Capítulo 3

:Itachi:

¿La primera vez que la conoció?

Estaba ella, envolviendo un regalo de cumpleaños en el cuarto de Sasuke. Con una fiebre tan alta como la de él. Sus mejillas estaban rojas y sus ojos jade se entrecerraban exhaustos, pero sus manos luchaban contra el papel de envoltura tratando de cubrir la pequeña caja blanca. En ocasiones se mordía el labio inferior y cuando el papel se arrugaba en alguno de los lados sus pequeñas cejas rosadas se fruncían ligeramente.

La descubrió por casualidad.

Esa mañana había despertado con una gripe terrible, su madre con solo verlo, lo mando directo a la cama. Doblo el uniforme y se dejó caer exhausto sobre el colchón con el bóxer puesto. Entre sueño escucho las pisadas de su familia por toda la casa. Los ligeros pies de Sasuke de un lado a otro alistándose para ir al colegio, el sonido de la cacerola en la cocina y a su padre en el despacho. Su madre antes de irse al supermercado subió a dejarle unas pastillas, él sin muchas ganas se las tomo, sintiendo el horrible sabor amargo en su garganta. Cuando pensó que su cabeza no podría más, la casa se quedó en silencio y solo entonces pudo dormir.

La tranquilidad no duro mucho.

El sonido de una ventana abriéndose y de suaves pisadas sobre la madera hicieron que sus ojos se abrieran de nuevo. La cabeza le daba vueltas y el bochorno que sentía sobre su cuerpo solo pudo interpretarlo como fiebre. Se levantó de la cama esperanzado de que fuera su madre haciendo la limpieza diaria, con suerte, si decía las palabras correctas, lograría que lo consintiera un poco. Era suficientemente grande para ponerse compresas frías por sí mismo, la cosa es que no le apetecía hacerlo en absoluto.

Pero no era ella. Al abrir la puerta del cuarto de Sasuke descubrió a una niña. Una hermosa niña. De cabello rosa y cara de ángel. Permaneció absorto bajo el marco observando como los preciosos ojos jade se perdían en su labor. Una idea absurda le atravesó la mente. Se obligó a desecharla sintiéndose estúpido, estúpido y repugnante. ¿Cómo podía pensar en ella de esa forma? Estaba claro que tenía la edad de su hermano, él le llevaba tres años de diferencia ¿En que estaba pensando?

Tosió para hacerse notar y ella se quedó estática. Lentamente alzo la cabeza e Itachi sintió que se le iba el aliento. No sabía si por la fiebre o por su mente tan retorcida que acaba de descubrir, pero fuera lo que fuera, esa niña le pareció lo más precioso del mundo. Lo miraba aterrada y avergonzada a la vez, y eso le pareció adorable. Se levantó del suelo acomodando las imaginarias arrugas del pijama de fresas, casi pudo ver un suave temblor en su cuerpo.

–Yo. Yo. Lo siento.. es solo…– Su voz se trababa con cada respiración entrecortada.

Itachi le sonrió en un intento de calmarla– ¿Eres amiga de Sasuke?–

–Si. Soy Sakura. Haruno Sakura– Soltó de golpe y sus ojos cayeron al piso– Su vecina.

Esas tres palabras fueron un chasquido dentro de su cerebro. Las palabras de su madre y de Sasuke retumbaron una a una en su interior. Era ella. La encantadora niña que viva al lado según su madre, la niña a la cual Sasuke vivía pegado todo el día, según su padre y "Mi mejor amiga" según su hermano. Había estado tan ocupado con la escuela que esos comentarios le fueron indiferentes en su momento. Incluso el incidente en el que sus padres discutieron debido a la amistada entre ambos paso sin mucho en que pensar.

Ahora la cosa cambiaba un poco.

–Yo soy…

–El hermano de Sasuke–Kun– Resolvió Sakura rápidamente– Losé, te vi en una foto.

Itachi observo como Sakura señalaba un marco familiar sobre el escritorio.

– ¿Me regañarás? – Pregunto suavecito

– ¿Por qué lo haría?–

– Sasuke no está y entre sin permiso a su cuarto– Estaba a punto de contestar, pero su voz aniñada salto de nuevo– ¡Yo solo quería darle una sorpresa de cumpleaños! – Sus pequeñas manos abrieron la caja mostrando una muñequera.

Itachi la observo detenidamente. Un pedazo de cuero negro que se ajustaba con cintas en la parte de atrás, y el logo impreso sobre el cuero de la banda favorita de Sasuke. "Le encantara", pensó. Sakura había tenido cuidado a la hora de elegirlo, parecía conocer bien los gustos de su hermano.

– ¿Cómo entraste? –

– Por la ventana– Itachi siguió la dirección de su dedo y descubrió lo inventivos que eran los niños a esa edad. – Pasamos por el árbol…– Tapó su boca con ambas manos y sus ojos lo miraron culpables.

–¿Qué sucede?

–No debí decírtelo– Se mordía el labio– Era secreto.

–Entonces este será el nuestro– Itachi le tomo una mano y enredo su dedo meñique con el de ella– Prometo no decir nada sobre tu secreto.

–¿De verdad? – Sakura frunció el ceño no muy segura

–Es una promesa– Le guiño el ojo.

Sakura sonrió.

–Tu piel está muy caliente– Señalo, dándole un apretón. Itachi sintió que sus manos aun eran las de una niña pequeña a comparación de la suya– ¿También tienes fiebre?

–Un poco – Se tocó la frente y luego tocó la de ella– Pero tu estas más caliente, deberías regresar a la cama.

Ella negó con la cabeza repetidamente y alzo del suelo el papel decorado.

–Necesito terminar de envolver el regalo de Sasuke-kun antes de que llegue de la escuela.

–Sasuke entenderá si no se lo entregas hoy –

– Se lo prometí, es una promesa y yo no rompo promesas– El brillo en los ojos de Sakura hicieron que su pecho saltara como loco.

–Supongo que no podemos hacer nada contra eso– Itachi tomo la cajita blanca– Te ayudare y después volverás a la cama ¿De acuerdo?–

Ella asintió con energía.

No les tomo mucho tiempo, al final tuvieron un regalo con un espléndido moño rojo sobre el escritorio. Itachi terminaba de recoger el material restante cuando descubrió que Sakura se había quedado dormida sobre el suelo de madera mientras reunía los trocitos de papel restantes. Dejo las tijeras y la cinta sobre la cama y fue hasta ella. Parecía un sueño, con su exótico cabello rosa, las tupidas pestañas y la pequeña boca entreabierta.

Toco su mejilla recorriendo su contorno con el pulgar. Su piel era tan suave como la de un melocotón. Blanca, ligeramente rosada en los pómulos, perfecta.

–Espero verte de nuevo– susurro.

