Melissa's Live Capítulo 3

Llegamos a un claro no muy lejos de donde estábamos. Y ahí estaban, los siete vampiros más el humano, que resultó ser chica. Su pelo castaño resaltaba entre los vampiros, pero no salía inadvertido el chico de pelo rojizo al lado suyo. La protegía con su cuerpo. Me hizo recordar a mi hermana, cuando los niños del barrio se metían conmigo. Era asustadiza, por lo que siempre mi hermana tenía que ayudarme.

Estaban todos juntos, bastante unidos unos con otros. "Nos habrán oído venir" pensé, aunque demasiado rápido diría yo.

Seguíamos caminando hasta ponernos a unos metros de ellos, y el olor volvió. Estábamos demasiado cerca. Casi pierdo el control, pero unos ojos dorados me miraron con miedo. Era el chico al lado de la humana. Inconscientemente me coloqué detrás de Laurent. Por lo menos tendría un obstáculo que me impediría ir tras ella.

No podía concentrarme. Quería probar si mi teoría de anular los olores era cierta, pero la sed me distraía y confundía. Tenía que poner toda mi fuerza de voluntad para controlarme, hasta que alguien habló y cortó el hilo de mis pensamientos.

-Creo que esto os pertenece.- dijo Laurent levantando la pelota que tenía en su mano. Parece que no le incomoda que me haya escondido detrás de él.

-Gracias. –dijo el que estaba en el centro de todo el grupo, cogiendo la pelota que le lanzó Laurent. Dos chicos, uno grande y musculoso y otro rubio con el pelo desordenado cruzaron una mirada. Parecían divertidos.

-Me llamo Laurent, y estos son Victoria y James. Y la que esta escondida detrás de mí es Melissa. Disculpadla, no está acostumbrada a ver tantos vampiros juntos.

-Hola Melissa- la sonrisa que me dio el hombre del centro era cálida. Me dio confianza. Por unas milésimas de segundo, me olvide de la humana. Tenía que concentrarme. Tengo que pensar en desaparecer ese olor…- Yo soy Carlisle y esta es mi familia.

-¿Familia?- dije en un susurro. No me pude controlar. Era una palabra muy importante para mí, ya que yo había perdido la mía.

Ahora con más ganas deseaba que se fuera ese olor. Sabía que se sentía al perder a alguien que quieres, y no quería que eso pasara. No se lo merecían. Me concentré, mientras Laurent seguía hablando.

-Familia, eh? … Hola también…- seguían hablando, pero ya no les prestaba mucha atención. Tenía que desaparecer ese olor ¡YA!

La ponzoña seguía acumulándose en mi boca. Tuve que llevarme las manos a la boca y a la nariz. De reojo vi que James no me quitaba la vista de encima, en cada uno de mis movimientos. Al mirar al frente veía los ojos del chico, desesperados, clavados en mí.

Iba a ver una masacre si no lo anulaba ya. Cerré los ojos, me concentré y…

-Bueno, solo un partido, pero unos ya se iban. Alice, llévate a Edward y a Bella a casa. Tienen que comer.- se estaban girando… y no olía nada. Su olor ya no estaba. La cara del chico, Edward si he entendido bien, mostraba sorpresa.

Miré a James. Su rostro también había cambiado. Seguro que ha notado la ausencia del olor de la chica. Es un rastreador. No se le escapa un detalle tan importante así como así.

Empezó a olfatear. Si la chica no se va ahora, no se podrá ir, por lo menos viva. Edward, como si me hubiera leído el pensamiento, aligeró. Eso, vete más rápido. Estaba tan concentrada en ellos que no me fijé que James se había girado.

-¿Qué has hecho Melissa?- lo sabía, a James no se le escapa ni una.

-No sé de qué me hablas. –le dije mirándole directamente a los ojos. No me harás retroceder.

-Sabes perfectamente de que estoy hablando. Antes dijiste algo de que no podías oler nada. Incluso Laurent. Y ahora no puedo oler a esa chica de allí. ¿Tienes algo que ver?

Todos nos miraron, incluso Edward. ¿Qué demonios haces ahí parado? Lárgate con la chica, pero ya.

-James, ¿de qué estás hablando?- Laurent se había acercado, colocándose entre nosotros.- ¿Cómo que no la…?- también había empezado a olfatear.

Los siete vampiros se colocaron a la defensiva, preparados para morder la yugular del enemigo. Dos pares de ojos rojos no paraban de mirarme.

-Sigo sin saber de qué me ha…- no pude terminar la frase. James me había agarrado del cuello, levantándome del suelo. No necesitaba aire, pero la sensación de asfixia no es muy gratificante, que digamos.

