Y aquí otro capítulo!
Empezaré a partir de aquí a contar cosas que han quedado pendientes:
Sé que todos conocéis a Asami y a Mamoru, pero contaré para empezar lo que sucedió en el capítulo anterior. Ellos decidieron irse a Osaka para alejarse de todos los malos recuerdos que les llevaban todos los lugares de Tokyo. Así pues, cambiaron sus trabajos e intentaron vivir tranquilos. De hecho, Asami pidió que la dejaran tranquila por un tiempo (sí, los periodistas medio aceptaron, no son tan malvados como a veces lo pintan en las series XD) la noticia de la muerte de Kizuna, tan solo ocupó un trocito en un periódico y nada más. Desde entonces, Asami borró cualquier huella de ella y de Mamoru por la red, para que así pudieran olvidar por completo lo que sucedió (bueno, de hecho pidió que lo hicieran XDDD). Y sí, intentaron no verse con sus amigos ni familiares, aunque ellos no aceptaban un NO y seguían haciendo lo que les daba en gana (sobre todo Heiji y Shinichi (?)).
En cuanto al primer capítulo. No os voy a decir quién es el salvador, porque ya lo conocéis (aunque no dijera en ningún momento su nombre, pero pronto lo averiguaréis XDD). Tampoco acerca del demonio (?) ya lo veréis XDDD. Pero si que os voy a hablar de Wendy:
*KUMAMORI WENDY (熊森ウェンディ), ya va por los 30 años. Nació el 05 de septiembre. Su nombre significa 'la de las pestañas blancas' (sí, me quedé a cuadros al ver eso XD pero el nombre ya estaba escogido y es bonito con el significado de detrás XD). Se desconoce todo acerca de su familia.
Y bueno, repasando todo, vi que me había olvidado por completo de presentar a la familia Miyano (?) JAJAJAJAJAJA pobres gemelos XDDDD. Voy a presentar de nuevo a todos los personajes a partir de aquí, para que podáis situarlos en la historia.
MATA NE!
06 de Abril.
En realidad yo no quería irme de allí. Pero las circunstancias habían sido las peores para todos mis hermanos y ahora debía de ser fuerte y olvidar mi pasado. Si conseguía sonreír en ese país, significaría que lo que habían sacrificado nuestros padres no había sido en vano. Además, como decía Carroll: puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente. Mi última meta propuesta: la felicidad.
Kaki.
Llega Kaki.
Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.
Lewis Carroll (Matemático y escritor británico).
Ya llevaba una semana en ese instituto, y ella creía que había sido mucho más. Claro que la gente era muy amable, pero ella no tenía interés en hacerse amiga de ninguno de ellos, si igualmente en unos días iba a irse a otro instituto. Por simple curiosidad, quiso descubrir lo que los alumnos de todo el instituto hacían a la hora de irse a casa, corriendo con desespero para obtener buenas vistas. Los encontró alrededor del campo de fútbol, que estaba vallado con una verja, para que aquellos que no fueran del club no pudieran entrar. Parecía que esa verja era nueva. Ella se acercó a la verja, viendo a los chicos del medio, siendo casi acosados por los gritos de las chicas y los chicos que había alrededor. Se estaba jugando un partido. Había cuatro chicos que destacaban en ese campo. Un chico de ojos negros y pelo marrón oscuro, un poco largo, y su mirada intensa y penetrante. De su mismo equipo, estaba un chico de ojos verdes, y piel morena, con el pelo marrón oscuro un poco más largo. Parecía ser el que marcaba más goles, así que ella pensó que sería el capitán del equipo, por la manera como los demás de su equipo lo animaban, aunque estuvieran a dentro del campo. Del equipo contrario, había un chico muy parecido al primero, pero con el pelo corto y un sombrero en su cabeza. Parecía que no se iba a desprender de ese sombrero ni para ducharse. Y su compañero, de pelo negro, recogido con una coleta, su flequillo cogido con unos clips encima de su cabeza, también con ojos verdes y piel un poco oscura. Llevaba una cinta en su cabeza, que combinaba con su camiseta de color rojo. Esos dos, parecían torpes en sus movimientos, así que ella pensó que eran novatos, pero aún así, no se rendían y querían marcar goles igualmente.
