Obviamente los personajes no son míos, son de JK Rowling, yo los tomo prestados XD
Sinopsis: Es duro saber que te han engañado con otra chica, pero más duro es ser la chica con la que engañan sin siquiera saberlo, que esté la novia oficial, y luego tú. Hermione quiere hacerle pagar a ese chico lo que le ha hecho, y que mejor maestro para llevar a cabo una venganza que un Draco Malfoy, contra todo pronóstico, dispuesto a ayudarla. Eso sí, a cambio de algo.
26 de diciembre.
Ese día Hermione se levantó con varios paquetes a los pies de su cama. Sus amigos no sabían que había regresado al colegio, así que habían enviado los regalos a su casa y sus padres se los habían enviado al colegio.
Los dejó para abrirlos más tarde. Le encantaba la navidad, pero al ver los regalos solo podía pensar en el regalo perfectamente envuelto que tenía todavía en su bolsa. Era el regalo que había comprado para Lucke.
Lo cogió sin ningún cuidado, arrugándolo en su puño y caminó fuera de la sala común, fuera del castillo, hasta el lago negro. Una vez allí lo lanzó lo más fuerte que pudo. Cayó en el agua y se sumergió poco a poco. Se cruzó de brazos observando salir las últimas burbujas.
–bien hecho – Draco apareció encima de una roca, con las manos en los bolsillos despreocupadamente.
–¿vas a dejar de seguirme? – preguntó ella.
–yo llegué aquí primero, pero tu ibas tan ofuscada y con tan mala leche que no me viste.
–no iba con mala leche – se quejó la castaña.
–parecías un colacuerno. – rió él.
–no seas grosero, o te diré que pareces tú. – le dijo enfadándose.
–adelante – la animó él de buen humor.
–pues… – Hermione buscó algún calificativo que no fuera un dios griego – pareces un hurón albino. – le dijo.
–sabes… eso me ha dolido – se sentó en la roca, cabizbajo. Hermione se mordió el labio, algo arrepentida. En el fondo él no le estaba hablando con malas intenciones por una vez en su vida. Cuando iba a disculparse, él levantó la cabeza y la miró sonriendo malignamente. – creo que deberíamos hacer algo malo – le dijo.
–yo no hago cosas malas – dijo ella apoyándose en la misma gran roca, por bajo de él, sin mirarle.
–deberías, es reconfortante – dijo él – mira, lo que deberíamos hacer es escaparnos del colegio, e ir al Londres muggle.
–¿que te hace pensar que voy a arriesgarme a que me echen del colegio para ir contigo al Londres muggle? – le preguntó ella sin gracia.
–porque vamos a buscar a la novia de ese tal Lucke y vamos a decirle que su novio la engaña. Una venganza genial ¿no crees?
Hermone lo miró mordiéndose el labio. La idea de una venganza la atraía sobremanera. No era una chica mala, pero estaba harta de ser una tonta. Donde las dan, las toman. Pero por otra parte, escaparse del colegio era algo que jamás haría.
–no voy a escaparme. – dijo sin más, y miró al suelo nevado.
–lo sé, podrás comprobar que si te conozco algo – le dijo bajando de un salto de la roca para ponerse a su altura – y por eso me he tomado la libertad de escribir a tus padres pidiéndoles permiso para ir a pasar el resto de las navidades a casa de tu amiga comadreja. Aquí tengo tu permiso – dijo sacando un papel de su túnica, – y aquí el mío. – Hermione abrió la boca varias veces y la cerró. – ahora pareces un pez – rió el rubio.
–estás completamente loco – dijo intentando que no se diera cuenta de la sonrisa que bailaba en su rostro.
–salimos después de desayunar ¿te parece? Te espero donde los tresthrals – y salió de su alcance antes de que ella pudiera negarse.
Hermione sonrió mientras Draco se alejaba. Por una vez en la vida iba a ser mala, y ¿qué mejor maestro que Draco Malfoy?
Fue a desayunar recreándose en lo maligno del plan de Malfoy. Y no le importaba si tenía que salir del colegio y era él el que le acompañaba en su venganza. Si Lucke la había utilizado de esa forma fue porque su forma de ser invitaba a hacerlo. Su aspecto era de una chica sin experiencia y fácil de manejar, pero ella iba a hacer que se arrepintiera y a demostrarle que era una mujer de armas tomar.
