Disclamer: Estos personajes no me pertenecen

Capitulo 3: Una guerra es cosa de dos.

Aquella mañana ni siquiera sonó el despertador, su dueña se había levantado mucho antes de la hora marcada, se había duchado y vestido con el reglamentario uniforme y había bajado a desayunar.

Sonomi Daidouji miraba a su hija con una gota recorriéndole la frente… ¿Desde cuando Tomoyo comía tanto? Si seguía así probablemente su talla de pantalón aumentaría por duplicado: Tommy…cariño…

-¡Quiero más arroz! - interrumpió la chica a su madre. No espero a que la mujer, bastante sorprendida, le volviera a llenar su tazón por tercera vez.

-Tomoyo ¿Por qué comes tanto? Desde que ingresaste a esa escuela no paras de comer…incluso más que tu padre.

-Tengo que guardar fuerzas mama, eso es todo.

-¿Seguro que no pasa nada?- Sonomi había dejado sus quehaceres para sentarse frente a su hija y analizarla con la mirada- Me tienes preocupada Tomoyo.

La amatista dejo de comer por un instante, devolviéndole a su madre la mirada: Yo estoy bien, solo que en ese instituto exigen mucho y como he entrado un poco después tengo que ponerme las pilas y ser la mejor.

-¡Pero si ya sacas unas notas excelentes hija¡Me asombraste con tu calificación en química!

Tomoyo tuvo que morderse el cachete por dentro al recordar la cara de su odiado enemigo al recibir su examen de química el día anterior. Muchos decían que la venganza era además de un plato frío, muy dulce.

Y eso era algo que ella había verificado.

-Tengo que irme si no quiero llegar tarde- dio a su madre un beso en la mejilla y le dejo recuerdos para su padre, que ya se había marchado al negocio familiar.

Durante el camino al Elizabeth High School sus nervios iban en aumento, no podía evitar dibujar una sonrisa de satisfacción por haber puesto en ridículo al Príncipe de aquel instituto. Era algo, según le dijo Sakura, que nadie hasta ahora había echo y estaba cien por cien segura de que su nombre pasaría a los anales de la historia de aquella escuela. Además se había prometido que si el estúpido de Hiraguizawa le respondía su afrenta, ella también lo haría.

No por nada una guerra era cosa de dos.

En Osaka muchos chicos la apodaron "Diablilla de Cara Dulce" y es que las personas la prejuzgaban al ver su delicada apariencia. El resultado era que se llevaban la impresión de su vida al ver que, efectivamente, Tomoyo Daidouji era una diablilla muy peligrosa.

Y eso mismo le había pasado a Eriol Hiraguizawa.

- ¡Tomoyo!- escucho gritar su nombre a su espalda.

-Buenos días Sakura- la nívea vio con sorpresa como su compañera esmeralda era la preocupación en persona- ¿Ocurre algo?

-¿Q-Que fue lo que te dijo El Príncipe ayer?- preguntó temerosa.

Tomoyo estalló a carcajadas y entre hipidos pudo articular: ese niño de papa no me dijo nada del otro mundo jajaja.

-¡No es motivo de risa Tomoyo!- exclamó su amiga mas asombrada por como se lo tomaba la morena que preocupada- ¡Eriol Hiraguizawa es terrible!

-Pues ya somos dos, ese niñato no podrá conmigo Sakura-chan, ayer firmamos una declaración de guerra.

Al escuchar lo que dijo la chica Daidouji, la castaña se puso tensa¿U…Una declaración de guerra…?

-¿Estarás en mi bando, no?- bromeó Tomoyo.

-¡UNA DECLARACIÓN DE GUERRA A HIRAGUIZAWA¿¡TE VOLVISTE LOCA ?- gritó la esmeralda viendo con impotencia como su amiga hacía un gesto de despreocupación con las manos.

-Y dale con lo mismo…-Tomoyo suspiró- Eriol es un chico como otro cualquiera, tiene sus puntos débiles como todos y también puede salir perdiendo. No es un dios como os hace ver a ustedes, es humano.

