Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.
Advertencias: AU y contiene OoC hasta debajo de las piedras.
Gracias por comentar: Abysschankuchiki, LuaMinguante, Zafir09, Misel-kuchiki, Klu95, FATUA, Stephanie Za, Yuuki Kuchiki, Mari. , o0 Akisa 0o, FrikiHimechan, Polo124, Loen, alelila, , Jailys-sama, Kuchiki´s.
EL SECRETO DE LOS KUCHIKI
Capítulo tres.- La revelación de Rukia.
El jueves a la salida de la escuela, Byakuya y Rukia caminaban por la acera en dirección a su casa. Esta vez no se quisieron quedar a esperar a Ichigo y los demás, quienes a partir del lunes no se despegaron de ellos en las horas libres y a la salida.
Ya que según las palabras de Keigo, ellos ya pertenecían a su club de amigos por lo que tenían que estar juntos como muéganos.
A Rukia eso no parecía incomodarle, hasta se divertía con los comentarios o las discusiones entre ellos. Le agradaba volver a tener amigos. Byakuya si estaba incómodo, por lo que a veces prefería regresar a su salón.
Los hermanos se detuvieron al llegar frente a un Ford Mustang cobra, en color negro, el cual en uno de sus laterales tenía el dibujo de una cobra plateada, haciendo alusión a su nombre.
Tanto Byakuya como Rukia admiraron su diseño y su carrocería modificada.
—Este auto es caro. —comentó Rukia al ver que el modelo era reciente y tenía diseño aerodinámico.
—Supongo que lo utilizan en carreras clandestinas. —añadió Byakuya.
—Quisiera saber que tan rápido corre. —comentó Rukia acercándose al auto para tocar la parte del cofre. Cerró los ojos y se imaginó una larga carretera de pavimento, después el ruido de un motor encendiendo.
—¿Qué le hacen a mi auto? —una voz detrás de ellos llamó su atención, asustando a Rukia por lo inesperado.
Rukia suspiró para calmarse.
Los hermanos se dieron la vuelta y pudieron ver al chico que les habló, uno musculoso, alto y delgado, de cabello estilo punk de color rosa. Usaba unos jeans negros, una playera desmangada blanca y una camisa azul celeste desabrochada.
Junto a él iba un chico de cabello corto negro, y que tenía una cicatriz en el lado izquierdo de su boca.
—Bazz-B, déjalos. —comentó el chico de cabello negro, sabiendo la afición que tenía por meterse con ellos, o cualquier otro individuo.
El chico punk ignoró el consejo de su amigo Cang Du y caminó hacia los Kuchiki.
—¿Les gusta mi auto? —preguntó con sorna. —lástima que no está a su alcance. —Se burló, pues al verlos con ropas discretas y sencillas los creía de bajo nivel económico. —Y aunque lo estuviera, la velocidad no se hizo para alguien tan ñoño como ustedes.
Dicho esto caminó hacia la puerta de su auto, cuando pasó junto a Rukia la miró de arriba abajo con desprecio. Cang Du lo siguió y también se subió al coche. Bazz -B arrancó a toda velocidad.
—Ese miserable me las va a pagar. —exclamó Rukia enojada. Estaba harta de sus acosos y sobre todo de no defenderse, pero todo la hacía porque no quería llamar la atención. —Ya encontraré una forma de vengarme.
—¿En qué piensas? —la cuestionó su hermano.
—En que sería una lástima que alguien aplastara tan estupendo carro. —comentó con malicia.
—Sí, sería una lástima. —dijo el chico con seriedad.
Ichigo y los demás salieron y los llamaron desde la entrada de la facultad, pero ellos los ignoraron y siguieron caminando. Esa fue la última vez que los vieron, pues el viernes no asistieron a clases y el sábado no estuvieron en su casa.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
El sábado a las cuatro de la tarde Yoruichi e Ichigo estaban sentados en la sala, los dos estaban arreglados para la cena familiar de los Kuchiki.
Ella llevaba un elegante vestido en tono gris, de tirantes gruesos y escote en V, con encaje bordado en la zona del pecho, de corte princesa hasta las rodillas. Sobre el vestido usaba un bolero corto color gris, también de encaje bordado con mangas tres cuartos.
—La verdad no creo que vengan. —comentó Ichigo sentado un sillón. —No nos pusimos de acuerdo en donde vernos.
Él usaba un pantalón negro de vestir y una camisa azul marino de mangas largas.
—Ellos son los más interesados en que vayamos. —Comentó Yoruichi.— así que vendrán. Y si no pues ya se perderán de nuestra compañía. —sonrió. Aunque en verdad se quedaría frustrada sino descubría lo que ellos ocultaban.