La envolvió entre sus brazos y la levanto sin esfuerzo, después cruzo ambas casas a través del roble. El aroma de Sakura lleno sus pulmones apenas piso la ventana. Era un aroma suave y dulce. Respiro hondo mientras observaba la habitación rosa. La dejo sobre la cama y checo su temperatura. Tenía fiebre, así que se ocupó de ella poniéndole paños fríos hasta estabilizarla. Antes de irse le mando una sonrisa por arriba del hombro.

Volvió a la cama y se quedó dormido.

Despertó con el ruido de las pisadas en la planta baja. El sol sobre su ventana comenzaba a bajar y se volvió buscando la hora. Pasaban de las tres de la tarde, había dormido demasiado.

La puerta se abrió despacio.

–¿Itachi?–Pregunto Sasuke asomando medio cuerpo.–Mamá dice que saldrá con papá y que dejo tu comida en el microondas.

Sasuke llevaba la muñequera. Fue lo primero en lo que se fijó cuando entró.

– ¿Itachi? –Volvió a preguntar.

–Estoy bien – Se enfocó en Sasuke– Por cierto, Feliz cumpleaños.

–Gracias– Susurro apenado y sus mejillas se pusieron rojas.

–Lamento no felicitarte antes–

–Estabas enfermo no es tu culpa–

–¿Comeremos pastel en la noche? –

–No me gusta el pastel– Sasuke hizo una mueca y extendió la mano– Prefiero mi regalo –

– ¡Haaa! Creo que volvió la fiebre…- Se toco la frente con dramatismo.

–¡Itachi!

– Es broma, está en la cochera– Sasuke sonrió y salió corriendo a buscar su regalo.


Soltó la noticia una mañana mientras desayunaba con su hermano. Estaban ellos dos solos en casa. El sonido sordo que hizo la cuchara de Sasuke al caer y el coctel de emociones que reflejo su rostro le dijeron claramente que Sakura no comento nada sobre su pequeño encuentro.

–¿Qué dijiste? – Dijo casi en gruñido que logro sorprenderlo.

–Que conocí a Sakura– Respondió, esta vez con algo de inseguridad, algo iba mal ahí.

–Lo segundo–Siseo.

Era oficial. Sasuke estaba cabreado. Molesto por primera vez con él.

– ¿De qué hablas? – Claro que sabía de qué hablaba y su reacción lo dejo en jaque. No pensó que se pondría así por una chica. Al menos no a esa edad.

–Dijiste que era preciosa– Sus ojos ardieron– ¿Exactamente como la conociste? –

¿Acaso Sakura se veía más guapa, unas veces más que otras? ¿A qué se refería con "como"?

Itachi no pudo evitar que sus ojos se desviaran a la muñequera negra que desde su cumpleaños jamás se quitaba ni por error.

–Solo la vi. Te estaba dando agua en el partido de fut– Mintió, recordando una de las tantas escenas que miro a hurtadillas. Ni siquiera el mismo sabia porque mentía. Lo que si tenía claro era la necesidad de guardar el secreto de su encuentro aquella mañana. Quería que ese momento permaneciera entre ambos, además casualmente Sakura tampoco había comentado nada. Permaneció un momento pensativo hasta que su mente formulo una nueva pregunta que incluso lo sorprendió a el mismo– ¿Cómo es que en tanto tiempo jamás la conocí? –

Sasuke se revolvió incomodo en la silla.

–Es decir, hace dos años que dejaste de perseguirme para irte con ella, además es nuestra vecina ¿Cómo no la he visto antes? –

–Tu escuela, las clases de estudio, el entrenamiento, los partidos y esos viajes que haces continuamente a museos– Respondió Sasuke empezando a comer más rápido el cereal.

–¿Pero dos años? Eso es….

– ¡No quería que la conocieras ya!?– Sasuke golpe la mesa, los cereales bailaron entre las ondas de leche. – Es mía ¿Entiendes? Así que aléjate de ella. No permitiré que me la quites. No eso. Ya tienes suficiente con ser el preferido de papá– Sasuke se levantó de la mesa dejándolo solo, sumido en sus pensamientos.

Su hermano menor… ¿Acaba de hacer una escena de celos?

Pensar que justo cuando parecía interesarle alguien de verdad, se enteraba de que era una de las pocas cosas que Sasuke apreciaba como nada en la vida. Apretó los ojos al pensar en que aun con eso, no estría mal ser egoísta por una vez en la vida.

Días después Sasuke los presento a regañadientes. Sakura lo saludo como si fuera la primera vez que lo veía y el algo confuso hizo lo mismo. El acto fue tan indiferente que el ceño fruncido y el mal humor que se cargaba su hermano se esfumo en un segundo. Sakura dejó de sonreírle y permitió que Sasuke la jalara hasta su cuarto. Antes de que su coleta rosa se perdiera tras la puerta, se giró y le guiño el ojo en complicidad levantando su dedo meñique.

Itachi tuvo que taparse la boca para no soltar una carcajada.


Sakura se convirtió en una presencia constante en su vida después que los presentaran formalmente.

La veía desde el amanecer cuando iba junto a su hermano al colegio. Sonreía parloteaba y se colgaba del brazo de Sasuke. A sus espaldas oía desde lejos su parloteo y solo podía imaginarse los brillantes ojos jade hacer sincronía con su sonrisa. En las tardes su voz no salía de su cabeza, a veces provenía del cuarto de su hermano, otras subía desde el jardín trasero hasta colarse por la ventana mientras hacia los deberes. Y siempre decía lo mismo, su boca repetía siempre la misma palabra. Sasuke. Incluso podía sentir la ternura tan delicada al pronunciar el nombre acompañado del sufijo.

De pronto el interés nació y comenzó a preguntarse que la hacía tan especial como para que Sasuke terminara orbitando a su alrededor. Era preciosa, no lo podía en duda. Sakura tenía el tipo de belleza inocente, ese atractivo perturbador que daban ganas de saltar sobre ella y sumirla en los más bajos placeres. Pero Sasuke aún era pequeño para siquiera pensar en eso, así que Itachi lo manejo como la mentalidad de un niño de ocho podía verlo: Sakura parecía una muñeca, de esas de porcelana antigua; Con su piel blanca, los hermosos ojos jade y ese cabello rosa tan exótico. Sus labios casi eran pecado. Por lo que entendía que Sasuke anduviera tras cada uno de sus huesos. Si el tuviera su edad, no sería diferente que su hermano.

Descubrió que, en cuanto a gustos físicos, Sasuke y él lo llevaban por el mismo rumbo.

Sin embargo, era algo más, Itachi podía verlo. Él no la quería por su atractivo, era algo más fuerte que eso. ¿Qué hacía que Sasuke no pudiera despegar sus ojos de ella? ¿Su sonrisa? ¿Su mirada? ¿Qué era? Su pequeño hermano no podía quererla en serio, a esa edad uno no se preocupa por niñas. Imaginar que la cosa estuviera relacionada con un amor fuera del cariño amistoso era inimaginable. ¡Ni siquiera él fue tan profundo a esa edad respecto a eso!