-Pero es un humano muy malo- Sakura se paro frente a la nívea y le tomo la mano- no quiero que te pase nada- le rogó poniéndole ojitos de bambi- en muy poco tiempo nos hemos hecho buenas amigas…no quiero verte marchar del instituto…

Tomoyo sonrió agradecida: no lo haré Saku, te lo prometo…pero dime ahora ¿Qué tal con el joven Tsukishiro?

Kinomoto paso por todas las tonalidades rojas posibles: yo…este…bueno…en realidad…

-¿Desde siempre te ha gustado?- preguntó curiosa por la actitud de su amiga cuando hablaban del peli-gris.

-Si…desde siempre…es amigo de mi hermano mayor de toda la vida y por eso tengo miedo de que me vea como una hermana menor.

-Estoy segura de que te ve como la chica dulce que eres Sakura- sonrió Tomoyo dándole confianza a la trigueña- ¿como lo conociste?

Sakura se quedo mirando fijamente uno de los cerezos que adornaban la calle, su mente voló hasta años atrás. Sin embargo ese recuerdo había sigo agridulce.

Flash Back.

Una jovencita de unos 10 años patinaba alegremente por una de las calles de su ciudad natal. Le encantaba patinar sobre todo en aquella época del año. Primavera. En la cual las calles estaban atestadas de flores y pétalos.

Decidió darse una vuelta por el Parque Pingüino, de todas formas no era tan tarde, aún había luz en las calles.

Había muchas parejas dadas de la mano y padres con sus hijos jugando, aprovechando las horas que ya le quedaban de sol. También había unos chicos jugando al fútbol con varias chicas de su misma edad gritando algo parecido a "¡Li, eres el mejor!"

Era extraño, pero de algo le sonaba ese nombre. Como tenía mucha sed fue a beber a una de las fuentes que había en el parque, deleitándose con el agua fresca que salía de ella.

-¡Cuidado !- escucho un grito a su espalda.

Mas despistada que nunca la joven cerezo se volvió, haciendo así que un balón de fútbol salido de la nada se estampara fuertemente en su rostro y perdiendo el conocimiento por el impacto.

Escuchaba una voz muy dulce en la lejanía, pero no sabía a ciencia cierta de quien podía ser. Se podía notar perfectamente el halo de preocupación en la voz.

-¡Chica¡¡Despierta! - se oía decir- ¡Despierta por favor!

-¿La he matado?- escuchó la voz de otro chico mucho mas joven.

-Para nada, tan solo se ha conmocionado por el golpe, parece que ya despierta.

La vista estaba borrosa, la cerezo tan sólo distinguía dos figuras frente a ella. Intentó levantarse pero una gentil mano se lo impidió: Quédate un rato tumbada, será lo mejor- Después de sobarse los ojos con las palmas de las manos, pudo ver a su izquierda a un atractivo joven peli-gris que le sonreía afablemente. ¿Quién podría ser él? Estaba totalmente desorientada- No te preocupes, has recibido un golpe eso es todo, no ha sido nada grave, dime ¿Cuántos dedos ves aquí?

-Dos.

-¡Entonces estas perfectamente bien pequeña!- exclamó con una linda sonrisa el joven de gafas.

Sakura parpadeó, en su vida había visto sonrisa tan bonita, noto como los nervios se apoderaban de ella… ¿Serian las secuelas del golpe!

-¡Menos mal! - la joven Kinomoto volteó a su derecha, otro chico, de su edad, se encontraba arrodillado junto a ella y con un balón de fútbol en las manos- ¡siento mucho lo que te hice¡¡Fue sin querer!

-Tu cara…-murmuró Sakura sin echarle cuenta a lo dicho por el chico de la pelota- Me suena…Shaoran…eres Shaoran Li de la clase 5-B.

Un lindo castaño de ojos ámbar asintió con las mejillas subidas de tono.

