"Las medidas perfectas de un hombre son:
80-03-80...
80 años de edad, 3 infartos,
y 80 millones en el banco."
El amor cuesta caro.
Cáp. 3
-Esto. Si. Es. Extraño- pensó, kagome realmente extrañada.
Recién cortaba una llamada del abogado de su esposo, Taisho Inuyasha, si señoras y señores el mismo.
Se sentía realmente indignada, el hombre que quería arruinarla, dejarla en la calle, dañar su reputación, manchar su impecable nombre… la había invitado a cenar en uno de lo restaurantes mas caros.
Algo se traía entre manos, de eso seguro.
¡Y ella había aceptado!, quien lo diría.
Bueno, ella podía sacar provecho de esa situación ¿no?, si el la había invitado, era por que sentía interés en ella, de eso estaba completamente segura, si fuera algo puramente profesional, no la hubiera invitado al restaurante mas lujoso, caro y, por sobretodo, mas romántico de todo Tokio.
Ella usaría sus encantos, por algo Dios la había echo tan bonita ¿no?, si su madre le había enseñado bien algo, era que la belleza no servia si no se sabia sacarle provecho.
-Mañana, será un día en realidad interesante.
-5 minutos más-pensaba Inuyasha, impaciente.
Esa mujer sabía como desesperar a un hombre.
Aunque estaba seguro que no lo dejaría plantado ¿no?, no, claro que no, Kagome era una mujer responsable y decente, nunca lo dejaría plantado ¿verdad?..
Realmente se enfadaría muchísimo si eso pasara, nadie lo humillaba de esa manera, la arruinaría, la humillaría como ella a el, la…
-Señor-una vos lo despertó y distrajo de sus pensamientos vengativos.
-¿si?-pregunto, pero su duda fue acallada cuando vio el hermoso rostro de Kagome, estaba parada a lado de la silla de enfrente a el, con el cabello recogido en un perfecto rodete, y su bonito semblante relajado, maquillado suavemente, asiéndola parecer femenina y elegante.
-Su cita ya allegado Señor- dijo el mesero.
-Si ya veo-dijo, aun embelesado mirando a la hermosa mujer enfrente de el, que aun mantenía ese porte indiferente, frió y calculador, que tanto odiaba, y cautivaba a la ves. Aunque seria lindo verla sonreír por lo menos una ves, una sonrisa de verdad, sin sarcasmo, ni resentimiento, solo alegría…
-Buenas noches Señor Taisho-dijo ella muy educadamente, mientras que se acomodaba en la silla que el mesero tiraba hacia atrás para darle lugar para sentarse- Gracias.
-Buenas noches, por favor llámeme Inuyasha-exclamo el abogado, sosteniendo la delicada mano que ella había extendido para saludarlo, que el en vez de eso había besado, ignorado, por supuesto, la helada mirada que Kagome disimulo enviarle.
A ella le había gustado el beso. Demasiado.
-No, Taisho, esta bien-Exclamo ella, con amargura.
Inuyasha la ignoro, ya comenzaba a acostumbrarse a su hostilidad-Gracias por aceptar mi oferta de la cena.
-De nada, pero admito que fue curiosidad, ¿para que invitarme a cenar?
-Intento seducirte- le dieron ganas de decirle, pero se contuvo, eso hubiera sido bochornoso.
-No lo se la verdad, fue uno de mis espontáneos impulsos de un momento.
-¿Se arrepiente del "impulso" de haberme invitado?
-Para nada, creame, nunca me arrepentiría de verla Señora-admitió Inuyasha, mirado a Kagome intensamente.
Esta le devolvió la mirada con la misma magnitud.
Ese hombre la miraba con nunca la habían mirado, como si la atravesara con esos ojos dorados, pero en una forma sorprendentemente dulce.
-Bueno ya enserio- comenzó Kagome, cortando la conexión de miradas, y arruinando el hermoso ambiente intimo que se había formado a su alrededor.
Inuyasha frunció el ceño-¿De que habla?
-Solo me quedare para decirle una cosa, no se que quiso intentar invitándome aquí, pero yo por su bien me retiraría de esto antes de quedar mal parado Inuyasha- dijo, pronunciando su nombre como si escupiera veneno- me han dicho que nunca ha perdido un caso, pero yo tampoco, quiera o no yo ganare y dejare a el idiota de mi marido en la ruina, y me quedare con ese dinero, ningún afisionado como usted me quitara mi independencia.
-¿Me esta amenazando?
-Tómelo como quiera, pero yo lo llamaría advertencia, hasta pronto…Inuyasha-y se fue de ese lugar como si la persiguiera el mismo diablo.
Inuyasha estaba pasmado, ni siquiera había podido articular palabra durante todo el acalorado discurso de ella, pero luego hirvió de ira, ¿Qué se creía esa fulana para amenazarlo? A El! A Inuyasha Taisho, silenciosamente se prometió, bajarle ese maldito ego que tenia bien atravesado en el cerebro, se lo dejarla por el piso, la arruinaría.
Tomo su celular y marco el número de un íntimo amigo suyo.
-¿hola?- una voz grave atendió.
-Hola Bankotsu, soy Inuyasha, no preguntes nada, solo escucha encuentra toda la información que puedas sobre, Urasue Ichida- y sin decir más colgó el teléfono brutalmente.
-Kagome Higwrashi-se dijo mentalmente- estas acabada.
Se prometió, sin ser consiente que ambos se habían propuesto la misma meta.
Destruirse.
uff,.,. como me costo escribirla ajjaja pero aca esta...espero que les guste
muchas grasias, muchisimas graisas por los comentario, me hacen re feliz :D ajjaja
espero que les guste como va quedando, si no avisen y la elimino,,. espero que no :S ajaj
los quiero, besos
PD:Prometo que el proximo cap va a ser mas largo e interesante! va a aver mucha informacion es la conti!
Zesiree
