Final 2: Siguiendo órdenes
Goku apartó a Bulma con el brazo y se dirigió hacia la puerta tras tirar al niño contra el sofá. Una vez en el marco de la misma se cruzó de brazos recostando la espalda, pasando a su vez una pierna por encima de la otra.
—Puedes pasar —dijo sin moverse del sitio, observando de reojo cómo el príncipe pasaba por su lado para entrar a la sala. Bulma tardó un par de segundos en reaccionar y cuando lo hizo no daba crédito, ¿acaso pensaba actuar como si no pasase nada en ver que su familia estaba en peligro? ¿Por qué no atacaba a Goku? Incluso parecía estar de su parte... De su parte, claro, no podía haber otro motivo.
—¿V...Vegeta?... ¿Tú... Tú también? —Sus lágrimas empezaron a deslizarse por su rostro hasta caer de la barbilla al suelo. Al verlo, casi de forma imperceptible, ambos saiyans fruncieron el ceño. Entrecruzaron miradas de complicidad y Vegeta siguió avanzando hasta plantarse enfrente de Bulma, cogiéndola de la muñeca y aproximándola a su cuerpo.
—Lo has hecho bien, Kakarot. A partir de aquí ya es personal. Llévate al muchacho, con suerte quizás logremos que conquiste algún planeta. —Dicho y hecho. Se dirigió hacia el sofá y agarró de la camiseta al chaval, arrastrándolo por el suelo en dirección a la puerta hasta salir de l salón. La pareja se quedó aislada del resto del mundo y, a su vez, Bulma en particular también. Sus recuerdos no valían nada, sus fuerzas eran inútiles y sus ánimos se habían desvanecido al igual que su esperanza, que ya ni siquiera recaía en los hombros de aquel hombre que la miraba con la frialdad de un iceberg.
—Dime, ¿tienes miedo? —La mirada del hombre era fría en conjunción con su expresión, a Bulma se le hacía difícil poder mirarle a la cara.
—¿Y cómo no sentirlo? ¿Qué otro sentimiento queda cuando todo lo demás está perdido? —pronunció con pesadumbre, desviando ligeramente la mirada para después volver a fijarla en su esposo—. Confié en ti... cuando nadie más lo hizo... —musitó con la cabeza gacha y algunos mechones tapándole el rostro. Vegeta frunció los labios, realmente le estaba poniendo las cosas difíciles.
—¿Significa eso que suplicas clemencia, humana? —rió él con voz más temblorosa de lo que le gustaría, aunque su esposa ni siquiera reparó en ello.
—Que sea rápido al menos— exigió tragando saliva.
En esas Vegeta sacó un dispositivo del bolsillo, similar a un walkie talkie pero con un diseño más pequeño y sofisticado. La peliazul gruñó, ¿ni siquiera se dignaría a darle él el golpe final? ¿Dónde quedaba aquel orgullo saiyan del que tanto hacia alarde?
—Cobarde —dijo dibujando una sonrisa triste en sus labios. Vegeta simplemente entrecerró los ojos—. Sólo eres un cobarde.
—Ya podéis venir —ordenó él a través de aquel aparato. Una bofetada le giró la cara al hacerlo, y es que ya que iba a morir, se llevaría aquel gusto a la tumba. Después, un gran murmullo se escuchó al otro lado de la puerta por la que Goku había marchado.
Empezaron a aparecer muchas caras conocidas con serpentinas, trompetas y lanzando confeti a diestro y siniestro. Krillin, Yamcha, Gohan y el resto de la pandilla estaban allí entre gritos de jolgorio. Vio aparecer a Goku y Trunks con dos sonrisas de oreja a oreja, fue en ese momento cuando ya no sólo había perdido las esperanzas sino que la cordura también había hecho las maletas para marcharse lejos.
—¡Feliz aniversario adelantado, Bulma! —gritaron todos casi al unísono. ¿Habían dicho cumpleaños? Aún faltaba una semana para su aniversario... ¿Significaba eso que...?
—¡Os mato! ¡Os mataré a todos y cada uno de vosotros! ¡¿Sabéis el miedo que me habéis hecho pasar?! ¡Creía que me iba al Otro Mundo! ¡¿De quién ha sido la idea?!
Entre avergonzados y atemorizados señalaron discretamente a Trunks, quien entre risas se escondía tras las faldas de Goku. En volver a dirigirse a él algo hizo click en su cabeza. Se lanzó a abrazarle y acariciarle la cabeza entre ríos de lágrimas mientras le besaba la frente en incontables ocasiones.
—Pensaba que te perdía... Un momento... los golpes eran reales... Goku...
