ADVERTENCIA: Material Adulto.
DISCLAIMER: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo
CAP III: Dirty Game
Ella tenía que correr y encontrar la salida lo más pronto posible. Sus ojos grises observaban a su alrededor. Estaba tan oscuro, apenas podía ver su camino. Las gotas de lluvia se estrellaban sobre el cristal de los ventanales, eso era lo único que podía escucharse allí. Inoue caminó por el pasillo, tocando la pared para guiarse en ese valle de oscuridad.
Un rayo cayó e hizo que todo el apartamento se iluminará con su luz azulada, revelando una figura tras de ella. La chica ahogó un grito cuando unos fuertes brazos la tomaron por la cintura y la pegaron sin gentileza alguna hacia un fuerte cuerpo. Sus mejillas se tiñeron al percibir el calor que emanaba y de sentir en su espalda baja… pues…pues…una erección. El solo pensarlo la hacía sentirse abochornada. "Tienes unos pensamientos muy sucios, Orihime" se reprendió mentalmente.
Las manos de la figura subieron hasta sus hombros, donde se encontraban los manguillos de su camisón rosado. Con una gran lentitud y sensualidad, los manguillos se desprendieron por sus brazos, dejándola completamente desnuda. La figura la pegó junto a la pared para luego comenzar a besar, morder y recorrer con su lengua su cuello. La chica gimió en voz baja, sintiendo sus piernas como gelatina. Arqueó su espalda y con atrevimiento llevó una de sus manos a la erección del sujeto frente a ella.
Él tomó su mano y la apartó de su miembro, acercando su boca a uno de sus oídos. —No, no es tú turno— dijo él en voz fuerte y con rasposa. Sus manos se dirigieron por todo el cuerpo de ella, recorriéndolo y provocando gemidos más fuertes.
Orihime estuvo a punto de desmayarse por el intenso placer que recibió cuando él introdujo uno de sus dedos a su interior y al mismo tiempo mordía con suavidad uno de sus rosados pezones. Él comenzó a mover con algo de rapidez su dedo, provocando que ella comenzará a gemir más y más fuerte. Evitando que ella continuara gritando de esa manera, él la cayó con un beso. Introdujo su lengua y de forma demandante la recorrió, para luego morder levemente sus rosados y carnosos labios.
Inoue estaba a punto de llegar, podía sentirlo. Solo necesitaba que él continuara de esa forma, un poco más y ella llegaría a la cima. Pero él deseaba molestarla, por eso sacó de su interior su dedo y en medio de la oscuridad sonrió de lado. Aun sumergidos en esa total oscuridad, él podía distinguir el como ella mordía sus labios y fruncía su ceño irritada. Esa reacción no tenía precio.
La tomó una vez más por la cintura y de una sola embestida, se introdujo dentro de ella, provocando que ambos gimieran. Él se volteó y recostó su espalda en la pared, comenzando a moverse cada vez más fuerte dentro de ella. Un relámpago cayó cerca del apartamento e iluminó el interior de la vivienda, permitiendo que él la contemplara por unos segundos. Las mejillas ruborizadas, los ojos cerrados y el cabello pegado a la frente… una típica Inoue en medio del sexo. Él se rió en voz baja, negando la cabeza ante su pensamiento.
— ¿D-de que te…— detuvo su pregunta para lanzar un gemido— t-te ríes?—
—Nada, solo que en medio del sexo te ves graciosa— masculló. Él llevó sus labios a los de ella y los besó de forma tierna, mientras sus manos acariciaban las mejillas ruborizadas de ella.
—E-eres cruel, I-ichi-k-kun—
Un par de embestidas más, los llevó a ambos a un profundo y anhelado placer. Respirando con dificultad, los dos universitarios se dejaron caer al suelo, uno al lado del otro. Orihime recostó su cabeza en el hombro de Ichigo.
—No es justo— murmuró repentinamente ella, provocando que él arqueará una ceja.
— ¿No es justo qué?— cuestionó teniendo una ligera sospecha a que ella se refería. Ya llevaban más de cinco años como pareja, tres años conviviendo juntos y un año como prometidos. Él la conocía perfectamente bien y como tenía la ligera sospecha de que ella hablaba, no pudo evitar sonreír de lado.
— ¡Siempre ganas el juego de las escondidas! ¡Hoy has ganado cuatro veces!— se quejó, fingiendo enojo.
— ¿Qué puedo decirte, Orihime? No eres buena jugando, me es muy sencillo encontrarte. — molestó él. Ese era el juego predilecto de los dos, sobre todo cuando estaban aburridos o no tenían luz, como en ese momento.
La verdad es que él hacia trampa. Fingía contar del uno al diez y en cuanto ella se marchaba, él se iba tras de ella. Y como Orihime era tan buena, cuando le tocaba su turno ella lo hacía a 'todas las de la ley' y por eso siempre él ganaba.
— ¡Quiero la revancha!— dijo ella.
Él sonrió ampliamente. —Perfecto, pues empecemos de nuevo. — él se volteó y ella se fue a esconder en algún lugar del modesto apartamento en Tokyo. Ichigo se volteó en el momento exacto para ver la cabellera de Orihime escurriéndose hacia la cocina. —Como amo este juego— murmuró para sí mismo antes de correr tras de ella.
Review?