-Así que estáis en el mismo colegio- habló el peli-gris- Yo soy Yukito Tsukishiro, encantado

-Sa-Sakura Kinomoto- dijo la castaña una vez incorporada- siento haberte preocupada Tsukishiro-san- y realizó una correcta reverencia.

-¿Kinomoto¿Tú eres la hermana de Touya Kinomoto?

-Así es- dijo una ya MUY sonrojada Sakura.

-Él esta en mi clase, somos compañeros ¿quieres que te lleve a casa?

-¡De verdad ?- preguntó bastante emocionada.

-Claro- Y ofreciéndole una mano como todo caballero, bajo la mirada de un atento ambarino, al que las esmeraldas de la chica dejo totalmente cautivado…solo que ella no lo sabía.

Aquel había sido un día especial para la chica trigueña, conoció hasta el que ahora había sido su primer amor…y también al que había sido su horma en el zapato, por un lado había conocido a Yukito, que casualmente era amigo de su hermano mayor y por otro, a Shaoran Li, que aunque ya lo conocía de habladurías de sus compañeros como un mini-gigoló, no lo conocía en persona.

Fin Flash Back.

-¿Conociste el mismo día a los dos?- preguntó curiosa Tomoyo

-Ya ves... desde entonces Li no me deja en paz. El día siguiente al del accidente estuvo esperándome en la puerta de mi clase para decirme… "¡Te amo Sakura!" ¡Será idiota!

La amatista estalló en carcajadas: Pues si que lo tienes enamorado¿Y todavía persiste?

-¡Todavía! El muy pesado…-la esmeralda hizo una mueca de fastidio.

-Será por algo- murmuró Tomoyo.

-¿Qué?

-Nada…

-¡Dímelo Tomoyo!

-Nada, yo no he dicho nada- rió Daidouji.

Las dos chicas iban andando tranquilamente, llegaron al instituto sin ser conscientes de las miradas que los demás alumnos lanzaban sobre Tomoyo. Algunos de admiración, otros de miedo y muchos compasión hacia la joven por saber lo que se le venía encima.

-Esta vez fue Yukito el que me ayudo con los deberes- informaba Sakura a su amiga mientras se ponía las zapatillas reglamentarias del instituto.

-Entonces no tendrán ni un…-Tomoyo se quedo callada, con la puerta de su taquilla abierta, mirándola con bastante sorpresa.

-¿Paso algo Tomoyo?

-La guerra…ha estallado…-susurró la amatista.

Sakura frunció el ceño… ¿A qué se refería su compañera? Pero lo supo nada mas ver la taquilla de ésta…¡Estaba vacía¡No había ni rastro de las zapatillas de Tomoyo! y sabía perfectamente quien era el causante de ello.

-To…Tomoyo…

- Esta bien Sakura…nos vemos a la salida ¿si?- dijo la nívea mientras se dirigía a su clase aun sin las zapatillas. Era obvio quien las tenía y no quería que Sakura, por estar con ella saliera perjudicada.

A grandes pasos llego a su salón, y con mirada decidida se dirigió a asiento de su enemigo, el Príncipe Eriol.

-¡Tú!- exclamó furiosa nada mas verlo- ¡Mis zapatillas!

Eriol volteo su cara lentamente hacia el lugar en el que se encontraba una alterada amatista y sonrió "angelicalmente": Mí querida Tomoyo-chan ¿Cuál es el problema de tu enfado?

-"¡Eso¡Y encima cachondeo!"-pensaba irritada la morena- Mis…zapatillas…devuélvemelas…-un tic comenzó a asomarse por el ojo izquierdo de Tomoyo.

-Te juro que yo no las tengo- hizo una mueca despreocupada- será mejor que vayas a preguntarle a algún profesor, ellos deben saber.

La clase entera tembló al ver un aura maligna rodear a Tomoyo dirigiéndose a la sala de profesores y temiendo no cruzarse en el camino de la chica.

-"Me vengaré… ¡claro que me vengaré!"