Sasuke no podía estar enamorado de ella y punto.

El tema estaba de más.

Pero su madre no lo vio de esa forma.

– ¿Por qué no? – Pregunto regalándole una sonrisa. Itachi dejo que su rostro se perturbara por medio segundo. Trago rápido el pedazo de carne con el que casi se atraganta al imaginar si quiera una posibilidad.

–Solo tienen ocho –

–¿Y? El amor no tiene edad – Dijo su madre abrazándose así misma con romanticismo. Sus ojos brillaron – Yo me enamore de tu padre a los trece.

–Son niños ¡Ni siquiera saben que es el amor! –

– ¿Y tú sí? –

Itachi abrió y cerró la boca repetidamente. Su madre soltó una risita.

–El amor tiene diferentes formas y también varía según la etapa de nuestras vidas. El amor de ellos es tan inocente y lindo que a veces, cuando los veo jugar, siento tantas emociones. Nada es malo, cada uno de sus sentimientos es perfecto y puro. –

–Eso es muy agudo– Analizo Itachi, tratando de memorizar cada una de las palabras de su madre para reflexionar después.

–Soy algo romántica– Contesto, dándole un giño. Itachi suspiro. –No le des vueltas al asunto, no te preguntes por qué ni cómo. Es algo que se da, así de simple. El amor no tiene explicaciones. Un día solo nace, a veces se queda, a veces se va. No hay más. –

Después de aquella platica su firme conclusión se balanceaba en la cuerda floja. Sasuke, tal vez, si podía estar enamorado de ella. Eso explicaría por qué siempre quería estar a su lado. Su madre tenía razón. Ellos ni siquiera eran conscientes de que su afecto sobrepasaba los límites de amistad, actuaban en base a lo que sentían y sus sentimientos se alimentaban mutuamente de sus acciones. Era un pequeño ciclo sin fin. Un proceso que se ira ampliando con la edad, hasta que alcanzar madurez total.

Itachi casi lo vio en cámara lenta.

Crecerían, llegaría la adolescencia y con ello las terribles hormonas, se darían cuenta que su cariño siempre fue mucho más allá que lo amistoso y entonces, cuando ese punto llegara, sería el inicio de un -en palabras de su madre- "Candente romance".

Todo siempre y cuando no interviniera un tercer factor.

Un tercer factor que pusiera su ciclo de cabeza.

E Itachi se dio cuenta de esto la primera vez que sintió celos de Sasuke.

Estuvo tan metido averiguando las razones del porque su hermano estaba con Sakura que llego a tener un elaborado perfil de ella. Nada se le escapo. Se grabó desde la más insignificante mirada hasta cada uno de sus gestos. Podía decir orgullosamente que aparte de su hermano, él era la segunda persona que conocía mejor a Sakura. Por eso encontraba divertido adivinar cada una de sus reacciones o respuestas cada vez que compartía algún momento con ella.

Celebraban el treceavo cumpleaños de Sakura. Todavía recuerda como los dedos de ella le temblaban mientras le extendía la invitación.

–Espero que vallas– Dijo y después le sonrió por cortesía.

Itachi tenía quince años entonces, y nunca pensó lo difícil que era comprar un regalo para una chica. No quiso pedir ni dinero ni ayuda para ese trabajo. Ocupo algo de sus ahorros y se lanzó a las tiendas departamentales. Cada vez que algo le parecía una opción su mente lo estropeaba diciendo que Sasuke le regalaría algo aún mejor. No importaba que tanto le gustara el suyo, el de su hermano siempre estaría por encima de él.

Lo que más odiaba es la importancia que le daba.

Molesto salió de ahí con las manos tan vacías que cuando entro.

A él no le importaba. ¡Aquello era una tremenda tontería!

La fiesta de Sakura fue en casa de ella. Por aquel entonces la pubertad estaba comenzando a hacer estragos en su cuerpo. Era por lo menos una cabeza más alta que todos y sentía que no tenía nada que hacer ahí. Fue como regresar al tiempo en que hacía de niñero de Sasuke en fiestas infantiles. Ese trabajo que hacen los hermanos mayores de cuidar al pequeño en eventos como aquel. Su madre ayudaba a la de Sakura con la comida y el pastel. Todos estaban tan ocupados en lo suyo que termino aburriéndose como una ostra y si podía ser peor llego el momento de abrir los regalos y un profundo arrepentimiento lo embargo.

Sakura abrió uno a uno regalando sonrisas de agradecimientos al dueño del presente. Sasuke permanecía a su lado, observándola durante todo el proceso. No se había despegado de ella ni un minuto y eso lo noto en seguida. No es como si fuera algo nuevo. Itachi lo entendió como un modo de marcar territorio. Era obvio que Sakura tendría que dar abrazos y sonrisas durante toda la fiesta, bueno, Sasuke estaba ahí de manera inconsciente para vigilar que no ocurriera nada más. Descubrió que a esa edad algunos niños podían ser muy empalagosos, como el compañero de cejas gigantes que intentaba abrazar a Sakura en todo momento. Casi sintió lastima cuando Sasuke le pateo de manera "accidental" mientras jugaban.

Fue así como llego el turno de su hermano. Itachi lo vio tomar una pequeña caja rosa, acercarse a Sakura y abrirla frente a ella. El efecto fue rápido, sus ojos se ampliaron y un grito de emoción salió de su boca. Sasuke la recibió en brazos cuando ella se le echo encima mandándole millones de gracias al oído y remató, con un fuerte beso en la mejilla.

Él supo que nada sería como antes, en el instante que sintió una agria emoción subir por su garganta. Tomo una bocanada de aire y salió de ahí con un nudo en el estómago. Se detuvo a un costado de la casa, frente a la valla blanca que separaba su hogar del de ella. Hizo varias respiraciones hasta que logro deshacerse poco a poco de la presión en su garganta. Su mente le repetía lo mismo. ¡Por supuesto que el regalo de Sasuke iba a ser el mejor! ¡Sakura lo amaba! Estaba tan loca por él que la idea lo ponía verde.

Luego de unos minutos divagando en pensamientos irracionales llego a una triste conclusión: Estaba celoso, terriblemente celoso y lo que era aún peor. Acaba de probar en primera mano la teoría de su madre sobre el amor. "Un día solo nace…" dijo ella y cuánta razón tenía. Ni siquiera quiso preguntarse cómo, su madre fue muy clara: el amor no conoce explicaciones, así que no le hecho mucha cabeza al asunto. Lo acepto como algo fatídico e innegable.

Estaba enamorado de Sakura Haruno.

–¡Maldición! – gruño. Cerrando los ojos y limpiándose la frente.

