Muchas gracias por sus reviews! Les recuerdo que Fairy Tail no me pertenece, sino a Hiro Mashima-sensei
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Capítulo 02. Colmillos enemigos
Ella podía sentir como su cuerpo flotaba y el frío que la rodeaba, al mismo tiempo, sentía una gran calidez rodeando su cuerpo, entreabrió los ojos encontrándose con el perfil de un rostro conocido pero poco familiar, aún agotada cerró nuevamente los ojos dejándose envolver por la oscuridad poco a poco, lo último que logro distinguir antes de perder de nuevo la conciencia fue una fuerte y gruesa voz llena de enfado gritando Salamander y la sensación de que aquel agarre que la envolvía pasaba a ser un cálido abrazo protector.
En una obscura habitación iluminada por la luz producido por el fuego de una chimenea se encontraba la fina figura de una joven rubia recostada en medio de en una gigantesca cama de sábanas color blanco, su rostro estaba frente a la chimenea, lentamente la joven abrió los ojos y lanzo un ligero gemido causado por el punzante dolor de cabeza.
- Hmmm, siento como si hubiera dormido por años… - dijo incorporándose con lentitud en la cama - ¿Dónde estoy? – preguntó a la nada mientras su mirada viajaba por aquella desconocida habitación; frente a la cama había una puerta de metal, del lado izquierdo había un ropero antiguo y una puerta de madera, mientras que del lado derecho había una chimenea que brindaba calor y luz a la habitación, frente a ella había un sillón grande para tres personas y dos sillones individuales, a la derecha de la chimenea había un escritorio de madera con algunos papeles un poco desordenados y un par de portarretratos, tras el escritorio había unas finas cortinas por lo que Lucy dedujo era una ventana, un perfume que le pareció familiar inundo sus fosas nasales y repentinamente unas imágenes inundaron su mente:
Ella en la pista del aeropuerto, Tauro y Scorpio tirados en el piso llenos de heridas e inconscientes y una imponente figura con una extraña espada en una mano y una pistola plateada en la otra mientras la veía de perfil, sus ojos jade brillando de una extraña manera y una sonrisa mostrando sus largos colmillos en conjunto con el jet envuelto en llamas tras él le daban una apariencia aterradora…
Un fuerte dolor de cabeza corto el recuerdo y llevo sus manos hacía su frente en un vano intento de mitigar el dolor, el sonido de unos ligeros y rápidos pasos acercándose a la habitación llegaron a sus finos oídos y por reflejo se volvió a recostar en la cama fingiendo dormir, la puerta se abrió y un ligero olor a perro mojado la envolvió.
- Rápido cierra la puerta – dijo una voz infantil y dulce en tono apurado perteneciente a una niña, inmediatamente se escuchó la puerta cerrarse y un suspiro cansado.
- Eso estuvo cerca, ¿No lo crees Wendy? –dijo afligida una nueva voz infantil que reconoció pertenecía a un niño.
- Shh, no hables fuerte Romeo-kun, creo que sigue dormida – dijo la pequeña llamada Wendy, Lucy escuchó los apresurados pasos de ambos infantes caminar hasta detenerse, con algo de temor la joven entreabrió los ojos y localizo a un niño de cabello negro parado frente a la chimenea observando el fuego como si fuera la primera vez que lo veía, el chico vestía un pantalón azul marino con una cinta blanca en la cintura, llevaba el torso descubierto, sus brazos estaban vendados hasta la mitad del brazo y tenía pequeños cortes en el rostro y hombro; en uno de los sillones individuales, estaba una niña de larga cabellera de una tonalidad azul marino que vestía un simple vestido negro que tenía detalles de color blanco y rojo, en sus manos la pequeña sostenía una pistola pequeña la cual veía con mucho recelo.
- Hace mucho que no los veía discutir tan acaloradamente – comentó el niño llamado Romeo.
- Es por que no convives mucho con ellos - contesto la niña llamada Wendy con cierto tono de exasperación – Natsu-nii y Gajeel-nii siempre discuten por eso Laxus-nii nunca los pone a trabajar juntos – dijo la niña como sí estuviese hablando del clima.
Una ligera risa salio de los labios de Romeo y se giro hacia Wendy – sí creo que tienes razón… Wendy, ¿Estás bien? – preguntó el niño, Lucy observo como la niña dejaba el arma sobre sus piernas mientras que su cuerpo empezaba a temblar.
- Nada Romeo, no es importante – dijo la niña llevando sus manos a su rostro tapando sus ojos.
