Capítulo 3. Supremacía.
Abrió los ojos lentamente. La luz que se filtraba por las rendijas de la persiana le hizo parpadear mientras se cubría por completo con la sábana.
Joder para la resaca.
Gruñó escondiendo la cabeza bajo la seguridad de las mantas. A pesar de la escasa iluminación, esta le levantaba un dolor de cabeza insoportable. O, mejor dicho, lo acentuaba. De originarlo ya se había encargado el whisky la noche anterior.
Ah, la noche anterior… ¿En qué había estado pensando? No tendría que haber llegado a esos extremos. Él era el primero en quejarse de la conducta de Jared, siempre botella en mano, pero por lo que parecía él no era muy distinto. De hecho, si tuviera que ser sincero, no le quedaría más remedio que admitir que ni siquiera sabía muy bien como había llegado a casa. Además, apenas recordaba nada de la noche anterior. Solo a Huesos a su lado preguntándole por Jared y… sus labios, ese beso.¿La había besado de verdad? Pero eso no era posible, ¿o sí? ¿Acaso lo había soñado?
Genial. Llevaba años esperando ese momento y cuando por fin llegaba (al menos, potencialmente) no era capaz de distinguir si había sido real o uno de sus tantos sueños. Gracias, alcohol.
¿Qué se supone que iba a hacer ahora? Se había jurado a sí mismo que iba a luchar por Brennan pero, a fin de cuentas, ¿qué podía hacer él? Llevaban seis años trabajando juntos y, si en todo ese tiempo ella no había demostrado ningún interés en él, las cosas no iban a cambiar ahora solo porque así lo quisiera él. Y la imagen que le había ofrecido la noche pasada no iba a ayudar a que Huesos cambiara su opinión sobre él.
Quizá había actuado precipitadamente enfrentándose a su hermano de esa forma. Sí, seguía enfadado con él y, sobretodo, decepcionado. Jared sabía lo mucho que quería a Brennan, sabía que llevaba años enamorado de ella y, aún así, se la había quitado. Aunque, si lo pensaba bien, la decisión final había sido de Huesos. Si ella había elegido a Jared y no a él por algo sería.
…
—Temperance. —Brennan levantó la vista de las notas de su nuevo libro para encontrarse con la figura de Jared que, recostado contra la puerta de su despacho, le sonreía con picardía.
—Buenos días, Jared. —Evitó su mirada conscientemente. Llevaba todo el día pensando cómo eludir este encuentro. Incluso les había pedido a Ángela y Cam que la avisasen si él aparecía por el laboratorio lo que, según parecía, no había servido para nada. Desde que Booth la había besado en el Wong Fu no podía sacárselo de la cabeza. —Pasa —dijo en voz baja aunque Jared ya estaba casi frente a su mesa.
—¿Te apetece salir esta noche? —El hombre se dejó caer en la silla, justo delante de ella.
—¿No tendrías que estar buscando un lugar en el que quedarte? —Dio un último repaso a sus papeles y cuando se dio por satisfecha con ellas se dispuso a comenzar la novela, tratando de ignorar en la medida de lo posible la presencia de Jared.
—Pensaba quedarme contigo.
Brennan se tensó. Levantó la cabeza hacia él mirándolo entre furiosa y asombrada.
—¿Qué? —Supuso que había entendido mal.
—¿No te parece buena idea? —Jared se inclinó buscando sus labios pero ella permaneció quieta, sin corresponder a su gesto.
—Jared… —Estuvo a punto de preguntar si se trataba de una broma pero las palabras no le salían.
El joven Booth pareció darse cuenta de que su propuesta no había entusiasmado a la antropóloga. Retrocedió ligeramente pero no perdió la sonrisa.
—¿Por qué no, Brennan? ¿No vas a pensarlo siquiera?
—Me gusta vivir sola. No veo que compartir mi espacio pueda ser agradable ni necesario. —Otra vez se centró en sus notas. No sabía muy bien qué pensar respecto a Booth, a Jared o al hecho de que este pareciera querer mudarse con ella de verdad.
—¿Necesario? Somos amigos, ¿no? —La tomó de la mano. —No tengo dónde quedarme así que pensé que podrías echarme una mano.
—¿Y no piensas buscar tú algo? ¿Un sitio para vivir? ¿Un trabajo, al menos? —No podía evitarlo: se estaba enfureciendo por momentos. Era extraño, no solía dejarse llevar por ese tipo de molestias. Se suponía que ella no se enfadaba, después de todo, no ganaba nada con ello. Sin embargo, Jared estaba consiguiendo acabar con su mucha paciencia a una velocidad insospechada.
—Tengo dinero ahorrado. Por ahora no necesito un trabajo.
—¿Y la vivienda?
Él suspiró.