Ella observó entonces el alrededor. A su lado, había un par de chicas que la estaban mirando mal, así que ella se encogió de hombros y prosiguió su camino. Debía de terminar de leer ese libro rojo si quería sobrevivir a lo que fuera que le viniera en el futuro. Lo abrió por la página que tenía marcada con un punto de libro y prosiguió obligándose a leer aquello que tanto miedo le daba. Pero aunque esas imágenes que había alrededor del libro, que eran fotografías reales, le hicieran querer esconderse en algún lugar, temblando, ella se centraba en esa lectura, hasta el punto de que no vio venir la pelota que acababa de ser pateada por el chico con la cinta en su cabeza y que ya había superado la valla. La golpeó con fuerza en la cabeza, haciéndola caer torpemente al suelo. Se giró en el suelo, quedándose mirando hacia el cielo azul, hasta que en su vista aparecieron las caras de los cuatro chicos en los que se había fijado antes, mientras los murmurios de los demás la rodeaban.
— Te dije que vigilaras, Kyooi —se quejó el moreno del equipo blanco.
— Y yo te dije que no tenía ni idea de fútbol —respondió a modo de queja el chico de la cinta mirándola preocupado.
— Haced lo que queráis, pero deberíamos de llevar a esa chica a la enfermería, ¿verdad Aniki? —dijo el chico del sombrero mirando al último chico.
— Kotarou tiene razón, aunque no tengas ni idea de fútbol, sé por experiencia que tus patadas ya de por sí duelen —este chico miró a Miyano Kyooi con una ceja arqueada.
— ¿Te encuentras bien? —preguntó el chico de la cinta ofreciéndole su mano para ayudarla a levantarse, pero ella no se movió.
— Creo que sí —respondió en un susurro, mientras veía más cabezas poniéndose alrededor de ella. Empezaban a agobiarla, tanta gente como allí había. Además, cada vez que ella llamaba la atención de alguien, siempre sucedía algo malo, así que el miedo empezaba a apoderarse de ella, pensando en las imágenes del libro que estaba leyendo. Sin darse cuenta, las caras que estaba mirando se hicieron borrosas, hasta terminar completamente negras.
— Se ha desmayado —Kotarou suspiró largamente—. Vamos, llévala a la enfermería.
— ¿Por qué yo? —preguntó Kyooi mirándolo.
— Porque tú pateaste el balón, para empezar —sonrió Takuma.
— Ya, pero no lo hubiera pateado, si vosotros no hubierais insistido en que hiciéramos una competición de algo que no tengo ni idea, durante una semana —se quejó él en su defensa—. ¿Verdad Kazuki?
— En eso tiene razón —Kotarou afirmó con la cabeza.
— Tú también insististe, te lo recuerdo —respondió su hermano mirándolo de reojo.
— De todas maneras —Kazuki, cogió el libro que le había caído a la chica al suelo—. ¿Qué lee esta chica?
— ¡Wah! ¡Qué miedo! —Kyooi cogió el libro de sus manos y habló después de leer por la página que había quedado abierta—. ¡Esto es un libro para aprender a torturar a la gente, ¿verdad?!
— Eso parece —Kotarou lo miró por encima de su hombro.
— Hay gente con gustos raros en todo el mundo —Takuma suspiró—. Ella vino nueva esta semana. Va a mi clase.
— ¿Cómo se llama? —preguntó Kyooi mirándolo.
— Kumamori no-sé-qué —Takuma se encogió de hombros.
— Como siempre tu interés en clase deja mucho que desear —Kazuki se rio—. Bien, vamos a llevarla a la enfermería.
— Quizás sea hermana con el nuevo de nuestra clase, Kyou —dijo Kotarou mirándolo.
— Sí, se llama Kumamori, pero no nombró a ningún hermano cuando le preguntaron las chicas de la clase —Kyooi frunció el ceño y luego se encogió de hombros—. Vamos allá.
Kyooi le devolvió el libro a Kazuki, para coger la chica en brazos. El hijo de Asami y Mamoru sonrió hacia él, con aprobación.
.
Cuando ella volvió a abrir los ojos, estaba tumbada en una cama, observando un techo de color blanco. Miró a su lado, en dónde Miyano Kyooi estaba sentado, leyendo el libro rojo.
