Ambas mujeres llegaron a la par

-Déjame a mí – pidió Emma cuando Regina sacó la llave, quizás lo hiciera por cortesía.

Regina miró a Emma porque la había pillado desprevenida y no entendía a que venía aquello, no necesitaba ayuda para abrir una puerta, pero algo en su interior la hizo acercarse y entregarle la llave para que fuera ella quien abriera, al hacerlo la yema de sus dedos rozó la palma de su mano y levantó la vista, sus miradas conectaron solo un instante, solo uno, porque tuvo que desviar la mirada cuando estuvo a punto de sonrojarse.

Regina no le dio las gracias, pues no estaba acostumbrada a darlas nunca , Emma tampoco las esperaba y cuando sintió el roce de sus dedos volvió a tener la misma sensación que en la cafetería, sintió que la piel se le erizó hasta llegar a los pelillos de la nuca.

Miró a sus ojos y se dio cuenta que Regina apenas le sostuvo la mirada, ella siempre miraba por encima del hombro a todo el mundo, no se esperaba gran cosa ni nada distinto por haber accedido a abrirle una puerta.

Emma abrió y tras eso le hizo un gesto con la mano para indicarle que entrara ella primero y le devolvió su llave. Regina entró casi sin mirarla y Emma fue detrás no sin apartar la vista de la silueta de la alcaldesa, alzó las cejas y continuó tras ella hasta llegar al despacho, donde volvió a ver como se quitaba la gabardina, la recorrió con la mirada ahora con menos ropa y cuando se inclinó sobre la mesa para guardar la llave en el cajón sin dar la vuelta al escritorio Emma tuvo que morderse el labio inferior por las vistas directas aunque con censura tras la falda de tela gris a su insinuante trasero. Miró al techo, casi buscando una explicación a que su cuerpo hubiera entrado en calor tan de golpe, suspiró y Regina se dio la vuelta mirándola.

-Tiene prisa Sheriff Swan? – preguntó apoyando su trasero en el borde de la mesa al igual que sus manos a cada lado de sus caderas con una de esas sonrisas que tentaban a cualquiera a acercarse y besarla.

Emma dirigió su mirada a ella y se frotó levemente la nuca

-oh… no, no… solo es… - sonrió – no, no tengo prisa – sentenció

-En este pueblo no es que pasen muchas cosas de las que un Sheriff tenga que ocuparse y la verdad es que... - acarició la madera barnizada de su mesa con la punta de los dedos - Tengo curiosidad por esas... ¿como dijo? ah si... "algunas cosas" no está de acuerdo con algunas de las cosas de las que Graham se ocupaba... - asintió con la cabeza y dió una vuelta de ojos quedandose pensativa mirando hacia un lado y suspiró sonriendo de medio lado - que clase de cosas Sheriff? - Volvió a levantar la mirada hacia la rubia y se quedó contemplandola en silencio

Emma miraba sus labios, la postura de su cuerpo, siguió con su mirada sus manos y la suavidad con la que parecía acariciar aquella mesa deseó que fuera a ella a quien acariciara de aquella forma y entonces tras sus palabras se aproximó a ella con paso firme, decidido, le separó las piernas con su cuerpo colandose entre ellas la agarró de la cadera con una mano y con la otra barrió todo lo que había sobre la mesa, le puso la mano en el cuello y ni siquiera se dió tiempo para mirarla a los ojos antes de besar sus labios, los entreabrió con los suyos y bebió de su aliento mientras daba rienda suelta a su deseo empujandola contra la mesa...

- Sheriff Swan?

Emma dió un respingo, se había ido tan lejos que necesitó varios segundos para darse cuenta de que nada de eso había ocurrido, nada de lo que acababa de experimentar, ese subidón de adrenalina y el calor de su cuerpo seguian allí todavía y Regina la miraba desde su mesa, esperando una respuesta, Emma abrió la boca para contestar pero Regina volvió a hablar

- Supongo que alguna de esas cosas tiene algo que ver con que usara a Graham para que me hiciera algunos... "favores personales"

Regina prefirió llamarlo así, de todas formas la rubia estaba al tanto, alzó la barbilla y sonrió con una expresión de malicia en el rostro porque sabía que no era eso, serían otras cosas pero por alguna razón quiso sacar el tema

- Puede estar tranquila Sheriff, Graham tenía algo que...- miró a su entrepierna para dejarle claro a lo que se refería - usted no tiene - sonrió de nuevo - no me gustan las mujeres asi que... - inclinó la cabeza mirandola de arriba abajo con todo el descaro del mundo aprovechando la situación - puede estar tranquila

Emma se quedó a cuadros cuando Regina le habló de aquello pero sobre todo cuando se percató de la forma en que la miraba, se estaba burlando de ella, de ella y en parte de Graham, frunció el ceño porque aquel calor que sentía dentro se había transformado en rabia

- Sabe qué? - Entrecerró los ojos y se metió las manos en los bolsillos de los vaqueros - no esperaba que me usara como un juguetito barato - alzó las cejas - puedo decir que soy mejor que eso, pero... ¿ y usted? Si usaba a Graham de esa forma es porque nadie quiere acostarse con usted... ¿ quien iba a querer hacerlo por voluntad propia? Ahora que Graham ha muerto va a tener que buscarse otra victima - Emma sonrió de la misma forma que Regina lo había hecho antes - Porqué no se acuesta con el Señor Gold? ambos son tal para cual... el sexo debe ser la "bomba" - volvió a sonreir, esta vez de medio lado y sin decir nada más y sin esperar respuesta se marchó quedandose con la última mirada de Regina que fué un premio para ella tras haberla bajado de su trono, nada más salir del ayuntamiento y subirse a su coche su sonrisa se borró recordando la forma despectiva en que ella le había hablado y sobre todo el que le diera a entender que nunca se acostaría con ella.

Regina había sido desarmada por completo, jamás pensó que alguien pudiera sorprenderla de aquella manera dando aquel giro tan drástico a una conversación en la que ella había llevado el mando hasta ese momento. Cuando vió desaparecer su rubia melena se apresuró levantandose y cerrando de un portazo dando después un golpe a un jarrón que se hizo añicos al caer contra el suelo, tenía la respiración agitada y su pecho subía y bajaba sin parar, apoyó las manos sobre su escritorio llena de rabia intentando mantener la calma porque en el momento en el que Emma parecía haberse evadido unos instantes Regina deseó que le hubiera hecho saltar los botones de la camisa que ambas habian compartido, la camisa que había estado en contacto con su cuerpo y que aun guardaba el olor de su perfume impregnado en aquella tela, llevarla puesta era como estar abrazada a ella e imaginar aun con mas intensidad a la rubia acercandose con fiereza, mordiendole los labios, mientras la tumbaba sobre la mesa haciendola arder de deseo...