Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.
Se sorprendió al ver que había estado treinta minutos bajo el agua, solía ducharse dentro de todo rápido, por eso le llamaba la antención haber tardado tanto y no haberse dado cuenta, se envolvió la toalla en la cintura y entró a su habitación a buscar ropa, no había llegado a abrir un cajón que alguien tocó la puerta.
-¿Quién es?
-Remus.
-Pasa.
Remus entró y cerró la puerta, Sirius agarró la ropa y empezó a cambiarse.
-¿Es necesario que te cambies frente a mi?
-¿Hay algún problema? ¿Acaso ahora te gusto? -Sirius hizo una pose bastante ridícula para estar vestido solo con ropa interior y Remus le arrojó una almohadaque había allí-. Mi querido Lunático, no ocultes tu amor por mi.
Ambos soltaron una carcajada y rieron como hace un buen tiempo no lo hacían, en ese momento sintieron que estaban en Hogwarts otra vez, felices y sin preocupaciones.
-Venía a buscarte para que le busques una habitación a Astrid, ya estabas tardando demasiado.
-Claro, la nueva huésped malhumorada -Sirius bufó, no entendía porque ella lo despreciaba tanto, apenas habían cruzado dos palabras.
-Piensa en el lado positivo, vas a tener con quien pelear cuando yo no esté -ambos volvieron a reír, cuando Sirius terminó de cambiarse, bajaron.
En la cocina ya se encontraban Ginny, Ron y los gemelos, desvió su vista hacia Astrid que estaba ayudando a Molly con el desayuno de los cuatro adolescentes. Esa mujer le daba mucha curiosidad, quería -y necesitaba- saber porque trataba bien a todo el mundo menos a él, sabía que no le podía agradar a todo el mundo, y también sabía que a muchas personas no le caía bien, pero necesitaba que haya una razón, eso del odio injustificado, no iba con él.
-Oh Sirius, ¿Ya sabes en que habitación puede quedarse Astrid? -preguntó Molly.
-No quedan demasiadas habitaciones libres, ya que la de Bellatrix no la pudimos abrir, y hubieramos podido abrirla no le recomendaría a nadie que durmiera allí, así que si no te molesta compartir habitación -dijo ahora mirando a Astrid-, podrías dormir en la habitación de Tonks, ella no se queda todas las noches aquí, por lo que no serían demasiadas las noches que coincidieran. Así dejamos la habitación que queda por si alguien que no vive aquí se queda o por si hay alguna emergencia.
-Por mi bien -respondió Astrid.
Sirius se dirigió a las escaleras con la nueva huésped detrás suyo, entre los dos subieron las cosas de ella.
-Puedo acomodar mis cosas yo sola, gracias.
Al escuchar que se lo dijo en un tono tan frío, Sirius dio media vuelta y se fue. Bajó las escaleras y volvió a la cocina, se sentó al lado de Remus y respiró ondo.
-¿Ya está confirmado que te odia? -preguntó su amigo con una media sonrisa.
-No se si me odia, pero no me puede ver.
-Yo no tengo ningún problema en verla -dijo uno de los gemelos, haciéndo que todos rieran, excepto Molly, que regañó a su hijo.
Escucharon un ruido en la ventana y vieron a la lechuza de Ron con una carta atada en su pata, el pelirrojo se levantó rápidamente y agarró la carta.
-Es de Hermione -dijo con una sonrisa-, dice que puede venir en dos días.
-Habrá que ir a buscarla -dijo Molly.
-Yo iré -respondió Remus-, pídele que te de su dirección. Y no, no puedes venir Canuto.
Sirius frunció el ceño y miró mal a su amigo, no había llegado a abrir la boca que ya lo había callado, había veces que odiaba que Lupin lo conociera tanto. De mal humor y un poco enojado, subió las escaleras, se cruzó a Astrid, que parecía querer preguntarle algo, pero la ignoró y siguió subiendo hasta la habitación donde tenía a Buckbeak, el pobre animal estaba incluso más encerrado que él, por eso decidió darle la habitación más grande que había, que casualmente era la de su madre.
Remus vio entrar a Astrid a la cocina con el ceño demasiado fruncido, él solo se había quedado en la cocina, ya que Molly había obligado a todos sus hijos a que ayuden con la limpieza.
-¿Estás bien?
-Si, solo me crucé al idiota de Black -dijo sentándose a su lado.
-Tiene el poder de hacer enfadar a la gente, en especial ahora que no puede salir de aquí -explicó Remus.
-Entonces... ¿Es verdad la historia de que en realidad él no traicionó a los Potter?
Remus le contó brevemente como había sido todo, el encantamento Fidelio, el cambio de guardian secreto que habían hecho James y Lily con Sirius sin decirle a nadie, la supuesta muerte de Peter y la encarcelación de Sirius.
-Es bastante... injusto -dijo Astrid cuando el hombre terminó la historia-, ¿Y por qué no pueden demostrar que Black es inocente?
-Porque Pettigrew está muy bien escondido bajo el ala de Voldemort, es casi imposible escontrarlo para poder demostrar que está vivo y que Sirius es inocente -ninguno habló por unos minutos, hasta que Remus rompió el silencio-. ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Por supuesto.
-¿Por qué te desagrada tanto Sirius?
Evidentemente Astrid no se esperaba esa pregunta, lucía bastante sorprendida y hasta algo descolocada.
-No es que me desagrade, pero sus actitudes son demasiado parecidas a las de alguien que no veo desde años y que no tengo la mínima intención de ver tampoco.
Remus no siguió insistiendo en el tema, aunque se moría de ganas de saber, se notaba que no le agradaba hablar de eso, se levantó y caminó en dirección a la puerta, pero antes de salir se dio vuelta y dijo:
-Dale una oportunidad a Sirius, parece un idiota, pero es buena persona.
Con eso salió dejándo a una Astrid confunfida, descolocada, y algo pensativa, tendría que aprender a diferenciar una persona de la otra, y a no juzgar por primeras impresiones.