— ¡¿Pero qué haces?! —ella lo cogió de sus manos rápidamente para esconderlo entre sus brazos.
— Buenas tardes, esto…
— Kumamori Kaki —respondió ella con el ceño fruncido.
— Me llamo…
— Kyooi —interrumpió ella desviando la mirada.
— Vaya, aún siendo nueva me conoces —Kyooi se rio—. En este instituto ya no hay nadie que no me conozca, ¿verdad? —puso su cara seria de nueva—. Perdona por golpearte con el balón.
— No importa —ella suspiró largamente, para mirar por la ventana. La puesta de sol entraba con un color anaranjado precioso, que hacía que las paredes blancas parecieran pintadas de amarillo—. ¿Qué hora es? —miró a Kyooi asustada.
— Pues casi las siete de la tarde —respondió él. Como si le hubieran tirado encima un cubo de agua helada, la chica saltó de la cama para salir corriendo de la enfermería—. ¡Oye! —Kyooi se levantó de la silla, cogió las dos maletas que tenía a sus pies, y salió corriendo detrás de ella—. ¡No deberías de levantarte tan rápido! ¡Te vas a marear! —como si lo hubiera anunciado, la chica se apoyó a la pared del pasillo, intentando mantenerse en pie—. ¿Lo ves? Te acompaño a casa. Kuma me ha llevado tu maleta de la clase —él lo levantó—. Y mis compañeros me llevaron el mío, así que podemos ir con tranquilidad.
— Cierra el pico —se quejó ella—. Mi hermana lleva tres horas esperando a que vaya a recogerla.
— Entonces te acompaño a buscarla —Kyooi le dedicó su mejor sonrisa, haciendo que ella se enojara—. ¿Qué?
— ¿Eres idiota?
— Las chicas deberían de ser buenas y no andar solas cuando está oscureciendo —él sonrió.
— Este comentario ha sonado más machista de lo que parece —Kaki arqueó una ceja empezando a andar hacia las escaleras.
— Hay gente muy malvada en este país, que se esconde en las sombras y bajo los efectos del alcohol, que a veces son más que imparables —dijo él—. Por eso lo he dicho.
— Viejos verdes y borrachos, qué novedad —ella suspiró.
— ¿En tu país también había? —preguntó Kyooi.
— Creo que de esos hay en todo el mundo —dijo Kaki encogiéndose de hombros—. De hecho en mi país, los tenía viviendo conmigo y no eran tan viejos.
— Y yo que estaba preocupado y al parecer ya has lidiado con ellos —Kyooi sonrió hacia ella, haciendo que ella desviara la mirada, un poco ruborizada—. Bueno, que sepas que no pienso dejar tu maleta hasta que hayamos llegado en tu casa.
— ¿Pretendes entrar en mi casa? —Kaki sonrió mientras se cambiaba los zapatos.
— Si hace falta, sí —Kyooi salió por la puerta, haciendo que Kaki lo siguiera—. Además debería de presentarme ante tu hermana.
— Tiene once años, ¿es que pretendes ligar con ella? —preguntó Kaki deteniéndose y observándolo.
Él se echó a reír.
— Para tu información, solo he tenido a una mujer en mi cabeza, desde que tengo uso de razón —él se detuvo para mirarla—. Y jamás he intentado ligar con nadie que no fuera ella.
— ¿Ah sí? —Kaki se mostró interesada, poniéndose a su lado rápidamente y siguiendo el camino—. ¿Y quién es la afortunada de estar en el corazón del mejor jugador de baloncesto del instituto?
— Alguien que se fue de mi lado hace mucho tiempo —susurró él en un hilo de voz—. Una chica que se preocupaba siempre de jugar todos juntos, sin que nadie se quedara atrás. Si había algún momento que alguno de nosotros no quería jugar, ella se preocupaba por encontrar una alternativa, que hiciera que todos disfrutáramos del mismo juego. Una chica con genio, que no le importaba salir herida, si alguien quería hacernos daño, pero que desapareció de nuestro lado, demasiado pronto, y en ese momento me eché a llorar como el niño que era.
— ¿No te avergüenza reconocer eso? —ella giró por la esquina, viendo la puerta del colegio, en dónde Kira estaba sentada observando el camino.