Sin embargo mas fueron las ganas de vengarse de Tomoyo al enterarse de que sus profesores no sabían nada a cercad e unas zapatillas perdidas…mas concretamente de sus zapatillas perdidas. Por nada del mundo se atrevían a ayudarla, no vaya ser que por un descuido el hijo del magnate inglés se enterara y los despidieran en el acto. Por tanto Tomoyo tuvo que volver a su clase sin zapatillas y con un enfado mayor que el anterior.

-Señorita Daidouji ¿Dónde estaba?- preguntó la maestra de turno, al ver que la chica llegaba tarde a su clase.

-Pues resulta que algún gracioso me ha…robado mis zapatillas reglamentarias- informó a la profesora haciendo énfasis en la palabra "gracioso"

-Después de mi clase irá a buscarlas, ahora siéntese y que no se vuelva a repetir.

Tomoyo ni se molestó en contestar, camino hasta su pupitre con la vista fija en él, para evitar ver la mirada burlona que en aquellos instantes le dirigía Eriol Hiraguizawa.

-Muy bien, abran los libros de texto por la página 52, tomad apuntes mientras explico las leyes de Mendell

La amatista llevó su mano derecha al lateral de la mesa, donde solía colgar su maleta. Pero por más que se inclinaba para cogerla, no había manera, no conseguía agarrarla. Miró para ver si se había caído al suelo…pero…¡ni rastro¡Su maleta tampoco estaba! Por lo que sus libros tampoco.

Cerró los puños con rabia.

-Maestra…-dijo mientras se levantaba de su asiento.

-¿Qué es lo que quiere ahora Daidouji?

-Alguien…me ha quitado mi mochila y mis libros- anunció al tiempo que escuchaba detrás de ella una risita diabólica.

-¿Cómo que alguien¿Y si se te han olvidado en la sala de profesores?

-Tal vez usted tenga razón ¿Me da permiso para ir a búscala?

-Vaya, pero no se demore tanto.

-Muchas gracias- y desapareció por la puerta.

Tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no gritar en aquellos momentos de la cólera que sentía. No se lo había dicho a la profesora, pero estaba cien por cien segura de que había dejado sus cosas en su pupitre antes de ir en busca de sus zapatillas. ¡Maldito Hiraguizawa! Todo esto era cosa suya, el muy cobarde no se atrevía a enfrentarla cara a cara, no, lo suyo era esconder lo que le pertenecía para luego tenerla como alma que lleva el diablo buscándolas de un lado para otro.

Fue entonces cuando se dio cuenta al mirar por una de las ventanas que daban al patio…en la gran fuente de este se podía distinguir una manchan marrón.

-No…no me lo creo…-fue lo único que pudo articular la amatista

Lo siguiente que encontró fue el libro de Literatura…totalmente mojado. Se preguntaba si se podía volver a usar. Siguió buscando en la fuente sus libros, se había remangado la chaqueta y la camisa y se había quitado los zapatos y los calcetines para poder buscar más cómodamente las cosas en el agua.

Vaya, el cuaderno de matemáticas…este si que estaba totalmente inservible.

¡Anda! Mira tú por donde¡Había encontrado sus zapatillas!

Maldijo en su interior mil veces, maldijo al Príncipe de Elizabeth High School y a sus súbditos, por que estaba segurísima de que esto no lo había echo él solito. Pero si Tomoyo pensaba que ahí había acabado la cosa…estaba muy equivocada.

Cuando al fin encontró todas sus pertenencias y regresó a clases la profesora le formó la de "aquí te pillo, aquí te mato", es decir, el peor sermón de su vida. Y para colmo tuvo que aguantar las risas de unos y de otros.

Además en el recreo, estaba dispuesta a alejarse lo más posible de los alumnos y comer su almuerzo apaciblemente, pero…¡Su fiambrera fue llenada de hormigas!

-¡Esto ya es intolerable!- le dijo enfadada y con hambre a Sakura durante uno de los cambios de clase- El muy estúpido se escuda en otros para que hagan el trabajo sucio.

-Yo…-Sakura se puso a hacer pucheros.