- No te entiendo Wendy – dijo el niño con molestia – Todos en Fairy Tail tenemos una razón para odiar a esa raza, pero a ti parece simpatizarte –
- Yo nunca dije que me simpat…
- Pero tampoco los odias, ¿O sí Wendy? – interrumpió con molestia Romeo - ¿No me digas que tiene que ver con ese tal Mes…
- Suficiente Romeo, eso es algo que ni a ti ni a nadie que no sea del clan le concierne – dijo con voz firme pero a la vez gentil haciendo que Romeo se sintiera un poco culpable – No he olvidado que todos hemos sufrido por ellos – dijo Wendy con amargura – Entiendo la razón por la que Gajeel-nii quiere matar a la chica, pero también conozco lo suficiente a Natsu-nii como para saber que nunca hace algo sin una razón, aunque ni él mismo lo sepa…
- ¿Pero llegar al grado de defender la vida de la princesa de lo vampiros? – reclamo exaltado el niño, la sorpresa invadió a Lucy quien contuvo la respiración ante las palabras del chico.
- Me sorprende que tú que le admiras tanto lo cuestiones, sabes que lo que digo es cierto, y si Natsu-nii cree que vale la pena dejarla con vida, lo apoyare aunque eso signifique enfrentarme a Gajeel-nii y a los demás – dijo Wendy en tono decidido y firme viendo fijamente a Romeo; el silencio los rodeo por un momento, Lucy podía sentir la tensión que se apodero de aquella habitación, la cual podía jurar era tanta que podía cortarla con un cuchillo sin mucho problema, aunque en un inicio no había entendido mucho de aquella conversación supuso que alguno de los mencionados tenía que ser aquel que la secuestro en el aeropuerto, el tren de sus pensamientos se interrumpió cuando escuchó un suspiro por parte de Romeo.
- Tienes razón Wendy, como siempre – dijo el niño derrotado – lo lamento, no debí decir lo que dije, y sí es necesario yo los apoyaré – comentó arrodillándose frente a la niña en una pose similar a la de un caballero ante su rey – aunque no este de acuerdo con lo que hagan – agrego con diversión el chico.
- No tienes por que hacerlo si no quieres Romeo – dijo Wendy divertida por el comentario de su compañero.
- ¡Pero quiero hacerlo! – se defendió el niño y de inmediato ambos se encontraban riendo, Lucy no pudo evitar sentir cierta envidia por aquellos niños, que en tiempo record habían resuelto sus diferencias, por un momento su mente reemplazo la figura de ambos niños por su querida amiga Erza y el orgulloso de su primo Jellal y no pudo evitar la sonrisa que se formo en su rostro ante el deseo de que la relación de ellos fuera similar a la de aquellos niños.
Y fue precisamente esa sonrisa la que alerto a Wendy que la joven princesa estaba despierta, posiblemente desde minutos antes, de inmediato como si de un resorte se tratara Wendy se levanto de su asiento tomando la pistola entre sus manos y apuntando hacia la rubia, quien al percatarse de que le habían descubierto había vuelto a sentarse en la cama.
- Avisa que la princesa ha despertado – dijo en voz autoritaria Wendy
- Pero… –
- Estaré bien, ve rápido –
Y sin más Romeo salió corriendo de aquella habitación.
- ¿Wendy, verdad? Puedes bajar el arma, no te voy a hacer nada – fue lo dijo Lucy, la mencionada no pudo evitar reprenderse internamente, ella y Romeo habían sido descuidados, los mayores siempre se lo habían dicho, nunca sabes quien puede estar escuchándote por eso debían llamarse por sus nombres claves y no por los reales.
- Tal vez sí, tal vez no – respondió Wendy – así que para estar segura mejor tu no te muevas y yo no tendré que disparar -
Una sonrisa sincera surco el rostro de Lucy, quien pese a estar en una situación nada favorable, no podía evitar el seguir comparando a la pequeña Wendy con Erza en una situación similar años atrás, pues pese a que la niña le apuntaba decidida podía ver los ligeros temblores de sus hombros; por su parte Wendy no dejaba de observarla y fue gracias a esa nueva sonrisa que creyó entender la razón por la que su hermano había traído a aquella chica, con este pensamiento la pequeña bajo el arma ante la atónita mirada de la rubia.
- Lo que él dijo es cierto, eres diferente - dijo la niña recordando como cuando Natsu llego con ella minutos atrás contó como la joven princesa nunca mostró temor por su vida, sino por la de sus guardianes que eran humanos.
- Perdón, no entiendo… -
- Incluso hueles como humano – dijo Wendy ignorando a Lucy, la rubia por su parte no entendía lo que la niña decía ¿podía olerla?, se suponía que solo los licántropos y los vampiros tenían más desarrollados sus sentidos y si lo pensaba bien, no podía percibir olor alguno proveniente de la pequeña, como si no existiera; el golpe ocasionado por la puerta al abrirse de golpe y un profundo gruñido rompió el ambiente tranquilo que había rodeado a ambas jóvenes.
Lucy no pudo evitar sentir el escalofrío que recorrió su espalda al ver a aquel sujeto de larga cabellera negra y penetrantes ojos rojos que le apunto con una extraña espada con picos que simulaba la forma de una cierra; los percings en su rostro en conjunto con las cicatrices que debido al simple chaleco negro que usaba se podían ver en sus brazos así como las manchas de sangre y lodo en su pantalón blanco le daban un aspecto endemoniado, sumándole el hecho de que al igual que con Wendy no pudiera "oler" ni sentir su presencia le daba la impresión que estaba en una terrible pesadilla; Wendy de inmediato se colocó frente a la rubia protegiéndola del moreno quien frunció el entrecejo ante la acción de la menor.