Se sentó en su mesa y mientras cogía un bollo y un poco de leche, hizo lo que nunca había hecho en la vida: le sonrió a Draco Malfoy, que desde su mesa le devolvió un fingido gesto de asombro e hizo como que se atragantaba.
La castaña bajó la vista, divertida, y continuó desayunando, pensando en porque algunas personas se empeñaban en mostrarles al mundo una cara que realmente no es la suya.
Subió a su habitación a preparar su bolsa. Estaba pensando en si estarían fuera más de un día cuando se dio cuenta de que no había deshecho su maleta desde que volvió de su casa, así que la cogió y fue a esperar a Malfoy junto a lo testhrals.
No tardó mucho en aparecer. Al verla, frunció el ceño.
–me estas poniendo las cosas muy difíciles, Granger – le dijo molesto.
–¿por qué? ¿Qué hice? – preguntó preocupada.
Malfoy relajó el gestó al ver su cara inocente y preocupada, quizá temiendo que ya no la acompañara.
–¿desde cuándo un caballero hace esperar a una dama? Tenía mis cosas ya preparadas ¿Cómo llegaste tan rápido? – le preguntó abriendo uno de los carruajes.
–también tenía mis cosas listas. No las saqué después de volver de casa.
Como respuesta, Malfoy cogió su bolsa y le tendió la mano para ayudarla a subir. Hermione iba a decirle que podía subir sola perfectamente, pero en cambio se mordió el labio y aceptó su mano. No había ninguna necesidad de molestar a quien tanto le estaba ayudando. Aunque solo fuera a alejar la mente de Lucke.
Una vez dentro, el rubio se sentó a su lado, rozando su hombro suavemente. Hermione se puso nerviosa, pues reconocía ese cosquilleo de cuando Lucke la tocaba, pero esta vez multiplicado por tres. Quizá de la propia ansiedad de dejar que un chico la hiciera sentir cosas de nuevo cuando había jurado que no lo volvería a permitir. Y no porque fuera Malfoy, solo porque un chico, al que no le podía negar el atractivo, la rozara sin siquiera darse cuenta. No le pasaba lo mismo con Harry y Ron.
–creo que debemos enfocar mejor el plan – dijo Draco sacándola de sus pensamientos mientras el carruaje ya se había puesto en marcha – decirle a la novia del idiota debería ser el último paso, creo que antes debes dejarte ver por él conmigo.
–¿cómo? – preguntó sorprendida.
–ya sabes, debes hacerle ver que lo que te ha hecho no te ha afectado, pero sin que él se dé cuenta de que lo estás haciendo. – le explicó.
–mira Draco, no soy buena actriz, esto no va a salir bien – murmuró frotándose las sienes.
–yo me ocuparé de todo, solo me tienes que prometer una cosa – le pidió.
–¿el qué?
–confía en mí – le dijo en el momento en que ambos se miraron a los ojos – prométeme que vas a hacer lo que yo te diga y yo te prometo que el idiota se va a arrepentir toda la vida de lo que te hizo.
Hermione volvió a morderse el labio, apartando la mirada de él unos segundos antes de responderle.
–te lo prometo – dijo mirándole de nuevo.
El viaje en el expreso se le hizo hasta ameno, pues estuvo hablando con Malfoy sobre los trabajos que les habían puesto en navidad y sobre algunas clases. Tuvo que admitir que definitivamente las notas de Malfoy no eran compradas, como siempre habían pensado ella y sus amigos. El chico realmente era inteligente.
Sabía que no estaba bien que confraternizara con Draco de esa forma, que él no era una buena persona y que seguramente detrás de toda esa amabilidad, había algo maligno, pero en ese momento lo único que le importaba era la venganza de Lucke, ya se ocuparía más tarde de Malfoy.
Cuando llegaron a Londres, se dejó guiar por Malfoy hasta que llegaron a un lujoso Hotel. Hermione se tuvo que detener en la recepción, con la boca abierta, apretando fuerte su vieja maleta que no pegaba nada con la suntuosidad del lugar.