-¡Oh vamos ! No te me pongas a llorar, por favor- intentó calmarla- tampoco es que sea el fin del mundo.

-Te envidio Tomoyo ¡Eres muy fuerte!

La aludida sonrió agradecida, al menos si que podía hablar con alguien de aquel instituto, aunque con algo de miedo. Por nada del mundo quería que a su amiga Sakura le pasara algo, porque ya sería cuando la sangre correría por las aulas y pasillos.

-Vaya, vaya, pero si están aquí mis niñas preferidas- Shaoran Li hizo su aparición, con el fondo repleto de rosas y una sonrisa profident en el rostro- ¿Qué tal estas dulce Sakura?

-¡Kinomoto¡Soy Kinomoto¿Es que nunca te cansas?

-¿De ti?- hizo una pose de señorito- Nunca, mi amada flor.

Sakura inflo los mofletes, disgustada¡¡Déjate de tonterías!- y murmurando cosas nada favorables sobre Li entró al aula.

-Creo que Sakura tiene razón- le dijo la amatista una vez quedaron a solas.

-¿El que?

-Que te dejes de tonterías, es que no…- la chica no pudo continuar, algo había impactado en su cabeza y espalda… ¿pero que demonios?

Al darse la vuelta vio como unos chicos salían corriendo en la dirección opuesta a la de ella.

-Daidouji…-susurró Shaoran muy serio- tu pelo…

La chica se llevo una mano a su cabellera y noto como algo pringoso se resbalaba por esta: Huevos…me han tirado huevos…

Aquellos chicos le habían tirado tres huevos crudos… ¿pero porque¿Por qué diablos se metían con ella esos alumnos¿Qué les había echo a ellos?

La rabia contenida aumentó.

Todos se le quedaron mirando, Sakura con lágrimas saltadas iba a ir a socorrerla, pero ella con la mirada la paró. Sabía que era muy débil, por lo que duraría en el instituto muy poco.

Esa batalla debía librarla ella sola, aunque en el bando enemigo hubiera mas gente de la cuenta. El siguiente maestro llegó, pero hizo caso omiso al ver el estado lamentable de la chica Daidouji, le dijo con indiferencia que podía ir a cambiarse de ropa si así lo deseaba, pero que corría el riesgo de perder una clase.

Tomoyo no le dio importancia a lo dicho por el profesor, tenía que quitarse esa peste ha huevos crudos de encima ahora mismo.

Miro el interior de la clase, pero sin embargo no había rastro del ojiazul: "Es una rata"- se dijo a si misma- "Un cobarde que no da la cara"

Una mayor sorpresa se llevo al ver, que el uniforme de repuesto que tenían todos los alumnos del Elizabeth High School estaba hecho un desastre. Lo habían cortado y quemado, por lo que había quedado inservible.

Así que esto es lo que hacía el chico malo de Eriol…acabar con los recursos de sus victimas y obligarlas a dejar el instituto…¡pues ella no se iba a rendir! Ella era la "Diablilla de Cara Dulce"

Ojo por ojo, diente por diente.

Y no solo estaba más que enfadada, también tenía hambre…y Tomoyo Daidouji con hambre era la chica más peligrosa de todo Japón.

Se quitó la chaqueta llena de huevos crudos y se lavo el pelo como pudo: "Me las pagara, ese Hiraguizawa se va a enterar"

Tan solo lo había visto a primera hora de aquel fastidioso día, y después no volvió a aparecer, pero sospechaba donde el muy imbecil podía estar. Así que decidida a escarmentarlo se dirigió a la cafetería del instituto.

Y allí estaba él, con su semblante apacible degustando un plato de espaguetis a la boloñesa, con mucha salsa de tomate y rodeado de todos sus secuaces.

Nada mas aparecer Tomoyo, todos los que en aquellos momentos se encontraban en la cafetería guardaron silencio, incluyendo cocineros, tan solo se escuchaba los pasos de la chica.

-¡Tú!- exclamó enfadada nada más verlo- ¡Te estaba buscando!