- Muévete - le ordeno el mayor
- No Gajeel-nii, recuerda que Natsu-nii no…
- Lo que Salamader dijo no me interesa –le interrumpió colérico el chico dejando ver unos afilados colmillos – ella hace mucho que debió de haber dejado de respirar, así que obedece lo que te digo, Wendy…
- No lo haré herma… Kurogane - dijo firmemente Wendy sorprendiendo al mencionado, en ese momento algunos pasos acelerados se escucharon y a la habitación llegaron Romeo y el chico peli-rosa, que tenía varios cortes en su vestimenta y algunas manchas de sangre en su blanca bufanda, éste de inmediato sujeto al moreno por el cuello de su chaleco y con gran fuerza lo aventó fuera de la habitación.
- Romeo, cuídalas – fue la simple orden que emitió el chico antes de salir al pasillo y desenvainar su alfanje en el justo instante en que Kurogane arremetía contra él con su espada-cierra.
- Está me las pagas hermanito – dijo en tono tétrico el moreno.
- ¿Pero qué dices onii-san? – contestó el peli-rosa divertido – si ya estamos a mano, ¿O crees que fue justo jalar mi bufanda cuando Romeo me vino a buscar? – preguntó en tono sarcástico, ambos chicos corrieron por el pasillo hasta llegar a una pequeña estancia, en un ágil movimiento el peli-rosa logro empujar al moreno hacia la planta baja para después aterrizar de pie a poco metros de él con una sonrisa burlona.
- ¡Natsu-nii! ¡Gajeel-nii! – les llamo Wendy en un vano intento de detener la pelea de los mayores mientras bajaba a gran velocidad la escaleras, seguida de cerca por Lucy y Romeo; apenas los tres llegaron al pie de la escalera, dos jóvenes aparecieron por uno de los pasillos, la joven tenía el cabello púrpura y ojos color verde y tez blanca, llevaba un vestido verde claro sencillo; junto a ella iba un joven pelirrojo de piel bronceada, la cicatriz sobre su ojo derecho que permanecía cerrado era signo de que lo había perdido, tenía las orejas ligeramente puntiagudas y en su oreja izquierda llevaba un pequeño pendiente de oro, él vestía con ropas color rojo estilo árabe, Lucy lo observaba con gran atención pues en su opinión sus rasgos le recordaban a los de una serpiente, además que al igual que Wendy, Gajeel y Natsu, no podía percibir su esencia.
- ¡Cobra-nii! ¡Kinana-san! – les llamo Wendy en un jadeo cargado de preocupación.
- Apenas llego y me encuentro con la estancia destruida por ustedes ¿Qué no pueden dejar de pelear por un rato par de bestias? – dijo de mala gana el chico viendo a Gajeel que se había levantado y había nuevamente arremetido contra Natsu; el chico los ignoro para volver su vista a los menores, sin embargo en cuanto sus ojos se posaron en Lucy se coloco en una pose protectora frente a la chica que la miro con miedo.
- ¿Qué rayos hace ella aquí? – dijo señalando a Lucy con su recién desenvainada katana; ante esto Romeo salto frente a Wendy y Lucy en un intento de defenderlas del mayor.
- Guarde su arma, maestro Cobra – dijo en tono amenazante Romeo, quien desfiguraba levemente su rostro dándole un aspecto salvaje.
- La trajo esté estúpido – respondió Gajeel que había logrado aventar a Natsu contra una pared, de inmediato el chico se reincorporo y volvió a la pelea.
- ¿Y ahora quién está peleando? – dijo una suave voz.
- Esa es Yukino-san – dijo Wendy un poco nerviosa – eso quiere decir que Rouge-nii y Sting-nii también han vuelto – justo en ese momento por el pasillo superior por el cual habían estado peleando Natsu y Gajeel llegaron tres jóvenes más, la mirada de Lucy viajaba por los recién llegados, la única chica tenía un aspecto que le recordaba ligeramente a Lissana, pues era albina y de ojos aguamarina, con las grandes diferencias de que ella era de tez clara, que un aura de pureza le rodeaba y que su esencia era la de un humano común; junto a ella se encontraba un chico pelinegro, un mechón de cabello cubría la mitad de su rostro, dejando al descubierto su ojo color rojo derecho, junto a él venía un chico rubio de complexión musculosa, que vestía un chaleco y pantalón color blanco con ciertos adornos dorados, de tez morena y ojos azules con una pequeña cicatriz sobre su ceja derecha, en su oreja izquierda distinguía un pendiente dorado similar al del chico llamado Cobra.