Todo sería un problema de ahora en adelante. Se sintió como si tuviera una terrible enfermedad encima. Algo incurable que lo ponía ansioso. Quiso desesperadamente no sentir nada, jamás haberse enamorado de ella. Quería odiarla, odiarla con cada celular de su ser. Odiarla tan hondo que no soportara siquiera verla. Las preguntas comenzaron a bombardear su cabeza ¿Y ahora qué? ¿Qué se suponía que tenía que hacer?

– ¿Itachi–Kun? –

Abrió los ojos de golpe.

Sakura estaba ahí.

Sola.

Con las cejas fruncidas y la boca roja entreabierta. Está preocupada, pensó. Dio un paso y él retrocedió otro. Busco a ambos lados a Sasuke ¿Dónde estaba? Sentía sus manos temblar. Justo cuando más lo necesitaba y su estúpido hermano menor no aparecía por ahí.

– ¿Sucede algo? – Sakura extendió una mano por inercia. – Te ves pálido –

Itachi negó con la cabeza. Respiro varias veces tratando de calmarse.

–De repente todo me dio vueltas – Explico con una débil sonrisa– Estoy bien ¿Y Sasuke?

–Jugamos a las escondidas, le toca contar a él ¿Seguro que estas bien? ¿Quieres que llame a tu mamá? –

Los ojos jade brillantes de preocupación le fascinaron. Lento, alzo una mano hasta su mejilla, acariciando su piel.

–Eres tan suave como un melocotón– Dejo escapar y de inmediato las mejillas de Sakura ardieron furiosamente. – Cuando te conocí fue lo que pensé al tocarte

–Ita…Itachi– Tartamudeo Sakura. –¿Qué estas…

–Ni yo lo sé– Hizo una mueca. Sentía el pecho bombearle con fuerza. – Aun no te he dado mi regalo.

–Está bien– Sakura sonrió nerviosa.

– ¿Qué te regalo mi hermano? – Sintió un puñal de culpa al pronunciar la última palabra.

–Esto– Sakura alzo la mano y una pulsera se balanceo en su muñeca. Era delgada, tejida con hilos rojos y de donde pendía una pequeña estrella con una S grabada en medio. – Sasuke la hizo. Le dije en broma que quería una hecha por él. No pensé que fuera en serio.

Lo sabía. No importaba que tan bueno hubiera sido su regalo. El de Sasuke lo rebasaba por miles. Itachi no podía competir contra los años.

–Bueno, mi regalo no es tan sorprendente, pero es muy especial–

–¿Uhm?

Itachi la tomo de los hombros.

Lo siento Sasuke

Fue lo último que pensó antes de cerrar los ojos y juntar sus labios con los de ella.

Sintió como Sakura dejo de respirar y él puso más presión sobre su boca. Sus manos bajaron acariciando sus brazos desnudos hasta llegar a su cintura y pegarla más contra él.

No sabía si aquel era el primer beso de ella, pero si el suyo. Lo sentía tan bien, que una corriente de energía le recorrió el cuerpo entero. Quería más, necesitaba más de Sakura. Se abrió paso hasta lograr succionar el labio inferior de ella y cuando comenzó a sentir que entreabría su boca, ella lo empujo.

Itachi parpadeo.

El momento se rompió.

Se quedó helado al ser consciente de lo que hizo. Sakura lo miraba con los ojos lagrimosos; las yemas de sus dedos acariciando el lugar donde la beso y con un sonrojo que la hacía verse como tomate.

¡¿En qué diablos estaba pensando?! ¡¿Especial?! ¡Sakura estaba en shock! Pero lo sintió tan perfecto, tan real, tan correcto, que no se arrepintió de nada.

–¿Que... –

–Lo lamento–

–¿Por qué? –dijo ella apretando los labios

–Por no arrepentirme de haberte besado– Soltó con sinceridad. Se sentía tan aliviado. Con una paz infinita en el cuerpo.

–¡¿Por qué lo hiciste?!–

Itachi se inclinó, la miro fijamente y le acaricio la mejilla.

–Porque creo que me gustas–

Sakura lo miro asustada, lo empujo y salió corriendo de ahí

Itachi supo enseguida que él… seria el tercer factor que lo destruiría todo.


Los meses siguientes fueron una tortura.

Al principio se preparó para hacerle frente a Sasuke, confiado en que Sakura le contaría todo. Lo cual jamás pasó. Ella se lo guardo nuevamente como la vez anterior e Itachi aún le daba vueltas al porqué de su desición. No entienda que ganaba con ocultárselo. Pero de alguna forma se lo agradecía. Aun no quería enfrentarse a su hermano menor. Llevaba una contradicción enorme. Por una parte, quería a Sakura, pero no quería hacerle daño a Sasuke. Algo que era casi imposible. No podía tomar a uno sin perder al otro. Descubrir sus sentimientos hacia ella fue un terrible golpe. Había perdido la batalla sin siquiera intentarlo y era eso lo que lo ponía tan mal.

No debía entrometerse. Sasuke jamás lo perdonaría. Sakura estaba fuera de sus límites. Era consciente de lo que provocaría en Sasuke si llegaba a quitársela. Sakura era todo para él. ¿Cómo podía hacerle eso a su hermano? Sin ella era nada. ¿Entonces que hacía con sus sentimientos? Con ese deseo punzante de hablarle y tocarla cada vez que la veía. ¿Qué se supone que haría con todo eso? ¿No era también injusto para él?

Dolía espantosamente. Era una impotencia que lo hacía querer desaparecer.

Le daba demasiadas vueltas al asunto cuando solo había una solución posible. Olvidarse de ella. ¡Demonios! ni siquiera era eran de la misma edad. Ella comenzaba la secundaria e Itachi estaba a nada de terminarla. Había más que mil razones para saber que aquello era imposible. Además, Sasuke era su hermano y lo amaba. Sobraba decir que Sakura ni lo miraba, él era quien se creaba estúpidas fantasías en la cabeza.

Se juró a si mismo olvidarse de ella y prometerse que no interferiría entre ellos. Itachi de verdad pensó que pasaría mucho tiempo antes de que pudiera hablar con ella. Ojalá hubiera sucedido así, porque entonces la habría olvidado y su promesa y juramento no dependerían de un hilo.

Pero la ocasión llego más temprano de lo que imagino y el aún no había logrado nada.

Apareció al termino de clases. Sakura lo esperaba fuera del salón con una bolsa de papel entre las manos.

Observo como varios de sus compañeros la escanearon de pies a cabeza antes de irse. Itachi supo que no era para menos. Estaba monísima con el uniforme de secundaria. Apilo los libros con rapidez y los metió en la mochila, espero a que todos salieran para encontrarse con ella. Sakura tenía la mirada sobre sus zapatos, permanecía tan distraída que tuvo que tirar de su pañoleta roja para que lo mirase.