Eriol, sin embargo, mantuvo su atención en el plato de comida ante él.

-¡Es que no puedes enfrentarte a mi tú solo?- gritó Tomoyo.

El peli-azul alzó la vista hacia ella, disfrutando de su lamentable estado: Te ves mal, Daidouji…-murmuró, haciendo que todos los presentes rieran. La amatista apretó los puños- ¿Qué es lo que te ha pasado?

-¡Tu lo sabes bien¡No seas cínico¡¡Me han quitado mis zapatillas, mis cosas están inutilizables porque lo han tirado a la fuente del patio, me han tirado huevos y me he quedado sin uniforme de repuesto¡¡Y TODO POR TU CULPA!

-¿Por mi culpa dices?- preguntó indiferente.

-¡POR TU CULPA¡Eres un maldito! No eres un Dios si eso es lo que piensas, más bien diría que eres el payaso de este instituto ¡UN IMBECIL! Pobre infeliz que no tienes otro pasatiempo que atormentar al que no te gusta ¡Estúpido!- con cada palabra que decía a Tomoyo se le iban agolpando más y más rencor y rabia.- ¿Dices que eres el Príncipe de este instituto? Más bien eres un bufón- y dicho eso último cogió el plato de espaguetis del níveo y se lo derramó por encima.

Todos los alumnos ahogaron una exclamación, unos empezaron a temblar, otros aplaudieron interiormente la acción de Tomoyo, pero todos sabían que le chica se había equivocado en poner en ridículo a aquel chico…no por nada tenía aquella fama de niño malo.

Eriol simplemente no se lo podía creer, sentía en su cabeza la salsa de tomate deslizarse y los espaguetis cayéndole por los hombros. Nadie se había atrevido a hacerle algo así en público. Nadie…hasta aquel día. Apretó las mandíbulas y frunció el ceño, todos los de su alrededor temblaron al ver la mirada fría tras aquellas gafas. Tomoyo sin embargo se había dado la vuelta y había comenzado a correr. Ella sabía que había metido más aún la pata, pero no podía permitir que la humillaran de aquella manera, el niño Hiraguizawa debía de aprender la lección de algún modo u otro.

Escuchó que el timbre de salida tocó en aquellos momentos

¡Estaba salvada!

¡Si ahora se iba a casa corriendo Hiraguizawa se olvidaría de ella!

Corrió hasta el ascensor, primero debía ir a clases ha recoger rápidamente sus cosas. Ni siquiera había visto la cara del chico cuando le había cubierto con espaguetis y salsa de tomates, pero supuso que debía verse gracioso. Sonrió al imaginárselo.

Las puertas del ascensor estaban por cerrarse, pero algo las interrumpió, haciendo que se volvieran a abrir violentamente.

Frente a ella se encontraba Eriol, su pelo y hombros cubiertos de espaguetis y su rostro y ropa manchados de salsa de tomate…pero lo que alertó a Tomoyo fue la mirada fría y peligrosa con que la observaba.

Si las miradas matasen, Tomoyo ya habría muerto unas 50 veces.

Para su sorpresa vio como Eriol entraba en el ascensor, de modo que las puertas por fin estuvieron cerradas. Contuvo la respiración, ese loco estaba mas que cabreado ¡sería capaz de cualquier cosa!

Para colmo no tenía escapatoria alguna. El oji-azul había pulsado el botón rojo en el que ponía "parada de emergencia" y ahora el ascensor no se movía para nada…lo peor, ni siquiera nadie podía escucharla si gritaba.

Eriol la agarró del brazo y la obligo a mirarlo directamente¡¿Cómo te has atrevido!- miro con toda su furia helada a Tomoyo, queriendo infundirle miedo, terror… ¡debía respetarle!- ¿Qué yo he sido el que le ha hecho todas esas desgracias¡¡Tú has empezado!

-¿Qué yo he empezado?

