Movilidad Articular y Educación Física eran las únicas dos materias en las cuales actualmente coincidían. Y al parecer Krista solo se había dado cuenta de su presencia en una de ellas gracias al profesor Erwin. La otra era una asignatura impartida por el instructor físico Levi, quien decidió juntar las dos secciones diferentes del mismo semestre en una sola luego de la primera clase para mayor comodidad de los alumnos.
Parecía irónico que aquel enano fuera el profesor de educación física, porque al mirarlo no daba la impresión de ser muy capaz, pero cuando Ymir lo vio jugar baloncesto contra varios negros de dos metros dando una épica paliza que marco de por vida a aquellos jugadores durante uno de sus recreos, la duda de ella y de varios alumnos de otras carreras fueron disipadas.
En cuanto al profesor Erwin, no había mucho que decir excepto que era un excelente profesional. Exitoso, brillante y responsable e increíblemente humilde a pesar de estar en la elite de su profesión como fisioterapeuta, siendo el rehabilitador y entrenador físico personal de muchos atletas de alto rendimiento, campeones mundiales y equipos deportivos importantes de su país. Le caía de lo mejor hasta que sin querer fue el causante de su más reciente desgracia.
Actualmente Ymir sentía que no solo su profesor si no la vida misma era quien conspiraba contra ella, y su castidad. Agua fría era lo que necesitaba su cuerpo y agua fría era lo que iba a tener. No podía actuar como una puberta y amedrentar a Krista robándole un beso y llevándosela a la cama. Diciéndole al oído que cuando la veía caminar en los pasillos de la Universidad no podía evitar contemplarla para apreciar su belleza radiante y enceguecedora. Contar cada paso que daba contra el piso, memorizar su fino, natural y atrevido movimiento de caderas. Oler el rastro que dejaba su perfume al entrar por la misma puerta hacia el mismo salón de ella, una fragancia que le hacía tensar cada musculo de su cuerpo de placer y respirar más hondo que un Apneísta.
No podía ni debía confesarle eso, ni actuar hormonal cuando de seguro la bajita mujer no duraría en sacar un cuchillo quien sabe de dónde y apuñalarla hasta la muerte por creerse lo suficientemente buena para atreverse a tocarla sin su permiso y besarla como si ella también fuera una "Asquerosa lesbiana" Aunque alocado ese era el más realista de sus pensamientos. No todas las mujeres estaban abiertas a las posibilidades y la discriminación existía. Lo peor que le podía pasar en su actual periodo de vida era, primero ser rechazada, pisoteada e insultada por aquella Diosa. Segundo, perder la nota de aquel importante trabajo por no actuar como una persona madura y sensata.
Por eso, ante todo ella necesitaba esconder de los ojos de la fémina que tenía al frente cualquier evidente deseo o interés. Ser como una piedra y consumirse por dentro en silencio, ya encontraría algún momento a solas o acompañada para desahogar su pasión. Pero primero estaba la objetividad, el respeto que cualquiera y sobre todo una dama heterosexual merece, y su orgullo.
Ella era Ymir, una persona lista que no se mete en líos de falda y mucho menos se enamora sola para luego lamentarse con el corazón roto en una mano y un pote de helado tamaño familiar en la otra. Evasora de indicios parecidos al amor que azotaran su pecho como buena Acuariana. Exclusiva amante de la libertad y del placer responsable, nunca un perro faldero que le mueve la cola a su amo en busca de cariño y atención.
-Prenderé la computadora para que tengas algo que hacer mientras vuelvo del baño, si quieres puedes tomar lo que gustes de la nevera o los gabinetes –Ofreció la morena, tirando el casco en solitario sobre uno de los muebles, ya que su bolso lo había dejado en la parrilla de la moto atrapado en la malla de seguridad, para luego acercarse al computador que estaba en la sala y apretar el botón de encendido del equipo-
-No gracias, comí antes de venir –Pero su estómago rugió negando lo dicho-
-¿Enserio? –Replico levantando una ceja al escuchar aquellas entrañas enfurecidas y hambrientas- Pues tus tripas dicen lo contrario.
