En Kinmoku
Maker daba pasos frente al altar y Healer observaba a su compañera. Sabía que Maker estaba nerviosa porque al encontrarse con la princesa hace unas horas, luego del desacuerdo de Maker con Fighter, la princesa se veía tranquila; pero al pedirles asistencia a esta reunión, había algo en su tono de voz que hizo asustar a las dos Starlights.
Maker seguía dando pasos cuando Fighter entró al altar. Maker se detuvo y la miró fijamente. "Fighter, ¿eres tú la causa de esta reunión?"
Fighter arrugó las cejas al responder la mirada de su amiga, "No que yo sepa; me encontré con la princesa temprano hoy, y me pidió que viniera aquí esta noche."
"En realidad, todos somos parte de por qué las he llamado aquí esta noche."
Las tres Starlights hicieron una reverencia mientras la Princesa Fireball entraba. Lucía radiante en la luz de la luna que entraba por la ventana, pero su cara estaba gravemente seria.
Healer aclaró su garganta, "¿Puedo preguntar por qué nos ha llamado?"
La Princesa Kakyuu miró cuidadosamente a cada una de sus sailor scouts antes de responder. Su corazón sintió tristeza al notar la evidente tensión entre Maker y Fighter, ellas dos siempre habían sido muy unidas. Sabia que los tormentos de sus corazones las hacían enojarse entre ellas. "¿No han estado discutiendo entre ustedes? ¿No sienten una tensión entre ustedes desde que regresamos?"
Las tres bajaron la cabeza, sus mejillas sonrojándose; su intención no había sido que la princesa se enterara de las discusiones.
Maker volteó hacia Fighter, "Te dije que esto era tu culpa."
"Mi culpa, ¿Cómo en Kinmoku crees que todas nuestras peleas son culpa mía? Tú eres la que no entiende mis sentimientos." Fighter se quejo al levantar la cabeza para mirar a su mejor amiga.
Maker estaba apunto de responder cuando la princesa levantó la mano para silenciarlas, "Esto no es culpa de nadie. Pero, ¿a qué sentimientos te refieres Fighter?"
Fighter bajó la mirada, avergonzada de haber revelado demasiado ante la princesa. "No es nada princesa. Prometo que trataré de no pelear mas con mis compañeras Starlights."
Los ojos de la Princesa Kakyuu se oscurecieron con ira, "No me agrada que mis amigas me mientan, Fighter."
Fighter retuvo la respiración y dio un paso atrás al ver la furia en los ojos de la princesa.
"Fighter, ya no puedes pretender que tu corazón está completo aquí en Kinmoku, porque no lo está. Estos sentimientos, ¿no son los que sientes por la Princesa de la Luna que dejamos en la Tierra?"
Fighter estaba tratando de hallar las palabras, cuando Healer respondió por ella.
"Si princesa, son los sentimientos que nos han estado separando. La inhabilidad de Fighter para olvidar a esa terrestre insignificante es la causa de nuestra tensión."
Maker asintió, de acuerdo con Healer.
La furia de la princesa creció con estas palabras; caminó hacia delante y colocó una mano en el hombro de Healer. "Dije que no me mientan, Healer. Maker y tú saben que la lucha que tienen contra sus propios sentimientos son la causa de su ira equivocada contra los sentimientos que destrozan a su amiga."
Maker y Healer se miraron mutuamente, pero fue Fighter quien respondió, "Ellas tienen razón princesa, que nuestros sentimientos hacia personas de otro planeta son insignificantes porque nunca llevarán a los sueños que pudimos haber tenido con respecto a aquellas que dejamos atrás."
La princesa inclinó la cabeza ligeramente ante estas palabras, su ira disipándose. "¿Y si pudieras ser Seiya nuevamente y ver a Sailor Moon?"
Fighter sintió como una lagrima caía de sus ojos, "No puedo responder esa pregunta sin sonar como una traidora para usted."
La princesa sonrío ante estas palabras, "Fighter, Maker, Healer. Ustedes viajaron a través de la galaxia para salvarme. Se enfrentaron a Galaxia solas, sabiendo que probablemente morirían y arrancaron sus propios corazones para dejar a las mujeres que los conquistaron en el planeta rural llamado Tierra. Nunca dudaría su amor y devoción hacia mi, pero como su amiga, quiero que sus sueños se hagan realidad."
Maker suspiro, "Princesa, ¿qué esta diciendo?"
La Princesa Kakyuu permitió que su expresión se tornara seria, para que sus scouts no dudaran lo que estaba a punto de decir, "Regresaremos a la Tierra, mañana. Nos quedaremos allí por uno o varios meses, hasta que sus corazones les muestren donde deben estar, la Tierra o Kinmoku."