Unos diez minutos después escucharon un auto estacionarse enfrente de su casa, Ichigo se asomó por la ventana y vio un Honda Accord en color rojo.
Estaba por preguntarse de quien sería, cuando la puerta del copiloto se abrió. Se sorprendió al ver bajar a Rukia, sobre todo porque se veía muy bella con ese vestido azul turquesa, con escote de corazón alto, pegado hasta la cintura y de ahí tenía caída en A. El vestido llegaba por arriba de las rodillas por la parte de enfrente y largo por la parte de atrás, lo combinaba con zapatillas y aretes en color plata.
Su maquillaje era natural, pero resaltando sus ojos con delineador negro.
—¿Qué tanto ves? —preguntó Yoruichi colocándose junto a él. —¡Wow! Sí que se ve hermosa. —comentó al ver a la chica que seguía parada afuera del carro.
En ese momento la puerta del conductor se abrió y bajó Byakuya. Rodeó el carro y se acercó a Rukia.
Él usaba un traje negro formal con camisa blanca, con un cinturón con hebilla cuadrada plateada, no usaba corbata y la camisa tenía el primer botón desabrochado.
Su cabello lo llevaba suelto y caía hasta los omóplatos, sobre él llevaba cuatro accesorios delgados en color blanco que distribuían mechones de cabello sobre su frente.
Ichigo y Yoruichi seguían mirándolos perplejos, pues las personas que tenían enfrente, aunque físicamente eran iguales, habían cambiado.
Mostraban seguridad, porte y elegancia, además de lucir muy atractivos. No se comparaban en nada a aquellos muchachos de la escuela, sencillos, sumisos, un poco desarreglados y casi invisibles.
La curiosidad creció más en ellos.
—¿Se van a quedar mirándonos por más tiempo o ya podemos irnos? —preguntó Byakuya desde afuera, con aire altivo. Algo que no le conocían.
Yoruichi e Ichigo se despidieron de Masaki e Isshin que estaban en la cocina y después salieron. Isshin vio a través de la ventana como su hijo y sobrina se subieron al coche.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
Después de dos horas de camino llegaron a la ciudad de Inuzuri, era más grande en extensión y habitantes que Karakura.
En el camino Yoruichi se encargó de abrir conversación, aunque está era muy escasa. Byakuya sólo respondía con algunos monosílabos sin despegar su vista del frente, Rukia respondía más fluidamente e Ichigo, se la pasaba la mayor parte del tiempo contemplando a Rukia.
Seguía sin entender cuál era la Rukia verdadera, la de la escuela, o la que tenía enfrente.
Pasaron por el centro en donde había algunos edificios altos que se ocupaban como oficinas, también grandes tiendas departamentales y restaurantes.
Unos veinte minutos después salieron del centro y llegaron a un área residencial. La mayoría de casas eran de dos pisos con bellos jardines al frente. Unas cuantas eran de tres pisos.
En las baquetas estaban plantados varios árboles altos y frondosos que servían para proteger del sol y como ornamento, pues daban unas bellas y pequeñas flores moradas.
—Esa es nuestra casa. —comentó Rukia señalando hacia el frente y del lado izquierdo.
Era una casa de dos pisos pero construida hacia los lados, la fachada era crema, el corredor de enfrente estaba formado de columnas altas y arcos. La planta alta tenía una gran terraza con balcón. Sus ventanas eran de aluminio blanco cuadradas.
En el jardín y frente a la casa había una gran fuente redonda donde danzaban cinco chorros de agua.
La barda principal estaba hecha de hierro forjado, por lo que permitía ver el interior.
Si ellos eran ricos, ¿qué hacían viviendo en un barrio modesto como el suyo? Se preguntaron Yoruichi e Ichigo.
Byakuya se estacionó frente al portón y de inmediato este se abrió permitiéndole pasar.
Pasaron frente a una pequeña caseta de vigilancia desde la cual un hombre en uniforme los saludó.
En el jardín había tres carros estacionados, dos negros y uno blanco, cada uno de ellos igual de lujosos. A un lado de ellos se estacionó Byakuya.
Él fue el primero en bajar y enseguida le abrió la puerta a Yoruichi para que saliera, pues ella iba detrás de él. Ichigo se bajó del carro pero antes de que pudiera imitar la acción de Byakuya, Rukia ya se había bajado del coche.
—Recuerden, nos conocimos hace casi dos años, pero empezamos una relación cuando nos cambiamos de escuela. —recordó Byakuya parte de lo que les había dicho.