-No quiero parecer atrevida revoloteando por tu cocina.
-Tranquila, si algo desaparece te lo hare saber de la peor forma. Además, no creo que seas ese tipo de persona, al menos que compres tus zapatos caros a costillas de robos furtivos y yo no lo sepa.
-No creo que tu vajilla barata me dé para tanto –Opino siguiéndole el juego a Ymir-
-¡Lo ves! –Dijo tratando de hacer evidente que no había necesidad de sentirse cohibida solo para evitar malentendidos o por pena- No seas tímida, no muerdo ni nada por el estilo, deja tus cosas sobre el sofá y ponte cómoda que cuando salga de la ducha vendré y cocinare algo antes de ponernos manos a la obra, yo también muero de hambre –Confeso sobándose el estómago vacío- Por ahora te puedes entretener con la Nutella y el pan -Agrego señalando un lugar específico de la cocina antes de desaparecer por el pasillo principal diciendo en voz alta- En la nevera hay desde jugo hasta refresco, bebe lo que quieras.
-Krista amaba aquella combinación –Nutella y Pan Bimbo- Y aunque su hambre era obviamente de sal no pudo negar el ofrecimiento, era una buena forma de pasar la inquietud que sentía y aplacar el apetito. Necesitaba superar las supersticiones y de alguna manera empezar a confiar en Ymir, abrirse a la posibilidad de hasta disfrutar del tiempo que iban a compartir. Por lo menos inténtalo-
Reiss dejo las cosas que cargaba encima sobre uno de los muebles, aligero la presión que sentían en la parte alta de sus hombros y se dispuso a esperar por la morena una vez más. En cuanto a la casa era muy ordenada, limpia y centrada. Espaciosa y sin muchos colores o adornos. Fue lo que detallo mientras se dirigía a la cocina que estaba separada de la sala solo por un mesón, para untar la crema de avellanas y chocolate sobre el pan y agarrar una soda de manzanita del refrigerador. Supuso que Ymir se había ido al baño de su habitación al no verla salir hacia otro lugar, un cuarto que no alcanzaba a ver desde donde estaba y tampoco se arriesgaría a asomarse solo para confirmarlo.
Luego de comer hasta saciarse las ganas y mientras aun gozaba del sabor dentro de su boca revuelto con la bebida busco la silla del computador para tomar asiento. El aparato ya estaba prendido e iniciado en su sesión dejando ver el escritorio con iconos y la imagen de fondo, que no pudo evitar estudiar. Era una foto de Ymir con varios de los que parecían ser sus amigos, mujeres y hombres, con un paisaje montañoso a sus espaldas. Lo que más le llamo la atención del retrato fue que la morena salía muy abrazada a una rubia de ojos azules y semblante serio, lo cual le llevo a preguntarse si se trataba de su novia. Al detallarla mejor, solo por fisgoneo, sintió una pequeña familiaridad, como si esa peculiar nariz que poseía la chica ya la hubiera visto en alguna parte. Pero al no llegar a su memoria la respuesta, no le dio mayor importancia al asunto y volcó su vista a verificar el estado de conexión, dándose cuenta que había Wifi pero la cobertura pedía una clave.
-¡Oye Ymir! –Llamo pero no obtuvo respuesta, por lo cual supuso que aún seguía en la ducha, pero al escuchar una puerta sonar volvió a gritar- ¡Ymir!
