CAP 3- ATRÉVETE
Habían pasado seis días desde la visita de Nincada. Kagome había decidido empezar por la práctica de leer la mente. Estaban todos en el bosque (habían vuelto a emprender el viaje), observando como la chica se concentraba e intentaba adivinar lo que Sango (que se había ofrecido para ser el blanco de prácticas) estaba imaginando. Pero no lo conseguía. Ya hacía días que lo intentaba. Suspiró y se secó el sudor de la frente con la mano.
- Vamos, vuelve a intentarlo!- la alentó Inuyasha, que estaba impaciente por aprender a leer el pensamiento- que si a ti no te sale, a mí tampoco me saldrá!
- Interesado… para ti es muy fácil. Sólo tienes que sentarte y esperar- volvió a cerrar los ojos, cosa que sirvió de señal a Sango para que volviera a imaginarse algo.
Estuvo un minuto quieta, concentrada, cuando de pronto…
- Elefantes rosas! Qué tipo de pensamientos son ésos, Sango?- Inuyasha, con una sonrisa triunfante, miró a la exterminadora. Todos se quedaron asombrados.
- Era eso lo que pensabas, Sango?- le preguntó Miroku con urgencia.
- Sí!-respondió ésta, maravillada.
- Cómo lo has hecho?- le preguntó Kagome al mediodemonio, frustrada.
- No lo sé. Me ha picado por intentarlo y me ha salido al segundo intento.
- Pero por qué a ti te sale si a mí no?
- Igual es que has adquirido el dominio, pero no sabes cómo hacerlo- Inuyasha se giró hacia Sango- vuelve a imaginarte otra cosa, Sango.
La matademonios pensó durante unos segundos, y dijo:
- Ya.
- Vale. Kagome, mira fijamente su frente- le ordenó el híbrido a la chica. Ésta lo hizo- bien, ahora haz como si quisieras trasladar tu mente dentro de la cabeza de Sango.
La zafira obedeció y lo intentó. Tuvo que repetir la operación tres veces, cuando de repente, una imagen de Naraku vestido con una túnica de mujer bailando la conga apareció en su mente. Estalló en risas.
- Muy buena, Sango!- decía mientras se carcajeaba.
- Lo sé!- respondió la matademonios, que también reía.
Inuyasha se concentró unos segundos en la cabeza de la exterminadora para saber de qué se reían. Luego sonrió:
- Reconozco que es ingenioso.
- Ingenioso? Es buenísimo!- exclamó Kagome.
Mientras se reían, Miroku y Shippo les preguntaban impacientes cual era la imagen que les había hecho reír tanto.
- Kagome! Mira tu marca!- exclamó Sango.
Todos fijaron la mirada en la rodilla de la joven: la Marca había perdido un poco de tono rojo.
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Pasó casi un mes. La Marca ya casi no se veía. En la clavícula de la zafira, estaba empezando a crecer una mancha de tono violeta que, a menudo que pasaban los días, iba tomando forma de estrella, ya que Kagome estaba a punto de dominar las Cuatro Comunes por completo.
Inuyasha disfrutaba como un niño con sus nuevos poderes. Leyendo el pensamiento de Miroku, podía evitar que ésta intentara manosear a Kagome y también podía evitar fácilmente los ataques de los demonios con los que se enfrentaban, adivinando sus intenciones. Tendiendo una barrera espiritual, podía evitar que Shippo le arañara. Haciéndose invisible, conseguía devolverle al zorrillo todas las provocaciones. O al menos eso creía. La segunda vez que lo hizo, Kagome estaba delante. Tras cinco "siéntate" de la chica, comprendió que su invisibilidad era inmune a la hechicera. Y por último, podía hacer uso de la telepatía para hablar con quien quisiera sin que los otros se dieran cuenta.
Pero no todos los progresos fueron "mágicos". Hacía dos días, Inuyasha y Kagome habían vuelto a dejarse llevar por el amor.
************FLASH-BACK************
Los dos estaban discutiendo. Se encontraban solos en la habitación de la chica, en la era actual, después de que una furiosa Kagome hubiera decidido volver a su casa:
- Por qué siempre me castigas a mí?!- le gritaba él- siempre empieza él!
- Porque me parece increíble que tengas que picarte con un niño! Shippo no tiene más de siete años, Inuyasha! A veces parece más maduro él que tú!- replicó ella. Su senhal, casi definido del todo y usualmente violeta, estaba naranja como una bombona de gas butano, de acuerdo con el enfado que sentía.
