¡Ya estoy de nuevo con ustedes, mis queridos lectores! Mil disculpas por la tardanza, se supone que debía haber subido el tercer capítulo hace unos días, pero siempre me ocurre algo que me atrasa xD.
Bien, espero que disfruten esta entrega. ¡Ah! Y mil gracias por seguir leyendo y su paciencia para con esta siniestra excenterrana que soy, jajaja!
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Capítulo 3
Explicaciones, Teorías Y Reflexiones
Atravesaron el portal sin problemas, y Daxter dejó de sentir el frío de la mina, pues ya se encontraban de regreso en la Central Energética. Volteó hacia arriba por curiosidad y observó que el rostro de su amigo estaba rígido e indiferente, como si llevarlo entre sus brazos fuera cosa de todos los días. Bueno, así era él y así sería siempre. Pero aun mostrando aquella cara y ese mutismo, el pelinaranja sabía que, muy en el fondo, su amigo estaba sumamente preocupado por su bienestar. Pensar en eso hizo que sacase una pequeña sonrisa de sus labios.
—Vin, misión cumplida—anunció Jak para que el interpelado voltease hacia ellos.
—¡AAAAAHHH! ¡UN CABEZACHAPA C-CON ASPECTO DE EL-ELFO!—gritó asustado Vin al ver a Daxter entre los brazos de nuestro héroe.
—¿De qué estás hablando, Vin? Él no es un cabezachapa: es Daxter—explicó Jak, que ante aquella cómica situación, decidió hablar más de lo común. Tenía que admitir que por dentro estaba muriéndose de risa por las ideas tan disparatadas que Vin podía llegar a hacerse.
—Así es, Vin. Soy yo, Daxter—afirmó el pelinaranja—. Además, no soy tan horrible como para que me confundas con un cabezachapa, ¿o sí?—comentó con una cómica mueca de disgusto en su rostro.
—Disculpa, Daxter, pero al ver que Jak traía cargando algo realmente grande en sus brazos, no pude pensar en otra cosa más que un cabezachapa—dijo Vin, en un intento de excusarse—. Además, acaban de volver de una misión relacionada con eso, ¿cómo no me voy a sugestionar? Y… por otro lado, ¡¿cómo rayos fue que te ocurrió esto?!
—¿Qué? ¿Lo de transformarme nuevamente en elfo?—preguntó Daxter.
—¿En serio fuiste un elfo?—preguntó Vin con inocencia, pues creía que Daxter siempre había sido un animal.
—Sí…—siseó secamente Daxter, disgustado por la pregunta.
—Bueno, de cualquier modo, me gustaría saber la razón por la cual te transformaste en uno de nosotros nuevamente, tal y como dices—pidió Vin amablemente.
—Sería una larga historia, Vin…—comentó Jak, quien seguía mirando embobado a Daxter, a la vez que se encontraba sorprendido porque las cosas hayan tomado un giro así de inesperado.
—Bueno, lo único que puedo recordar, es que Jak y yo acabábamos de soltar el contenedor metálico sobre los huevos de cabezachapa de la mina. Entonces el cable de la grúa al cual estaba atada la caja comenzó a moverse de forma horrorosa; yo me solté de él y caí al lago de Eco Oscuro que estaba debajo de nosotros. Cuando desperté, me encontraba en la orilla del lago, convertido en elfo nuevamente y sin ropa—explicó Daxter, tratando de resumir lo más posible el extraño suceso.
—¿En el lago de Eco Oscuro? ¡Pero eso es imposible! Si hubieses caído allí, en estos momentos no existirías—comentó Vin con tono incrédulo, pues no podía dar crédito a la historia del pelinaranja.
—Podría decirse que me convertí en un ottsel hace algunos años, tras haber caído en una piscina de Eco Oscuro cuando vivíamos en Sandover Village, nuestro antiguo mundo—añadió Daxter, mientras miraba a Jak, buscando que él también lo respaldara en lo que acababa de decir.
Como Jak continuaba observando al pelinaranja, sólo despertó hasta que éste lo volteó a ver y no tuvo más remedio que mover la cabeza en señal de afirmación, para evitar que Daxter se diera cuenta que ya lo había estado observando desde mucho antes. Nuevamente, nuestro héroe andaba por las nubes después de haber mirado a su mejor amigo.
—Oh, pues no le encuentro mucho sentido a esto que acaba de ocurrir, pero… ¡esperen!—exclamó Vin repentinamente, quien estaba a punto de darse por vencido para entender la situación, pero al último momento, un rayo de sapiencia chocó contra su cabeza—Creo tener una hipótesis con respecto a esto…
—Pues me gustaría oírla, porque ni yo puedo explicarme esto—dijo Daxter con resignación, esperando impacientemente que Vin se explicase.