-¿Qué pasa? –Pregunto la dueña del nombre saliendo por el pasillo vestida con un short running Adidas negro y una franela blanca sin mangas con la palabra Bushido impresa sobre la tela-
-Su piel mojada, color canela pasión. La toalla en su mano, que secaba el castaño cabello. El pantalón corto, que dejaba ver gran parte de sus definidos cuádriceps, apetitosos llenos de potencia y volumen. Los gastrocnemios de futbolista y su fresca aura, todo en conjunto, hicieron que la rubia no pudiera apartar su atención de Ymir -¿Sabes la clave? –Interrogo rescatando su insano juicio de caer más bajo, con las puntas de sus orejas enrojecidas porque aquella vista había hecho que su sangre corriera en todas partes de su cuerpo con más rapidez de lo normal-
-¿Tendría que saberla no crees? –Dijo con sarcasmo, a lo que se acercó y tomo la silla donde estaba Krista por el respaldo para empujarla hacia la mesa del computador, haciendo que Reiss prestara atención a lo que iba a escribir en el Password-
La rubia no se inmuto al movimiento. Ymir lo había hecho tan rápido que no le dio tiempo de nada, de una forma delicada pero efectiva. En un parpadeo ella había pasado de admirar como pequeñas gotas de agua recorrían partes de la bronceada piel, se deslizaban sobre músculos definidos, por encima de pequeñas pecas, surcaban venas marcadas en los antebrazos que daban fe de fuerza física y caían de un cabello mojado sexymente revuelto, a solo ver un teclado frente de sí a poca distancia de Ymir, quien estaba inclinada a un lado de ella escribiendo algo en él.
Culpo al físico de la atleta como causante de su desvarió y falta de atención en otras cosas que no fueran ese cuerpo. Curiosidad y fascinación. Si, esas eran las razones de su espionaje, nada más y nada menos. Al ver a Ymir por primera vez en la universidad con solo una ojeada supo que se trataba de un deportista de alto rendimiento, un individuo de buen cuerpo y bonito rostro, muy atractivo, de rasgos perfilados y sugerentes. Pero no se encasco en seguir admirando embobada aquel adonis por estar sumergida en su propio mundo y problemas personales, dándole mayor importancia a los mismos que a aquel sujeto, que luego se entero de que en realidad no se trataba de un sujeto, sino de una chica. Sin embargo ahora al verla con poca ropa y de cerca concluyo que independientemente de su sexo, no se podía negar su encanto.
Rayos, la chica era un bomba y por eso no podía evitar mirar más de lo que debía. No era como si ella misma no tuviera un buen cuerpo, todo lo contrario estaba muy orgullosa del definido y trabajado regalo de Dios, pero su piel blanca, contextura delicada y baja estura la hacían ver diferente al de Ymir y eso le llamaba la atención, y mucho. El contraste le generaba curiosidad y nada más, se repetía, haciendo parecer aquello tan normal como una cucaracha en un closet.
Ella era una amante del dibujo realista, la anatomía y el arte. Cuando veía algún deporte por la televisión o en vivo hacia lo mismo, le gustaba mirar cuerpos y estudiarlos en acción. Sintonizaba programas de modelaje no solo por gusto a la ropa fina sino también para contemplar diferentes rasgos físicos variantes en rasas o personas y luego dibujar en su mente o en una hoja blanca lo que para ella era atractivo. Una extraña y secreta maña que disfrutaba.
En Ymir ya había pormenorizado largas piernas, caderas no muy prominentes, torso de acorde a su estatura. Pecho ancho y orgulloso que acompañaba a una espalda bien erecta y fuerte. Hombros con deltoides definidos y poderosos, brazos largos con volumen, clavículas marcadas con un esternocleidomastoideo muy presente. Sonrisa arrogante, labios finos, un rostro perfecto acompañado por hermosos ojos, cejas gruesas pero delineadas, pestañas largas y pesadas... Deseaba verle más la fisionomía para descubrir que otras cosas la adornaban pero eso sería muy osado de su parte. Pero ya estas siendo muy atrevida al concluir todo esto ¿Qué más da si te dejas llevar?. Le dijo una voz en su mente. Te gusta. No tiene nada de malo ni de doble sentido que una chica mire a otra solo para admirar sus atributos y tono de piel ardiente por amor al arte. Concluyo afianzando su heterosexualidad con la boca seca y el cuerpo caliente porque inconscientemente o no, ella estaba haciendo algo más que solo analizar por "amor al arte"
-Bien, iré a cocinar.