— Jamás lo he reconocido, pero tampoco lo he escondido, en realidad —la pequeña, idéntica a su hermana, pero con la piel más blanca y los ojos azules en lugar de verdes, se levantó para echar a correr hacia dónde ellos estaban. Él se detuvo al ver que iba a saltar encima de su hermana mayor.
— ¡Oneechan! —gritó ella.
— Perdóname, Kira —ella la abrazó con fuerza, antes de que pudiera dar el salto.
— ¡Llegas tarde! —se quejó ella.
— Perdona, ha sucedido algo…
— No ha sucedido nada —dijo la pequeña apartándose—. ¡Estoy enojada!
— Ha sido culpa mía, Kira-chan, golpeé la cabeza de tu hermana con un balón, y ella ha estado descansando hasta ahora —decidió intervenir Kyooi.
— ¿Es verdad? —Kira miró al chico y luego a su hermana que afirmó con la cabeza—. Entonces te perdono el castigo, Oneechan —sonrió la pequeña.
— Oh, gracias, por perdonarme —Kaki sonrió en un tono de voz usado para jugar con ella.
La pequeña Kira, salió corriendo dirección a la casa, mientras Kaki y Kyooi la seguían andando con tranquilidad.
— Eso ha sido raro —Kyooi miró a la chica.
— Bueno, nos quedamos sin padres al poco de nacer Kira, así que siempre la he llevado yo —ella confesó—. Aunque nuestras reacciones sean extrañas, Kira ha sido siempre lo más importante para mí.
— Entonces supongo que será hace unos doce años, ¿no es así? —Kyooi la miró sonriendo, esperaba que ella bajara la guardia por completo.
— Sí, algo así —Kaki se encogió de hombros—. En realidad no sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces. La primera mujer que cuidó de nosotras, nos trató muy mal y nosotras realmente esperamos a que nuestro padre viniera a por nosotras.
— Bueno, supongo que con unos seis años no se entiende el significado de la muerte aún —Kyooi se encogió de hombros y puso una mano en su bolsillo—. ¿De dónde vienes por cierto? Creo que no te vi antes por aquí.
— Hace una semana que vinimos del Canadá —Kaki sonrió—. Como nuestra otra madre adoptiva trabajaba en la embajada japonesa, siempre nos estuvo enseñando la cultura y el idioma con bastante precisión.
— Oh, así que es eso —Kyooi sonrió hacia ella—. ¿Y? ¿Cómo era ese lugar?
— Bastante horrible, tanto como personas como ambientes —Kaki desvió la mirada—. ¿Te interesa?
— Un poco —Kyooi sonrió forzadamente, esperando que eso no la molestara.
— Bueno, yo antes había vivido aquí, así que sabía hablar bastante el japonés y un poco el inglés debido a mi hermano —Kaki se encogió de hombros—. Mi vida ha sido muy difícil hasta ahora. Cuando esa mujer se nos llevó al Canadá, nos dijo que si fuéramos mejores niñas, que nuestro padre hubiera venido a por nosotras. Pero yo realmente no tenía esperanzas en eso, aunque Kira si las tuviera. Pero en lugar de nuestro padre, vino otro hombre que internó a esa mujer en un loquero, por mantener a dos niñas encerradas en un sótano durante una semana sin comida ni bebida —Kaki sonrió hacia él, de manera muy forzada, que él no pasó desapercibido. Hablar de ello le provocaba dolor, pero aún así ella se estaba abriendo a él—. Desde entonces mi vida mejoró un poco, pero yo ya había entrado en una etapa de rebeldía, que me llevó a mi peor pesadilla. Fue por mi culpa que abandonamos el Canadá, de hecho.
— Parece algo complicado —susurró Kyooi viendo a Kira que se detenía delante de una verja y entraba sin pensarlo dos veces.
— Lo es —respondió ella.
— ¿Y el libro de torturas? —Kyooi la miró.
— Es lo único que me dejó mi verdadera familia, en realidad —Kaki sonrió encogiéndose de hombros. El corazón de Kyooi se detuvo. La chica parecía estar a punto de estallar a llorar—. Pero tampoco me arrepiento de la familia que tengo ahora, puesto que Kira es la mejor amiga que tengo.
— No tienes que sentirte obligada a responder si no quieres —Kyooi le devolvió su bolsa, haciendo que ella lo cogiera entre sus brazos.
