NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.
¡Hola! ¿Cómo han estado? Uf, la inspiración me pegó bien duro porque les tengo este capitulo en un tiempo récord, y ya llevo como la mitad del siguiente. Recen porque mi ritmo no mengue en el tiempo que tarde en terminar el proyecto, por favor. Este no es un capítulo de acción, pero igual me pareció importante y necesario.
Comentarios (debido a unas reformas que Fanficion está haciendo en la página, todos los que me comentan sin usar su cuenta aparecen como "Guest" (invitado) como son muchos los que me han comentado y aparecido de esa forma, los numeraré; espero que puedan hacerse una cuenta para dejarles sus respuesta de forma más personal)
hinayo-sempai: que bueno que te guste mi forma de escribir, lo sé, la postada los dejó a muchos con el ojo cuadrado, me mandaron varios mensajes, pero como les respondí, todo se resolverá a su tiempo, si se los explico las cosas se arruinan en la trama.
Eriphar Le Fay: uff, que bueno que te gustara.
CaFanel: Me alegro mucho de que te gustase mucho el capítulo, y que lo hayas considerado muy bien redactado, al grado de compararlo a un capitulo escrito, eso no tienes idea de cuánto me halagó :) ¡Gracias por lo de Zuko! ya me di una vuelta por la página de nick y me encontré esa información. Tendré que mencionarlo más adelante. Sobre tus preguntas, casi todas se responden éste capítulo, solo el de la reacción de Korra por encontrarse a Asami con Mako, ésa se encuentra en el siguiente capítulo.
Guest1: lo sé, los capítulos tristes siempre son difíciles de escribir. Ya me pasé por el juego ¡Lo completé todo en una tarde! es muy interesante y me dio mucha información valiosa que podré usar en este fic, claro, que no lo haré todo igual a la serie, tendrá sus modificaciones :)
Guest2: gracias! y claaaro que Katara se reencuentra con Aang. Fue por eso que la hice pasarse a una mejor vida ;D
Nieve Taisho: me halaga mucho que lo consideres un premio, me hace pensar que te gustó mucho y eso es importante para mí. Lo sé, puse esa postada con toda la intención, se irá explicando más adelante, en este fic habrá también "flashbacks" sobre la vida de Aang y de sus compatriotas. Y pues, Katara está muuy bien. Ya lo verás.
Katarita: Si, se me hizo muy cruel por parte de los creadores que Katara estuviera viva, también lloré cuando leí esa parte; solo de recordar cómo se pone Katara de histérica cuando la gente que quiere está en peligro, como cuando Aang se escapó en "El Despertar" del Libro Fuego. ¿No hubiera sido mejor Toph, que es más ruda y además, era más joven? Pero bueno, ya le quité ese sufrimiento en este fic. Me alegro que te gustara.
Ani Teen Lyoko: ¡Hola! ya hace mucho de no saber de ti, me alegro que te gustara también este proyecto y espero que conforme siga avanzando la trama no te deje de agradar :D
Aloys Milo:La forma en que le llegó el mensaje, por medio de una brisa, fue la forma más melancólicamente linda que me pareció de hacer que ella supiera sobre su muerte. Me encanta el personaje de Katara, pero creo que era mejor dejarla ir.
Guest3: Me gustó mucho la idea que me diste sobre hacer la escena del reencuentro entre Aang y Katara, pero no puedo agregarla como parte del capítulo porque no concuerda en nada con la trama; seguro la agregaré como una escena perdida en éste mismo fic, ya sea a la mitad o al final, pero cuando la termine porque todavía la sigo escribiendo. Gracias por la idea :)
Saku-Ch4n: ya viste que no tardé nada :)
Capitulo 3.
La Ciudad de Omashu.
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—Haber si entendí—dijo Boilin, mientras subía una caja más a la embarcación de madera y con símbolos de la Tribu Agua—Iremos a Omashu siguiendo las rutas que el Avatar Aang te escribió antes de morir ¿Verdad?
Korra acomodó dos cajas más en la proa y miró a su amigo desganada.
—Sí, Boilin. Eso haremos.