-¿De verdad sabes cocinar? –Pregunto escéptica viendo caminar a Ymir hacia la cocina, notando isquiotibiales definidos, abultados glúteos y... ¡Malditasea Krista cálmate! Sé que te mueres por dibujar en tu mente ese estupendo cuerpo, pero contrólate-
-Por supuesto que se preparar algo más que arroz blanco y huevo frito ¿Cómo crees que he sobrevivido todo este tiempo a solas?, no es como si la cigüeña me trajera el desayuno, el almuerzo y la cena hasta la cama.
-Espera un momento, ese pájaro solo trae a los bebes no comida.
-Bueno tú entendiste el punto –Dijo encogiéndose de hombros-
-Si, ya capte lo muy diligente que eres y hablando de responsabilidades ¿Has pensado qué tema abordaremos? -Referente al trabajo escrito-
-El profesor dijo que podíamos tomar cualquier gesto deportivo.
-Hay que desglosarlo, estudiarlo y reproducirlo.
-Sí.
-Tiene que ser algo que tengamos a mano –Algo sencillo para su comodidad- Tenemos que ir desde biomecánica de ligamentos, articulaciones, músculos, orígenes e inserciones, inervación, rangos, patologías, tratamiento, prevención y finalmente un vídeo explicándolo todo verbalmente para fin de semestre –Dicto, suspirando sonoramente al saber lo arduo que sería todo aquello-
-Son muchas cosas, eso sumándole que tenemos que llevar las otras meterías al día y seguir presentando exámenes con Erwin de movilidad como si no tuviéramos más nada que hacer.
-Por eso no podemos complicarnos la vida pidiéndole a alguien más que nos muestre el movimiento o que sea muy ajeno a nosotras –Rebobino la rubia, pensando en una solución amarrándose el cabello en una coleta siendo coqueta, acción que provoco que la curvatura pronunciada que formaban sus senos se desplazara de arriba hacia abajo, y la falta de dorado cabello que la cubriera expuso en más proporción la blanca piel que hacia convulsionar los sentidos de Ymir-
-¿Qué sugieres? –Toda su inteligencia se había ido hasta sus ojos, que estaban clavados sobre el cuerpo de Krista fingiendo interés en el tema cuando en realidad solo quería grabar en su memoria aquella placentera vista-
-¿Tu practicas Karate no es así? –Pregunto luego de unos segundos de reflexión-
-Estoy segura que sí –Respondió apartando la mirada, fijando sus ojos hacia el infinito y más allá, donde los malos pensamientos no llegan-
-Podríamos tomar uno de tus golpes o patadas para el trabajo así nos ahorraríamos el tiempo de buscar nombres de movimientos extraños o ir a sitios lejanos cuando lo sabrías todo.
-Es una buena idea, aunque no me agrada mucho la parte de ser fotografiada.
-Bueno en realidad tu opinión no cuenta, así que lo haremos tal y como he dicho -Y así además, ella se recrearía con el cuerpo de Ymir otro rato, aunque no quisiera admitirlo-
-Vaya democracia –Opino cruzándose de brazos resignada-
-Así tenemos adelantado un buen pedazo ya que tú serás como un libro abierto que tendré a mano.
-Suena extraño –Balbuceo tomándose el mentón con una mano, por complacer a la rubia ella sería hasta una biblioteca-
-Aunque será fastidioso buscar los orígenes y las inserciones especificas del Latarjet y Kendall's para luego comparar y sacar la más correcta tal y como lo pidió el profesor. Otra excelente ocurrencia de Smith que nos quitara muchas horas de trabajo.
-Por eso no te preocupes lo tengo todo en mi libreta –Señalo tomando una vieja libreta negra del mesón, que días antes estuvo checando y que siempre cargaba en su mochila cuando asistía a clases que necesitaran de esos conocimientos- Desde rangos articulares de Kapandji hasta patologías del Moore.
-¿Enserio?
-¿Sorprendida?, sé que no tengo pinta de sabionda pero eso no quiere decir que no me interesa mi carrera.
-Tal vez seas una nerd en secreto.
-Hay cosas que disfruto hacer para facilitarme la vida y aprender es una de ellas.
-Permíteme ver con mis propios ojos esa biblia de conocimiento -Dijo pidiendo con un gesto de manos que Ymir le lanzara el cuaderno, al tomarlo lo abrió y examino- Vaya sí que esta todo aquí.