Fighter, cuyos ojos se habían iluminado ante las palabras de su princesa, bajó la cabeza, "Princesa, no importa donde este mi corazón; no podría ser feliz sin saber que usted está protegida."
Healer y Maker asintieron de acuerdo, pero la princesa no había terminado, "Claro, por lo cual, si deciden permanecer en la Tierra al final de la visita, será su misión encontrar un reemplazo adecuado para su posición. Ahora, no discutan más con su princesa. Les diría que se fueran a empacar, pero no tienen ropas de hombre, así que nuestra primera misión será ir de compras. Y quiero que canten de nuevo, como los Three Lights."
Las tres senshi asintieron e hicieron una reverencia cuando se iban, dirigiéndose a su apartamento para dormir antes del viaje de mañana. Mientras salían del altar, Fighter giró la cabeza hacia las estrellas, talvez no era demasiado tarde, talvez su sueno si podría ser realidad.
En la Tierra, el sol amarillo salía marcando el comienzo de un nuevo dia.
El aeropuerto estaba muy lleno, Serena trataba de mantener el paso de Darien mientras él avanzaba en la multitud sin aparente dificultad.
Finalmente se detuvo frente a la puerta de salida correspondiente y volteó a ver a Serena. "Bueno, aquí vamos de nuevo. Trata de no estar tan triste Serena. Todo estará bien." Dijo él mientras limpiaba las lágrimas de su mejilla.
"Darien, sé que es egoísta, pero no te vayas. No puedo dejar atrás este sentimiento de que si me dejas ahora; no volveremos a encontrarnos." Serena le rogó, toda su alma visible en sus grandes ojos azules.
Darien la regaño, "Serena, ya hablamos de esto esta mañana. Regresaré; esta vez no es como antes. Galaxia no va a tomar mi vida. Te llamaré cuando llegue y podemos escribirnos mutuamente. Solo desearía que fueras mejor con las computadoras para poder usar e-mail."
Serena bajo la cabeza, "Lo siento Darien. No puedo explicar este fuerte sentimiento, pero sé que tengo razón."
Darien sonrió, tratando de forzar a su princesa a hacer lo mismo, "¿No dijiste anoche que sentiste que había nacido otra estrella? Eso fue el sentimiento de nuestro amor siendo unificado. Podemos sobrevivir a esto. Pero tengo que irme ahora." Beso sus labios suavemente y comenzó a alejarse.
Serena sintió algo que se hundía en su pecho; no sabía como, pero estaba segura de que no lo vería de nuevo en un largo tiempo. "Darien, te amo." Pero, él ya estaba perdido en el ruido de la multitud. Bajó la cabeza y comenzó a caminar, pero se detuvo al chocar con alguien. "Lo siento, no veía por donde caminaba." Le dijo entre murmullos a la persona que la tomó del brazo cuando ella intentó alejarse.
"Serena, ¿Dónde están las demás? ¿Por qué no están contigo?" Amara dijo con preocupación. "No deberías estar pasando por esto sola, preciosa."
Serena se dejó caer en los brazos de la muchacha masculina. "Oh Amara. No quería molestarlas con mis problemas. Ellas han estado disfrutando la paz que estamos experimentando y mas que nada, quería que siguieran sus propios sueños en lugar de preocuparse por los míos."
Amara abrazó el pequeño cuerpo de la chica que tenía en sus brazos; su princesa estaba herida y la incapacidad de eliminar su dolor estaba matando a la scout. "Vamos Serena, te llevaré a casa." Tomó la mano de Serena y la guió entre la multitud, ayudándola a subir a su carro. Amara se sentó frente al volante y miró hacia el lado; la Princesa de la Luna parecía estar en shock, esto no era bueno. Amara aceleró a través de la noche, pidiéndole mentalmente a Michelle que la escuchara y las encontrara en el templo de Raye.
"Amara, ¿Por qué estamos aquí?" Serena preguntó tranquilamente cuando se detuvieron frente al templo en el que Raye vivía. "Creía haberte dicho que no quería molestarlas."
Amara ignoró la pregunta y caminó hacia el otro lado del carro, ayudando a Serena a salir. "Princesa, ¿Cuándo entenderás? Tus problemas son también nuestros porque estamos dedicados a ti."
Serena bajo la cabeza, "Aprecio tu apoyo, pero siento como que siempre tengo los mismos problemas y debería aprender a resolverlos sola."
"Serena, siempre estaremos aquí para ti; eres nuestra amiga. Además, ¿no estarías tu ahí para nosotras también?" Dijo una voz demandante desde la entrada del templo.