—Muy bien—colocó la caja que tenía en sus manos sobre el montón que Korra había acomodado—Deberé acostumbrarme a seguir indicaciones extrañas.
—¡No son extrañas!—replicó la Avatar—Son sagradas, son…
—Ya, cálmate—Mako colocó una mano sobre el hombro de su novia—Lo entendemos… bueno, creo que entendemos.
Dos acólitos del aire salieron de la bodega del barco, tras haber acomodado las últimas cosas de Asami. Ella salió con ellos, y llevaba su habitual conjunto pero ahora de un color verde intenso con amarillo claro y café.
—¿Quién está listo para ir al Reino Tierra?—preguntó con entusiasmo en su voz.
Korra miró a sus amigos.
—De verdad, chicos, no es necesario que me acompañen.
—Pero queremos hacerlo—Asami se puso enfrente de Korra—No he salido de Ciudad República en toda mi vida ¡Será emocionante conocer el mundo!
Oh si, muy emocionante. En realidad, tras la Guerra de los Cien Años y cuando el Avatar Aang terminó con las sectas que causaban atentados, las cuatro naciones se unieron en un periodo de paz impresionante. Con Ciudad República como el estandarte de la unión, las cosas se volvieron al fin armónicas en todo el mundo.
Enterados de los desastres que Amón estaba causando, las Cuatro Naciones se movilizaron para protegerse y a la vez prestar ayuda en la nueva y joven Avatar. Ayuda que afortunadamente no fue necesaria. Pero todas estaban ansiosas de conocer a la nueva persona encargada de mantener el equilibrio en el mundo.
Tras leer la carta de Aang, Korra supo que debía hacerlo. Ella era consciente de lo que le faltaba para convertirse en una Avatar plena y Aang le había dejado todo preparado para que su viaje fuera confortable. No había marcha atrás.
Tenzin subió a la proa acompañado de Jinora, le dedicó una sonrisa a Korra. Su entrenamiento en el Aire-Control no había terminado, pero estaba convencido de que las vivencias que ella experimentaría en su viaje terminaría sus entrenamientos.
—¿Ya están listos para partir?—preguntó.
—Creo que si—Korra caminó hacia Tenzin. Meelo e Ikki, que subieron corriendo, inmediatamente rodearon a la joven Avatar—¿Tienes un mapa, que me puedas prestar?
—Soy un Nómada del Aire, Korra—dijo burlón el maestro aire—El que me veas ahora serio es consecuencia de mi matrimonio.—Sacó de sus túnicas un par de mapas enrollados—Puse unas notas para que se les facilite el navegar.
Korra no sabía realmente cómo se navegaba en barco. Un acólito del aire se ofreció a ser el capitán de la nave. El Avatar agarró los pergaminos y los extendió, eran mapas un poco viejos, pero las rutas se divisaban perfectamente y las anotaciones de pulcra letra eran consejos importantes.
—¿Acaso estuviste en todos estos lugares?—preguntó, señalando las marcas interminables que tachaban partes del Reino Tierra y la Nación de Fuego.
—Yo…
—¡Papá estuvo en todas partes!—dijo Ikki, saltando para ver los dibujos—¡En el paso de la serpiente, la cueva de los enamorados, la cascada mayor, mediana y menor, el paso volcánico, la Isla Ember, islas Kyoshi…!
—Ikki—su padre la miró para que guardara silencio, cosa casi imposible.
—¡Llevó a mamá por todo el mundo para su luna de miel!
—Que romántico—dijo Jinora—Papi ¿Por qué ya no viajas tanto?
—Si papá—replicó Meelo.—¿Por qué eres ahora un aburrido?
—Niños…
—¡Mis sobrinos preferidos!—gritó Bumi nada más subir a la proa—¿Andan molestando a su padre? ¡Muy bien! ¿Les ayudo?
Tenzin miró a su hermano acusadoramente.
—Ni se te ocurra.—Bumi se echó a reír. Dio un paso para estar enfrente de Korra y la saludó con una sonrisa, después, moduló la voz un poco para hablarle.