Draco tuvo que regresar sobre sus pasos cuando se dio cuenta de que no le seguía.
–¿ocurre algo? – le preguntó.
Hermione se mordió el labio inferior.
–Draco, yo… – bajó la mirada un momento, y luego contestó con fuerza – yo no puedo pagar esto – dijo. No tenía de qué avergonzarse por no poder pagar una habitación de lujo, y si el plan del rubio era llevarla hasta allí para burlarse de ella y hacerle ver lo poco que tenía, no le importaba. Continuaría sola.
Draco no se puso a reír, como ella esperaba, ni a señalarla con el dedo llamándola pobretona.
–¿en qué momento dije que debías pagar algo? – le preguntó. Parecía ofendido – yo te traje aquí porque quise, y prometiste confiar en mí. Recuerda que deberás hacer lo que te diga si quieres que esto salga bien. Así que de momento, coge tus cosas y ve a tu habitación a recuperarte del viaje – acabó tendiéndole unas llaves con el número 16.
Le enseñó sus propias llaves con el número 17 y se dirigió al ascensor. Hermione le siguió antes de que las puertas pudieran cerrarse. Ya en el ascensor la castaña le miró de forma suspicaz.
–¿acaso tengo algo en la cara, Granger? – le preguntó el rubio imperturbable.
–no sé qué pretendes hacer conmigo, pero sé que detrás de tanta amabilidad hay algo. – le soltó – aunque primero me ocupare de Raimon.
–ya no le llamas por el nombre. – observó Draco.
En ese momento las puertas se abrieron y Hermione no contestó a la observación del chico. Se despidieron y el rubio le dijo que pasaría a buscarla en un rato.
La habitación del hotel era tan grande y tan lujosa que Hermione tardó unos dos minutos en cerrar la boca del asombro. Se sentía como una princesa en los aposentos de su palacio. Estuvo un rato observando la estancia, los perfumes que se ofrecían en el aseo, junto con jabones y cientos de potingues que no sabía ni para que eran. Se preguntó si alguno de aquellos dejaría su pelo a raya.
Casi a la hora de cenar, Draco llamo a su puerta. Se había cambiado, llevaba un traje negro con camisa clara, pero sin corbata. El rubio la miró de arriba abajo, y se sintió estúpida con sus pantalones vaqueros y su suéter de lana. Se mordió el labio apenada.
–¿tienes alguna falda?¿un vestido? – le cuestionó el rubio.
Hermione repasó mentalmente su ropa y encontró el modesto vestido que iba a ponerse el día de noche vieja, pero si se lo ponía ahora ¿Qué se pondría ese día?
–tengo un vestido, pero pensaba ponérmelo en noche vieja así que…
–póntelo – le ordenó.
–pero entonces ese día…
–tu póntelo y ese día ya veremos. No puedes bajar al restaurante de este hotel así, ya que para que todo esto funcione tienes que coger confianza en ti misma, verte guapa estés donde estés.
Hermione miró sus ropas algo turbada y supo que definitivamente Malfoy tenía razón. No pretendía encajar, pero tampoco sobresalir y que todo el mundo la mirara mal.
–dame un segundo. – le pidió y se metió en la habitación en busca del vestido más bonito que tenía. Una vez en el baño, mientras se ponía las medias, se dio un golpe en la frente: había dejado al rubio en la puerta y ni siquiera había tenido la decencia de invitarle a entrar. El sería un caballero, pero desde luego ella estaba muy lejos de ser una dama.
Se puso el vestido. Uno azul claro, vaporoso, cuya falda le llegaba a la altura de las rodillas, y sus únicos zapatos de tacón: unos de charol negros que se ataban al tobillo. Se recogió el pelo con unas horquillas para no parecer un león y se puso un poco de maquillaje. No sería una señorita, pero sabía cómo parecerlo.
No habían pasado más de cinco minutos cuando fue a buscar a Malfoy, que estaba apoyado en el marco de la puerta.
–Disculpa, debí haberte invitado a entrar – dijo ella, y observó como la mirada del chico la recorría. Pareció conforme, aunque algo turbado. Seguramente no esperaba que una sangre sucia pudiera parecer una señorita.