–¿Necesitas algo? – Pregunto inclinándose un poco.

–Sasuke olvido su uniforme – Empujo la bolsa de papel hacia él – ¿Podrías llevárselo?

Sintió el pinchazo de la decepción.

No estaba ahí por él. Suspiro y tomo la bolsa de papel. Un nudo de molestia le cerro la garganta. Tanto tiempo luego de su beso y lo único que le pedía era aquello. ¿Si quiera le importo un poco? ¿O es que acaso decidió olvidarlo por la paz? Lo último le pareció más razonable

Era todo. Con eso aceptaba su rendición frente a Sakura Haruno. Ni siquiera lo intentaría, no cuando apenas lo registraba.

– ¿Algo más? – Pregunto, quemando su última carta de esperanza. Sakura se revolvió nerviosa y desvió la mirada de nuevo hacia abajo.

–Si… ¿Le dirías a Sasuke que no podré ir a verlo hoy? Una compañera me pidió que fuera con ella para ayudarle con algo de matemáticas. – Sakura sonrió con suavidad.

–Bien, nos vemos luego– Se despidió sin animo y se dio la vuelta.

– Espera… – Itachi se volvió. Sakura tenía las mejillas rojas y los puños apretados. – Quiero hablar sobre lo que paso ese día…

No pudo ocultar la media sonrisa al escuchar aquello.

–¿Cuándo? –

–Mañana –

– ¿No tienen una salida al museo? –

Recordó que Sasuke lo comentaba la noche anterior durante la cena.

–No iré. Mis papás no podrán llevarme y me entere que ese día ustedes lo tendrán libre.

Itachi alzo una ceja algo sorprendido. Parecía que Sakura lo plane[o todo para que resultara perfecto. Quiso pensar que lo arreglo para poder verse con él. No obstante, aún existía una pieza que no encajaba.

–¿Y Sasuke? No ira si tu no vas– Declaro con obviedad. Su hermano no saldría sin ella ni a la esquina. Era una locura, pero iban hasta el minisúper juntos. – No creo que nos deje solos.

–Él no sabe que no podré ir, le dije que mama quería llevarme. –Resolvió. Itachi no pudo más que sonreír con fuerza. Por más que lo intentara su ego bailaba en un pedestal. Sakura lo estaba haciendo todo por él. NO por Sasuke, sino por él.

– ¿Nos vemos en mi casa? – Pensó en que podría llevarla a su cuarto. La casa estaría sola. Su madre tenía una cita con una amiga y su padre llegaba hasta tarde. Tendrían hasta el medio día antes de que Sasuke volviera.

Sakura asintió suavecito.

–Temprano ¿Vale?

-Vale

Las horas restantes fueron un bucle de emociones. Estaba tan ansioso que se despertaba por ratos al dormir. Ni siquiera la culpa que tuvo luego de ver a Sasuke para entregarle su uniforme pudo contra su alegría. En la práctica de fútbol estuvo ideando los preparativos para cuando Sakura llegara. Todo sonó muy bien en ese momento.

Luego en la madrugada lo ataco la realidad.

¿En que estaba pensando? ¿Comida? ¿Peliculas?

No era, ni sería una cita. Sakura podía querer verlo solo para darle calabazas.

La idea le deprimió.

Giro en su cama y hastiado pateo con furia el cobertor. Ahora todo era mucho peor. No solo estaba ansioso, tenía un hueco en el pecho ante la posibilidad. Al final, de alguna forma, logro quedarse dormido.

La mañana siguiente Itachi despertó antes que todos, permaneció en su cama sin moverse, escuchando el rutinario jaleo de su familia. Su madre en la cocina, Sasuke bajando y subiendo por las escaleras preparando su mochila y a su padre maldiciendo por no encontrar las corbatas limpias en la colada. Alrededor de las nueve, la casa se quedó en silencio y su corazón parecía una bomba de tiempo. Se levantó con parsimonia de la cama y fue hasta el armario.

Le sorprendió como las cosas cotidianas de su vida representaban todo un desafío esa mañana. Cambiarse, por ejemplo, y lo era porque muy en el fondo reconocía que ,esa, tal vez, fuera su única oportunidad de tener algo real con Sakura. Si ella lo rechazaba, todo terminaría ahí. El no lucharía, en parte porque ya era bastante malo la manera en que traiciono a Sasuke y eso de alguna forma le quitaba el derecho a pedir más. ¡Ni siquiera se merecía la oportunidad que tenía ahora! Y por otro lado, si Sakura lo rechazaba significaría que estaba enterada de sus sentimientos por Sasuke.

Todo parecía tan complejo, tan delicado y frágil, que Itachi temía que un solo error pudiera desmoronar su pequeña encrucijada. Sentía que cada detalle influía en el resultado final y eso lo tenía con los nervios de punta. ¿Qué ropa ponerse? ¿Cómo hablarle? ¿Qué decir? ¿Besarla incluso?

Aunque Itachi moría por hacer lo último sabía que no era una opción en la lista, las probabilidades eran casi milagrosas y desecho de inmediato sus esperanzas en ello.

Respiro hondo y después de un examen minucioso a su ropa la dejo sobre la cama. Se quitó los pants de franela gris y se metió a la ducha. Una mirada en el espejo del baño le remarco las diferencias de edad. A sus quince su altura superaba el promedio, Sakura con trabajo le llegaba casi debajo de los hombros. Luego estaba su contextura, no era vigorosa pero era firme y marcada. La espalda ancha y los brazos fuertes. Se notaba que su cuerpo estaba desarrollándose y de muy buena forma. Pero no adecuada para una chica de trece años.

Por un momento envidio el metro sesenta y cinco de su hermano, incluso su cuerpo delgado y con poco musculo. Aun estando consiente de que Sasuke pronto comenzaría a tener un cuerpo como el suyo. Le consoló la idea de que Sakura también crecería y entonces la edad ya no sería un impedimento grave.

Sabía que su aspecto resultaba muy atractivo para las chicas de su edad, pero ¿Sakura lo vería así? Prefirió no intentar responderlo y dejar de cuestionarse. Estaba empeorando la situación por sí mismo.

El vapor del agua caliente abordó el vidrio empañando su visión. Abandono su imagen y se metió a la regadera, el agua caliente lo recibió. Mientras realizaba su rutina de aseo, ignoro el hilo de pensamientos que bailaban en su cabeza, tentándolo para seguir martirizándose. Se ducho lo más rápido que pudo. Fue todo un alivio cuando por fin cerro la regadera. Sacudió su pelo quitándo el exceso de agua y sujetándolo después con una goma. Secó su cuerpo y enrosco la toalla en sus caderas.

Se quitó la toalla apenas llego a su cuarto para atrapar las gotas que seguían resbalando desde su cabello.

Un grito ahogado lo sobresalto y la toalla calló en un golpe seco.

