Hola, aquí Shion230 reportándose. Tarde, muy tarde. He dejado de lado la escritura y el animé por un buen tiempo. No encontraba inspiración ni deseos de continuar, ¿Por qué? Tal vez el tiempo, las decepciones, la poca confianza. No lo sé. Había dicho que me retiraría por un tiempo de FF, pero aquí estoy, subiendo un nuevo capi. Me dije a mi misma que no debía decepcionarlos más y ahora estoy haciendo un esfuerzo por terminar todas mis historias antes de darme un buen descanso de ff. Necesito cerrar al ciclo antes de replantearme la idea de seguir escribiendo. Espero que me perdonen por abandonarlos y por esta larga explicación.

Disfruten el capi y no se preocupen por el siguiente, que lo subiré durante estos días también. Gracias a Kano por las correcciones.


Relato prohibido

Relato 3: Un juego de seducción

Se bebió rápidamente el té que le quedaba, levantó sus platos sucios para llevarlos a la cocina y luego fue por sus cosas a la sala de estar. Bajo la atenta mirada de su hermana mayor, Tomoki salió apresuradamente de la casa, sin despedirse siquiera.

—"Ese pequeño cobarde huyó de nuevo"—pensó Tomoko lanzando un suspiro.

Desde que se besaron aquella tarde en las afueras de la convención, con esa pasión desmedida y sin importarles nada, habían pasado unos días. Los dos estaban confundidos de cierta manera, pensativos y algo asustados. Estaba claro que una de las razones más fuertes para sentirse así, era el lazo familiar que los unía. Sin embargo, había algo más, era un sentimiento que temían demostrar. Tomoki era el más afectado de los dos y por eso huía de ella...No es como si quisiera verlo de todas formas, estaba tan aterrada como él.

— ¿Qué le sucede a tu hermano?—preguntó la dueña de casa.

Tomoko se encogió de hombros y negó con la cabeza, no quería darle explicaciones a su madre ni mucho menos contarle lo que hicieron, ella tampoco sabía que pasaba.

—Me voy—anunció la menor. Se despidió de su madre sin entusiasmo y salió de casa.

No entendía nada. Aquel día había sido tan extraño para ambos que simplemente no se dijeron ninguna palabra, caminaron a casa y se encerraron en sus respectivas habitaciones. En ese momento no asumieron lo que habían hecho y no le dieron importancia, sin embargo al día siguiente no pudieron mirarse a la cara.

Suspiró, no valía la pena preocuparse cuando su inexistente vida social en la escuela no daba ningún fruto y eso que ya estaba en tercer año de preparatoria.

—"Tal vez debería llamar a Yuu-chan"—pensó mientras entraba al instituto. Al llegar al salón colocó sus cosas en su asiento y sacó su celular para escribirle a su amiga. De seguro ella podía ayudar a ordenar sus sentimientos y aconsejarla con este problema.

Tecleó con algo de nerviosismo su teléfono y al enviar el mensaje lo escondió bajo su pupitre. Luego de unos minutos que se le hicieron eternos, recibió la contestación de Yuu.

"No me sorprende...Tomoki-kun siempre quiso casarse contigo".

Tomoko recibió el mensaje de Yuu como si le hubieran dado un golpe en el estómago. Le contó todo lo que estaba sintiendo, de lo confundida y extraña que se sentía. Obviamente no omitió nada, le dijo que había besado a su hermano, pero no esperaba ese texto. Sabía que Yuu leía mangas incestuosos a escondidas de sus padres, pero la realidad era una situación completamente distinta, ¿Cómo podía responderle sin criticarla?

"Eso fue cuando era un mocoso"

"Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad"

Tomoko rió por lo bajo, le pareció que esas palabras eran bastante cliché, pero quiso creer que eran ciertas.

"Yuu-chan, por qué tu... ¿No te sientes asqueada?

Antes de que si quiera pudiera ver la contestación de su amiga, el profesor entró y comenzó a dictar su aburrida clase de matemáticas. No le quedó más remedio que poner atención, sin embargo, la pantalla de su celular se encendió y prefirió ver el mensaje de Yuu.

"Desde que leo esos mangas que tú ya sabes, mi forma de pensar sobre el amor ha cambiado. Ahora sé con certeza que cuando es tan fuerte y verdadero, nada ni nadie podría interponerse. Es algo inevitable.

Tomoko sonrió al recordar lo bien que se llevaba con Tomoki cuando eran pequeños. Al verse a sí misma cuidando de él y recibiendo sus abrazos, se preguntó por qué habían terminado tan distanciados. Observó de nueva cuenta su celular que vibraba a causa de un nuevo mensaje.

