Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Siguiente entrega y siguiente motivo, espero que les guste. Saludos para Gilda, gracias por leer y comentar n.n Mimi-chan, he aquí la continuación, gracias :D

Disculpen por los posibles fallos que puedan encontrar y gracias por leer :D


Proyecto: Cien drabbles por cien historias

Pareja: Sasuke/Hinata

Motivo: Cosas para hacer


V

Las cosas que deberías hacer

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Sasuke comenzó a aburrirse. Llevaban varios días varados en medio de un bosque profuso y umbrío, a merced de una lluvia lúgubre e incesante. Los grandes y frondosos árboles les ofrecían protección, pero a él no le importaba. Sentía las articulaciones oxidadas y hubiera preferido seguir en movimiento.

Hinata, en cambio, parecía disfrutarlo. Sentada a lo indio en el suelo, permanecía con los ojos cerrados de cara al cielo plomizo que apenas podían vislumbrar entre el follaje, abstraída y ridículamente sonriente.

Vaya tiempo y lugar para alcanzar semejante grado de serenidad.

-¿Por qué sonríes? –preguntó él sin poder contenerse más. Que estuviera tranquila vaya y pase, ¿pero también tenía que sonreír?

Hinata ni siquiera se removió al contestar.

-Porque me gusta la lluvia.

El ninja chasqueó la lengua con desdén.

-Una respuesta por demás obvia –masculló.

La kunoichi abrió un ojo y lo observó de soslayo. Su malhumor se palpaba desde hacía rato, pero ella había preferido desestimarlo. Prestarle atención o hacer comentarios lo hubieran irritado aún más, a esas alturas conocía bien el carácter de su compañero.

-¿Prefieres platicar? -indagó de todos modos, porque era de naturaleza generosa. Sasuke gruñó con insatisfacción-. ¿Dedeberíamos alistar nuestras armas antes de la próxima misión?

-Tendríamos que continuar nuestro viaje –determinó él, contrariándola.

-Con esta lluvia seríamos incapaces de avanzar mucho, Sasuke-kun.

-¿Entonces qué maldita cosa habría que hacer para salir de este atolladero? –inquirió él, sinceramente hastiado.

Hinata no perdió el aplomo, y a pesar de que podía disfrutar de un clima desapacible, comprendió la impaciencia del joven.

-Dedeberías hacer que este inesperado y prolongado percance te ayude a meditar en el camino recorrido hasta ahora –sugirió, mirándolo con dulzura-. Deberías poder relajarte, reunirte en el pensamiento cocontigo mismo y tus propósitos, convertir este corte en un verdadero descanso.

Él le sostuvo la mirada ceñudamente, tratando de no dejarse invadir de nuevo por la calidez que emanaba de sus intenciones. Sin embargo, una vez más tuvo que rendirse antes de luchar. Hinata tenía una fortaleza con la que él todavía no podía lidiar, un poder que tendía a doblegarlo incluso con su característico temperamento… o precisamente por eso.

Masculló una serie de frases ininteligibles y Hinata volvió a sonreír.

-Sólo tú eres capaz de sacarle provecho a una maldita e inacabable tormenta, Hyuuga –farfulló.

-Entonces deberías hacer otro tanto, Sasuke-kun, en lugar de quejarte. No siempre podemos contar con este tipo de oportunidades.

Él volvió a gruñir para aparentar alguna cosa que Hinata, desde luego, no se creyó. Sin embargo, después de algunos instantes de debate interno, Sasuke terminó por ceder. Cuando vio que ella volvía a cerrar los ojos, al rato la imitó, aunque a regañadientes.

Al principio se sintió tonto, pero al concentrarse en el monótono y apagado repiqueteo de la lluvia empezó a experimentar cierta serenidad. Lo que descubrió adentro, no obstante, fue que en realidad le interesaba más la persona que estaba afuera, sentada a su lado.

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VI

Las cosas que deberías hacer tú

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La misión en el laboratorio que tuvieron que desbaratar le trajo recuerdos. De pronto todo aquel pasado le pareció un sueño, uno en el que se veía a sí mismo representando un personaje. Intentó recuperar los pensamientos que lo atravesaban en aquel entonces, pero o había pasado mucho tiempo o realmente se había tratado de otra persona. Apenas pudo reconocerse.

A veces, cuando Hinata no lo notaba, la contemplaba a cierta distancia, preguntándose qué clase de relación hubiera tenido con ella de haber permanecido en Konoha, olvidando su venganza. Pero lo mismo cabía preguntarse con respecto a Naruto y los demás. No había remedio, tenía que desistir de aquellas absurdas evocaciones y enfocarse en lo que tenía por delante.

Y una de esas cosas, últimamente, era la propia Hinata.

-¿Ocurre algo, Sasuke-kun? –indagó con preocupación ella al reparar en su adusto semblante.

-¿Terminaste de recoger los pergaminos con las fórmulas?

-Sí, los apilé allí.

-Quemémoslo y acabemos con esto de una buena vez.

Ambos se dirigieron hasta la improvisada pila de pergaminos. Intercambiaron una mirada de acuerdo, cada uno sacó sus cerillas y procedieron a encenderlas. A continuación las arrojaron sobre el material sin vacilación y éste empezó a arder.

Mientras supervisaban la destrucción de esos nefastos documentos, Hinata, todavía preocupada, consideró que Sasuke tenía experiencia en ese tipo de entorno. Así, entendió que tal vez fueran esos viejos recuerdos los que lo hubiesen inquietado.

-Al fin hemos teterminado –comentó luego.

-Sí, al fin –repuso distraídamente Sasuke, los ojos fijos en el fuego.

-Es bueno darle un final a las cosas.

-Sólo si es el final que merecen.

Ella se interesó y decidió indagar.

-¿Has cerrado tus ciclos, Sasuke-kun? –preguntó, buscándole la mirada-. ¿Has conseguido darle un final a las etapas que lo memerecían?

Por fin él se volvió hacia ella, aunque con ojos inescrutables.

-¿Curiosa, Hyuuga?

-Preocupada –corrigió.

-Pues no te preocupes tanto.

-¿Entonces qué debería hacer para alejar esas sombras?

Su planteo fue tan espontáneo que en ningún momento la voz la traicionó y se sintió aliviada con eso. Un titubeo, un único titubeo, la hubiera colocado quizás en un lugar inconveniente.

Sasuke, impasible, guardó silencio durante algunos instantes. Tenía una respuesta para eso, pero procuró disfrazarla con rodeos.

-Deberías hacer ni más ni menos que lo que has hecho hasta ahora, Hyuuga –respondió por fin, algo repuesto ya de la tensión-. Deberías hacer que me mantenga en la ruta trazada, recordarme con tu presencia quién soy en realidad y acompañar mis pasos aunque no siempre conduzcan a lugares felices.

-Sasuke-kun… –Ante semejante melancolía, a Hinata el corazón le dio un vuelco. Quería hacer mucho más que eso por él, sólo que todavía no se animaba a decírselo. Sus sentimientos se habían arremolinado.

-Has conseguido que estas llamas, a punto de extinguirse, se lleven también ciertas vivencias pasadas –prosiguió él, enfocándose ahora en la creciente masa de ceniza-. Lo único que deberías hacer es seguir dándome algo de tu confianza. Si todavía quieres confiar en mí.