-Solo faltaría transcribirlo pero dado a que yo lo investigue eso te lo dejo a ti.
-Pero...
-¿Cómo fue que dijiste hace un momento?... ¡Ah sí! -Carraspeo- "En realidad tu opinión no cuenta" –Cito tratando de imitar la voz de Krista-
-Ashh, está bien, tu ganas solo porque es realmente genial que lo tengas tomare esa responsabilidad –Acepto resignada-
Tras una sonrisa de gloria Ymir le dijo que apenas terminara en la cocina la ayudaría con lo que necesitara y prendería el aire acondicionado para disipar el calor y aumentar la comodidad del lugar, mientras, podía ir adelantando lo que quisiera o no hacer nada, a lo que Reiss respondió con un "Iré buscando los métodos de investigación en la pc" Ymir solo asintió y tomo su teléfono en mano y se colocó los audífonos dándole la espalda a la rubia que comenzaba a buscar la información en el computador.
Luego de unos instantes de lectura concluyo que en la web no encontraría una buena guía donde se expusieran los métodos correctos para elaborar el trabajo escrito por lo cual decidió preguntarle Ymir si sabía algo al respecto llamándola dos veces, pero esta la ignoro completamente al estar de espaldas recostada del otro lado del mesón contemplando el fuego que calentaba una hoya con sus audífonos en los oídos escuchando Stay In Shadow de Finger Eleven.
Esa actitud le molesto, ser ignorada le fastidiaba. Por eso tomo un cojín que tenía a mano y lo lanzo con fuerza en dirección a la cabeza de Ymir, teniendo cuidado de que no cayera cerca de la cocina pero de que si perturbara la quietud de la morena. Ymir volteo extrañada luego de sentir aquel golpe que casi le llevo a pegar la frente contra la pantalla de su teléfono.
¿Qué había sido aquello que la había sacado de su estado fuera de este mundo?
¿Un cojín?
No podía ser posible que la Krista que ella conocía hiciera algo tan atrevido y juguetón como eso. Había optado por ignorar a esa rubia completamente mientras terminaba de cocerse la comida para evitar molestarla con una plática innecesaria y superar el hecho de tenerla en su casa a pocos pasos de ella, pero ahora resultaba que Reiss quería su atención, eso sí que era extraño. Decidió entonces dejar de pensar en la inmortalidad del cangrejo y seguir el juego devolviendo el cojín, con la fuerza adecuada de un golpe amigable, a Krista.
-¿Quieres pelear? –Dijo colocándose en guardia para un segundo después esquivar otro cojín volador que devolvió y le fue devuelto, pero cuando lo volvió a lanzar y vio que efectivamente había impactado en el rostro de Krista y esta se encogía de dolor supo que se había sobre pasado en fuerza, por lo que no dudo en ir hasta donde estaba la chica y preguntarle si estaba "Bien" Dejando su teléfono a un lado, bajando la guardia, arrodillándose frente a ella, siendo amable. Reiss aprovecho ese momento de debilidad dada por su actuación y saco un cojín de un lugar secreto y golpeo con todas sus fuerzas a Ymir, lo cual hizo que está volteara por completo su rostro adolorido. En el calor del momento la rubia no se había percatado que justo esa almohadilla tenía una tabla por dentro la cual genero un fuerte sonido al impactar-
-¿Con que jugando sucio Reiss? –Expreso con la nariz roja a consecuencia del trastazo-
-Oh lo siento, de verdad no tenía idea de esto –Dijo apenada al notar que aquel objeto en realidad era un soporte acolchado para Tablet y no un cojín de adorno. Tomo entonces entre sus manos el rostro de Ymir para descartar daños mayores. Creía haberle roto la nariz o algo más grave, pero parecía estar bien, solo tenía un poco colorado el tabique. Miro hacia los ojos de la morena en busca de algún indicio de molestia o enojo hacia ella, pero solo se encontró con un par de pupilas dilatadas y una mirada penetrante. Nuevamente aquellos iris habían cambiado de tonalidad, tornándose de un color caramelo... La morena le sonrió dejando claro que no había problema alguno por el accidente recién ocurrido, y se colocó de pie- ¿Ymir de qué color son tus ojos?
