar de Lily ya habría tirado al chico dentro del lago. Sirius afirmó que conociendo a James lo más seguro era que se lo tomara como una prueba de amor y continuara persiguiéndola.

James apartó la vista de la conversación con un aire teatral de indignación, decidió que era hora de prepararse y se metió al baño. Para cuando salió, dejando entrar a Remus, la chica y Padfoot ya habían terminado su conversación. Sirius parecía que había vuelto a dormirse, y Kitty, nombre del que James estaba enteramente orgulloso, estaba acercándose sigilosamente a la cama donde Peter todavía dormía, ajeno al espectáculo de la mañana.

Kitty vio a James y, haciendo un gesto para que guardara silencio, se dejó caer sobre su amigo el roedor, que soltó un grito y rodó cayendo de la cama. La chica y James estallaron en carcajadas, despertando a Sirius, que al ver al rubio en el suelo no tardó en imaginar lo que había pasado y se echó a reír con ellos.

El resto de la mañana pasó sin incidentes; Remus, qué estaba a toda costa intentando evitar los problemas que su nueva amiga les traería, le había sugerido a la chica que se quedara en el cuarto y buscara entre sus libros un nombre que creyera adecuado para ella. No es que ella iba a hacerle caso.

Los merodeadores se dirigían a la sala común después de una buena comida cuando oyeron un estallido de risas femeninas viniendo de dentro, seguido inmediatamente por los gritos de una enfadada pelirroja. Apresurándose a pasar por el retrato James se lanzó corriendo a lo que creía era el rescate de su amada. No podía estar más equivocado. Lily Evans bajó furiosa corriendo las escaleras de la torre femenina, seguida por lo que parecían todas las chicas de Gryffindor, y sin siquiera molestarse en sacar la varita plantó una bofetada directa en la cara de Potter. El golpe resonó en el repentino silencio de la habitación.

— Ow, eso duele.

— Gracias Padfoot, no me había dado cuenta. —El chico de gafas fulminó a su amigo con la mirada. Sirius levantó las manos en señal de rendición.

Pronto, después de algunas risitas el resto de la gente volvió a sus asuntos, después de todo no era raro que James se llevara algún golpe de la pelirroja de vez en cuando tras uno de sus intentos por que saliera con ella. Esta vez sin embargo, el chico estaba seguro de que no había hecho nada.

— Wow. No esperaba que te golpeara. —Los cuatro chicos volvieron la mirada para encontrar a Kitty de pie en medio de la sala común—. Lo siento. —Dijo la chica con una sonrisita tímida.

—Mírame cuando te hablo Potter. —Lily llamó su atención, haciendo que se volviera a fijar en ella—. ¿Cómo te atreves a llenar mi habitación con tu nombre? No se puede ser más egocéntrico. —Había sido una pregunta retórica, pero James no entendía a qué se refería. Tampoco pudo preguntar, pues Evans no tardó en salir por el retrato a paso rápido, no sin antes advertirle que deshiciera el hechizo, cualquiera que fuera, antes de que ella volviera o le diría a McGonagall que se había colado en el dormitorio de las chicas. James miró a Kitty, que asintió con la cabeza y se dirigió al dormitorio de la chica a deshacer lo que fuera que había hecho.

La próxima vez que los merodeadores vieron al espíritu fue esa tarde mientras estaban en el lago. Kitty se apareció, y tras disculparse de nuevo con James les contó que había encontrado un hechizo adhesivo permanente que solo podía ser deshecho por el conjurador y no había tenido mejor idea que probarlo llenando el cuarto de Lily Evans con pancartas inscritas con el nombre de James –algo que, según ella, era seguro que la pelirroja iba a intentar despegar- El chico de gafas había seguido enfadado con ella por un rato, al menos hasta que habían comenzado a hablar de Quidditch y automáticamente olvidó todo el asunto.

Ya estaba comenzando a oscurecer cuando Remus, que había estado completamente absorto en su libro hasta ahora, levantó la vista y anunció:

— Creo que tengo un nombre. —Al principio todos le miraron confundidos hasta que cayeron y Kitty se levantó, arrastrando a Peter en lo que parecía un extremadamente extraño baile de la victoria. Cuando terminó, ignorando las miradas divertidas de los otros y las quejas de Wormtail que estaba seguro de que le había roto algo, se dirigió directamente a Remus:

—Dispara.

— Bueno, es el nombre de la protagonista del libro, y creo que…

— Vamos Moony, no tengo todo el día. —Remus hizo un gesto ante la impaciencia de sus amigos y miró directamente a la chica.

—Clarisse. —Los ojos del espíritu brillaron. Tenía un nombre.

— Clarisse. Me gusta. —Sirius acotó—. Pero es demasiado femenino, ¿qué tal si lo acortamos a Rise?

—Rise. —Probó su nuevo nombre e inmediatamente les dirigió una sonrisa deslumbrante. No solo tenía un nombre, también un apodo—. Gracias.

—Hey, no tienes que agradecer, prácticamente has nacido de nosotros, así que teníamos la obligación de nombrarte. —James le dirigió una sonrisa tranquilizadora, que pronto se volvió una mueca cuando se dio cuenta de cómo sonaba lo que había dicho.

— ¿A sí? Eso significa que eres mi padre, ¿no, Papá James? —La sonrisa traviesa a la que estaban acostumbrados había vuelto al rostro de la chica. El resto no pudo aguantar más y estalló en carcajadas, Sirius siendo el más ruidoso—. ¿De qué te ríes, Papá Sirius? —El chico palideció y miró a James:

—Joder Prongs, ¿qué has hecho?

Clarisse se rió y comenzó a perseguir a los merodeadores, qué habían salido corriendo hacia el castillo, mientras gritaba "papá, papá". Para el resto del mundo podía parecer que los chicos estaban tan sólo haciendo una de sus muchas carreras por el castillo, pues no había forma de que notaran a la enérgica chica corriendo y gritando tras ellos, pero no fue hasta que estaban a salvo dentro de su propia habitación que los merodeadores cayeron en la cuenta de que nadie excepto ellos podía oír los gritos de Rise.

— Por algún motivo —Comenzó Peter mientras respiraba entrecortadamente sobre su cama—. Siento como si hoy hubiera sido un día muy ocupado, a pesar de que no hemos hecho nada.

— Al menos a ti no te ha abofeteado la chica de tus sueños.

— Bueno, estoy seguro de que esa bofetada estaba en alguno de tus sueños. —Acotó Sirius. Lo que le valió un almohadazo en la cabeza de parte de James.

Viendo a sus amigos empezar una pelea de almohadas, Peter volvió la cabeza hacia la cama de Remus sólo para encontrar que el licántropo se había quedado dormido nada más dejarse caer sobre el colchón. Estaba a punto de hacer lo mismo cuando vio a Rise entrar en el cuarto, recoger la almohada que Remus no estaba usando y lanzarse de lleno en medio de la lucha de James y Sirius. Wormtail giró en la cama y, asegurándose de agarrar fuerte la almohada bajo su cabeza, se quedó dormido; seguro de que cuando la mañana llegara no tendría precisamente un amable despertar.


Bien, ahí esta el siguiente capítulo. Cómo veis Clarisse -nombre proporcionado por Remus Lupin- no es exactamente la persona más tranquila alrededor. Pero que se podía esperar con semejantes "padres" ¿no? Bueno, nos vemos en el próximo capítulo, a ver en que líos les mete ahora el nuevo miembro de su grupo.

Bye Bye