"Por más que quieras escapar del amor y por más daño que te haga, esos bellos sentimientos siempre estarán ahí. Tomoki siempre estuvo ahíMokocchi, es sólo que no te diste cuenta antes".

La Kuroki menor se sorprendió. No podía creer que su amiga pensara que era amor de verdad, sólo era un estúpido juego de seducción o ¿no?

"Tú crees que él..."

"Te quiere, ¿Tú lo quieres?"

¿Ella quería a su hermano? Claro, pero ¿en qué sentido? No entendía la pregunta de su amiga. Suponía que se refería a un amor romántico y no a uno fraternal. Bueno, después de tanto acosarlo se le había hecho costumbre tener gestos cariñosos con él, le gustaba sentir la calidez de su hermano, rodear su espalda o su cuello en busca de ese calor que le hacía sentir querida, aunque Tomoki no le correspondiera los abrazos, ¿Sentía algo por él?

"Sí lo quiero, pero..."

"Entonces no hay problema. Pueden estar juntos"

Tomoko suspiró. Ahora estaba más confundida que nunca. Miró la hora y se alegró al ver que faltaban unos minutos para que acabara la clase. Como no había escuchado al profesor en toda la hora, se dedicó a observar por la ventana. Al divisar las canchas de futbol se percató que su hermanito estaba jugando solo. Tal vez si hablaban seriamente podrían resolver su problema... ¡Ah, que fastidio!

—"Quiero ver Yaoi de Slam Dunk"—pensó con una sonrisa embobada.

Tomoki se saltó la primera clase de la mañana para seguir entrenando, necesitaba distraerse con la pelota para evitar pensar en su hermana mayor. Lo que habían hecho no tenía sentido. Él no debería haber caído en el juego de Tomoko ni haber tomado la iniciativa para tan absurda travesura ¡Demonios! Debió pensar dos veces antes de dejarse llevar por lo que sea que haya sido ese arranque. Él, de ninguna forma podía seguir en...

Pateó tan fuerte la pelota, que esta salió volando fuera de la cancha, golpeando a una chica que pasaba por allí. Tomoki se dirigió hacia el lugar para ver si se había lastimado y cuando estuvo cerca, la reconoció: era la misma persona que estuvo en la convención.

—Lo siento—murmuró tomando la mano de la joven.

—Kuroki-san—tartamudeó nerviosa. Miró la mano de Tomoki y con cierto temblor la cogió. Sentía sus mejillas calientes y el corazón no dejaba de latir, era cómo una escena salida de un manga romántico.

— ¿Te lastimaste? Eh...

—Komiyama Kotomi—se presentó, decepcionada porque no recordaba su nombre. Se limpió el uniforme y volteó a verlo—.Sólo fue el susto, Kuroki-san.

—Realmente lo siento, no medí mi fuerza—comentó por cortesía, no quería seguir hablando con ella. Aún estaba enfadado consigo mismo y no quería arrastrar a nadie.

— ¡No te preocupes!—dijo casi gritando, el nerviosismo le jugaba una mala pasada y no pudo evitar sonrojarse al ver el rostro sorprendido de Tomoki—.Lo siento.

—No te disculpes—mencionó, odiaba esa actitud tan tímida. Sobre todo porque le recordada a su hermana mayor.—Adiós.

—Espera, Kuroki-san—balbuceó apretando la manga de su camisa. Esta era su oportunidad para declararse, no podía esperar más—.Yo...

Tomoki levantó una ceja. Sí que era evidente lo que trataba de hacer, su temblor y su notorio sonrojo daban cuenta de lo que Komiyama quería decirle, pero él no estaba de humor para eso. El timbre había sonado hace poco y debía arreglarse para entrar a la siguiente clase.

— ¡Me gustas!—gritó Kotomi con decisión. Se aferró a la camisa de Tomoki en un intento desesperado por sentirlo.

—Suel...

No alcanzó a terminar su frase cuando se dio cuenta que Tomoko estaba detrás de Komiyama, mirándolos sin expresar nada, como si estuviera en piloto automático.

—Tomok...

—Siento interrumpir—murmuró la Kuroki mayor. Le dio la espalda a su hermano y caminó por inercia a su salón, sin pensar en nada más.

Komiyama se quedó contemplando cómo Tomoki se iba de la cancha, ignorando su confesión. Creyó que seguiría a su hermana, pero él sólo tomó su pelota y se fue tranquilamente a los vestuarios. No entendía nada.