- Atrévete a repetir eso!
La chica se acercó a él y, con los ojos húmedos le dijo claramente en la cara:
- Eres un inmaduro.
La fija mirada femenina de Kagome hizo que Inuyasha acabara de perder el control. Le capturó el mentón con una mano y la besó con hambre y desesperación, al mismo tiempo que ella se precipitaba sobre sus labios, de modo que se fundieron en un apasionado beso compartido. La lengua del híbrido inspeccionó todos los rincones de la boca de la zafira, antes de que ella usara la suya para jugar con la de él.
Fueron más lejos que la última vez: Inuyasha coló su mano por debajo de la camiseta de la chica, para poder acariciar su piel directamente. Ella hizo uso de las suyas para quitarle la parte de arriba del haori rojo. El color del senhal de la chica dejaba ver reflejos granates encima del naranja. Cuando se separaron solamente unos segundos para respirar, Kagome susurró sin abrir los ojos:
- Esto no está bien.
- Lo sé- contestó él, mientras volvía a introducir la lengua en la boca de ella. A la vez empezó a levantarle la remera.
Estaban solos en casa y a fuera llovía. Los truenos hacían temblar la luz de la habitación mientras ellos calmaban su sed el uno del otro. Kagome dio un breve salto y abrazó la cintura del mediodemonio con las piernas, colgándose de su cuerpo. Éste aprovechó el agarre para tumbarla sobre la cama y luego se tendió sobre ella, apoyándose sobre las rodillas para no aplastarla. Rompió el apasionado beso para bajar por su cuello, besando todas las partes de piel femenina que encontraba mientras le acariciaba las piernas. Besó también el senhal, cuya tonalidad naranja había desaparecido para dejar paso a un granate intenso. Ella se dejaba hacer. Cerró los ojos para concentrarse y disfrutar de aquellas caricias prohibidas. En el momento en que el chico metió la mano por debajo de su falda, se dio cuenta de que la cosa se le estaba saliendo de las manos, pero no le importaba. Hacía demasiado tiempo que lo esperaba y estaba segura de que no se arrepentiría de llegar hasta el final. No mientras fuera con él. Cuando Inuyasha inspiró profundamente encima de su cuello, sintió un escalofrío que le hizo poner los pelos de punta. Después de impregnarse de su maravilloso aroma, el híbrido lamió el lado derecho del cuello de la chica. Luego mordisqueó levemente sin llegar a hacerle sangre y volvió a pasar la lengua por el trozo de piel dañada. Repitió el proceso cuatro veces, hasta que la zona adquirió un tono morado. Sonrió y volvió a capturar su boca.
Pero justo en el momento en que empezaba a bajarle la falda (la camiseta ya estaba fuera de combate) el sonido de una puerta les hizo volver a la realidad.
- Ya estamos en casa!- la familia de Kagome había llegado, cosa que les obligó a detenerse bruscamente.
*****************FIN DEL FLASH-BACK**********************
Aquel recuerdo, recordar aquella fastidiosa interrupción hacía que los dos se pusieran de mal humor.
Desde el punto de vista de Kagome, había estado a punto de perder su virginidad en un rollo de una noche. Ahora que podía pensar con claridad, se regañaba a sí misma cada dos por tres. En qué diablos estaba pensando?! Aunque eso no era lo que más le preocupaba. Mientras estuviera Kikyo como primera opción de Inuyasha, no estaría segura de querer entregarse a él en cuerpo y alma. No quería ser el objeto de satisfacción de nadie, ni siquiera el de aquel mediodemonio que tanto tiempo llevaba amando. De todos modos, si Inuyasha le dijera antes que la prefería a ella y que lo suyo con la sacerdotisa muerta había terminado, no se lo pensaría dos veces. Estaba segura de que si ella fuera la preferida y si él la amara, estaba preparada para dejar de ser virgen.
Desde el punto de vista de Inuyasha, no podía evitar sentirse frustrado con la familia de la chica. Había estado tan cerca… Había faltado tan poco para hacer suya a Kagome… Aquel recuerdo le había dado mucho en que pensar. Ya hacía tiempo que se había dado cuenta de que estaba enamorado locamente de la zafira. Y al mismo tiempo, cada vez pensaba menos en Kikyo: cada vez le parecía menos importante. Qué significaba aquello? Es que ya no quería a Kikyo? Acaso su corazón prefería a Kagome?
FIN DEL CAP 3!