—Claro que me acuerdo, no tengo tan mala memoria. —respondió Ichigo. Yoruichi se le quedó viendo incrédula.
—Será mejor que entremos a la casa, aunque la cena será más tarde seguramente ya están varios familiares dentro. —comentó Rukia. —Algo en común que tiene la familia Kuchiki es la puntualidad.
Yoruichi e Ichigo asintieron y se dispusieron a seguir a los chicos de cabello negro por un camino de pavimento hasta la entrada principal.
De nueva cuenta los primos se sorprendieron al ver el interior de la casa, pues era sumamente elegante, con pisos y paredes en tono crema. Frente a ellos había dos escaleras que daban a la planta alta con los barandales en color dorado.
—Byakuya, Rukia. —llamó una voz de hombre.
Los cuatro voltearon hacia el costado derecho y vieron llegar a un hombre de unos cincuenta años, cabello negro corto con algunas canas en los costados y con un elegante traje negro. A pesar de su edad estaba bien conservado.
Él llevaba una copa en la mano.
—Tío. —pronunció Rukia con cortesía, aunque todos pudieron notar su desagrado.
El hombre miró a los acompañantes de sus sobrinos.
—Sojun ya me había comentado que tenían pareja, pero no pensé que fueran tan peculiares. —comentó con cierto matiz de desprecio. —Byakuya pensé que eras más centrado. —dijo mirando a su sobrino.
—Tío, será mejor que cuide sus comentarios respecto a mi novia o a su primo. —respondió serio. —no vaya a ser que en verdad deje de ser tan centrado y me dé por despedir a personas aunque sean de mi familia. —amenazó.
El hombre cambió su semblante seguro y soberbio por uno temeroso e incómodo.
—No me malinterpretes sobrino. —comentó el hombre. —No tengo nada en contra de estos chicos, si hasta se ven bien con su cabello teñido.
—No me tiño el cabello, es natural. —rebatió Ichigo enojado. Yoruichi también se molestó por el comentario, ellos no tenían la culpa de que sus genes fueran raros.
El hombre hizo un gran esfuerzo por no mirarlo con desprecio por su falta de educación, sólo se limitó a sonreírle forzadamente.
—Será mejor que vaya con mi hijo. —comentó el hombre y caminó hacia otra habitación.
—Por favor no le hagan caso al tío Takeshi. —pidió Rukia. —él es así con todos, pues está enojado ya que mi abuelo no lo nombró heredero a él.
Ichigo asintió.
—Creo que ocultan muchas cosas. —comentó Yoruichi.
—Y se las revelaremos pronto. —dijo Rukia.
—¡Rukia!¡Byakuya! —escucharon una voz alegre de mujer.
El semblante de Byakuya y Rukia cambió súbitamente, ahora mostraban uno más tranquilo y relajado.
—Mamá. —exclamaron los dos al ver a una mujer alta, blanca, delgada, de cabello negro y ojos grises.
Yoruichi e Ichigo se tensaron al ver la mujer, pues no sabía cómo reaccionaría con ellos.
—Me alegra mucho que vinieran. —comentó mientras se acercaba a sus hijos. —la abuela también se alegrará de verlos. —La mujer saludó a sus hijos con un fuerte abrazo y después observó a Yoruichi e Ichigo.
—Mamá, ella es Yoruichi, mi novia. —dijo Byakuya. —Yoruichi, ella es Hana. Mi madre.
—Mucho gusto. —pronunció la chica morena con una sonrisa contemplando a la mujer, que era hermosa y proyectaba casi la misma paz y ternura que su tía Masaki. Sin embargo la mujer frente a ella, aunque sonreía, mostraba tristeza en sus ojos.
—Él es Ichigo. —fue el turno de Rukia de presentar a su pareja. Ichigo se apresuró a saludar a la señora.
—Me da gusto conocerlos. —comentó Hana con sinceridad. —quería saber quiénes lograron atrapar los corazones de mis niños. Ahora entiendo porque mis hijos pasan tanto tiempo lejos de casa.
—Mamá. —reclamó Rukia. —le enseñaremos la casa antes de la cena. —agregó para evitar que su madre incomodara a sus falsos novios o a ellos.
— Está bien, ya entendí. —Hana comprendió la indirecta y se despidió de ellos, pero cuando ya había dado algunos pasos, se volteó hacía los muchachos, en especial miró a Ichigo. — Por cierto, que bien te queda ese color, ni se nota que es teñido. —dijo en tono jovial.