Luego de ignorar a Komiyama, Tomoki pretendió estar calmado, pero cuando se alejó lo suficiente de las canchas y de la vista de cualquiera, se puso a correr. No sabía a dónde dirigirse, pero era necesario irse de la escuela por ahora, no quería ver a nadie...No cuando su corazón latía de forma irregular y su mente repetía la imagen de su hermana viendo cómo se le declaraban.

—"Esto no puede estar pasando"—pensó afligido, lo que estaba sintiendo por Tomoko era algo que no podía evitar, era un deseo incontrolable que despertó hace algunos años y que volvió a surgir en el momento en que sus labios se juntaron, entonces supo que no tendría escapatoria—"Yo la amo, pero para ella sólo es un maldito juego".

La mayor de los hermanos Kuroki regresó a su salón con la mente en blanco. Se sentó por inercia en su pupitre y allí se quedó en silencio, casi sin pestañear ¿Acaso había perdido ante esa cuatro ojos? Por un momento se sintió abatida y humillada, pero luego recordó que no había escuchado la respuesta de su hermano, ni esperó ver la expresión de la chica antes de ser rechazada, obviamente...¿Verdad?

¿Verdad?

Mejor lo comprobaba ahora.

Fingió sentirse mal y fue a la enfermería para convencer a la doctora para que le diera un pase y así poder irse. Después de todo, siempre terminaba ahí la mayor parte de la semana.

—"Esa mocosa de Komiyama no me va a ganar. Lo juro por mis OTP"—siseó para sí la pequeña, sonriendo de medio lado. Ya se le había ocurrido un buen plan y de esta, su hermano no podría escapar.

Tomoki llegó muy tarde. Estuvo en el parque tratando de controlarse para no hacer una locura. Quería ir donde Tomoko y abrazarla con fuerza, decirle que la amaba y proponerle que se fueran juntos, donde nadie los conociera.

—"Me estoy volviendo demasiado romántico y estúpido. Es obvio que ella no me quiere ¡Deja de hacerte ilusiones, Tomoki!"—se regañó mentalmente. Suspiró y entró a su casa anunciando su llegada, pero nadie le contestó, por lo que supuso que no había nadie. Bien, podía relajarse.

Subió a su habitación, abrió la puerta y sus ojos se fijaron en la figura de su hermana, recostada en la cama jugando con su consola como si no hubiera pasado nada.

—Largo—masculló lanzando su bolso hacia la cama. Aparentando calma, fue a su escritorio para hacer sus deberes. Tenía que controlarse si no quería lanzarse sobre su hermana.

—No quiero. Estoy en la última etapa del juego—respondió Tomoko, sin mirarlo.

Tomoki controló su enojo y decidió ignorarla.

—Haz lo que quieras—dijo finalmente. Tomó un libro y trató de leerlo para olvidar de que su hermana estaba allí.

La habitación se envolvió en su silencio inquietante. Ninguno parecía querer hablar, pero la tensión no desaparecía y eso los ponía de mal humor. Fue Tomoko quien decidió dar el primer paso.

—¿Qué le respondiste a Komiyama?—preguntó con tartamudeos, temiendo la respuesta.

Tomoki dejó su libro a un lado y observó a su hermana. Ella se sentó en la cama y apretó su almohada evitando mirarlo. Un leve sonrojo adornaba sus mejillas.

—Nada. Ella no me interesa—susurró, moviendo sus manos con inquietud. No sabía por qué de pronto Tomoko se interesaba por su vida amorosa y no lo quería saber.

—¿De verdad?—preguntó tímidamente, observándolo por primera vez.

Tomoki se sorprendió, su hermana estaba ¿Celosa?

—¿Por qué te interesa?

—No me importa, es sólo que ella no me cae bien—respondió sinceramente.

El menor la miró fijamente, intentando descifrarla. Antes de que pudiera contestarle a su hermana, ella se adelantó.

—Ella..intentó besarte—murmuró apretando sus nudillos—Es una aprovechadora.

Tomoki ocultó su sonrisa simulando una tos.

—Mira quién lo dice. Te recuerdo que nosotros ya...—quiso decir, pero Tomoko lo interrumpió con un grito.

—¡Eso no cuenta!—protestó sonrojándose, evitando mirarlo— Eso era una práctica para mis futuros novios.

—Pff—.El menor intentó no reírse, pero no lo pudo evitar. Su hermana era muy mala mentirosa y sus gestos demasiado expresivos como para no notar que estaba celosa. Sonrió para sí.

—No te burles—demandó Tomoko, alzándose de la cama para ir a darle a su hermano un pisotón en el pie.