- ¡Sting, Rouge, esa chica es un vampiro! – dijo con molestia Cobra, y de inmediato el rubio y el pelinegro sacaron dos espadas curvas idénticas, el pelinegro se movió frente a la albina cubriéndola con su cuerpo mientras que el rubio hizo ademán de lanzarse contra Lucy, acción que se vio interrumpida por el cuerpo de Gajeel que pasó cual proyectil frente a él, de inmediato la figura de Natsu se colocó frente a Lucy empujándola contra la pared y cubriéndola con su cuerpo de la vista de los presentes.
- ¿Qué haces? – preguntó Lucy perpleja, pues aunque aquel chico llamado Natsu en ese momento la estaba protegiendo no olvidaba que en el aeropuerto no solo había intentado matarla, sino que había amenazado la vida de sus amigos; Natsu ignoro su pregunta y apuntó su espada en dirección a Cobra y su pistola en dirección a Gajeel y el rubio mientras lanzaba miradas amenazantes hacía el otro pelinegro.
- Sí Cobra, la chica es un vampiro; Gajeel, creo que has dejado bien en claro que yo la traje… y te lo advierto Sting, da un paso hacía ella y no dudaré en dispararte - dijo apuntando hacia el rubio que le miraba con cierto desafío - lo mismo va para ustedes, Rouge, Gajeel…
- Y se puede saber – dijo Cobra - ¿cuál es la razón para que no solo la hayas traído, sino que la protejas por encima de tu hermana y el chico? – preguntó señalando a Wendy y Romeo.
- ¿Qué pasa aquí? – una nueva y grave voz retumbo en la estancia de inmediato Sting, Rouge, Cobra y Gajeel envainaron sus espadas, el último además sacudiendo fragmentos de cemento en su ropa, Wendy se alejo de Natsu y tomo a Romeo de una mano para ocultarse tras de Kinana; Natsu también guardo sus armas nuevamente más no se movió de su posición, impidiendo que Lucy pudiera observar al recién llegado, cosa que frustraba a la rubia, ya que por excepción de las otras dos chicas que olían a humano y de Romeo cuyo olor a perro mojado lo delataba como licántropo, no podía ni identificar el olor ni la presencia del resto de los presentes.
- Laxus-nii – escuchó a la pequeña Wendy llamar al recién llegado.
- Dime, Kinana, ¿Quiénes estaban peleando y porqué? – dijo la nueva voz de forma autoritaria y en tono irritado.
- Gajeel y Natsu, maestro Laxus – respondió la mencionada un poco cohibida por la nueva presencia.
- ¿De nuevo? – dijo la voz cansada - ¿Y ahora porqué pedazos de animal? –
- Hm que Salamander te diga – se escuchó la voz de Gajeel – o mejor aún, que te lo muestre, ¿o no hueles a la maldita sanguijuela que esta ocultando? - dijo el chico en tono despectivo.
Lucy pudo escuchar los pasos acercarse lentamente hasta a ellos mientras sentía que el gran y ¿cálido? cuerpo del peli-rosa la empujaba más hacia la pared.
- Natsu – escucho lo nombraba aquel sujeto.
- Laxus – respondió el chico frente a Lucy.
- ¿Piensas moverte por voluntad propia o tendré que quitarte a golpes? – dijo en tono divertido.
Lucy sintió el cuerpo de Natsu tensarse para lentamente moverse hacia un lado dejando a la rubia al descubierto del resto de los presentes; frente a ella había un hombre de una estatura y complexión musculosa similar a la del gigante Elfman Strauss, de tez morena, cabello rubio y ojos naranja casi ambarinos, junto a su ojo derecho había una curiosa cicatriz en forma de rayo.
- Hmmm – el chico llamado Laxus la observaba inquisidoramente, Lucy sintió un escalofrío recorrer su espalda por la ausente mirada del chico, el rubio posó su mirada sobre el peli-rosa – ¿De modo que esta es Lucy Heartfilia, heredera al trono de nuestros enemigos y tu objetivo esta noche no es así, Natsu?
Lucy pudo observar las frías y duras miradas dirigidas hacía su persona por excepción de Natsu, las dos mujeres, Wendy y Romeo.
- Así es – respondió Natsu
- ¿Puedo saber entonces por qué no la mataste y peor aún, la trajiste aquí? – tras la pregunta de Laxus, Lucy levanto la vista para ver a Natsu esperando su respuesta, pues ella se había hecho la misma pregunta desde el momento en que despertó, lo último que recordaba era que ella le había pedido que no matara a sus amigos y que cumpliera con su misión de quitarle la vida a ella.
