La forma en que se paraba, con la cadera notándose más en su silueta, y sus labios rojos y gruesos, hacía que no dejara de verla. Como se expresaba, como se movía al hablar, mantenían interesada a Latula.
Algunas veces tenía una sonrisa cruel. Otras, era completamente melancólico el esbozo de sus labios. Siempre, sus ojos se achicaban y brillaban. Un brillo especial y mágico, que explicaba quién era. Una persona lastimada pero sobreviviendo.
Tenía una risa musical, cuando no la forzaba. Y al reírse, dos hoyuelos se formaban en sus mejillas.
Simplemente lo que le molestaba era quien le hacia reír. Damara llevaba años enamorada de Rufioh, pero todos podían afirmar que él era un perro.
Lo observo, con rabia. Su forma de comportarse era la de un "chico guapo", el cual no era. A todas, excepto a ella, alguna vez le había gustado.
Porrim la llamo. Le dijo que parecía muy distraída, con esa sonrisa que sabía saberlo todo. Con unas palabras –pocas, hay que resaltar- la hizo fruncir el ceño, mientras sus mejillas ardían. Porrim sabía mejor que ella lo que sentía por Damara.
…
― ¡Si lo haces…! ¡Si lo haces te golpeo en las costillas! ― Damara alzo la voz, intentando no lucir muy nerviosa, y que la chica a su lado no oyera.
Meulin entrecerró los ojos, y arrugo la nariz, burlándose. Parecía un gato, pero ese no era un momento para hacérselo notar.
― ¿Quién fue la que dijo que para una respuesta clara se debían hacer preguntas directas? ― Dijo la leo, viendo hacia arriba, con fingida inocencia. Dio una media vuelta hacia la derecha, y llamo: ― Latula. ¡Latula!
Damara se levantó con un golpe a la mesa. No estaba molesta, sino avergonzada. Se dirigió hacia Horuss, un chico nervioso e inseguro que no le caía del todo bien, pero una huida era una huida. Le pregunto si necesitaba ayuda, mientras veía de reojo a Latula hablar con Meulin.
Respiro fuerte, intentando desaparecer dentro del suéter que llevaba. Fingió ayudar a Horuss sin realmente verlo. Ya cuando Latula volteo para responder la llamada de alguien más del lugar, se acercó a Meulin.
― ¿Qué te dijo?
― Que "shi". ― Y después de decir esto, sonrió con los ojos Meulin.
Otro de colegialas porque me encanta escribir sobre colegialas. Es un poco tonto e inocente, pero va.
Ademas, los próximos serán algo fuertes (bueno, mi definiciones siempre son algo exageradas) y no quería colocar algo de ella golpeándose o así.