-James, déjala- decía Laurent- Mira que espectáculo estas montando.

-Déjala ir- esta vez fue Carlisle. No se cuando, pero se había colocado junto a James, cogiéndole del hombro.

-¡No me toques!- James empujó a Carlisle con su mano libre. Para haber sido con una mano sola, lo lanzó bastante lejos.

La familia de Carlisle se colocaron a su alrededor, a la defensiva. Victoria y Laurent, a medias, se colocaron entre medio, enseñando sus dientes.

Ambas manos de James se posaron en mi cuello. Era asfixiante. No me podía concentrar. Había un duelo de miradas entre Victoria y Laurent, contra Carlisle y los suyos. Por otro lado, en el rostro de la chica se reflejaba el miedo, el terror. Mientras otra, más menudita y con el pelo con las puntas en varias direcciones, arrastraba a un Edward furioso, con los ojos negros.

-Su… Suéltame…- dije colocando mis manos sobre las suyas, intentando quitar la presión que sentía. No aguantaba más… no puedo concentrarme…

De pronto James se giró, e inspiró profundamente. Hice lo mismo y lo olí. Había perdido la concentración. Ese magnífico olor me dio fuerzas. Apreté mis manos contra las suyas, soltando su agarre. Me miró a los ojos, los tenía negros. Le enseñé mis dientes, le agarré por los brazos y lo lancé. No llego muy lejos, pero me había liberado.

El olor seguía penetrando en mí. Miré hacía la chica, con ojos de deseo. Quería probar su sangre… pero Victoria se colocó en medio, agarrándome de los brazos. Levantó su rodilla derecha y me propino un rodillazo en el estómago, otra vez.

Caí de rodillas al suelo, y mi sed se largó, junto con mis fuerzas…

-¡Edward!- la menudita tenía el miedo pintado en su rostro. Cogió a Edward y a la otra chica y salieron corriendo, mientras James y Victoria se enfrentaban con la mirada con los demás…

-Será mejor que se vayan…- dijo Carlisle. Su cara era seria, pero en los pocos segundos que su mirada se fijó en mí, me pareció ver tristeza en sus ojos.

-Somos cinco, por si no lo saben- dijo el más grande y musculoso de todos.

-Ya nos vamos- dijo Laurent, levantándome del suelo, y empujándome en dirección a James.

James soltó una última mirada a los otros, y me agarró del otro brazo. Intenté soltarme, pero ya no tenía fuerzas. Estaba agotada física y mentalmente. Ese deseo de beber su sangre me había agotado.

Tras alejarnos del prado, y de los demás vampiros, James terminó con lo que había empezado. Victoria me agarró de los brazos justo en el momento en que James me golpeo con todas sus fuerzas, cayendo al suelo, que se rompió debajo de mí.

-Sabías que era una humana, verdad? Pues no has arreglado nada, al contrario, lo has empeorado. Acabaré con su vida, lenta y dolorosamente. Si quieres te traigo su cabeza, como regalo.

-¡NO!- grité. Podía hacerme lo que quiera, pero a ella no. No se merecía morir.

Me sonrió, e inmediatamente después me golpeó en la cara, formándose una grieta por el golpe. Tras dejarme tendida en el suelo, se reunió con Victoria y desaparecieron entre la espesura. Solo quedamos Laurent y yo.

-Eres rara incluso entre los vampiros. Mira que poder anular los olores- me miraba decepcionado. ¿Qué podía hacer yo?

-Tengo que ayudarla- fue casi un susurro, pero se exactamente que me ha oído.

-¿Por qué muestras tanto empeño en salvarla? ¿Solo es una humana?

-Porque me recuerda mucho a ella- él sabía mejor que nadie a quien me refería. Jessica. Era cuatro años mayor que yo. Si no me equivoco, ahora tendría 19 años.

-Ella…- se quedó pensativo durante unos segundos que me fueron eternos.- …Les avisaremos, pero no pienso formar parte de esto. No estoy de acuerdo con el juego que se ha montado James, pero tampoco pienso traicionarlo.

-Gracias- me costaba reconocerlo, pero Laurent es lo más próximo que tengo parecido a un padre.

Me levanté y empecé a oler los alrededores. Espero que no hayan ido lejos. Después de varios segundos, los encontré. Estaban cerca de un edificio, diría que una casa. Hay un rio no muy lejos de allí. Miré a Laurent. No necesitaba que le hablara. El sabía perfectamente que ya los había encontrado. Miré al frente y empecé a correr.

Tenía que darme prisa. Aunque sabía que a James le gustaba "jugar con la comida", no podía despistarme. Cada segundo contaba para esa chica. Segundos de una vida que yo había arruinado.