Natsu sintió la mirada de la joven princesa sobre sí, al igual que el de todos los presentes, ¿le pedían una razón? ¿Cómo darles una cuando ni él mismo lo sabía realmente?, recordaba que cuando aquel tipo llamado Scorpio estaba listo para matarlo, la princesa de alguna manera logro percatarse que planeaba algo y efectivamente ella no se equivoco, gracias a sus habilidades escapó de aquel disparo y también incendió el jet que se suponía salvaría a la joven princesa, recordaba también con gran vergüenza que se había dejado dominar por su bestia interna y que en menos de un minuto había golpeado a los dos guardianes, Scorpio y Tauro, hasta dejarlos inconscientes… ¡Había estado apunto de matarlos! Pero justo a tiempo Lucy se interpuso frente a ellos y ofreció su vida por la de sus amigos… Ella era su objetivo, debía matarla aunque ella no se lo pidiera, aquellos humanos habían estado apunto de perder sus vidas protegiendo una vida que paradójicamente ella ofrecía para salvarlos, y fue ahí, cuando aquella princesa vampira que era capaz de poner su vida por sobre la de unos sirvientes humanos que ella además llamaba amigos, que algo en él lo llevo a decidir a… perdonarle la vida.
- ¿Y bien Natsu? - inquirió Laxus
- La traje como rehén y para estudiar a los purebloods –sentenció con voz firme, e inmediatamente el silencio inundo la sala, el cual se vio interrumpido por una sonora carcajada de aquel imponente rubio.
- Hasta que usas esa cabeza tuya Natsu, llegue a creer que estaba hueca – dijo con diversión el chico; a Lucy aquella situación se le antojaba totalmente fuera de lugar y que solo bastaba ver las expresiones de impresión par parte del resto de los presentes, y es que sí bien que Natsu usara la cabeza en vez de la fuerza no era algo sorprendente, ¡por Dios que las chicas presenten podían dar testimonio que todos los varones en esa habitación golpeaban y después preguntaban y/o pensaban!, pero que Laxus felicitara a alguien, ¡Eso sí era algo sacado de la dimensión desconocida!
- ¿No estás enojado? – la sorpresa en la voz de Natsu no paso desapercibida para Lucy, comprobando que de haberlo querido, aquel hombre hubiese acabado con su vida y posiblemente con la del peli-rosa, ante este pensamiento Lucy no pudo evitar un extraño sentimiento de miedo.
- No, no, al contrario, es una excelente oportunidad para experimentar – dijo y Lucy sintió un nuevo escalofrío recorrer su espalda ante las palabras del joven - ¿Inmune al sol, pero me pregunto, qué tanto soportarías esto? - preguntó como si nada sacando de sus ropas una Magpul FMG-9 y apuntando hacia el pecho, antes de que pudiera moverse se escucho la explosión producida por la detonación más solo sintió un ligero roce en su mejilla, la herida producida dejo caer un par de gotas de sangre en las escaleras antes de cerrarse, Lucy parpadeo sorprendida al igual que el resto de los presentes, frente a ella se encontraba Natsu con el brazo extendido tomando el arma de Laxus, pronto comprendió que él la había protegido nuevamente desviando el arma del mayor.
- Si haces eso la vas a matar, Laxus – dijo en tono desafiante – esto es innecesario
- ¿No crees que también es innecesario lo que su maldita raza ha hecho todo este tiempo? – preguntó - ¿Toda la sangre que esos asesinos han derramado? ¿Qué te quita el que termine con su vida?
- Lo mismo que te quita el que yo termine con la vida de ellos, ¿No crees? –
Afonía total, ese era un tema prohibido y Natsu lo sabía, Gajeel observo a Lucy con atención ¿Qué le había hecho aquella sanguijuela su hermano que él llegaba incluso al clan por salvar su vida?, un recuerdo surco la mente del moreno y por primera vez en su vida imploro estar equivocado.
- Ellos no son iguales – dijo Laxus en voz de ultratumba.
- Sabemos muy bien la razón por la que no lo son, Laxus, sino serían como todos y tú lo sabes mejor que nadie, entonces ¿Por qué no los mataste? ¿Por qué preferiste conservarlos como mascotas? –
Todos se tensaron al escuchar las palabras de Natsu y más aún cuando Laxus se acercó a gran velocidad al chico y tomándolo de las solapas de su camisa lo suspendió en el aire, Lucy incluso podía jurar haber visto como el aire alrededor del rubio parecía electrificarse.
- No son mascotas y nunca lo serán… -
- ¿Qué sucede aquí? – irrumpió una suave voz perteneciente a una niña pequeña de larga y ondulada cabellera rubia que recogía en dos pequeños broches con forma de alas, ojos verdes y tez pálida, y que vestía un sencillo vestido blanco, la pequeña venía en los hombros de un hombre gigante de cabellera naranja, ojos negros y piel morena que vestía unos pantalones militares, un chaleco negro y unas botas gigantes, una gabardina cubría el lado izquierdo de su cuerpo mientras que en su mano derecha llevaba una pequeña cantimplora que por el olor que despedía los presentes sabían contenía alcohol, ambos se encontraban junto al pelinegro y Yukino .
– Laxus, suéltalo - inmediatamente el mencionado libero Nastu de su agarre y ante la sorpresa de Lucy, Gajeel se acerco a él para ayudarlo a reincorporarse.