—Me parece que no vas a dejar que me quede contigo, ¿verdad?
—No.
—Bien, de acuerdo. Creo que será mejor que me vaya, no quiero molestar más. —Se levantó con cansancio. —De todas formas, piénsalo.
—Lo haré. —Tardó un poco más de lo recomendable en contestar pero Jared no le dio importancia.
Cuando ya estaba en la puerta se dio la vuelta de nuevo.
—¿Qué hay de lo de esta noche?
Brennan dejó de escribir por un segundo.
—Esta noche… —Estuvo a punto de negarse pero reconsideró la propuesta en el último instante. —Sí, vale. Estoy libre.
Jared pareció sorprendido. Tras tanta negativa por parte de la mujer no esperaba realmente que aceptase su plan.
—Perfecto. ¿Paso a buscarte a las nueve?
—Nueve y media. —Jared estaba a punto de contestar pero Brennan se lo impidió: —Cierra la puerta al salir.
Creyó escuchar una pequeña risa por parte del hombre pero no pudo asegurarlo porque Jared desapareció enseguida. En cuanto lo perdió de vista dejó a un lado lo que estaba haciendo y se recostó en el sillón.
Quería arreglar las cosas. Sabía —pero solo porque Ángela le había explicado claramente todo lo que había pasado entre los hermanos— que había herido a Booth. Ella no quería eso. Booth era su compañero y, tal y como él mismo había dicho, siempre la había protegido, siempre la había ayudado. ¿Le había fallado ella, entonces? Sí, lo había hecho. Y lo peor era que, de no haber sido por Ángela, ni siquiera se habría dado cuenta de ello.
¿Por qué tenía que ser… así? Estaba orgullosa de ella misma, de su inteligencia, de su racionalidad, pero en ciertas ocasiones desearía poder ser normal. Como Cam, Ángela, Jared o el propio Booth. Por desgracia, no lo era. Era como era y no podía cambiarlo.
Aún así, independientemente de ello, si alguien podía hacer que las cosas volvieran a ir bien, era ella.
…
—¿Qué haces aquí? —Él era la última persona que esperaba encontrarse al abrir la puerta.
—¿No vas a invitarme a pasar?
—No. —Para dejar aún más clara su intención colocó la mano en la pared opuesta a aquella en la que él estaba apoyado, tapando completamente el paso al interior de su vivienda. —¿Qué es lo que quieres?
—Hablar contigo. ¿De verdad no vas a dejarme pasar? —Carraspeó. Había venido a disculparse pero se negaba a suplicar.
Los segundos hasta que la contestación de Booth llegó parecieron hacerse eternos.
—Está bien. Pasa. —Se apartó solo un poco, de forma que su hermano tuvo que ladearse para poder entrar.
Los dos Booth llegaron a la pequeña salita. Jared se sentó pero el mayor permaneció de pie, serio, mirándolo fijamente, sin saber muy bien si se alegraba de que estuviera allí o si le odiaba por tener la cara de aparecer ante él.
—¿Qué quieres, Jared? —repitió. La espalda tensa, los brazos cruzados sobre el pecho. Era consciente de que su actitud defensiva era más que evidente pero tampoco se sentía con ánimo o ganas para tratar de relajarse.
—Estaba preocupado por ti. Brennan dice que no vas al laboratorio desde que… —Iba a decir "desde que nos peleamos" pero se corrigió a tiempo. —Desde hace tres días.
—¿Por qué iba a hacerlo? No tengo ningún caso.
—Creí que querrías hablar con ella. Ya sabes, juraste que harías que fuera tuya. No me parece que este sea un buen método para lograrlo.
—Si has venido a burlarte ya sabes donde está la puerta. —Inconscientemente hizo crujir los dedos pero Jared, lejos de mostrarse intimidado, pareció encontrarlo divertido.
—Relájate, Seeley. —Hizo una pausa que se alargó durante casi un minuto. Ninguno de los dos se movió, esperando que el otro empezara a hablar, hasta que al final el pequeño se vio obligado a continuar: —He venido a pedirte disculpas.
Booth estuvo a punto de atragantarse. ¿Había oído bien? ¿En serio? Sin darle demasiado tiempo a asimilar sus palabras y las consecuencias que traerían, Jared siguió hablando:
—Eres mi hermano. No me gusta pelearme contigo. —Sonrió con amargura. —Temperance me ha hecho darme cuenta de que me estoy comportando como un imbécil.
—¿Qué…?