Alzó la vista al saiyan de anaranjado uniforme. Él, con una sonrisa bobalicona en el rostro, se rascaba la nuca e inclinaba el cuerpo hacia un lado como si pidiese disculpas de forma no verbal.
—Me pedían realismo. Además, no le he dado tan fuerte si tienes en cuenta que tiene sangre de los guerreros del espacio.
—Eso no es nada comparado con los entrenamientos de papá —alardeó el chiquillo—. Meras cosquillas.
"Papá", Vegeta; él también había sido participe de esa farsa, jamás lo hubiese pensado con el carácter que tenía. Se acercó a él apretando los puños y los hombros en alto de forma agresiva pero cómica a la vez.
—¿Y tú se le consientes? Se supone que eres el adulto responsable. —No sabía muy bien qué decir, más que consentirlo se había visto prácticamente obligado por la presión de grupo, ya que fue el último en enterarse, pero no por ello se rebajaría a hacerse la víctima.
—¿Y a mí qué me cuentas? Yo sólo estaba siguiendo órdenes, fue el mocoso que sacó la idea del día que fuimos al parque de atracciones y dijiste que te encantaba pasar miedo en la casa embrujada.
Bulma sacaba una valiosa lección de todo aquello, "No hablar más de la cuenta". Cavilando una buena respuesta se le encendieron las mejillas por rabia y vergüenza.
—¡Así no llegaré a los 34! —exclamó quitándose años—. ¡Eres...! ¡Eres...! Agh... Ve...Vegeta... —Se llevó la mano al pecho y rodó los ojos dejándolos en blanco. En notarlo Vegeta acudió en su ayuda impidiendo que cayese de bruces al suelo.
—¡Bulma! —gritaron todos los presentes, mas fue la voz de su esposo la más elevada.
—¡¿Bulma estás bien?! ¡Reacciona!... ¡Traed una semilla senzu!... Bulma despierta, cielo...
Empezó a tener pequeñas convulsiones que poco o nada tardaron en convertirse en risas, seguido de un guiño de ojos y mostró la lengua burlándose de su marido. Perplejo, el príncipe observaba con asombro a su esposa hasta asimilar que les había devuelto el susto. Él también había aprendido otra lección, "Donde las dan las toman". Vegeta gruñó como un animal rabioso y soltando a la chica dejó que se diera un coscorrón contra el suelo.
—¡¿Se puede saber qué mosca te ha picado?! ¡Que duele! —Él chasqueó la lengua y dio media vuelta molesto cruzando sus brazos ante la atenta mirada de los demás.
—Te está bien empleado, no quieres sustos pero bien que los das. Además no deberías quejarte, tú me has cruzado la cara.
La tensión iba en aumento hasta que Gohan puso fin a la discusión. Éste colocó una mano encima de los hombros de ambos con una amable sonrisa y pronunció:
—A ver si vais a acabar mal de verdad. Olvidad el malentendido y disfrutemos de la fiesta, que sólo se hace una al año. —Ambos asintieron y, en mayor o menor grado, se propusieron cumplir el propósito. La fiesta duró hasta bien entrada la madrugada con la salida del sol anunciando su final. Contemplando el amanecer en el balcón, Vegeta reposaba los brazos en la barandilla moviendo un vaso con zumo de un tono rojizo. Su esposa se acercó a él y, sin esperar permiso, le abrazó por la espalda. Vegeta giró sobre sí mismo, apoyando esta vez los codos en la barandilla y contempló esta vez los ojos de aquella hermosa mujer.
—Gracias Vegeta, me lo he pasado muy bien. El principio fue algo extremo, pero quedáis perdonados. Bueno, Trunks seguirá castigado un par de semanitas más —rió rozándole la nariz con la suya. Sin corresponderle pero tampoco apartándose empezó a replicar:
—Repito que fue idea del crío, a mí no me metas en el mismo saco. —Ciertamente tenía un carácter difícil, pero sin duda era uno de sus encantos, aquella fuerza indomable que le caracterizaba.
—¿Me llamaste 'cielo', cariño? —De nuevo un gruñido escapó de los labios del príncipe y enarcando una ceja expresó molesto:
—Dije '¡Cielos!', como expresión de sorpresa...
—Oh, ya veo... Vegeta, ¿Me quieres? —sonrió acercándose a sus labios, acariciándoselos con el dedo pulgar. Ni una afirmación ni una negación, ni siquiera una respuesta neutra para salir del paso.
—Quien calla otorga.
Nota: Si no hacía algo parecido a este capítulo reventaba xD No me crucifiquéis, me queréis mucho, quizás incluso más que a Toriyama (?) Sí, exagero, pero espero al menos jugar un poco con vuestras mentes de vez en cuando.