—Lamento no poder guiarte personalmente a Omashu—le dijo—Pero debo llevar mi flota hacia las bases y después partiré a mi ciudad.
—No te preocupes, Bumi. Nos las arreglaremos solos.
—¡Perfecto!—Bumi agarró el mapa y le señaló la ruta—Ésta es la ruta, llegarás al puerto de Mio-Kag, no te apures, nadie robará tu nave. Después deberás seguir el sendero a Omashu. Puedes ir a pie o usar una carreta, como lo desees.
—¿Debemos caminar?—preguntó Asami, un poco desanimada.
—Mucho. Omashu está en medio de una extensa cadena montañosa ¡La más hermosa del Reino Tierra! Y deberán escalar un poco las montañas; no se apuren, tampoco está a alturas desmesuradas como de los Templos Aire. Y tiene caminos muy bien construidos.
—Perfecto—Korra memorizó todo lo que le decían.
—No olvides visitar las Tres Cascadas—sugirió Tenzin—Son lugares hermosos.
—La carta me dice que debo ir a la Cueva de los Enamorados—Korra no sabía qué era eso ni menos porqué llevaba ese nombre, le parecía cursi, pero si Aang se lo pedía…
—Aparte.
—No quiero ser aguafiestas—interrumpió Mako—Pero si no nos vamos ya, creo que llegaremos tarde a la ciudad.
—Tienes razón.
Las despedidas fueron rápidas. Tenzin se había encariñado mucho con Korra y la cuidaba casi como si fuera su hija. Verla partir para cumplir su destino fue algo que lo hinchó de orgullo. Los pequeños saltaban y meneaban las manos diciendo "Adiós" tantas veces como pudieron, hasta que el barco desapareció en la lejanía.
Después de todo era un "hasta pronto".
-o-
Los avances tecnológicos habían vuelto a los barcos mucho más rápidos que antes. El viaje de Ciudad República a Omashu antes duraba dos semanas. Ahora, tres días en mar y uno en tierra. Korra, Maestra Agua, sintió la brisa del mar como una caricia reconfortante todos los días. Era hermoso estar de pie en la proa y ver las ondulaciones del agua, las olas, la inmensidad del océano a sus pies.
Mako no lo encontró del todo agradable, Bolin lo amó. Asami encontraba la aventura como algo emocionante y aunque el primer día fue de mareos interminables, para el segundo estaba sana y fuerte y ondeando una bandera en el mástil con mucha diversión.
Para suerte de Mako, que en esos días se la pasó vomitando, el viento fue favorable y llegaron a Mio-Kag en dos días. El Maestro Fuego bajó del barco y se tumbó en la tierra, bendiciéndola una y otra vez, mientras sentía cómo su estómago recuperaba al fin algo de estabilidad.
Korra miró a su novio con tristeza; el pobre sufriría mucho en toda la travesía. Prepararon en unas mochilas pequeñas lo más importantes y básico para el viaje. El acólito que hizo de capitán, llamado Fuen, se quedaría en el barco a cuidarlo.
—¿Estás seguro de que no quieres venir?—le preguntó Korra un montón de veces, sabiendo que ser cuidador de una nave no era precisamente un trabajo divertido.
—Completamente—respondió Fuen—Aquí los esperaré.
Mio-Kag era un puerto precioso. Se extendía por kilómetros para dar espacio a las centenares de naves que llegaban de todas partes a diario, con el fin de comerciar con ciudades sureñas del Reino Tierra. El pueblo, que era una ciudad pequeña, estaba lleno de mercados, hoteles y posadas desde económicas hasta las más finas. Todo con banderas, colores y alusiones al Reino Tierra.
Era la primera vez que todos nuestros amigos visitaban una ciudad del Reino Tierra. Y la encontraron maravillosa. El suelo era usualmente seco y las montañas se veían a lo lejos con gran imponencia, en cadenas y formas duras de roca. Las personas les sonrieron con amabilidad y muchas fueron las que voluntariamente les ayudaron a ubicarse.
Mio-Kag tenía una avenida principal, que cruzaba el pueblo desde el puerto hasta el final. La avenida se dividía en muchos más caminos que conducían a las otras ciudades. Al camino céntrico, al fondo y más ancho, era el que tenía la señal de Omashu.