-¡Si¡¡No sabes la bronca que me echo mi padre al llegar a mi casa con esa nota en química¡Me reprendió¡Me gritó que con esas notas no iba a ir a ningún lado¡¡Tú has sido la que ha comenzado!

-¿Tu padre te grito?

-¡Si!

La chica lo miro seriamente sin responder nada durante unos segundos, sin embargo la sombra de una sonrisa apareció en su rostro: pfff…jajajajajajaja- comenzó a reírse.

Eriol la miro entre lo sorprendido y enfadado… ¡es que no se asustaba ni aunque el se propusiera asustarla¿¡Y de que se reía esa loca? Él estaba echo una furia…y ella… ¿riéndose de él? Y vaya una deliciosa risa, fue extraño, pero se sintió bien al oírla reír y aunque tenía el pelo desarreglado, la ropa manchada y arrugada y olía a huevos crudos, ante él estaba la chica más bonita que había visto en su vida.

Sorprendido por esos pensamientos se vio obligado a preguntar¿Qué diablos te pasa?

-Es que…es que…jajaja ¡Estas muy gracioso! Cubierto de espaguetis Jajaja- ya no le importaba que el que estuviera con ella fuera Eriol Hiraguizawa, tenía ganas de reír, de desahogar toda esa presión que tenía acumulada durante el día.

El joven se quedo mirándola con cara de "esta niña se ha escapado del loquero" ¿Gracioso, por Kami, era la primera vez que le decían que él estaba gracioso.

La joven ya había dejado de reír, mirándolo directamente a los ojos y notando así su…cercanía.

Eriol seguía acorralándola contra la pared del ascensor en una posición bastante…comprometedora. Él pareció entender lo que pasaba por la mente de Tomoyo en aquellos instantes y se apartó bruscamente, ocultando con habilidad un leve sonrojo (que mono xD)

-Que no se vuelva a repetir- murmuró mientras se quitaba un largo espagueti de su hombro izquierdo.

-¡Lo mismo puedo decir yo!

-Ya empezamos

-¡No! Ya empezamos tú, señorito Príncipe- frunció el ceño la nívea.

Eriol opto por dejarlo ahí, ya estaba cansado, sucio y con ganas de irse a casa, así que volvió a presionar el botón rojo de "parada de emergencia" para poner el ascensor en marcha y volver a casa.

Pero el ascensor no se puso en marcha.

Un nerviosismo se apoderó de él.

Volvió a presionarlo.

Pero nada.

Otra vez.

Y nada.

Una vez más.

Nada.

-¿Qué pasa?- preguntó Tomoyo a su espalda.

-El ascensor…

-¿Si?

-El ascensor…

-¿Qué le pasa al ascensor?

-Se ha estropeado…

Tomoyo tardo unos segundos en comprenderlo…el ascensor, había dicho Hiraguizawa, se ha estropeado, había dicho Hiraguizawa…lo cual quería decir…

-¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?- gritó Tomoyo.

Continuara

¡Hola! Aquí estoy yo de nuevo…si pensaba que este verano iba a tener tiempo libre, iba lista…¡no tengo tiempo para nada! Lo único que hago es trabajar y dormir, trabajar y dormir u.u

Os aviso, si queréis ganar algo de dinero ¡No trabajéis en el Mc Donals!

Es muy cansado…u.u

Pero bueno, intentare actualizar lo antes posible, se que siempre digo eso, pero esta vez será así, es que veréis, creo que ya falta poco para que cumpla un año en esta pagina y por lo menos, el fic Mi Querido Hermanastro, quiero acabarlo el mismo día que lo empecé jeje xD.

Muchas gracias a todas/os las/os que se habéis leído este siguiente capitulo, no ha pasado gran cosa, pero para el siguiente la situación entre Tomoyo y Eriol esta que arde jajaja, además ¡aparecerá Clow Hiraguizawa¡¡Que miedo! u.u

Un beso a todas/os, os estoy muy agradecida n.n

Y ahora, esta servidora se va a la ducha, que me queda una hora y media para ir al trabajo xD

Se despide

Basi O.o