- ¿Por qué han armado todo este escándalo? – preguntó curiosa la chica bajando del hombro de aquel hombre, Rouge se acercó a la niña y susurró a su oído lo sucedido.
- Entiendo, muchas gracias Rouge, y entonces ¿Dónde está el vampiro? -
- ¿Enserio no la ve maestra? - preguntó incrédulo Sting.
- Por algo estoy preguntando Sting – respondió como si nada la niña mientras caminaba hacia Natsu.
- ¿Y bien Natsu? – preguntó la joven, Lucy sintió pena por su salvador.
- Es ella, maestra Mavis – respondió Natsu señalando con la cabeza en dirección a Lucy en tono resignado, pensando que ese era el fin de la joven princesa, por lo menos había alargado un poco su vida.
- ¿Ella? – preguntó Mavis colocándose frente a Lucy y observándola detenidamente; la princesa sintió que la joven podía ver a través de ella - Pero si ella no es un vampiro muchachos –
- ¿Dis-disulpe? – pregunto Lucy, ¿porqué decía eso?
- ¿Qué quiere decir con eso, maestra Mavis? – preguntó impactado Romeo, él mejor que nadie podía identificar el aroma de un vampiro en ella, y estaba seguro que el resto de los presentes, por excepción de Kinana y Yukino, podían percibir ese hedor característico de aquella raza.
Una carcajada proveniente del hombre peli-naranja llamo la atención de todos - ¿Jefe Gildarts? - Preguntó extrañado Romeo.
- Creo que solo estás confundiendo a tus pupilos y al cachorro – menciono el hombre acercándose a Mavis y a Lucy, en ese momento el olor del alcohol combinado con perro mojado inundo sus fosas nasales y supo que se encontraba frente a un licántropo.
- Pero estoy diciendo la verdad Gildarts – dijo Mavis – eres especial pequeña, y el hecho de que jamás mordieras a alguien, lo demuestra – ante sus palabras Lucy abrió los ojos por la impresión.
- ¿Cómo… sabe eso? – preguntó la chica conmocionando a todos, ¿Un vampiro que nunca había mordido a nadie y que además la maestra Mavis decía no era vampiro?
Mavis sonrió – yo se muchas cosas princesa Lucy Heartfilia, déjame presentarme mi nombre es Mavis, maestra de la orden de los Vampire Slayers.
En ese momento, a Lucy llego un recuerdo de cuando era muy pequeña, de cuando el anciano Tristan Scarlet, abuelo de Erza, aún vivía y como les contaba a Juvia, Lyon, a los Strauss, a Erza, su primo Jellal y a ella misma la historia de los desaparecidos Vampire Slayers, los enemigos natos de su raza…
- ¡Imposible! Los cazadores desaparecieron hace mucho tiempo, incluso antes de que yo naciera-
- No desaparecimos, fuimos casi exterminados – dijo Cobra
- Detalles Cobra, simples detalles – dijo Mavis restándole importancia – pero bueno será mejor que te presente a mis pupilos, si vas a quedarte aquí…
- ¿Quedarse? – interrumpió Laxus arqueando una ceja.
- Sí Laxus, se quedará aquí y escúchenme bien, todos ustedes – dijo observando a cada uno de los cazadores que para ese momento se habían reunido al pie de la escalera alrededor de ambas rubias – ella está bajo mi protección, por lo que espero que todos sin excepción la cuiden, ¿Alguna objeción? – ante la pregunta realizada Lucy observo las miradas cargadas de sorpresa y tensión intercambiadas por los cazadores y las jóvenes que les acompañaban, más el silencio de todos hizo que la pequeña sonriera complacida.
- ¡Natsu! –
- ¿Maestra? -
- Tú serás el encargado de cuidarla y vigilarla personalmente, ¿Entendido? – dijo mirándolo directamente a los ojos -
- Como usted ordene, maestra Mavis – dijo inclinándose ligeramente en un gesto que Lucy recordó hacían los generales y los pilares ante su padre.
Justo en ese momento se escuchó un aullido lejano, al cual uno a uno se fueron uniendo otros aullidos hasta concentrarse en uno solo, un fuerte olor a perro mojado se fue haciendo presente al tiempo que el aullido desaparecía para dar paso al sonido de gruñidos y pisadas frenéticas, repentinamente el grupo se vio rodeado por unos cincuenta gigantescos lobos con forma humanoide, por la manera en que los cazadores observaban a los animales y viceversa Lucy creyó que se vería en medio de una guerra entre ambos bandos, cuando un joven de cabello negro con cierto tono azulado, de piel bronceada y ojos negros que solo vestía un pantalón militar dejando al descubierto su torso se abría paso entre los animales que se hacían a un lado para dejarle pasar, por un segundo Lucy creyó ver una versión mayor de Romeo.
El chico se detuvo frente a Mavis y Gildarts a quienes dedico una gran sonrisa – Jefe Gildarts, maestra Mavis, la misión fue completada con éxito - dijo haciendo una reverencia a los mencionados.