Mentiría si dijera que se avergonzó, porque, no lo hizo. Que lo vieran desnudo no lo consideraba algo importante. Nunca fue pudoroso y no iba a empezar ahora. Lo que si sentía fue algo de pena ajena, y aunque hizo lo posible por disimularlo, la escena le pareció de lo más cómica.

Incluso se le hizo interesante.

Sakura lo veía con los ojos abiertos, su rostro alcanzo un rojo como nunca antes visto y lo que más le intrigo fue la forma en que lo repasaba de pies a cabeza, incapaz de apartar la mirada. Estaba congela sobre la cama y su reacción resulto ser de lejos la que hubiera imaginado. Sus ojos recorriéndolo con tanta inocencia lo pusieron caliente. Si no fuera una cría, ya se habría lanzado sobre ella.

Itachi levanto la toalla y esto fue el detonante para que Sakura saliera del shock. Se paro de la cama como resorte y sus manos se revolvieron inquietas.

–Yo…Yo… ¡Lo siento! ¡Discúlpame no debí entrar! – Sus ojos se posaban en todos los lugares menos sobre él. Tartamudeo un sinfín de disculpas sin dejarlo hablar y después se quedó en silencio.

Itachi la vio hacer un puchero con los ojos aguados por las lágrimas que estaban a punto de reventarle. Mandándole una mirada de condena gimió un último "Lo siento" y salió corriendo de ahí.

–Mierda– gruño, antes de ir tras ella con la toalla en mano tapando su parte baja. –¡Sakura espera! –

La alcanzo en el pasillo antes de llegar a las escaleras. Sujeto su antebrazo y ella se giró con el rostro rojo de vergüenza y la vista empañada.

–Lo siento fue mala idea venir– dijo lanzándole una mirada rápida.

¡NO!

Casi quiso gritárselo. Sintiendo como sus probabilidades y esperanzas se iban de lleno al pique.

–Fue un accidente– Respondió tratando de hacer menos el asunto. – No fue culpa de nadie –

–¡Debí tocar! – Contesto con voz torturada– Ahora…–

– ¿Ahora qué?

– ¡Pensaras que soy una pervertida! – Las lágrimas cayeron en cascada por sus mejillas

De un jalón logro zafarse y llegar hasta el primer escalón. Por la urgencia de bajar, Sakura tropezó; inmediato Itachi le sujeto el brazo antes que rodara por las escaleras y tiro de ella tan fuerte que la velocidad junto con el peso hicieron que ambos terminaran en el suelo. En un intento de evitar que ella se lastimara la sujeto de la cintura para que el golpe no fuera tan doloroso.

La escena no quedo mejor que la anterior.

Sakura sobre el piso y el desnudo sobre ella, abrazándola y con el rostro enterrado en su cuello.

Rápido levanto la cabeza para cerciorarse de que estuviera bien. La garganta se le seco. Ella lo miraba más apenada que nunca, con su cabello revuelto, desparramado, las mejillas rojas, y el pecho subiendo y bajando con rapidez.

Antes había notado su bonito vestido, pero solo ahora reparo en lo preciosa que se veía ese día y en cuanto parecía haberse esmerado por ello. Sakura no usaba aquello y su ropa era sencilla, nunca se rompía la cabeza con, lazos, conjuntos o peinados. Ahora llevaba el fleco de lado, cubriendo su frente y sujetado por un par de pasadores de cereza. No llevaba maquillaje, pero sus labios se veían más rojos que de costumbre, olía delicioso y su vestido blanco de tirantes dejaba al descubierto su piel lechosa.

Se miraron en silencio, e Itachi no pudo evitar pensar, si esa mirada tierna de bochorno, tendría cuando tuviera su primera vez. En algún mundo paralelo, donde él fuera el primero en tocarla. ¿Se vería de ese modo? ¿Sus ojos tendrían ese brillo? La imagino en su cama, desnuda, gimiendo y lloriqueando su nombre mientras se hundía en ella. Se preguntó cómo sería tenerla piel contra piel, el sabor de su cuerpo, las palabras que le susurraría al oído antes de perderse dentro.

Jadeo; degustando el sabor de la excitación que sus pensamientos le provocaban.

Ignoro el hecho de la sangre acumulándose en su parte baja y se dejó llevar por el momento.

Se acercó a ella y Sakura cerró los ojos, no giro su rostro e Itachi tomo eso como un signo de aprobación. Rozo sus labios con los de ella y antes de que pudiera hacer algo, el sonido de la puerta principal abriéndose los dejo helados de terror.

Se levantó en un segundo y tiro de ella para ponerla de pie. El pasillo a su cuarto quedaba lejos, ellos estaban un poco antes de las escaleras, las cuales, daban en frente con la puerta principal junto con el pasillo.

No les daría tiempo.

Su mente trabajo con miles de explicaciones que podía dar. Pero se quedó aterrado ante la posibilidad de que fuera Sasuke quien estuviera a metros de ellos. Estaba desnudo, con una posible erección y con la mejor amiga de su hermano pequeño. La cosa no pintaba bien desde cualquier ángulo.

El clic del seguro retumbo en sus oídos.

Se giró buscando una última salida y por suerte la encontró; el armario de abrigos a pocos metros de ellos. Levanto la toalla, tomo a Sakura de la muñeca y la metió dentro junto con él.

El espacio era reducido y tuvieron que pagarse tanto que la mejilla de ella estaba aplastada contra su torso. En un intento de que no descubriera lo cachondo que se puso, coloco la toalla como barrera entre ambos. No veía su expresión, pero la sentía temblar entre sus brazos. La respiración de ella se hizo más pesada cuando la puerta por fin se abrió. Unos pasos profundos sonaron en la planta baja, e Itachi dedujo que se trataba de su padre después de oír la puerta del despacho abriéndose.

No tardo mucho.

Se escucharon varios ruidos de cajones, después los mismos pasos hacia la entrada y la puerta se volvió a cerrar. Las llaves hicieron su trabajo y todo fue silencio.

Itachi echo la cabeza hacia atrás y exhalo un pesado suspiro.

–¿Crees que ya se haya ido? – susurro Sakura.

–Sí, es lo más probable– Agudizo el oído tratando de escuchar algún movimiento que rompiera con la calma– Mejor esperemos un poco antes de salir.

–Itachi-Kun– La voz de Sakura sonó casi ahogada– Sé que estamos aquí apretados, pero…

–¿Qué sucede?

–Algo…algo caliente está picando mi estómago.

Itachi se mordió los labios para no soltar una risa.

No podía con tanto.

¿Cómo no sentirse mal moralmente? Sakura era todavía una niña.

–Ya podemos salir– Aviso– Sal primero para que pueda ponerme algo.

–Iré a la habitación de Sasuke–

Dio un trago amargo.