—No es teñido. —volvió a exclamar Ichigo, claro que en tono menos agresivo que el que uso para el tío de Rukia.
—También me tiño el cabello, así que no te dé pena. —comentó Hana con una sonrisa y luego se giró para caminar hacía la habitación contigua.
Les parecieron buenos chicos, pero aun así quería conocerlos a fondo.
Cuando Rukia y Yoruichi lograron bajarle a Ichigo el enojo que tenía porque confundieron su cabello natural con uno teñido, Byakuya los condujo al jardín trasero a través de la cocina para evitar encontrarse con otros familiares.
.
.
.
Estaban frente a una gran construcción cuadrada de color beige que tenía un portón blanco de aluminio.
—Como agradecimiento por su ayuda los hemos traído a nuestro lugar favorito. —comentó Rukia mientras pasaba un dedo por el pecho de Ichigo y le sonreía coquetamente.
Ichigo tragó grueso y se puso nervioso.
—Pero eso no quiere decir que nos olvidaremos de su secreto. —intervino Yoruichi restándole importancia al manojo de nervios en el que se había convertido su primo.
Rukia sonrió y negó con la cabeza.
—Considérenlo un bono. —agregó la chica de ojos violeta.
Byakuya sacó su un bolsillo de su saco un pequeño control remoto y a través de él abrió la puerta.
Mientras iba subiendo la puerta, la expectativa sobre lo que se hallaba dentro crecía en Yoruichi e Ichigo, la primera pensaba que podría ser un gran salón de juegos, con mesa de villar y una televisión enorme. Ichigo rogaba que no fuera algo del estilo del cuarto rojo de Grey.
Cuando la puerta terminó de subir una gran cara de asombro se dibujó en los primos.
En realidad ese cuarto era un amplio y bien iluminado garaje, en el que había varios autos perfectamente acomodados, y no cualquier auto, sino de los más lujosos que ni siquiera pensaron ver en sueños.
Byakuya y Rukia fueron los primeros en caminar hacia el interior.
—Pero no se queden ahí, entren. —indicó Rukia haciéndolos reaccionar.
Al estar en el interior tuvieron una mejor vista y pudieron apreciar que casi al final de la habitación había algunas motos.
A Ichigo se le iluminaron los ojos ante tan maravillosa visión, refrenó su impulso de salir corriendo a acariciar esos vehículos.
—¿Todos son suyos? —preguntó Yoruichi intrigada.
—No. —respondió Byakuya. —la mayoría de autos son de nuestro tío y otros de Rukia. Las motos si son mías.
—¿De Rukia? —preguntó Ichigo asombrado. —No pensé que te gustarán los autos. —dijo mirándola.
—Hay muchas cosas que me gustan que desconoces. —comentó ella. —pero mañana podrán descubrirlas.
E Ichigo jamás tuvo tantas ansias porque llegara el domingo.
—Aunque para eso tendremos que viajar por tres horas.
—¿Por qué tanto misterio? —preguntó Ichigo. —¿Qué no pueden decirnos de una vez que ocultan?
—Preferimos que lo vean por ustedes mismos a que se lo contemos, quizá no nos crean. —comentó Rukia.
Y además querían dejarlos con la curiosidad por más tiempo.
Ellos sólo esperaban que tanto misterio valiera la pena.
.
.
.
Los cuatro comenzaron a pasear entre los coches y platicaban un poco de sus gustos e intereses, pues no deseaban que su familia hiciera preguntas y no pudieran responderlas.
Después Ichigo quiso ver las motos y él y Rukia se separaron de Byakuya y Yoruichi, quienes se subieron a uno de los coches pues ya no querían seguir de pie.
.
.
.
Contrario a lo que temieron Ichigo y Yoruichi, la cena familiar fue muy amena. Salvó el hombre que conocieron al principio, los demás integrantes de la familia se portaron muy amables, incluso su hijo Koga.
La abuela Yuna, en cuyo honor se festejaba la fiesta, resultó ser tan simpática y amable como Hana. Ginrei y Sojun, abuelo y padre de ellos, respectivamente, también fueron amables aunque eran un poco más serios, recordándoles mucho a Byakuya tanto físicamente como en la conducta.
A las diez de la noche se retiraron de la cena, pues Byakuya y Rukia comentaron que tenían que realizar un proyecto escolar el domingo muy temprano.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
A las dos de la tarde llegaron a la ciudad de Yumizama abordó del coche de Byakuya. Primero pasaron a comer, aunque Rukia sólo pidió algo muy ligero. Después se dirigieron hacia lo que resultó ser la Arena de la ciudad, un recinto techado con capacidad para veintidós mil espectadores cómodamente sentados.