—Bien, tomando en cuenta que la primera vez que caíste en Eco Oscuro fue en otra época, es probable que los componentes de dicha sustancia se hayan alterado con el tiempo; quiero decir que el Eco Oscuro no siempre ha sido así de poderoso y mortífero como todos creen. Puede ser también que quizá tú poseas una extraña sustancia en tu organismo que, al juntarse con el Eco Oscuro, provoque una especie de reacción que lleve a tu ADN a cambiar la información de algunos códigos genéticos tales como tu apariencia y timbre de voz. Entonces, mi hipótesis se basa en que, si pudiste transformarte en un ottsel tras haber hecho contacto con aquella sustancia, cambiando los componentes de tu cuerpo, podías volver a revertir el proceso, regresándote a la forma original que ahora posees. Creo que así es como lo puedo interpretar yo, ¡je je je je je!—finalizó Vin su larga y enredada explicación con una risa nerviosa, evidentemente sorprendido por la hipótesis que acababa de desarrollar.
La cara de Daxter era un gran signo de interrogación: definitivamente, no había entendido absolutamente nada de la explicación de Vin. Y lo que es más, pensó que ahora estaba mucho peor, ya que sólo logró poner su mente en una confusión más terrible. De tanto pensar en ello y darle vueltas al asunto, comenzó a dolerle la cabeza. Por otro lado, Jak se había quedado también en las mismas: de lo poco que comprendió de la explicación del capataz de la mina de Eco, sólo logró poner en orden que Daxter sí podía regresar a la normalidad si volvía a sumergirse en Eco Oscuro. Realmente, pensar en otra cosa más allá de ello, le resultaba tedioso.
—Bueno, Vin, gracias por la explicación. Aunque no entendí nada…—confesó Daxter mientras pensaba que su pregunta jamás iba a recibir una respuesta coherente.
—Te prometo que cuando logre desarrollar más a fondo mi hipótesis y la entienda mejor, te la explicaré de un modo más sencillo. Además, si llego a comprobar que eso es correcto, puede convertirse en una teoría que podría servir para las futuras investigaciones científicas—comentó Vin con satisfacción mientras regresaba a su trabajo, sin darse cuenta de un pequeño detalle que se le escaba de la vista: ¡Daxter continuaba desnudo! Y se supone que habían acudido a él para que le diese algo con qué cubrirse.
—Emm… Vin—comenzó a decir Jak, evidentemente nervioso por traer entre sus brazos a su amigo en esas condiciones—, no sé si lo has notado, pero Daxter necesita algo con qué cubrirse.
Finalmente, nuestro héroe había logrado volver al objetivo principal por el cual ellos se hallaban ahí.
—¡Oh, es cierto!—exclamó el distraído Vin—Pues no sé si te sirva de mucho, pero aquí tengo una manta que utilizo cuando no puedo regresar a casa y debo quedarme trabajando toda la noche.
Tras esas palabras, Vin se acercó a una parte donde guardaba la susodicha manta y la sacó para entregársela a Daxter.
—Gracias, Vin—dijo Daxter. Pero al ver que su amigo aún no lo bajaba, tuvo que pedírselo él mismo:—Uh, Jak… ¿podrías bajarme, por favor?
Jak dirigió su mirada hacia su amigo, y sabiendo lo que le había pedido, se sonrojó casi imperceptiblemente. Se dio cuenta que Daxter necesitaba cubrirse con aquella manta, y que él, por no querer soltarlo, estaba impidiéndoselo. Entonces lo bajó suavemente y su amigo pudo cubrirse con ella a manera de capa.
—Pero no puedo traer esto todo el tiempo… necesito ropa, algo que siempre pueda llevar conmigo—opinó Daxter luego de haberse puesto la capa y observar cómo le quedaba.
—Yo no tengo ropa aquí, Daxter. Y además, no eres de mi misma talla. Será mejor que Jak te lleve con los de la Resistencia y ellos te darán una vestimenta adecuada—sugirió Vin mientras Daxter lo escuchaba con los nervios de punta: ¡¿tenía que salir así a las calles de Villa Refugio?!
—¡Ah, no señor!—exclamó el pelinaranja—No haré el ridículo en medio de toda la gente que vive aquí y me vean salir con esta cosa como si fuera un monje.