–vaya, creo que el resto de señoras van a sentirse ofendidas – le sonrió. Ver una sonrisa dirigida hacia ella precisamente de él era algo difícil de digerir. Una no se acostumbraba de la noche a la mañana a que alguien que siempre la ha maltratado le diga piropos de esa forma tan… perfecta.
–solo es por encajar. – contestó ella bajando la mirada – pero me debes un vestido para noche vieja… – añadió señalándole acusatoriamente y con una ligera sonrisa.
–bien, vamos – dijo el rubio ofreciéndole el brazo. Hermione dudó un momento. Ella podía ir sola, no era necesario forzar tanto las cosas – he comentado en la recepción que somos unos recién casados. Más vale que piensen que somos unos adultos jóvenes a que piensen que nos hemos escapado del colegio.
–que por otro lado es justo lo que hemos hecho – dijo ella aceptando su brazo por fin y dejando que la guiara escaleras abajo.
–exacto – sonrió él. – por cierto ¿Por qué llevas un uniforme que no es de tu talla?
–¿Qué quieres decir? – aunque ella sabía exactamente qué era lo que quería decir. Su uniforme siempre había sido dos tallas grandes. Ella decía que así le duraba más y no hacia a sus padres malgastar el dinero.
–quiero decir que escondes tu cuerpo.
Bien, obviamente Draco era bastante directo y no se cortaba aunque estuviera hablando del cuerpo de otra persona con la que llevaba apenas dos días manteniendo conversaciones civilizadas.
Hermione aprovecho que llegaban a la puerta del restaurante.
–¿has reservado mesa? – dijo cambiando de tema drásticamente.
–por supuesto – el rubio se dirigió al hombre de la recepción del restaurante, que los guio a una mesa de dos situada al fondo de un restaurante exquisitamente decorado con motivos navideños.
El camarero apartó la silla de Hermione para que tomara asiento y ella lo agradeció mientras el rubio se sentaba frente a ella.
–bien, elijamos la cena antes de ponernos a practicar el plan. – propuso Draco.
–¿debemos practicar?
–sí, es necesario. Siento que dude de tu capacidad para el coqueteo y el romanticismo en pareja, pero ciertamente tienes cara de no tener ni idea, y no quiero que tus caras de sorpresa o de vergüenza nos delaten.
Hermione apretó los labios ofendida y se centró en su carta para no mandar a Draco a tomar por saco, ya que algo de razón si tenía. ¿pero que podía decir? No había podido practicar mucho…
Cuando el camarero se llevó las cartas con sus pedidos, Draco continuó hablando.
–Simplemente averiguaremos donde va a estar en un momento dado, nos plantaremos cerca de allí y tú seguirás cada una de mis indicaciones.
–bueno, eso ya lo veremos – se quejó Hermione. Lo cierto es que odiaba que le mandaran – no pienso hacer ciertas cosas…
–pon tu manos junto a tu copa – le pidió él, como prueba. – Hermione le miró con desconfianza. – lo ves. Primer error ¿Qué ha sido esa mirada? Si no estuviéramos practicando ya lo habrías mandado todo al traste.
Hermione relajó su expresión. Él tenía razón, nunca miraría así a alguien con quien sale, Lucke se habría dado cuenta si la hubiera visto en esa situación.
La castaña hizo una respiración profunda para concentrarse en "el juego" y colocó su mano junto a su copa de vino, cerca de la parte central de la mesa, aunque no sabía muy bien qué clase de indicación era esa. No tardó el saberlo cuando el rubio colocó su mano sobre la de ella.
Sintió una chispa de electricidad al contacto y retiró la mano lejos de la de él. Draco intentó detenerla, pero se quedó agarrando el aire.
–si te da asco incluso que te toque, esto no tiene ningún sentido – el rubio realmente estaba ofendido.
–no, no… – se intentó disculpar – lo siento, no me das asco, Malfoy. Es solo… nunca un chico me ha tocado de esa forma, nunca he estado con nadie en plan… ya sabes, romántico.