—Hoy verán un gran espectáculo. —comentó Rukia emocionada mientras se dirigían a una de las puertas traseras del lugar.
Para confusión de los primos, ellos no se colocaron en la fila para el acceso de una de las puertas, sino que siguieron de largo hasta llegar a una puerta de acceso restringido.
Ahí había dos guardias que estaban cerrando el paso. Rukia y Byakuya sacaron cuatro pases amarillos y se los mostraron. Con ello tuvieron acceso libre.
Caminaron hacia la entrada de un gran salón, en la puerta estaba un hombre rubio de sombrero verde que al verlos llegar los saludó.
—Rukia hay que apurarnos, no queda mucho tiempo. —dijo Urahara. —vete a cambiar.
—Sí, ahora regreso.
Rukia se giró y se perdió entre varias personas, todas ellas caminaban a prisa, llevando igual que ellos gafetes amarillos.
Un chico de cabello negro pasó junto a Ichigo llamando su atención, pues llevaba puesto un traje de piloto.
Después puso más atención y se dio cuenta de que también había lo que parecía ser mecánicos caminando de lado a lado, pues llevaban cajas de herramientas o algunos accesorios.
.
.
.
Mientras tanto Rukia llegó al área de cambiadores, que tenía dos accesos, uno para las mujeres y otro para los hombres, ahí se encontró saliendo del cambiador de hombres, a un chico con el cabello corto, crespo y rubio, de ojos negros y un poco más alto que ella.
—¿Lista para perder Rukia? —preguntó él con burla. La competencia anterior se encargó de eliminarla en la primera modalidad, y aunque tampoco obtuvo el primer lugar se conformaba con su victoria frente a Rukia.
—Lo siento Gremmy, pero hoy perderás tú. —respondió con seguridad.
— Eso lo veremos. —el chico sonrió arrogante. —nos vemos machorra. —le dijo con desprecio y comenzó a caminar.
—¡Estúpido! —le gritó Rukia a sus espaldas y luego dio un grito de frustración.
Gremmy siempre la atacaba con insultos, ya que para él estaba haciendo una actividad de hombres.
Y a ella no debía importarle sus comentarios, pero la realidad era que le dolían. Y era por Gremmy por quien todavía seguía en esas competencias, porque quería demostrarle que podía ser mejor que él.
—No Rukia, supéralo, él ya quedó en el pasado. —se dijo mientras entraba al vestidor. No era momento de distraerse, tenía que concentrarse para la competencia.
.
.
.
Ichigo y Yoruichi decidieron entrar en el salón, pues les llamó la atención tanto alboroto. Byakuya y Urahara los siguieron.
Se sorprendieron, de nuevo, al ver los vehículos que estaban, por el momento, en exhibición.
—¿A que son bellos? —preguntó Urahara recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de los dos. —Y el mejor sin duda es ese. —señaló un vehículo blanco con copos de nieve dibujados. —Y ya ni se diga del conductor. —rió Urahara.
—¿Quién lo conduce? —preguntó Yoruichi.
—Yo. —se giraron después de escuchar la voz de Rukia.
Ella llevaba un traje de piloto blanco con algunos copos de nieve pequeños en azul tenue dibujados en los pantalones y la camisa, y en la mano un casco blanco.
—Rukia ¿conduces un Monster Truck? —preguntó incrédulo Ichigo, dándole la espalda a aquella Pick Up modificada de poco más de tres metros de alto.
Rukia sonrió orgullosa.
Lo siento, soy una ingrata con ustedes por no haber actualizado a pesar de la buena aceptación de la historia.
De verdad quise actualizar antes, pero por más que me sentaba frente a la computadora no avanzaba nada, no sé porque se me complicaba la cena familiar, así que decidí poner más adelante y en flash back sólo los aspectos relevantes. Y también estaba indecisa en el vehículo que manejaría Rukia, pero al final decidí ser fiel a mi idea original, ya que fue al ver una competencia de monster truck en televisión que se me ocurrió el fic.
Muchas gracias por sus comentarios, favoritos o alertas.
Espero que este capítulo no los haya defraudado.
Se aceptan sugerencias, ideas, opiniones, etc.
¿Cómo les gustaría que estuviera decorada la monster de Gremmy? Había pensado en toda de negro con algunos meteoros rojos dibujados.
¿Les gustaría que Rukia estuviera en otro tipo de competencia de autos? ¿Cuál?
Saludos…
P.D. ¿Ya votaron por su personaje favorito en la encuesta de la Jump?