—Pues bien—dijo Asami—¿Iremos a pie o en un auto?
—No lo sé—contestó Korra—Creo que ir a pie sería lo mejor. Más tradicional ¿No les parece?
—Si eso dices…
—Pues bien ¡Empecemos a caminar!—Bolin estaba encantado con ese lugar. Había tierra y roca por todas partes ¡Su elemento natural!
El principio del camino estaba sombreado por unos frescos árboles de un bosque no muy extenso, que disminuyó hasta desaparecer. Empezaron a escalar el sendero que rodeaba las montañas, más y más alto. La cadena montañosa se veía imponente mientras ellos, ya cansados y bajo la luz de un potente sol, luchaba por llegar a la ciudad.
—¿No les parece raro que no hemos encontrado a otros viajeros?—preguntó Mako, mirando alrededor y el camino, que no tenía huella alguna de ruedas.
—Algo extraño…
—¿Y a quién le importa?—replicó Korra—Caminen. Debemos llegar más rápido.
—Korra, cálmate.—le pidió Asami.
—Bien, descansemos un poco ¡Pero debemos llegar para la noche!
Claro que no llegaron en la noche. Cuando el sol empezó a ocultarse se hizo evidente que deberían descansar. Se desviaron un poco del sendero hacia unos árboles no muy altos. Korra y Bolin improvisaron con su Tierra-Control unas tiendas de campaña. Mako hizo un fuego en donde calentaron la comida que les quedaba. Y Korra usó una técnica que le enseñó Katara; logró conseguir una cantidad relativamente grande de agua sacándole del aire.
—Es necesario llegar mañana—les dijo Mako—Ya no nos quedan provisiones.
Korra se recostó en la colchoneta sintiendo en polvo que comenzaba a manchar su piel.
—¿No es curioso? Aang y los demás acampaban todas las noches para dormir, en los tiempos de guerra.
—Mamá me llevaba a veces a acampar—comentó Asami, mientras miraba las estrellas que cubrían el cielo, había tantas que parecía brillantina. Un espectáculo hermoso.
—Nunca se ven así en la ciudad—comentó Bolin—Es…
—Asombroso.
Los cuatro jóvenes quedaron finalmente dormidos por el cansancio. En la mañana los despertó el sol; era temprano y no perdieron tiempo en empezar su ruta para llegar finalmente a la ciudad.
Siguieron caminando por el sendero, hacia arriba, dando vueltas pronunciadas alrededor de la montaña. Al final, llegaron a la cima y frente a ellos se divisó un camino en ascenso, hacia la ciudad.
Era ya una planicie y el camino se convertía en un puente que cruzaba el acantilado hacia la espléndida montaña donde estaba la ciudad más espectacular que jamás vieron. Los edificios eran tan diferentes, de colores claros con fachadas verdes. El símbolo del Reino Tierra estaba orgullosamente colocado encima de la puerta, donde unos soldados vigilaban.
No había palabras para describirla. La ciudad parecía esculpida en el granito de la montaña y en la parte más alta, el edificio se adelgazaba estilizadamente en una torre que parecía proteger toda la ciudad. Todos la miraron impresionados ¡Nunca se imaginaron algo tan hermoso!
Siguieron caminando ya más animados hacia la enorme puerta de la muralla que protegía la ciudad. Los soldados se veían rudos, pero afables. Los saludaron.
—Soy la Avatar Korra—se presentó, saludándolos con una ligera reverencia—Ellos son mis amigos ¿Podemos pasar?
—Por supuesto—respondió el soldado—El comandante Bumi los espera.
—¿Qué?—Korra estaba sorprendida—¿Cómo pudo llegar antes que nosotros? ¡Solo han pasado tres días!
—¡Que lentos son, niños!—alzando la mirada, encontraron a Bumi con ropas del Reino Tierra en el muro—Uno pensaría que como son jóvenes, caminarían más rápido.