—Te llevaré en un zoomer, Dax. Así que vamos—dijo Jak poniendo los ojos en blanco y tomando del brazo a su amigo, sabiendo que ésa era una de las pocas opciones a seguir cuando se ponía con berrinches.
Salieron de la Central Energética y notaron que era de noche, por lo cual había poca luz y casi nadie repararía en la extraña vestimenta que el pelinaranja portaba. Bajaron por la rampa mientras Daxter seguía mascullando maldiciones por lo bajo, y si Jak hubiese podido ver su cara escondida por la capa en esos momentos, se habría dado cuenta que su amigo estaba más rojo que una cereza por la vergüenza que estaba pasando. Justo frente a la subida de la rampa hallaron un zoomer para dos personas aparcado. Quién sabe de quién sería, pero como siempre, nuestro héroe lo tomaría "prestado". Daxter se sentó en el asiento del copiloto y subió los pies a éste, adoptando la posición fetal. Definitivamente, aún resultaba difícil para él dejar de lado los hábitos que había desarrollado como ottsel. Por otro lado, Jak pensó que era bueno que éste no insistiera en ir sobre su hombro de nuevo.
El mayor, como experto en conducción que era, se sentó en el asiento del piloto y arrancó el zoomer, dirigiéndose rumbo a la base principal de la Resistencia. Daxter observaba desde arriba a la gente que caminaba sin razón aparente por las calles de la ciudad, y se puso a recordar que así no eran las personas de Sandover Village: si lo hubiesen visto así como iba vestido ahora, todos se hubiesen burlado de él. Sonrió melancólicamente: extrañaba su antiguo hogar, extrañaba a sus vecinos y sobre todo, extrañaba los días en que él y Jak subían a los acantilados a observar las puestas de sol y más tarde se recostaban sobre el pasto para mirar las estrellas. El recuerdo de aquellos días felices lo hizo pensar en su amigo, en lo mucho que había cambiado. A pesar de que antes nunca hablaba, le encantaba disfrutar de su compañía y hacer travesuras juntos, para después observar la inocente sonrisa que el ojiazul mostraba tras haberse divertido. Pero eso no significaba que ahora ya no se divirtieran juntos, claro que no, seguían siendo los mejores amigos y continuaban disfrutando de esos momentos en los que la vida les daba una pequeña oportunidad para reírse. También, los lapsos de silencio que se desarrollaban entre ambos eran muy significativos para el pelinaranja, pues representaban un tipo de comunicación especial que únicamente ellos comprendían.
Pensó con dolor en el ser que era Jak ahora. A pesar de seguir siendo su colega, ya no era el mismo. No poseía aquella mirada de tranquilidad y pureza que lo hacía sentirse feliz, ni tampoco conservaba esa sonrisa que le transmitía tanta paz mientras luchaban con algún enemigo. Ahora él era muy diferente, y sabía a qué se debía. Durante esos dos años que Daxter se la pasó buscándolo, Jak había sido torturado de la peor forma existente con los experimentos de Eco Oscuro del barón Praxis, llevándolo a crear una barrera que lo defendiese de todos los ataques del exterior, encerrándose a sí mismo en su ahora oscuro mundo. Un mundo que antes era silencioso pero inmaculado, un mundo al que le fue inyectado veneno para tratar de hacerlo más poderoso y fuerte.
El pelinaranja derramó una lágrima en silencio: se sentía culpable por no haberlo defendido, por no haber protegido a su mejor amigo de aquella maldita sustancia a la cual él debía agradecer su antigua apariencia como ottsel. Él ya era normal nuevamente, pero ¿su amigo volvería a serlo de nuevo? No estaba seguro de ello, ya que Jak nunca fue sumergido en dicho líquido, sólo le había sido inyectado, y él no conocía el método de cómo extraer veneno del interior; él sólo sabía la forma de cómo convertirse en un elfo de nuevo, es decir, la apariencia exterior. A pesar de todo, pensó que no valía la pena lamentarse por cosas que quizá nunca cambiasen, sino que era necesario adaptarse a ellas; porque después de todo, a pesar de su mal humor y frialdad, Jak seguía siendo Jak, y eso ni el Eco Oscuro podía cambiarlo…
Fue así como una pequeña sonrisa de felicidad se dibujó en los delgados labios de Daxter. Era verdad, su amigo seguía siendo el mismo Jak, y sabía que muy en el fondo, aún conservaba ese espíritu gentil y noble que siempre lo caracterizó. Una sustancia peligrosa y corruptible no podía contrarrestar la esencia de su alma, por supuesto que no.