—Déjame terminar. —Jared alzó las manos apelando a la poca paciencia que su hermano pudiese tener escondida. —Mira, estoy haciendo esto por ella. Dijiste que tú la querías y que yo no. No tienes ni idea. ¿De veras crees que para mí es solo un capricho? —Booth dudó sobre si debía responder pero Jared resolvió la disyuntiva cuando continuó su discurso. —Puede que no la conozca tan bien como tú, pero eso no significa nada. Incluso alguien como yo puede ver lo especial que es. —Ambos fueron conscientes de lo que encerraban ese "como yo". Un reconocimiento por parte del propio Jared de sus mayores defectos: sus ansias de libertad, su personalidad relajada siempre en busca de diversión, su problema con el alcohol. —Te quiero, Seeley, pero, más que por ti, estoy haciendo esto por ella. Soy un fracasado, lo reconozco. —Rió con amargura. —Prometo que voy a cambiar. Cuando vuelva seré otra persona. Y puede que entonces luchemos en igualdad de condiciones por ella. —Jared se levantó y caminó hacia él. —Espero que puedas perdonarme algún día pero que aceptes también que no voy a rendirme. —Se paró a escasos centímetros de su hermano. —¿No dices nada?
Booth no sabía muy bien qué pensar. El comportamiento de su hermano lo había descolocado completamente.
—Has dicho "cuando vuelva". ¿Acaso te marchas? —preguntó por preguntar, por el simple hecho de decir algo y no permanecer en silencio mientras repetía en su mente la conversación buscando cualquier cosa que se le hubiese pasado por alto y le diera una explicación del cambio obrado en Jared.
—Estoy pensando en viajar. Puede que me una al ejército, no lo sé. De lo que estoy seguro es de que encontraré un trabajo, sentaré la cabeza y haré que los dos os sintáis orgullosos de mí.
Sin decir nada más, sin mirar atrás, Jared se dirigió a la salida. Había tomado una decisión y no iba a echarse atrás. Era una promesa.
—Jared —llamó el mayor justo antes de que la puerta se cerrara tras su hermano. Él asomó la cabeza para ver qué quería Booth. —¿Por qué has decidido esto ahora? Llevo años insistiéndote para que te centres y… Nunca me has hecho caso. ¿Por qué ahora sí?
—Ya te lo he dicho. No estoy haciendo esto por ti, sino por Temperance. También la quiero. —El joven agachó el rostro cuando las siguientes palabras salieron de su boca: —Sin embargo, ella dijo que yo no soy más que un beta.
Y, antes de que Booth pudiera preguntar qué significaba aquello, Jared desapareció.
….
Entró en casa arrastrando los pies. Vio la luz encendida, escuchó ruidos en la cocina, y supuso que Jared, cansado de intentar ser maduro, había vuelto a casa. De todas formas, colocó una mano sobre su pistola, preparado para sacarla en caso de que fuera necesario. Avanzó lentamente, pegado a la pared, hasta que la sala y la cocina entraron en su campo de visión.
—¿Huesos? —La estupefacción lo dejó clavado en el sitio.
—Hola, Booth. —También ella tardó un instante en reaccionar, sobresaltada ante la temprana llegada de su compañero. —Pensé que hoy tenías que trabajar hasta tarde.
—Me he traído el papeleo a casa. —Miró a su alrededor. ¿Huesos estaba cocinando? ¿En su casa? —¿Qué estás haciendo? ¿Cómo has entrado?
—Jared me dio la llave. —Claro. Cómo no, pensó el hombre con ironía. Brennan continuó ajena a su mueca de amargura. —Creía que llegarías cansado y…
—¿Me estás haciendo la cena? —Booth se acercó a la cocina. Tenía que reconocer que olía de maravilla.
—Tenemos que hablar, Booth.
—Claro. —Tosió incómodo. —¿Ahora?
Ella pasó los fettuccini a la fuente y apagó el fuego, evitando mirar al hombre a la cara.
—Ángela dice que estás enamorado de mí. —Booth se puso pálido. No podía haber escuchado eso. —¿Es verdad, Booth?
Al principio él no contestó. Estuvo callado durante tanto tiempo que Brennan empezó a ponerse nerviosa. Lo miró de reojo.
—¿Booth? ¿Estás bien?
—Eh… sí, estoy bien.
—¿Y vas a contestarme?
—Pues… —¿Y si le contestaba que no? Solo tenía que decir que Ángela había exagerado las cosas, que lo único que él había hecho era pelearse con Jared porque sabía cómo era su hermano, un fiestero mujeriego, y quería evitar que le hiciese daño. Sí, eso sería lo mejor, ¿no? Al menos se ahorraría su rechazo. Solo tenía que decir no y todo seguiría como hasta entonces. —Sí, Huesos. Te quiero. —Bien. ¿No iba a negárselo? Ahora le tocaría escucharla decirle que no podían estar juntos y…
Y los labios de Brennan estaban sobre los suyos. En solo un segundo ella había acortado la distancia que los separaba y ahora estaba entre sus brazos, besándolo. Casi en estado catatónico él le correspondió lo mejor que pudo.