Inesperadamente, Bumi saltó y dio dos giros en el aire hasta caer de pie, fuerte y erguido, frente a Korra y sus amigos. Retrocedieron espantados ¿No tenía ese seños como cincuenta años?
—Pues bien. Bienvenidos a Omashu.
Las puertas se abrieron y Bumi los guio hacia la entrada. Era una calla amplia, una explanada donde estaba colocada en el centro una estatua en honor al Avatar Aang. La explanada se convertía en miles de caminos que ascendían hacia los sectores y las diferentes partes de la ciudad.
Lo que más les llamó la atención eran esas especies de senderos estrechos y bordeados donde se desplazaban diferentes tipos de cajas y materiales; era un camino parecido al de un laberinto y los objetos caían guiándose por las curvas.
—Es nuestro famoso sistema de correo—explicó Bumi, notando cómo los jóvenes veían a los maestros tierra operando los cargamentos—Cualquier cosa que quieras mandar, estés donde estés, llegara en pocos minutos a su destino. Fue la base del sistema que se usa actualmente en telégrafo.
—¿De verdad?—Asami estaba impresionada ¡Ese sistema no usaba nada de tecnología y se veía tan eficiente.
—La ciudad es la mejor comunicada del mundo, ni Ciudad República nos supera en eso.—sonrió orgulloso—Ahora vamos, hay que subir a la parte más alta.
Así como había ese sistema de correos, los caminos para no hacerse tan inclinados llegaban a terrazas e incluso elevadores de Tierra-Control mantenían a toda la ciudad en un constante ritmo. Moverse por la ciudad demostró ser bastante divertido, rápido y que además ofrecía panorámicas de las montañas impresionantes.
—Hermoso ¿Verdad?—Les preguntó Bumi, mientras el elevador los subía hacia la parte más alta de la ciudad. La cima—Mi padre también amaba ésta vista.
—Uno pensaría que con tanta altura se usarían escaleras—dijo Asami—Pero han inventando un sistema increíblemente eficiente que no cansa, divierte y es funcional ¡Con la Tierra-Control!
—El dominio elemental es una bendición, dedicada a hacernos la vida más sencilla—explicó Bumi, su voz aguda convertida en una grave de sabiduría—Usado correctamente, es la mayor bendición.
—Lo puedo notar—Mako habló al fin. Miraba a su hermano. Bolin estaba extasiado viendo qué tantos usos podía darle a sus dones.
—Llegamos.
En la cima de la ciudad estaba un impresionante palacio cuya torre más alta era aquello que vieron a la distancia. En la entrada del palacio estaba una estatua que mostraba a un hombre encorvado, vestido de galas y con un rostro de expresión entre chiflada y loca.
—El Rey Bumi de Omashu—les explicó—él fue amigo de mi padre y uno de sus principales aliados cuando la guerra acabó. Gobernó la ciudad con sabiduría por más de cien años.
—Increíble…
—Y fue uno de los más grandes Maestros Tierra de la historia.
El Palacio abrió sus puertas y entraron a ese lujoso pasillo tapizado, iluminado y bellamente decorado, con miles de retratos, pilares y gemas. Las alfombras eran suaves y las paredes lisas, tupidas. Era un lujo impresionante.
—Bumi ¿Eres acaso el Rey de Omashu?—preguntó Korra curioso.
El hombre carcajeo estruendosamente.
—¿Yo? ¿Rey? ¡Ja! ¡Ni que estuviera loco! ¡Espíritus sálvenme!
—Muy bien.—Bolin susurró al oído de Korra—Éste parece estar un poco loquito… ¿No?
Golpe por parte de Mako.
—¿Qué? ¡Es la verdad!
—No estoy loco ni soy Rey. Pero si soy gran amigo del soberano.
—¿Ustedes conocen a toda la nobleza y gente importante del mundo, verdad?—preguntó Asami.
—En efecto—repuso Bumi—Parte de las ventajas de ser hijo del Avatar, de la Maestra y princesa Katara, sobrino del concejal Sokka, ahijado y sobrino político del Señor de Fuego Zuko… ¡Completa la lista!