–pero Raimon…
–con él no era así, siempre fue como si estas cosas no fueran necesarias. No sé cómo decirlo. Él pasaba al ataque, sin previo aviso, sin caricias, sin palabras… – Hermione miro a su alrededor – y desde luego sin gente. Nunca nos vimos en público, a no ser que fuera de noche y en un lugar alejado. – la chica suspiró apartando los pensamientos que ahora le decían que ese trato no había sido justo, y fue ella la que colocó la mano sobre la de Draco, que seguía en el mismo lugar, buscando refugio dentro de sus dedos blancos. Jamás había imaginado que llegaría el día en que tocara a ese chico de esa forma, pero la ocasión lo merecía, y ella haría cualquier cosa con tal de darle en las narices a Lucke.
El rubio la aceptó y la acarició de forma tierna. Estaba callado, pensando en las palabras de la chica. Hermione miró sus caricias distraídas, sus manos entrelazadas y sintió una calidez extraña, como si echara de menos algo que nunca había tenido.
–mírame – escuchó, y levantó la vista a los ojos grises de él. Y revivió aquel momento en que sus ojos se encontraron, cuando regresó al colegio, cuando más rabia y dolor tenía dentro, recordó como todo desapareció a su alrededor, solo veía una mirada, la cual todavía no había identificado con su dueño, y el tiempo se hizo infinito, y comprendió en ese momento lo fácil que era perderse en su mirada, pues estaba perdida de nuevo, y no volvería a la realidad a no ser que él la devolviera. – eso está mucho mejor. El rubor de tus mejillas es de tu cosecha, pero me gusta…
El chico a punto estuvo de acariciar su mejilla sonrojada, pero no quería ponerla al límite tan pronto, y sabía que no lo soportaría, se moriría de vergüenza allí mismo.
–me alegro que te guste, porque no es algo que pueda controlar – dijo ella, aunque se arrepintió. No quería que pensara que estaba ruborizada a causa de él. Aunque obviamente, así era.
Durante la cena, la puso a prueba varias veces, y Hermione respondió de forma cálida, incluso con una sonrisa en el rostro.
–bien señorita, creo que está usted preparada para la primera prueba – le dijo él – el día de mañana lo utilizaremos para enterarnos de donde pasará el día siguiente, la cuestión es… ¿Cómo? – y el rubio se quedó pensativo.
Hermione también puso su mente a maquinar, y pronto dio con la solución.
–Cuando estuve en casa, nos llegó una carta de que iban a poner nuevas antenas en el vecindario, para ver más canales o algo así. Podrías ser el antenista – propuso Hermione.
–¿el qué?
–solo tendrás que ir al televisor ¿sabes lo que es no? – Draco hizo un gesto de que no era imbécil – y ponerte a toquitear los cables que veas por ahí. Incluso puedes romperlos, pelarlos… y dejarlos inservibles – añadió de forma malvada.
–te estas juntando demasiado con Draco Malfoy, me gusta tu forma de pensar – le dijo de forma cómica. – ¿qué te parece aquel? – dijo señalando un hombre – ¿parece un antesista? – preguntó.
–antenista – le corrigió ella cayendo en la cuenta de que Draco no podía ir con su aspecto, pues más tarde se dejaría ver con ella – bueno, podría colar – admitió. Realmente un antenista podía ser cualquiera, pero las profesiones siempre se tienen un poco idealizadas.
Ambos se levantaron, y de camino a la salida, Draco pasó cerca del hombre, consiguiendo un pelo de su abrigo.
–bueno, espero que hayas cenado bien – se despidió Draco ya en la puerta de su habitación.
–sí, gracias por la compañía – le sonrió ella. Iba a añadir que no quería ni pensar en las consecuencias, pues todo eso debía de tener un precio, pero prefirió no estropearlo.
–buenas noches.
–buenas noches, Malfoy.
Pues hasta aquí el día de esta pareja. Sé que ha sido corto, pero contando en que se han pasado gran parte del día en el tren…
¿Qué os ha parecido eso de practicar?