No la quería en la habitación de Sasuke, pero no había otra opción así que no discutió.

–¿Esperaras a que me vista?

– Si no lo hago ¿iras por mí? –

–Sí y tal vez valla desnudo para vengarme. –

–¡Vale te espero! –

Itachi la soltó y Sakura salió sin ver hacia atrás encerrándose en el cuarto de Sasuke.

Antes de ir a vestirse se metió al cuarto de baño. Tenía un gran problema en su entrepierna. Su pene estaba tan duro que casi dolía. Un baño frio necesitaba de un tiempo que no poseia. Le preocupaba que Sakura pudiera irse.

En ocasiones tenia erecciones, pero las solucionaba con un baño, no sentía un interés especial por tocarse, y en ese momento fue la solución más rápida que se le ocurrió. No creía ser capaz de bajarlo pensando en algo desagradable, estaba cachondo a morir.

Conocía la teoría así que tomo un poco de jabón líquido y lo puso sobre su falo. Comenzó a tocarse, subiendo y bajando su mano a puño cerrado. Primero lento hasta conseguir un ritmo y su mente produjo una pequeña escena con Sakura.

La imaginó viéndolo, con sus ojos jade llenos de expectación ante lo nuevo.

A Sakura en el suelo, su piel, su boca, sus pechos…

Gimió.

Su puño aumento el ritmo sintiendo un éxtasis recorrerlo.

Sakura en su cama, gritando su nombre.

Un sonido gutural escapó de su pecho.

El hundiéndose en ella, sus gemidos, su olor, su calidez, lo estrecha que podía estar…

El baño se inundó con sus jadeos y el sonido erótico que lograba su puño.

–Sakura– Gimoteó, con los ojos apretados.

Estaba por correrse, lo sentía.

"Itachi Kun"

–Ahh… Sakura– Suspiro y el torrente de sangre exploto.

El orgasmo recorrió todo su cuerpo haciéndolo temblar. Su piel se manchó con un líquido blanquecino que exploto a chorros entre su mano, respiro hondo y espero a que los últimos espasmos terminaran y su ritmo cardiaco se regularizara. La erección aún no bajaba del todo y estaba seguro que con algo de ánimo y estaría tan dura como antes. Se metió bajo la regadera y abrió el agua fría para limpiarse. Se enjabono rápido y la temperatura ayudo a que la erección desapareciera por completo.

Luego se vistió lo más rápido que pudo, con la playera blanca y los vaqueros oscuros que eligió desde un principio.

Su miedo a que ella huyera despareció al verla leyendo uno de los libros de su hermano.

–¿Listo? –dijo bajando la cubierta.

–Listo– Contesto. Se hizo para atrás y dejo un espacio para que saliera primero– Vamos

Sakura lo siguió hasta su habitación.

–Lamento entrar sin tocar– Se disculpó.

–Olvídalo, y tranquila no creo que seas una pervertida– Le sonrió con burla.

– Nunca había visto a otro chico…– Dijo abochornada.

Itachi frunció el ceño

–¿Otro?

Sakura se mordió el labio ante su equivocación.

–Sasuke– Fue su única respuesta e Itachi lo entendió todo.

No pudo evitar que los celos se propagaran como enfermedad en su cuerpo.

¿No se suponía que esa etapa era durante la niñez?

¡¿Sasuke y ella seguían tomando duchas juntos?!

–¡No es que lo vea desnudo siempre! – Aseguro rápidamente– Pero a veces, bueno…

–Está bien, no importa– No quería detalles.

– ¿Quieres algo de beber? –Ofreció tratando de olvidar el tema.

–No, gracias– Sakura le hecho una mira al reloj sobre la cómoda– Creo que es mejor hablar. Hemos perdido tiempo. Sasuke llega a la doce y media

Eran las once. ¿Tanto tiempo perdieron? Al menos no todo fue en vano pensó.

–Hace rato– Cuando nos caímos– Sus mejillas comenzaron ponerse rojas de Nuevo– ¿Ibas a besarme?

–Si –

–¡Pero yo…!

–Tú también lo querías- sonrió.

–¿Por qué?

–¿Me preguntas a mi porque querías que te besara? – Itachi alzo una ceja incrédulo, pero igual divertido.

–¡No! ¿Por qué me ibas a besar? ¿Por qué me besaste en mi cumpleaños? – Sakura sonaba confundida y lo miraba tratando de resolver algún crucigrama– Es alguna clase de broma? Estas… ¿Estás jugando conmigo?

–¿Qué? ¡Por supuesto que no! – Que Sakura creyera eso le molestaba. Ella no era una chica que sirviera para pasar el rato– Te lo dije esa vez. Me gus…

–Lose… lose… sé que dijiste– Sakura cerró los ojos y respiro hondo– Es solo que me cuesta creerlo. –

–¿Cuál es el problema? – Arrugo la nariz.

–¡Todo! Empezando por mí. Es decir, Soy yo. –Comento con recelo

–No me gusta como piensas de ti Sakura –

–Debería gustarte una chica de tu edad, una chica hermosa –

–Tu eres hermosa–Respondió molesto.

–No yo…– Agacho la cabeza– No lo soy. No soy tan bonita como para gustarte.

–Lo estás viendo desde tu punto de vista– Itachi sentía que algo había pasado para que Sakura tuviera ese concepto tan malo de ella y la autoestima casi por los suelos. Odiaba que no creyera en su palabra– ¿Le creerías a Sasuke si te lo dijera?

Quiso morderse la lengua ante su indiscreción.

Sonrió suavecito

–El… me diría: "Eres tan molesta" y golpearía mi frente, tal vez. Sasuke es mi amigo.

–¿Y si le llegaras a gustar de la misma forma que a mi?–

Sakura abrió los ojos, mordió su labio y después contesto.

–Es mi mejor amigo nunca me vería de esa manera. Además, está fuera de mis ligas–Bromeo.

Itachi quiso reír ante la ironía.

No podía concebir lo que acaba de escuchar.

Sakura estaba ciega, o quizás muy dentro se negaba a aceptar que ni tanto Sasuke como él estaban fuera de sus límites; a ambos los tenía en la palma de su mano y no era capaz de darse cuenta. Quizás, su problema de autoestima era el factor principal de que ella ignorara cada muestra de afecto. Solo Sakura veía las intenciones de Sasuke como un cariño amistoso. Alguien le hizo mucho daño, al punto de creer que Sasuke jamás iba a verla como algo más que una amiga y sin merecer a alguien que ella "consideraba" fuera de sus límites.

– ¿Yo estoy fuera de tus ligas? – Sonrió de lado.

– Ni siquiera eres una posibilidad– Sakura rio.

–Exacto, no soy una posibilidad porque puedo y soy un hecho real– Itachi se acercó a ella y la empujo hasta que cayó de espaldas sobre la cama. Sakura estaba pasmada, se apoyó sobre sus brazos para no aplastarla y susurro en su oído– Me gustas Sakura ¿Quisieras intentarlo conmigo?