Korra suspiró. Aprenderse tantos nombres le iba a resultar difícil, por no mencionar estresante. Hasta ahora había dejado de lado su parte política como Avatar. Pero acaba de darse cuenta que ser el Avatar y mantener la paz significaba charlas y juntas con reyes, generales, nobles y ricos. Qué suerte…
La puerta más sobria que habían visto se abrió revelando la sala Real. El soberano estaba sentado en el trono escoltado por guardias y los saludó poniéndose de pie.
—¡Bienvenida, Avatar Korra!—dijo, bajando los peldaños hacia ella—Es todo un honor tenerla como invitada aquí, en Omashu.
—El honor es mío, rey…
Korra no sabía su nombre y estaba un poco avergonzada por eso.
—Soy el Rey Ghang—explicó son una sonrisa—Espero que disfrute su estancia en esta ciudad.
—Muchas gracias, majestad.
—Dígame solo Ghang.
El Rey dio una señal a sus hombres y ellos abrieron una de las puertas laterales hacia un pasillo poco estrecho. Los invitó a caminar con él.
—Bumi me dijo que vienen a empezar el viaje que les dejó escrito el Avatar Aang—explicó Ghang—No se sorprendan. Aang nos dejó encargados a todas las personas que estaremos relacionadas en su búsqueda.
—¿Cuántos viajes serán, más o menos?—preguntó Korra, sorprendida por tanta planeación.
—No lo sé—se encogió de hombros—Quien lo sabría sería Katara que ya está en mejor vida, o Tenzin. Pero obviamente él no les dirán.
—¿Y porqué no?—preguntó Mako, un poco desesperado—Creo que tenemos el derecho de saber qué lugares visitaremos.
—Ésa es la razón—dijo Ghang con una sonrisa.
Los jóvenes miraron confundidos al rey, sin entenderle. Bumi habló.
—Tienen que aprender a confiar en el misterio, muchachitos.
La mente de Korra daba vueltas sin poder entender de lleno todo lo que le decían. Quedarse en ascuas era algo que no toleraba en absoluto; sus manos se hicieron puños mientras controlaba su respiración para no crear llamas de forma accidental.
El pasillo dio una vuelta pronunciada a la derecha y aparecieron tres puertas. Un grupo de siete sirvientes estaban ahí, en fila e hicieron reverencia. Abrieron las puertas revelando las lujosas recámaras. El Rey indicó.
—La de la derecha es para los dos hermanos, por eso es más amplia—dijo—Las otras dos son para las señoritas. Escojan la que deseen chicas.
—¿Y Bumi?—preguntó Korra, mirando al hombre.
—Yo tengo mi casa muy cerca del Palacio, donde me espera mi esposa—respondió—Mañana estaré bien temprano en la mañana para llevarlos a la Cueva ¿Entendido?
—Los sirvientes estarán a su disposición. Tienen libertad absoluta de recorrer el Palacio y la ciudad. Diviértanse y podré atenderlos si lo desean—habló Ghang.
El Rey y Bumi hicieron una pequeña reverencia a modo de despedida y se fueron hacia la Sala del Trono, dejando a los jóvenes completamente solos. Ellos se miraron mutuamente, pensando qué hacer.
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El mercado de Omashu tenía una fama espectacular como uno de los más grandes en el Reino Tierra, superado únicamente por el de Ba Sing Se y la Ciudad Tyong. Korra y Asami bajaron por los elevadores con un poco de dinero dispuestas a analizar las mercancías en una tarde de compras. Estaban ansiosas por ver los vestidos y las modas del Reino, las joyas y las artesanías. Se sabía que se hacían las mejores vasijas de barro en el Reino Tierra y tenían prendas bastante cómodas.
El mercado se encontraba al sur de la Ciudad; era un conglomerado de edificios altos llenos de puestos y más puestos de mercaderes. No solo se vendían accesorios y ropas. Frutas de temporada y extranjeras, carnes y especias se comerciaban con la misma finura y entusiasmo. La gente del Reino Tierra, benevolente y orgullosa, era excelente comerciante y vendedores natos. Tanto Korra como Asami pasaron momentos de angustia por lo fácil que las convencieron de comprar cosas que no tenían contempladas.