— En realidad está bien tener a alguien en quien confiar en este lugar —Kaki sonrió—. Gracias por escucharme.
El silencio incómodo surgió entre los dos. Kaki aprovechó el momento para observarlo. Antes de que ella despertara, él se había cambiado la ropa. Llevaba el uniforme del instituto, un pañuelo atado en su cabeza del mismo color que el uniforme y de su cuello colgaban unas gafas antiguas de motorista. Kaki pensó que quizás él fuera en moto a su casa, debería de estar lejos de allí. Debajo de esas gafas, ella podía ver un hilo negro de un colgante.
— Entra, vamos —Kyooi afirmó con la cabeza dedicándole su mejor sonrisa.
Ella se lo quedó mirando unos segundos, y luego entró murmurando un 'hasta pronto' casi inentendible y medio avergonzado. Kyooi vio como ella cerraba la puerta de la casa. La última imagen de la chica se le acababa de quedar grabada en la mente. Su pelo oscuro estaba atado en dos colitas por detrás y en dos trenzas por delante, y sus movimientos eran tan infantiles, que le dejaron la realidad justo delante de sus ojos. Aunque no podía saber del cierto si era la realidad o si era una simple ilusión:
— Hasta mañana, Kizu…
.
— Ya he vuelto...
Kyooi entró en su casa, hablando animadamente.
— ¡Oniichan! —una chica de ojos negros, pelo largo y castaño y vestida con ropas provocativas, se lanzó a sus brazos. Él la cogió soltando su maletín, haciendo que ella se quedara sentada en sus brazos—. Nice catch!
— Alumi has vuelto —Kyooi le dedicó su mejor sonrisa.
— Yup —ella lo abrazó con fuerza.
— Vamos chicos a lavaros las manos, que vamos a cenar —informó Yuki saliendo de la cocina con platos en sus manos.
— Oh, recibido —Alumi saltó de los brazos de su hermano y levantó su mano al aire con energía y una sonrisa de oído a oído. Ella echó a correr hacia el baño y Kyooi la siguió con pereza, después de recoger su maletín y lanzarlo encima del sofá.
— ¿Por qué volviste tan tarde, Kyooi? —preguntó Tetsuya mientras bajaba las escaleras viendo como su hijo bostezaba largamente.
— Porque golpeé a una chica con el balón de fútbol —informó él—. En realidad creí que le había hecho mucho daño, pero no fue así.
— Oniichan eres un poco bruto —Alumi sacó la cabeza por el baño y sonrió hacia él.
— Ah, sí, claro —Kyooi entró en el baño, haciendo que ella escondiera la cabeza de nuevo a dentro del baño—. Porque soy yo el que por poco no mata a toda la primera hilera de fans que vinieron a verme en un concierto.
— Cierra el pico, enano —respondió ella con su cara enojada y llena de desprecio hacia Kyooi.
— Ah, Anna ha vuelto —Kyooi suspiró poniéndose a su lado, para lavarse las manos, pero ella lo empujó—. ¡Oye!
— Lo de Anna empieza a estar muy visto —dijo ella—. Empieza a cambiarme el nombre, por favor.
— No, porque eres Anna definitivamente —Kyooi sonrió—. Solo eres Alumi cuando estás con algún adulto o con algún desconocido.
— ¿Y? —preguntó ella apartándose del fregadero y secando sus manos con la toalla, para que Kyooi pudiera lavarse las suyas—. ¿Cómo es que andas de tan buen humor? ¿Te ha sentado bien el balonazo?
— No, que va —Kyooi sonrió—. Pero tampoco es que mi humor haya cambiado.
— Lo ha hecho. Siempre andabas en negativo cuando pasabas la puerta y hoy has sonreído —respondió Alumi tirando la toalla, y haciendo que él tuviera que estirar sus brazos para cogerla.
— Qué va —respondió él—. Y no creo que una Idol tenga de interés a su hermano gemelo.
— Oh, perdona, entonces creo que esa sonrisa pertenece a otra persona —ella habló en ironía y se alejó rápidamente de allí.
— ¿A qué viene eso? —Kyooi la siguió.
— ¿Qué sucede? —preguntó Yuki al verlo enojado.