Serena volteo para ver a Raye parada con las manos en la cintura. "¿Raye?"
Michelle salio de detrás de Raye, "Princesa, tú y Darien han sobrevivido peores cosas que esta, y esta vez te mantendremos cerca. No te sentirás sola, ni por un minuto."
"Todas estamos aquí para ti." Dijo Amy a la derecha de Serena, las demás scouts estaban a su lado asintiendo.
Serena dejó que sus lagrimas corrieran libremente, "Todas… Yo…"
Luna salió a la vista, "Esta bien Serena, lo sabemos."
Serena se despertó la mañana siguiente, con los ojos hinchados de llorar toda la noche. Escuchó alguien tocando la puerta.
Cuando no contestó su hermano abrió la puerta y entró la cabeza, "Hermana, ¿estas bien?"
Serena sollozó con la espalda hacia la puerta para que no viera sus ojos, "Si Sammy, estoy bien."
Sammy podía notar que ella trataba de no llorar. La había escuchado llorando toda la noche y había querido venir. Pero cuando salió de su habitación, su madre estaba en el corredor, lagrimas silenciosas corriendo por su cara ante el dolor de su hija, y le había dicho que no, Serena necesitaba desahogarse sola. Sammy había vuelto a la cama, y apretó los puños por la frustración de no poder hacer que su hermana se sintiera mejor. "Mamá dice que el desayuno está listo."
"Oh. En realidad no tengo hambre." Dijo Serena, lagrimas comenzando a caer a pesar de hacer su mejor esfuerzo por contenerlas.
Sammy abrió la puerta por completo y entró a la habitación, sentándose a su lado en la cama le tocó el hombro suavemente.
Ella volteó y lo miró.
El podía ver el dolor en sus ojos. "Oh hermana. Por favor dime que pasa." La hizo sentarse y la abrazó mientras lloraba en su hombro.
"Darien, se ha ido. Regresó a America ayer." Dijo Serena entre llantos.
"¿Qué? ¿Te dejó de nuevo?" Sammy gruno. No podía contener su ira mientras su hermana temblaba entre sus brazos.
"El quería ir a terminar sus estudios porque antes los suspendió." Dijo Serena tratando de defender a Darien.
"No lo defiendas." Dijo una voz firme desde la puerta.
Los dos jovenes Tsukino giraron para ver a su padre, Ken, parado en la puerta.
"El pudo haber tenido sus razones para irse, pero como tu padre, no puedo perdonar a un hombre que pide la mano de mi hija y al decirle que espere, se marcha." Ken declaro, su voz seria por la ira que se había acumulado en su interior al escuchar a su única hija llorar toda la noche.
"Padre, por favor." Serena rogó, mientras Sammy apretaba sus hombros brindándole apoyo.
"Ella tiene razón, Ken. Sammy, tú y tu padre vayan a comer. Yo hablaré con mi hija a solas." Dijo Ikuko firmemente, no dejando espacio para discusión por parte de los dos hombres de su vida. Ken volteó y comenzó a descender las escaleras.
Sammy abrazó a su hermana una última vez antes de marcharse, asintiendo con la cabeza a su madre cuando pasó junto a ella.
Ikuko cerró la puerta, luego caminó hacia delante y se sentó junto a Serena. Suavemente acarició el pelo dorado de su hija. "Sé que tu corazón esta herido, pero tienes que recordar que Darien no es la única persona en este mundo que te quiere y que depende del calor de tu corazón."
"Lo sé, pero al mismo tiempo, no puedo explicar este sentimiento de pérdida. A pesar de que Darien dice que lograremos que funcione."
"Necesitas tener fe en tu corazón de que todo va a funcionar de la forma que debe ser." Ikuko susurro mientras apretaba la mano de su hija. "Ahora, date un baño para refrescarte y por lo menos ven a tomarte un poco de jugo."
Serena acepto y limpió las lágrimas de su cara. Miro la fotografía de ella y Darien en el estante cerca de la cama y sonrío. Estaría escuchando de él pronto; su vuelo ya debía haber llegado a Nueva York y el estaría en el autobús camino a Harvard.
Del otro lado del mundo…
Darien bajó del autobús y miró el mapa del campus en sus manos. Comenzó a caminar hacia el edificio de ciencias, halando su equipaje. Debía reportarse en la oficina del Profesor Richardson, donde recibiría su habitación asignada. Detuvo a un estudiante que salía del edificio y le preguntó por la oficina y le agradeció antes de seguir. Llegó a una puerta de madera con el nombre Dr. Richardson escrito en el cristal.
"Adelante." Una voz áspera respondió cuando toco a la puerta.