Alzo el rostro y la beso. Esta vez más duro, más intenso que la primera ocasión. Ella se movió tímidamente siguiéndole el ritmo. No es que fuera un experto, pero ella suspiro y lo tomó como buena señal. Succiono sus labios y metió su lengua luego que abriera su boca. Ella era tan suave, tan deliciosa. Una de sus manos bajo a su cintura y sin poder contenerse descendió hasta su muslo. Corrió el dobladillo del vestido y acuno la piel blanda.

Sakura se quedó sin respiración y el llevo su boca hasta su mandíbula bajando por su cuello, besando esa piel que antes lo volvió loco. Cuando estaba a punto de bajar hasta sus pechos, sintió que lo empujaba.

Ella estaba roja y lo miraba con una mezcla de miedo, frustración y vergüenza.

–No puedo– Dijo moviendo negativamente la cabeza– No sé que pensar, esto es muy confuso. No estoy lista.

–Lose, me sobrepase– Admitió, solo quería besarla, pero descubrió que no podía mantener las manos quitas.

– No me refiero a eso… Bueno también es rápido y no creo que sea buena idea, solo tengo trece años.

Sakura se restregó los ojos frustrada.

–Lo siento– Sus ojos comenzaron a empañarse– Lo mejor será olvidar todo.

Sintió una puñalada en el pecho.

–Sakura, porque no lo piensas, sé que es demasiado, la diferencia de edades y el hecho de que aun eres una niña, pero esto que siento es real.

–Lo siento no puedo– Las lágrimas escaparon de su rostro– Lo mejor será que me valla

– ¿Es por Sasuke? – la idea lo enfureció.

Sakura se quedó muda.

–Lo quieres

–Solo es mi mejor amigo.

–Aun así, lo quieres.

– Itachi por favor– Suplico

Usaría su última carta, aunque sabía que era bajo y rastrero de su parte.

"Los siento Sasuke" Volvió a pensar.

–Nunca te olvidaras de él, si no le das la oportunidad a alguien más.

Sakura hipo, mas lagrimas se desbordaron de sus ojos

–Adiós Itachi y gracias por todo. De verdad lo lamento. – Se levantó y salió del cuarto.

Esta vez, no fue por ella.


Sakura quería a Sasuke.

Estaba enamorada de él. Pero ella veía sus sentimientos como un amor que le puedes tener alguien famoso. Algo imposible, un platónico y lo encasillo ahí, sin salida alguna. Pero lo sentía, puesto que intentarlo con él era como una traición hacia ese cariño. Sasuke fue la razón del porque lo rechazo.

Si no se lo decían, ella tal vez jamás lo descubriría y su hermano estaba casi en las mismas. No entendía porque aún no le había dicho que la amaba.

¿Miedo quizá?

Él también tendría miedo si su relación dependiera de ello. Trato de ponerse en su lugar y descubrió que Sasuke tampoco la tenía fácil, era mucha inseguridad. Como Sakura no se daba cuenta, creaba una indiferencia, lo que conllevaba a un posible rechazo y Sasuke la quería demasiado como para perderla. Sin embargo, aún si lo dijera corría la oportunidad de que ella no le creyera.

Necesitaban a alguien que los ayudase.

Pero él no era bueno, él en vez de acercarlos terminaría con ellos. Porque quería a Sakura y no sabía si al final podría cedérsela a su hermano. Si ella llegaba a quererlo, si ella llegaba a amarlo a aun más, si ella lograba olvidarse de Sasuke. Entonces nunca más la dejaría.

Ni siquiera por el bienestar de Sasuke.

Por eso lo intentaría.

Lucharía por esa oportunidad y se aferraría a ella con todo lo que tenía.

Algo grande iba a empezar.

Las piezas comenzaban a alinearse y en ese juego de tres solo podía haber dos ganadores.

Muy en el fondo, Itachi sabía quién iba ser el perdedor al final del juego.


Miercoles 5/04/17, 3:24 a.m.

Vale, tarde mucho en subir un nuevo cap. Lo siento. Fue una temporada dura para mi en la uni, mucho trabajo y varias cosas que hacer etc…. Pero al final logre acabarlo. Debo confesar que en particular me tomo algo de trabajo este capítulo, pero finalmente salió y me gusto (espero que ustedes también).

Sobre eso quiero comentar algunas cosillas: ¿Notaron el cambio de la lectura? Paso a tercera persona. Esto AVISO solo será para los capítulos de Itachi, los cuales estarán en ambas partes, tanto como la de Sasuke como la de Sakura, porque este fic es un triángulo amoroso ¿Ya lo notaron no? E Itachi es una pieza clave. Este cambio lo hice para diferenciar los capítulos de Itachi. Sasuke y Sakura continuaran en primera persona.

Estaremos leyendo un poco más de Itachi en los capítulos siguientes, si mucho como un par más, y es necesario para lo que está planeado. Igual espero les agrade la idea.

Así que ya saben la terrible verdad… jajaja él ya la había conocido. ¿Ya se imaginan lo feo que se pondrá esto no? *Grito emocionado*

Por cierto, cuando Sakura cumple los trece, Itachi tiene quince, pero está a meses de cumplir los dieciséis, ambos se llevan tres años de diferencia, pero varia por los meses y eso. ¡Espero que no me consideren una pedófila jajajaja! ¡No pondré nada de eso con sakurita tan chiquita aclaro! Itachi es otro rollo. Es adolescente y como todo chico también le afectan las hormonas.

Y una vez más Mil gracias a todos los que dejaron reviews y pusieron en alerta la historia.

Sigan leyéndome que me pone muy feliz

melilove: ¡Me alegra que te haya gustado! Gracias por tomarte el tiempo en comentar la historia y sip Sasuke quiere hacer muchas cosas jajaja

Yunno: ¡Woww gracias! ¡Me encanta que te haya gustado y estoy feliz que mi forma de escribir sea de tu agrado, con esto sé que no lo estoy haciendo tan mal! ¡Yo también amo este tipo de historias!

Kailenita Neko: Si están bien mensitos los dos, en cambio mi Itachi es más avispado, supo lo que sucedía en menos de lo que canta el gallo. Sasuke tiene un largo camino que recorrer. ¡Muchas gracias! Estoy feliz de que te haya gustado.

Alejandra B: Cuando leí tu comentario me dije: ¡Tienes que subir el capítulo ya! ¡Aww muchas gracias! Claro que actualizare solo que a veces tengo temporadas con mucho trabajo y yo me tomo muy en serio eso de escribir, no me gusta correr y para editar es todo un show jajaja. Admiro a esas autoras que suben hasta dos capítulos a la semana ¡No sé si podría! Igualmente, felices deseos para ti.

Besos H.M