— Nada, nada —Alumi sonrió dulcemente, como si nunca hubiera roto un plato y Kyooi rodó los ojos, hablando a la vez de su hermana.
— ¿Y bien? ¿Cómo le ha ido a nuestra Idol? —Tetsuya sonrió hacia Alumi mientras todos se sentaban en la mesa.
— Bien, Hawaii fue bonito, el Canadá fue estupendo, y Osaka fue lo más —respondió su hija.
— Me alegro —Tetsuya miró a Kyooi—. ¿Y? ¿A qué viene esa sonrisa?
— ¿Qué sonrisa? —su hijo miró a Yuki sorprendido.
— En serio estás sonriendo más de lo normal hoy —respondió su madre sonriendo—. No es que me preocupe, pero me gustaría saber el motivo.
— Ah, Oniichan tiene novia —Alumi sonrió hacia él guiñándole un ojo.
— Ni hablar Neechan —respondió él de mala manera, llevándose una mirada fulminante por parte de su hermana cuando sus padres no miraban—. No tengo novia.
— ¿Novio? Vamos a aceptarte igual si es eso —Alumi sonrió de nuevo.
— Tampoco tengo novio —respondió Kyooi arqueando una ceja.
— Ah… eres de esos… —Alumi afirmó con la cabeza, llevándose un golpe suave al hombro de parte de su madre—. ¿Qué?
— Deja de molestarlo —dijo Yuki.
— ¿Entonces? ¿Ha pasado algo bueno, Kyooi? —Tetsuya lo miró sonriendo.
— Bueno, tan solo he descubierto algo que no sé si es cierto, pero que mañana voy a comprobar —respondió él.
— Enigmáticamente cierto —Alumi afirmó con la cabeza.
— Cállate, anda —Kyooi suspiró.
Al terminar de cenar, ambos hijos se quedaron lavando los platos y limpiando la mesa, mientras Yuki y Tetsuya subían a sus habitaciones.
— ¿Vas a decirlo o no? —preguntó Alumi detrás de Kyooi. Él detuvo sus manos de limpiar un vaso, quedándose mirando al vacío—. ¿Kyou? —Alumi pasó una mano por delante de él, claramente preocupada—. ¿Qué sucede?
— Ella está viva —susurró Kyooi mirándola, pero desvió la mirada al ver la cara sorprendida y triste de su gemela—. Sé que lo está.
— Kyooi, creo que ya hemos…
— Vino a nuestro instituto —respondió él sonriendo hacia ella—. Tal y como actúa, su apariencia y su manera de hablar, me han hecho ver que es ella realmente —añadió.
— ¿Ella te lo ha dicho? —Alumi le quitó el vaso de las manos y siguió limpiando.
— Claro que no, mañana lo sabré —Kyooi sonrió de nuevo.
— ¿Puedo acompañarte para verlo? —preguntó ella.
— ¿Pero tú no tienes trabajo mañana? —Kyooi la miró sorprendida.
— Claro que lo tengo, pero si me voy a tercera hora llego perfectamente —respondió Alumi—. Así que me gustaría verla.
— El trabajo de una Idol, es complicado, ¿eh? —Kyooi sonrió.
— También debo de contentar a mis fans del instituto de vez en cuando y no solo cuando hay exámenes —se rio ella—. Creo que sí es cierto podremos cambiar a todos de nuevo.
— Yo estoy convencido de ello —respondió Kyooi—. Cuando nos hemos acercado para ver si se había hecho daño con mi balonazo, mi corazón se ha agitado tanto que pensé que mis piernas desfallecerían en ese instante.
— ¿Y? ¿Cómo ha ido el partido entonces? —preguntó Alumi interesada.
— Vaya, a Neechan le interesan mis asuntos ahora —Kyooi sonrió hacia ella.
— Claro que me interesan —se quejó ella ruborizándose—. No soy una mujer tan fría.
— Oh —Alumi cruzó sus brazos con enfado—. Entonces no hace falta que me respondas —le devolvió el vaso y subió las escaleras hacia arriba.
Kyooi miró a su alrededor. Aun le quedaba la mitad del trabajo por hacer y ella ya se había escaqueado de nuevo. Sonrió al recordar a las dos chicas. Seguramente casi ni dormiría, por los nervios, pero debía de preguntarle a ella. Debía de asegurarse de ello.