-¿Para qué quieres saber eso? –Interrogo extrañada-
-Solo por curiosidad.
-No lo sé con certeza... Pero no eres la primera persona que me lo pregunta, aunque si he de hablar de ojos bonitos debería ser de los tuyos.
-Cualquiera tiene ojos azules.
-Si, pero los tuyos son únicos -Ups, ella necesitaba callarse o seguiría hundiéndose hasta el centro de la tierra-
-Ehhh... Bueno, supongo que gracias. Nunca nadie me lo había dicho de esa forma–Nadie excepto su hermana-
-De nada –Respondió ocultando el desbalance que había dejado su reciente confesión, solo esperaba no haber sido tan evidente-
-Entonces ¿Estás bien?
-Oh sí, no te preocupes, tu golpe solo fue una suave caricia, aunque mereces un Oscar por esa buena actuación, de verdad pensé que te había desnucado.
-Yo también se jugar rudo.
-Ya me doy cuenta, no te volveré a subestimar jamás.
-Viniendo de ti eso será como un alago –Dijo haciendo que las dos sonrieran, divertidas de que todo fluyera con más naturalidad entre ellas-
-¿Para que querías mi atención? –Interrogo caminando hacia la cocina a verificar que nada se quemara-
-Te quería preguntar si sabias algo con respecto a las normas APA y VANCOUVER.
-Ah si, en los documentos del computador salen dos guías muy completas sobre cada una.
-Excelente, las buscare en este mismo instante, por cierto ¿Qué harás de comer? –Pregunto al no poder ignorar el delicioso aroma que salía del fogón-
-Pasta carbonara con pollo al horno y ensalada de remolacha con papa, es algo rápido dada las circunstancias.
-No, está bien, suena estupendo.
-Cuando estuvo listo el almuerzo la cocinera arreglo los platos sobre la mesa, ofreciéndole una silla a Krista quien llevaba una limonada de pote que la morena le pido sacar de la nevera como bebida- ¿Te gusta? –Consulto a Reiss luego de verla probar barias cosas del plato-
-Esta divino ¿Cómo haces para que el pollo te quede en el punto exacto?
-Práctica, cuando volvamos a reunirnos con tiempo de sobra podre prepararte algo más elaborado y hasta tú me podrías enseñar lo que sabes.
-Yo no soy muy buena en la cocina pero hare el intento.
-"Viniendo de ti eso será como un alago" –Cito imitando a Krista nuevamente haciendo reír a la mujer de piel porcelana-
Al terminar con la comida la rubia ayudo a lavar los platos mientras Ymir los secaba y colocaba en su sitio, luego se dirigieron al baño de visitas para lavarse y estar limpias para comenzar con la labor. La morena dejo que Krista tomara el mando de la computadora dándole campo libre para hacer lo que quisiera, Ymir solo había optado por sentarse a un lado de ella para corregir o ayudar en lo que necesitara. Haber escogido ese papel fue la mejor opción que pudo tomar, primero, porque no quería chocar con el carácter de la rubia y su forma perfecta de hacer las cosas, y segundo, para poderla apreciar desde ese perfil escondido sin que la bajita se diera cuenta.
-¿Quieres un batido de helado con oreo? -Pregunto Ymir distrayendo a Reiss de su faena-
-¿No acabamos de comer hace menos de dos horas?
-Lo que no sabes de mi es que yo no me lleno nunca, así que no te sorprendas y acostúmbrate.
-Ya que estamos siendo sinceras, te diré que yo suelo ser igual y aquí donde estoy también tengo ansiedad de masticar algo.
-Es porque llevamos un buen rato frente al computador.
-Está bien.
-¿Eso es un sí a mi propuesta?