Obviamente Draco se está aprovechando de la situación, pues Hermione siempre le ha llamado la atención, pero jamás iba a intentar nada con ella, justo porque jamás habría pensado que la encontraría sola (sin sus amigos rondando) y que tendría una excusa para pasar tiempo con ella, y es que, si alguien le preguntaba, él solo estaba salvando la reputación de los hombres, porque era un caballero. A ojos de los demás, eso era un sacrificio, pues no podía dejar que los caballeros pagaran por los imbéciles.
Y en cuanto Hermione, eso de hacer manitas con Draco, muchos diríais que es muy pronto, pero está ofuscada con vengarse de Lucke de alguna forma, y todos hacemos tonterías tanto cuando estamos enamorados, como cuando estamos despechados, y en este caso el fin justifica los medios, y si tiene que ponerse en plan romántico con Malfoy, lo hará.
Y ahora, intentaré contestar vuestros comentarios XD
Gemmeta14: pues sí, directa o indirectamente, Draco va a ayudar a Hermione en muchos sentidos, aunque ninguno de los dos pueda o quiera verlo en esos momentos. Me alegro que te guste mi forma de escribir, muchas gracias. Un beso!
jess Granger s: eso es. Draco lleva tiempo metiéndose en la mente de Hermione. Ella le llamaba la atención, tan perfecta, tan altiva y con ese carácter, y quizá empezó siendo curiosidad y acabó siendo la forma de saber algo más de ella. De esa forma estaba seguro, nadie podía cuestionarle porque nadie nunca se enteraría. Ni siquiera ella.
Espero que te haya gustado también este capi. Un beso!
LadyWildhex: me alegro que te guste! No intento ser cruel, fíjate que esperaba esperar a navidad para publicar el fic, por lo de que lo que ocurre es en esas fechas y tal, pero ni yo misma me pude contener jaja.
Espero que no hayas esperado demasiado, y gracias por leerme. Un beso!
Ros: jaja, gracias por tu dosis, estoy enganchada a vuestros comentarios XD. Me alegro mucho de que te esté gustando. Espero leerte en el próximo capi. Un beso!
95: no… no quería poner de infiel a Ron, la verdad es que en los dramiones tendemos a poner a Ron como el malo, cuando, a mí por lo menos, el pelirrojo me cae bien y siempre me ha gustado. Vale que Hermione y él siempre están discutiendo, pero no por eso tiene que ser siempre el malo.
Me alegro de que te esté gustando. Un beso!
Kai Alexander Malfoy-Black: hola! Gracias por tu entusiasmo, tu comentario me ha sacado una sonrisa y me alegro de que te guste la historia, aunque no esté todavía muy avanzada. Un beso!
kaname lin-chan: a mí también me encantan los dramiones, por mucho que a veces intento leer otras parejas, nada se puede comparar con esta. Espero que te siga gustando. Un beso!
Ying Fa Malfoy de Potter: hola! Bueno creo que ya aclaré un poco tu duda ahí arriba. Ahora puede porque tiene una excusa y no están sus amigos rondando, aparte de que el castillo está prácticamente vacío y hay poca gente que pueda cuestionar su actitud.
Yo también espero que todo salga bien con tu chico, tiempo al tiempo. Un besito!
lily potter b: hola, es normal que esperes a leer los capis publicados, la verdad yo también. En cuanto a la ingenuidad de Hermione, supongo que te refieres a cuando se ha dejado engañar por el chico de esa forma ¿no? ¿O ahora con Draco? Sé que con Lucke si fue muy ingenua, pero cuando nos enamoramos a veces no vemos, o no queremos ver, las cosas obvias delante de nuestras narices. Si piensas que es en el comportamiento con Draco, quizá está un poco en shock de que él la trate de una forma decente, y su corazón está roto, está cansada y se deja llevar un poco.
No sé si con el paso de los capítulos la llegues a ver un poco más ella, pues veras que realmente no se llega a fiar de Draco, pero él es el medio para lograr su fin, y con el paso de los capis verás cómo duda del rubio una y otra vez.
En cuanto a Draco ya sé que está un poco fuera de canon, pero espero que lo veáis un poco justificado jaja, tampoco me gustaría quitarles la esencia a los personajes, así que si notáis que lo estoy haciendo, prefiero que me lo digáis.
Un beso!
¡Hasta el próximo capítulo!