*HATTORI KAZUKI (服部一希), tiene 16 años. Nació el 13 de Mayo. Su nombre significa 'Una esperanza'. Es hijo de Hattori Mamoru y Kudo Asami. Su alias es Suki o Zuki (dependiendo de como les de la gana llamarlo (?)) XD. El arma que más le gusta usar es la shinai (espada de bambú que se usa para kendo, sí, Heiji ganó la batalla (?)), aunque también ama el fútbol (?). Tiene novia: Mizuki.
*KUMAMORI KAKI (熊森佳紀), tiene 16 años. Se desconoce todo de su pasado, excepto que su nombre significa 'bonita historia'.
*KUMAMORI KIRA (熊森吉良), tiene 11 años. Se desconoce todo de su pasado, excepto que su nombre significa 'buena suerte', y que tiene una voz muy chillona xD.
*MIYANO ALUMI (宮野有実, en realidad su nombre se escribiría como Arumi (recordamos que en el silabario japonés no existe la 'L'), pero Yuki y Te-chan siempre lo han pronunciado como Alumi), tiene 15 años. Nació el 19 de Noviembre. Su nombre significa 'aquél que posee la verdad'. Hija de Yuki y Te-chan. Todos la llaman Anna, porque parece ser que sufre un poco de doble personalidad cuando no hay mayores alrededor (y por ello le cambian el nombre cuando sucede XDDDD). Es una Idol, que desde que tiene más o menos 10 años estuvo en el escenario cantando y actuando, así que no tiene mucho tiempo para lo demás. Está enamorada de Kotarou, pero espera a que él haga el primer paso a declararse (por el momento sigue disfrutando como Idol, pues en cuanto tenga pareja deberá de dejarlo).
*MIYANO KYOOI (宮野脅威), tiene 15 años. Nació el 20 de Noviembre (sí, es el gemelo de Alumi, pero como nacieron a medianoche, a ellos les gusta decir que no son gemelos con eso, aunque Yuki y Te-chan lo celebran siempre el 20 para los dos). Su nombre significa 'amenaza'. Hijo de Yuki y Te-chan. Todos le llaman Kyou (en realidad su nombre se escribiría como kyoui, pero eso es tecnicismo japonés). Heredó los cuchillos de Yuki y ama el baloncesto. No tiene ningún amor vivo (?).
*ODAGIRI TAKUMA (小田切拓真), tiene 16 años. Nació el 30 de Noviembre. Su nombre significa 'Verdad, sinceridad o realidad'. Hijo de Yui y Shou-chan. Su hermano lo llama Tako (pulpo), aunque a veces también le llama Oniichan (o Niichan, o Aniki (hermano mayor)), los demás lo llaman Kuma (oso). Está enamorado secretamente de Yuna (muy secretamente **modo de ironía ON**). Ama el fútbol (sí, Shinichi hizo un buen trabajo con esos dos XDDD) y si en algún momento tiene que pelearse con alguien, o sacar a Kazuki en medio de una pelea, siempre usa guantes de piel negros (según parece para no ensuciarse las manos). Tiene el pelo un poco más largo que su hermano.
*ODAGIRI KOTAROU (小田切虎太郎), tiene 15 años. Nació el 31 de Octubre. Su nombre significa 'valiente o soberbio'. Hijo de Yui y Shou-chan. Su hermano lo llama Kota (sin significado específico, aunque hay algunos nombres que significan por ejemplo viejo arrozal (muy vengativo Takuma (?)) y como consecuencia los demás lo llaman Dakota (sí, sí como Dakota del Norte (que significa aliado o amigo (del norte (?))). Como su hermano lleva guantes negros si tiene que pelear o sacar a Kazuki de algún lío (pobre Kazuki que mal lo estoy dejando XDDD). Ama el baloncesto. Y no se quita para nada el sombrero que lleva. Ama a Alumi y no quiere declararse a ella, así que le muestra su amor sin decir nada (un poco loco XDDD).
Deseo que les haya gustado!
Dejen un poquito de quesito a este ratoncito: reviews please!
Próximo capítulo: 'casualidades'.
Shinichikudo12, aquí va tu respuesta, pero no te acostumbres, porque la próxima si que no habrá más XDDDDDD