-Sí, un sí rotundo de "Le hechas mucha oreo a mí batido por favor"
-¡Como usted ordene! –Expreso haciendo un gesto de soldado, colocándose de pie camino al refrigerador para hacer el mejor batido de su vida-
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El fin de semana paso volando, con otras obligaciones y tareas por atender no había quedado tiempo de mucha vida social. El lunes llego junto al profesor Erwin corrigiendo la portada del trabajo y dando pequeños tips de cómo mejorar en los aspectos errados. El hombre estaba llamando pareja por paraje hasta su escritorio dentro del salón lleno de alumnos para luego de terminar con todos comenzar la clase de movilidad articular sobre pruebas musculares y goniometría de hombro.
Krista estaba adelante, en la primera fila de pupitres rodeada por sus amigos. Hablando de cosas que Ymir no alcanzaba a escuchar porque sus audífonos y la lejanía no la dejaban. Sentada en lo más apartado que podía de Reiss como siempre. Escuchando Fallido Intento de Don Tetto con las piernas apoyadas sobre un pupitre dejando ver sus botas negras posadas sobre la madera. Relajada siendo testigo de los gestos que la rubia hacía, apreciando su divinidad en secreto precavida de que nadie se diera cuenta de su acto de stalkeo nivel Dios y en espera de que algún camarada a su lado le digiera que el profesor la llamaba.
Que ella compartiera tiempo extra con la bajita no significaba que su relación cambiara de algún modo y que de la noche a la mañana pudiera hablarle en la Universidad como si nada frente a sus compañeros. Ese era un derecho que no se merecía. Tampoco espero que Krista lo hiciera y así fue. Como el primer día que la vio. Distante, sonriente, agradable y coqueta. Sonrojada por culpa de aquel estúpido chico que le jugaba una broma.
Jaeger le caía de la patada antes de saber que se relacionaba con su crush y ahora más al ver su evidente interés por ella. Eren era un tipo dramático que se excedía de gritón y arrogante en sus prácticas de boxeo no muy lejos de donde ella entrenaba y aunque no era un mal peleador su actitud de chico lindo conquista mujeres poseedor de todo lo que deseara y quisiera le revolvía el estómago. Esa sonrisa blanca de galán dirigida a la rubia de sus sueños le molestaba.
Ymir respiro hondo y luego dejo escapar el aire de sus pulmones tratando de calmarse por algo que no debería de molestarle. Era así como tenían que ser las cosas, ese cabron con pinta de príncipe era la mejor opción para Krista y su reputación. Algo natural, arcaico y casi escrito. Coloco más alto el volumen de su reproductor desviando su vista a otro lado cerrando los ojos y dejando caer su cabeza hacia atrás decidida a borrar esa pulsante imagen que la golpeaba justo en la madre. Tras un momento de escuchar la melodía, un rock que retumbar en sus oídos y recorría su cuerpo como la sangre misma sintió unas manos que tocaban sus orejas y un rostro frente a ella. Abrió los parpados sorprendida y se incorporó en su posición sedente para detallar de quien se trataba.
-¿Sasha?
-¿Cómo estas Ymir?
-Bien, pasando el rato ya sabes cómo son estas clases –Respondió quitándose los audífonos para prestar atención a lo que Sasha le decía, sentándose correctamente exponiendo su buena educación-
-Sí, son un poco aburridas cuando el profesor se entretiene con otras cosas –Hablo obsequiando una gran sonrisa a la morena para luego quedar en silencio-
-¿Necesitas que te ayude en algo?
-¿Por qué crees que solo vengo a pedirte un favor? -Interrogo- ¿No puedo sencillamente querer saber cómo estás?
-Normalmente las personas no vienen a mí al menos que necesiten algo que yo les pueda dar o explicar así que...
-Está bien, me descubriste, es cierto. Venía en parte a saludarte y en otra a pedirte un gran favor.
-Mientras no se vea afectada mi dignidad con todo gusto te ayudo –Aclaro con el semblante calmado-
-Hay algunas cosas que no entiendo de las normas de método pero me da pena preguntárselo al profesor ¿Crees poder ayudarme con eso mientras Erwin está ocupado?
