The Circle
Advertencia: todos los personajes son propiedad intelectual de Cassandra Clare.
Jocelyn
Sus ojos veían el mundo que él le pintaba, las sombras y claroscuros que él esbozaba, difuminándolos a su antojo, dibujando ilusiones que no existían, inventado colores, formas e ideas, recreándolas en su cabeza, para hacer de sus creencias las de ella.
Nunca habían sido cercanos pero su tristeza, su dolor, le habían llegado hasta el corazón, había algo vulnerable dentro de sus ojos, algo que la impulsaba a buscarle, a mantenerse a su lado; y donde fuera que mirara sólo a él veía, ahí donde fuera, era donde él estaba.
A veces, simplemente, dejaba vagar su mente para trazar su contorno en el viento, dibujando ese rostro anguloso, tallado en mármol, blanco y perfecto, de facciones hermosas, con los pómulos altos y los ojos negros. Era todo contraste, una polaroid invertida de un ángel caído, venido desde el cielo para redimirlos a todos, para salvarlos y protegerlos.
Y ya sólo oía su voz, sus palabras resonando, volviendo todas sus creencias en falacias, en cosas aprendidas que debían ser eliminadas, porque sus deseos y objetivos eran también los de ella. Ya no pensaba, sólo escuchaba lo que él decía, subyugada por su encanto, aquel poder que ejercía sobre todos, sutil y efectivo. Y le amaba por ello, por ese nuevo orden que prometía, porque era perfecto.
Él besó sus labios y sintió cómo el mundo se derretía, ardiendo a su alrededor, fundiéndose con su corazón, con todo el amor que creía tener guardado, para entregárselo a él, a la estrella del amanecer. Su propio ángel de la guarda, quien prometía la absolución en sus brazos cuando la rodeaba, enterrando la cabeza en su pecho, derramando aquel mar rojo sobre sus hombros.
Vestida de oro grabó con su estela su corazón para siempre, rubricando a fuego aquel amor que ambos sentían, en el que ella tanto creía.