Darien abrió la puerta y encontró un hombre mayor de pelo blanco y anteojos bifocales leyendo un libro de texto.
"Ah, tú debes ser Darien Chiba. Un placer conocerte, soy el Dr. Félix Richardson, director del Departamento de Ciencias de Harvard." El hombre extendió una mano, que Darien apreto ansiosamente.
"Dr. Richardson, es un honor. Le pido disculpas por lo que paso el año pasado y le agradezco esta segunda oportunidad."
El doctor sacudió la mano ante la disculpa. "Darien, ya hablamos de esto por teléfono. Eres un joven muy inteligente, pero tienes que estar preparado para el intenso trabajo; tendrás poco tiempo para otras cosas a parte de investigación y tareas. Si quieres tener éxito, eso debe ser tu enfoque principal. ¿Entiendes?"
Darien asintió, determinado a tener éxito en esto y a cumplir sus sueños a todo costo. "Entiendo Dr. Richardson, y prometo que no lo decepcionare."
"Magnífico, ahora vamos a conocer a tu compañera de investigación y de estudios. Ella apenas llego esta mañana." Dijo el doctor mientras guiaba a Darien hacia la puerta y a través de un corredor. Los dos hombres llegaron a una puerta señalizada 'Laboratorio de Investigación Avanzada' y la abrieron. "Sage, ¿estas aquí?"
"Si Dr. Richardson, aquí estoy."
Darien volteó hacia la voz y fue sorprendido al ver a una hermosa mujer. Su pelo rojo estaba atado detrás de su cabeza en un mono, tenía un lápiz encima de la oreja derecha y llevaba anteojos protectores, los que se quitó cuando el Dr. Richardson volvió a hablarle.
"Sage, este es Darien. Darien, ella es Sage. Ustedes dos estarán trabajando de cerca durante el verano y estarán juntos en clases cuando comience el semestre. Sage, Darien estara en el dormitorio junto al tuyo, ¿puedes por favor enseñarle donde esta? Y luego muéstrale el proyecto en el que quiero que trabajen."
"Claro doctor, será un placer." Dijo ella sonriendo a los dos hombres.
Darien toco su pecho justo encima de su corazón, no estaba seguro porque pero cuando ella sonrio su corazón comenzó a latir mas rápido.
De regreso en Tokio…
Serena arrastraba los pies mientras caminaba por la calle. Se dirigía a la universidad para escuchar a Mina y Raye cantar con el grupo con el que habían estado trabajando durante el verano, en un programa especial para jóvenes que querían ser cantantes profesionales cuando crecieran. Las dos tenían voces tan lindas, Serena siempre se sentía mejor cuando las oía cantar. Levantó la cabeza al escuchar a Lita y Amy llamar su nombre. Luna, que había caminado delante de ella, corrió a acariciar las piernas de las otras dos scouts, saludándolas.
"¿Cómo te sientes esta mañana?" Preguntó Lita, preocupada por la tristeza que aun era evidente en los ojos de su amiga.
"Me siento un poco mejor luego de hablar con mi mamá esta mañana." Serena respondió honestamente. Su madre le había recordado la importancia de siempre tener fe en que sus sueños se harian realidad.
"Me alegra tanto oír eso. ¿Estas lista?" Amy dijo, sonriendo alentadoramente hacia su amiga.
"Si, estoy emocionada de oír a nuestras amigas cantar. Es un sueno hecho realidad para ellas asistir a este programa." Serena sonrío dijo contestando la sonrisa de Amy. Se dio cuenta que era la primera vez desde que Darien se había marchado que su sonrisa era genuina y no forzada.
"Bueno, mejor nos vamos o llegaremos tarde. Artemis dijo que nos guardaría asientos." Dijo Luna, caminando hacia la universidad. Las otras tres siguieron detrás de ella. Llegaron al auditorio y tomaron los asientos en los que se encontraba Artemis.
"Hola chicas. Serena me alegra tanto verte esta mañana." Dijo Artemis sonriendo a la princesa, quien le correspondió la sonrisa para luego acariciar su cabeza con carino.
Mina y Raye saludaron a sus amigas desde el escenario, y todos hicieron silencio cuando el encargado del programa subió al escenario.
"Hola a todos. Tengo un anuncio muy emocionante que hacer. Acaban de avisarme que los Three Lights se van a reunir como grupo y están aquí hoy." Dijo el pequeño hombre casi calvo con los ojos brillantes de la emoción que sentía por compartir estas noticias.
"¿Qué?" Gritaron todos en la sala.
Las scouts se miraron unas con otras. Las Starlights habían vuelto, ¿Qué quería decir esto?