Mako y Bolin pasaron, como hombres no encontraban algo divertido regatear en la tarde. En vez de eso, fueron a una de las academias de Tierra-Control. Bolin tenía muchísimas ganas de aprender una forma más poderosa de su dominio. Korra le dijo que su maestro en Tierra-Control era originario de Omashu.
Omashu tenía gran fama por ser el lugar donde se reunían los mejores maestros tierra del mundo. Y tener las mejores academias, superada solamente por la Academia Bei Fong.
Los dos hermanos fueron a la parte este de la ciudad, donde estaban las academias, los gimnasios, arenas y más construcciones consagradas al arte de la Tierra-Control. Abundaban hombres musculosos que lucían sus cuerpos esbeltos y en muchas explanadas bordeadas, con guardias alrededor, se podían presenciar batallas al más puro estilo tradicional. Mako los miraba extrañado, Bolin, emocionado y asustado al mismo tiempo. Encontraron al fin un edificio enorme y alto preciosamente fachado con un letrero encima de la puerta.
—La Academia Tierra-Control de Oma—Mako leyó el letrero con algo de cansancio—¿Seguro de quieres verlos practicar, Bolin?
—¡Completamente!—el aludido juntó las manos por la emoción—Imagina las cosas que podría aprender ¡Ésta es la tierra de donde nació la Tierra-Control!
—Muy cierto joven viajero—escucharon una voz a sus espaldas, de una mujer—Tiene usted una sabiduría curiosa.
—¡Ah!—gritó, colocándose al lado de su hermano—¡Mujer rara que aparece de la nada! ¿Quién es usted?
La mujer se veía joven y usaba prendas a simple vista tradicionales, rozando antigüedad. Les sonrió. Tenía el cabello negro y largo, los ojos castaños y un collar en forma de corazón roto resplandeciendo sobre su pecho.
—Soy una Maestra Tierra—les dijo sin dejar de sonreír—Y a ustedes jóvenes que desean conocer los misterios del Dominio Elemental, es mi deber informarles y orientarlos.
—¿Cómo sabe que planeo aprender más trucos de Tierra-Control?—inquirió Bolin con desconfianza, cruzando los brazos.
Mako suspiró cansino.
—Bolin, acabas de gritarlo a todo pulmón.
—Oh… cierto.
Ella rió.
—Si, te escuché. Y no son trucos, se llaman técnicas. Éste es un arte milenario—reprendió con dulzura.
—Bueno, yo deseo aprender técnicas nuevas de Tierra-Control.
—Entonces están en el lugar equivocado—la mujer llevó una mano sobre su pecho, apretando con fuerza el dije en forma de corazón roto—Mi marido también estuvo en el lugar equivocado y por eso murió.
—¿Su marido?—dijo Mako sorprendido—Disculpe, usted se ve muy joven para ser viuda.
Ella lo miró directamente a los ojos con una sonrisa burlona.
—¿Soy joven?—le preguntó.
—Si… claro.
—Bien. Es bueno saberlo.
—¡Espere!—la detuvo Bolin, antes de que diera la vuelta—¿Dónde puedo entonces aprender buenas técnicas de Tierra-Control?
Ella lo miró de reojo.
—En donde nació la Tierra-Control.
—Y eso es….
—La Cueva de los Enamorados.
La mujer caminó entonces hacia la muchedumbre. Bolin analizaba las palabras recién escuchadas y reaccionó, pero al momento de levantar su mirada para volver a preguntarle, esa mujer había desaparecido.
Mako tampoco pudo verla y los dos hermanos intercambiaron miradas un poco asustadas. Cuando comenzó a caerla tarde, que regresaron al Palacio, acordaron no decirle nada a Korra, pero ahora tenían dudas y miedos sobre ir a la Cueva o mejor quedarse en un Palacio más seguro.
¡Eso es todo!
Dios, me salió el capítulo muy largo ¿Quién creen que haya sido la misteriosa mujer que habló con Bolin y Mako?
Espero que les haya gustado. Muchas gracias por leer.
chao!