—¡Hey! Eso dolió—le reprochó el menor, tomando los brazos de su hermana para inmovilizarla.

Ambos comenzaron un forcejeo que los llevó al suelo. De un momento a otro, las manos de Tomoko se aferraron a la espalda de Tomoki y él simplemente acercó su rostro al de la chica y la besó con paciencia, con ternura. A pesar de la agitación, ambos se dieron el tiempo para disfrutar del otro, acariciándose, abrazándose y besándose.

—Tomoki—jadeó la mujer.

—Qué—contestó él. Casi sin aire se recostó en el suelo para descansar.

Tomoko se acostó a su lado y miró hacia el techo.

—Ya no podemos ser hermanos nunca más.

—Lo sé—susurró sin mirarla. De pronto, todo estaba más claro para él.

No quería separarse de Tomoko, no quería dejarla ir. Ya no importaba nada, ni los padres, ni los amigos. El mundo podía venirse abajo si quería, pero ya no dejaría pasar la oportunidad de estar con su hermana. La amaba.

—"Aún así, tengo miedo de mis sentimientos, tengo miedo de que ella no me corresponda"—pensó mientras dirigía su mirada a su hermana—",pero quiero arriesgarme".

En la actualidad

— ¡Ah!

—No hagas ruido.

—No puedo más—gimió ella.

Tomoki la besó para callarla. Estaban en pleno acto sexual en los baños de la escuela y no quería que los descubrieran. Una vez más entró en su amante con una estocada que les quitó el aire. Sus cuerpos se movían sincronizadamente, sus movimientos eran certeros y el placer que sentían era demasiado como para detenerse. Tomoko se aferró a su hermano, mordiendo su cuello para acallar sus gemidos, enterrando sus uñas en la espalda del chico por el orgasmo que estaba consumiéndola por completo.

— ¡Ah!, Tomoko—jadeó, alcanzando su máxima excitación al sentir que ella comprimía su miembro de tal forma que su cuerpo no pudo aguantar más.

—Eres un pervertido, hermanito ¿Acaso no puedes aguantarte?

—Tú no te negaste en absoluto.

Touché.

Ambos se abrazaron cansados y comenzaron a reír. Últimamente hacían travesuras como ésta cada vez que podían, porque se había vuelto peligroso hacerlo en la casa. Casi los descubre su madre besándose, fue una suerte que golpeara antes de entrar a la habitación de Tomoki.

—Deberíamos saltarnos las clases—sugirió Tomoki, acomodando sus ropas.

—Por supuesto, no quiero oler a sexo en clase—dijo la chica, sintiendo un poco de frío al separarse de su amante.

—Creí que eso era lo que más querías para ser popular.

Tomoko dejó de abrocharse la falda. Por un momento se sintió vacía, pero sólo duró un segundo.

—Ya no quiero hacer eso. No me sirve de nada a estas alturas—respondió mientras seguía colocándose la ropa.

Tomoki se sintió mal por ello, Tomoko, en sus tres años en la preparatoria, no había conseguido muchos amigos y eso le preocupaba, ¿Qué pasaría cuando fuera a la universidad?

Se aclaró la garganta. Quería proponerle que dejaran de jugar y formalizaran la relación, entonces podría decirle que se fueran a vivir juntos cerca de alguna universidad, pero ¿cómo se lo decía si ni siquiera era capaz de decirle sus sentimientos? Cada vez que su corazón intentaba sincerarse terminaba alejándola o dañándole de alguna forma.

Era un idiota.

—No quiero seguir con esto...—murmuró para sí.

—¿Eh? ¿Ya te has aburrido?

—No. Olvida lo que dije.

Recogieron sus cosas y salieron sigilosamente de baño. Cuando estuvieron lejos del colegio Tomoko intentó tomar la mano de su hermano, pero él no se lo permitió. Dejándola con una sensación vacía, pero no lo demostró.

—No hagas eso, nos pueden ver—siseó arrepintiéndose casi al instante. Nuevamente había herido a su hermana y quería golpearse por ello.

Comenzó a caminar lejos de ella, se sentía avergonzado de sí mismo y no quería que ella lo viera.

—"No puedo decírselo"—pensó Tomoko, conteniendo sus sentimientos. Escondió su sonrisa triste y siguió la espalda lejana de su hermano. Quería estar junto a él aunque no fuera feliz y aunque él le hiciera daño, porque sabía que esto ya no era un simple juego de seducción...

Relato 3: Fin


Próximo capítulo: Relato 4: Más que hermanos

No tengo nada que decir, excepto que ojalá perdonen mi ausencia.

Un abrazo cibernético.

Shion230