—Huesos… ¿Qué…? —Cuando ella se apartó trató de preguntar qué estaba pasando pero las palabras parecían reacias a salir.
—También te quiero. —Soltó una carcajada ante la expresión de Booth.
—Pero… ¿tú y Jared? —Cerró los brazos alrededor de la cintura de la mujer aún con más fuerza. Solo mencionar su relación con Jared lo ponía de mal humor.
—Sé que piensas que nos acostamos; no es cierto.
—¿No…? —Vale, estaría bien eso de poder llegar a decir alguna frase coherente otra vez. Inspiró hondo. —¿La noche que estuviste en casa no…?
Ella negó con vehemencia.
—Me lo encontré en la calle. Había bebido demasiado, así que solo le traje a casa.
—Pero te besó. En el Jeffersonian.
—Sí.
—¿Y no estáis juntos? —Booth iba recomponiendo la historia lentamente. Su corazón latía con fuerza. ¿Todo había sido un malentendido?
—No. Jared me dijo que le pegaste la noche en que estuve aquí. —Sonrió un poco. No podía negarlo, le gustaba que Booth demostrara sus celos, por muy irracionales y absurdos que estos fueran. —Estaba enfadado por la forma en que lo trataste así que... Solo se vengó de ti. —Trató de reprimir la risa pero no fue capaz. La cara de Booth era un poema.
—¿Me estás diciendo que tú y Jared no tenéis nada? Toda esta bronca ¿y no estáis juntos? —repitió con incredulidad.
—Lo siento. Sé que tendría que habértelo dicho pero Jared me pidió que no lo hiciera.
—¿Por qué? Es mi hermano… Aunque yo no me hubiera portado bien con él...
—Precisamente por eso. Esto no ha sido más que una batalla por la supremacía. Es completamente natural, no hubiera estado bien interrumpirla. Era algo que tenías que resolver vosotros.
—¿Y cuál es el resultado? ¿He ganado yo? ¿Gana el que se queda con la chica?
—Jared se disculpó ante ti así que…
—Espera, espera. ¿Cómo sabes eso?
—Porque yo le pedí que lo hiciera. Al día siguiente de que lo echaras de casa tuvimos una pequeña charla. Quería quedarse en mi casa —Booth se tensó —así que esa noche hablamos durante horas. Le convencí de que lo mejor sería que empezase a organizar su vida. Que mientras no lo hiciera jamás tendría una oportunidad de verdad conmigo ni con nadie.
—Así que sabes que Jared te quiere.
—Es lo que dijo Ángela.
—Pero tú a él no, ¿verdad? —Sí, se estaba repitiendo y ella ya le había dicho que le quería a él, pero tenía que asegurarse.
—Jared es un beta. —Acarició su mandíbula haciendo que Booth entrecerrase los ojos para disfrutar del gesto. —Tú eres un alfa.
—¿Y eso significa qué…?
Brennan se zafó del agarre de Booth y caminó de nuevo hacia la cocina.
—Que te quiero a ti —dijo por encima del hombro.
En un instante Booth la tenía otra vez entre sus brazos, buscando sus labios con desesperación. Brennan acabó sentada en la mesa con las manos de su compañero recorriendo su cuerpo con una timidez inusitada.
Mientras los fettuccini se enfriaban en la cocina, donde quedarían olvidados toda la noche.
Fin.
Lamento el retraso, llevo un par de semanas complicadas.
En fin, aquí está el final que, para variar, me quedó más largo de lo que esperaba. Muchas gracias a todos por leer, espero que os guste.
En especial, gracias por los reviews a Lau Bones, Ary Hyuga, glheart (al final no fui capaz de alargarla más, lo siento. En cualquier caso estoy planteándome hacer una segunda parte, ya se verá), daniela, Hermione Hathaway (estoy completamente de acuerdo; tengo que reconocer que Jared no me cae mal, pero como Booth no hay ninguno), Polna (me pasa lo mismo, estoy de exámenes hasta arriba; mucha suerte y mucho ánimo con ello. Gracias también por decirme que te gusta como redacto, significa muchísimo para mí), AnSaMo, Sofi (te entiendo perfectamente, aunque admito que personalmente, por más que lo intente, al final yo misma acabo siempre escribiendo sobre ellos como pareja, sin más argumento… supongo que no deja de ser una muestra de lo que quisiera ver en la serie) y Marifer26637 (gracias, de verdad, aunque ya está aquí el final, espero que lo disfrutes).
Gracias, gracias, gracias. No creo que podáis llegar a imaginar lo mucho significan para mí vuestros reviews.
También gracias a Xivilina, me alegro de que te gustase.
Un saludo a todos, espero que todo vaya bien. Nos leemos pronto ;)