Gildarts río con diversión y sin soltar el cántaro con el brazo izquierdo palmeo un par de veces la espalda del muchacho levantando con la otra la cantimplora con alcohol – bien hecho Gray, felicidades a todos por su excelente trabajo – dijo viendo a los gigantescos lobos que aullaron al unísono ante las palabras del mayor.
- Felicidades Gray, sabía que lo lograrían – dijo Mavis complacida –
- Todo fue gracias a usted maestra – respondió el chico llamado Gray – sin duda es la mejor estratega del mundo y además… - un ligero olor llego a Gray y en menos de un segundo había localizado a Lucy.
Todo sucedió muy rápido como para que Lucy pudiera reaccionar, la expresión del joven se transformo a una de ira y se lanzó contra ella tomando la apariencia de un lobo en el aire, Natsu en un rápido movimiento jalo a Lucy hacía él para después empujarla y ser recibida por los pequeños brazos de Wendy, al alzar la vista, Lucy se pudo ver a un lobo de pelaje negro-azulado recostado en el suelo, sobre su cuerpo estaba recargada la pata de un gigantesco lobo de pelaje anaranjado que le gruñía a él y al resto de licántropos, quienes inmediatamente se agacharon y comenzaban a regresar a su forma humana, el lobo que estaba tirado aún en el piso la miro con furia antes de regresar a la forma humana de aquel chico llamado Gray y finalmente el gigantesco lobo anaranjado que resulto ser Gildarts.
- ¿Por qué me has detenido? – Gray miro sin entender a su líder
- Gray, cálmate – dijo el hombre seriamente – es una orden de tu alfa –
– ¡Es un maldito vampiro Gildarts! – gritó enfadado; el mayor por su parte observo por un momento a Gray y luego al resto de los licántropos – ¡Escúchenme bien todos! - dijo el hombre con voz fuerte y grave – ella es Lucy Heartfilia y a partir de hoy, por ódenes de la maestra Mavis, la hermandad de los cazadores la protegerá – hizo una pausa para observar la confusión en el rostro de todos los hombres frente a él - y aquél que intente dañarla deberá saber que su suerte no estará en mis manos, sino en la de ellos – dijo señalando al grupo de Vampire Slayers que no se habían movido de la posición protectora, tras ellos Kinana, Yukino, Romeo y Wendy protegían a Lucy.
- ¡Pero Gildarts…! -
- Escúchame bien Gray, y lo mismo va para todos, la maestra Mavis así lo ha decidido y yo confío plenamente en ella, cazadores y licántropos hemos luchado codo a codo desde hace ya un tiempo y somos una familia, una manada, deben confiar en sus compañeros o de lo contrario la manada se extinguirá ¿Entendido?
- ¡Sí Jefe Gildarts! – dijeron al unísono todos los licántropos incluyendo el pequeño Romeo junto a Lucy, excepto Gray que miraba con cierto desafío a Gildarts, más éste lo ignoraba – muy bien, y ahora lárguense a bañar, apestan a alcantarilla – y sin agregar más los licántropos se fueron esparciendo lentamente entre risas y bromas entre ellos, de igual forma los cazadores comenzaban a alejarse en grupos hacía diferentes direcciones, Lucy se sorprendió al ver el cálido ambiente que aquel singular grupo había creado, de reojo vio que Romeo salía corriendo animado hacia un hombre de bigote que lo recibió con gran alegría mientras el chico gritaba "padre" a todo pulmón, ¿Acaso todo lo que se les habían enseñado sobre aquella raza era erróneo? Su padre y los ancianos se referirían a los licántropos como bestias sin razonamiento que mataban por placer y que debían ser exterminados, pero ella solo veía una gran familia; a lo lejos pudo escuchar como Mavis hablaba con Natsu en voz lo suficientemente baja para que ni sus oídos captaran lo que hablaban; un poco alejado, el chico llamado Gray aún miraba con odio a Lucy y a su lado estaba Gildarts con una expresión relajada.
Repentinamente se escucharon unos pasos acelerados y la figura de una joven de cabello castaño vistiendo un pantalón militar y un blusa blanca que dejaba al descubierto su abdomen y un gran escote a la altura de los pechos apareció por un pasillo, la chica saltó y gritando el nombre de Gray se abrazó cual koala a su espalda.
- Maldita sea Cana, ¡Suéltame! – grito Gray, Lucy juraría que en ese momento escuchó un leve gruñido pero al girar hacía el origen del ruido no encontró a nadie.
- Hermanito, quita esa mala cara y ~re-la-ja-teeeee~ - dijo la chica en un tono jovial y alegre, sentimientos que se veían reflejados en sus ojos púrpura - haz caso a lo que papá dice y no te castigará quitándote el alcohol.