-Sabes, mi amigo Connie es un experto en ese tema le puedo decir que te explique si quieres –Opino señalando al rapado, recordando lo mucho que al chico le gustaba Sasha-
-No, preferiría que lo hicieras tú de verdad –Expreso muy convencida de su decisión-
-Ok, ya que insistes tanto te ayudare personalmente.
-¡Gracias! -Dijo emocionada plantándole un beso en la mejilla a la morena- Te deberé mucho si mi lento cerebro llega a entender lo inentendible.
-No te preocupes por eso luego te lo cobro, por ahora muéstrame en que tienes duda.
Sasha acerco un pupitre a la morena y se sentó a un lado de ella entregándole una libreta, apoyando su brazo contra el de Ymir para estar lo más cerca posible de ella, de su objetivo, mientras la morena le explicaba o aclaraba algunos puntos.
La chica patata se recostaba de vez en cuando contra Ymir disimulando su acto osado con un "Por fin capto la idea" Le tocaba cualquier zona del cuerpo y la apretaba preguntando cuanto alzaba en el gimnasio y cuáles eran sus técnicas. Se movía el cabello y la miraba por largos instantes sin que esta se diera cuenta, sonriéndole cada vez que podía.
Cualquiera que apreciara la escena desde afuera podría decir que Braus le estaba coqueteando a Ymir, y así fue como Reiss pensó al visualizar el cuadro. Eren le toco la punta de la nariz a la rubia al verla abstraída a lo que esta reacciono sonrojada con una sonrisa.
-¿Qué pasa? Te noto distante.
-Nada grave, solo estoy un poco impaciente porque termine la clase.
-Al perecer Smith tuvo mucho por corregir, por eso aún no pasan todos.
-No entiendo porque no se lleva los trabajos a casa y los corrige allá, tenemos que quedarnos aquí por más de tres horas viéndole las horrendas cejas por nada –Opino una chica de pelo teñido llamada Riko-
-Ah, pero si fuera la profesora Hanji a quien tendrías que ver y escuchar ¿No te molestaría en nada verdad Riko? –Dijo Thomas el prematuro, apodo que se ganó por desbocado e impaciente. Revelando la atracción secreta de Riko hacia las teorías locas y subjetivas de Zoe-
-Cállate Thomas, morirás joven por meterte donde no te llaman –Expreso arreglándose los lentes-
-Cuatro ojos, ratón de biblioteca.
-¡Ocúpate de peinarte tus grandes patillas antes de que el mundo se pierda en ellas y déjame en paz idiota descerebrado!
-Basta chicos bajen la voz y no peleen por nada.
-¡Cállate cabeza de coco! –Le dijeron los dos en unísono a Armin. Al escuchar la bulla el maestro los miro seriamente y todos se encogieron en sus puestos ante el jaleo que habían montado. Esperando que Erwin los sacara del salón por haberse excedido, pero un rostro reprochador por parte del docente fue suficiente castigo para los jóvenes-
-Oigan muchachos ahora que lo recuerdo, Samuel nos invitó a todos a su fiesta el viernes en la noche -Comento Thomas en voz baja, haciendo que todos los presentes conocidos le prestaran atención-
-¿Una fiesta de qué? –Pregunto Mina sacando su cabeza de la nada- Samuel Linke ni siquiera asiste a clases, es más pensé que se había retirado de la carrera.
-Al parecer su abuelo era un multimillonario que le dejo de herencia una gran quinta y como él es medio loquito quiere hacer un reventón que tumbe las paredes y deje la piscina sin agua solo para celebrar su aparente libertad.
-Suena bien -Opino Eren-
-Habrá habitaciones y comida disponible, gente conocida y por conocer... ¿Si saben a lo que me refiero no?
-Si Thomas, ya captamos que tus posibilidades de reproducción se verán levemente elevadas y favorecidas gracias a la demencia que genera el alcohol.
-¿Qué dices Krista te apuntas? -Pregunto Jaeger, el hombre de cabello negro y ojos verdes que hacia latir su corazón velozmente-
-Claro, necesito salir a mover el cuerpo o me volveré loca metida todo el día entre un libro y la computadora.