- A quien Gildarts castiga con alcohol es a ti no a mi, loca alcohólica y ahora bájate de mi espalda que pesas – gritaba totalmente exasperado moviéndose frenéticamente ante la mirada divertida de Natsu y Mavis que se habían acercado hasta quedar junto a Lucy, la escena se volvió aún más bizarra a ojos de la princesa cuando Gildarts empujo con gran fuerza a Gray y abrazó a la chica de forma sofocante.
- ¡Cana! Por fin volviste con papá, estoy tan feliz de tener a mi bebé de nuevo conmigo –
- ¡Arghh Gildarts suéltame! – gritaba ahora la chica desesperadamente – Gray muévete y quítame al viejo de encima.
- No, yo creo que no – dijo el chico con aire burlón – ya lo escuchaste esta feliz de tener cerca su bebé no debo interrumpir este momento padre-hija-
- ¿Acaso detecto celos en tu tono de voz aliento de perro? – dijo Natsu burlonamente para sorpresa de Lucy.
- ¿Qué has dicho aliento de carbón? Ven y repit… – replico Gray, más su grito se vio sofocado por el abrazo de Gildarts
- Gray hijo mío, no tienes por que sentirte celoso, yo los amo a ambos – el hombre tenía abrazado a la chica con su brazo izquierdo y a Gray con el derecho - ¿Qué les parece sí los tres vamos a pasar un rato en familia? – gritaba el hombre con gran euforia; Lucy observó como aquel hombre era noqueado por ambos jóvenes que huyeron en direcciones diferentes tras dejar inconsciente a su padre; esa imagen en combinación con la que había presenciado entre Romeo y su padre bastaron para hacerla entender que "las purgas" que su padre había dirigido todos estos años estaban mal, ¿A cuántas familias no habían destruido? Aunque, ¿no se supone que ellos habían destruido familias primero cuando se rebelaron? Lucy se sentía cansada y frustrada ya no entendía que era correcto y que no.
- Pero te aseguro que pronto lo entenderás, Lucy – escuchó la suave y tenue voz de Mavis junto a ella, ¿Acaso le había leído la mente?, tal vez ella era muy predecible, ¿Pudiera ser que había hablado en voz alta sin darse cuenta?
Mavis rió divertida – eres predecible Lucy, aunque también es un poco de lo primero… y si tiendes a hablar lo que piensas sin darte cuenta yo que tu me andaría con cuidado, o cuando te des cuenta habrás dicho lo que tu mente sabe pero que tu conciencia niega – concluyó la chica con una enigmática sonrisa para después saltar al hombro de Gildarts, que había recuperado la conciencia y se rascaba la nuca en un gesto que a Lucy se ele antojo despreocupado.
- Nos veremos pronto Lucy-chan, diviértete – dijo Mavis con una risa infantil mientras Gildarts se alejaba del lugar.
Lucy se encontró solo con la compañía del peli-rosa que se encontraba recargado en un pilar y la miraba sin cambiar su estoica expresión
- ¿Sucede algo? – preguntó al percatarse que la chica estaba parada ahí sin decir o hacer algo.
- ¿Eh? No, nada importante – respondió un poco nerviosa Lucy.
- Como digas – dijo el chico dejando el tema de un lado y metiendo su mano izquierda en el bolsillo del desgastado pantalón negro que usaba y llevando su mano derecha a su cabello revolviéndolo con cierta pereza – la maestra Mavis me dijo que te enseñara el lugar y que te presentara a los que viven aquí, pero primero creo que ambos necesitamos algo de comer, así que apúrate o no encontraremos nada en la cafetería, sobre todo si el bruto de Gajeel ya esta ahí – dijo para comenzar a caminar a paso rápido, más al pasar junto a ella se detuvo para observarla intensamente – por cierto no me presente la primera vez que nos vimos – dijo extendiendo la mano derecha frente a la chica – Soy Nastu Dragneel, tu niñera por tiempo indefinido – dijo en un tono sarcástico y molesto.
Lucy sonrió sinceramente ante su chiste – Un… gusto en conocerte, Natsu, yo soy Lucy Heartfilia el vampiro por el que estas hasta el cuello de problemas - dijo tomando la mano del peli-rosa, quien parpadeó un par de veces para después sonreír burlonamente, guardó su mano en el bolsillo de su pantalón igual que la otra.
- Ni me lo recuerdes que me puedo arrepentir y dejarte sola, puede que la hermandad y los licántropos que viven aquí no te hagan nada, pero no cuentes con que los humanos y las otras manadas no lo hagan – dijo serio observando la expresión de pánico de Lucy.
- ¿Qué quieres decir con eso? – el cazador sonrió mostrando unos afilados colmillos – ya lo entenderás, después de todo, estarás por un buen tiempo aquí ¿no?... ¡Ah! Por cierto, bienvenida a Fairy Tail – dijo el chico para volver a retomar su camino en dirección a la cafetería seguido de cerca por Lucy, to siendo observado por un par de atentos y felices ojos color esmeralda.
NA: Y bueno ¿Qué les pareció? recuerden con sus reviews alimentan mi inspiración, nos leemos
Ja nee
