Capítulo II:
La escuela mixta no es para Todomatsu Parte 1
Pasó una semana después de mi encuentro con el chico de lentes, lunar en la mejilla, cabello bien peinado yuniforme sin ninguna arruga. Tengo que decirlo así, su apariencia no es algo que se encuentre todos los días. Por eso, me puse una meta, captar su atención obteniendo tanto o más estilo como él. Aquella tarde, dejé que Osomatsu yChoromatsu regresasen a casa sin mi persona y mi particular modo de andar por la calle mientras saludo a todos los transeúntes.
Al principio, corrí a la tienda de moda más cercana y algo me golpeó justo en la coronilla, era Jyushimatsu quien se emocionaba por verme, lo acompañaban Ichimatsu y Todomatsu.
—Ne, nii-san ¿qué haces?— me preguntó Todomatsu al pararse a un lado de mí y sujetarme del brazo. Ambos empezamos a caminar de ese modo, observabandolo con mis bien formadas y pobladas cejas de hombre guapo.
—Todomatsu, necesito un cambio de imagen— le dije con toda mi seguridad y miré al cielo, para que todas las respuestas de un gurú de la moda, de preferencia Tim Gunn, viniera a darme consejos para alcanzar las aptitudes del senpai de preparatoria.
Jyushimatsu brincaba detrás de nosotros, habloteaba de los entrenamientos de béisbol y lanzaba su mochila al aire. De nuevo, estaba perdido en su mundo de inocencia. Oh, my buraza, las puertas del cielo llevan tu nombre.
—¿Eso para que sirve...?— Ichimatsu rompió el silencio, pero no se acercó a nosotros, se mantuvo resegado hasta el final, arrastrando los pies y caminando con la espalda curva ¿le dolerá la columna por su postura tan terrible?
—¡Para demostrar tu personalidad y gritarle al mundo: Hey, people, look at me!— detuve el paso, Todomatsu me soltó y me expresé con toda la carisma que la creación puso dentro de mí.
—Mejor cambiate el carácter...— Ichimatsu me paso de largo y continuó caminando.
—¡También quiero un cambio de imagen! ¡Una llena de músculos para hacer home runs que lleguen hasta la luna! ¡LA LUNA!— Jyushimatsu usó de bate su mochila y llamó la atención de unas chicas que empezaron a reír cuando él les sonrío. Puede que él si tenga talento para ellas. Imposible, esa será mi labor.
—¿Conociste a alguien, verdad, nii-san?— Todomatsu se tapó la boca y su risita de ensueño me hizo asentir.
—Así es, buraza— le confirmé con los pulgares arriba.
—¿A quién Karamatsu nii-san?— Jyushimatsu me vio de cerca, sentí su nariz aplastándome la mía. Lo alejé con cuidado y de forma bastante dramática, les di la espalda. De reojo vi que Ichimatsu también me observaba. Se notaba las ansias de los pequeños por revelar mi suceso como estudiante de secundaria.
—Es de preparatoria— me peiné el flequillo y me giré ante ellos.
Tenía fe de que me vieran con admiración, pero en la mirada de los tres sólo encontré cierto desprecio. Él primero en reaccionar fue Ichimatsu, se me vino encima y me pateó la cara. Jyushimatsu me sujetó y eso le facilitó las cosas a Ichimatsu para golpearme sin que pudiera moverme.
—Esperen, por favor. No lo lastimen... — la voz de Todomatsu me consoló el alma.
—Buraza... Tú...— le dije con todo el agradecimiento que pude.
Ichimatsu me soltó del cuello del uniforme y Jyushimatsu le bajó a su agarre, pero no dejó de sostenerme.
—Ne, Karamatsu nii-san, ¿conociste a una chica de preparatoria?— Todomatsu me sonreía con falsedad y hacía a un lado a Ichimatsu para ocupar el puesto de estrangularme con mi solapa.
Tragué saliva y negué. Mi comportamiento atrajo de nuevo la total atención de mis burazas menores.
—¿Entonces?— Ichimatsu me vio de reojo.
—Conocí a un chico.
Cuando dije eso, mis hermanos me dejaron sin preguntarme nada más. Se fueron cuchilleando que tendrían más chicas ya que era gay. Que no tenían que preocuparse por una competencia, que la cosa bajaba a cinco y era un poco más justo.
—¡OE, BURAZAS, NO SOY GAY!— les grité para que volvieran a hacerme caso. En eso, pasó un chico y me guiñó el ojo. Fue muy raro.
—Acabas de decir que conociste a un chico de preparatoria. y que quieres un cambio de imagen para llamar su atención— Todomatsu ladeó el rostro y se llevó un dedo a la boca.
—Lo quiero impresionar para que me reclute como su kouhai y me enseñé a tener estilo— me señalé seguro de que lograría tal hazaña.
Ichimatsu y Todomatsu intercambiaron miradas.
—¡Sakamoto-senpai!— gritó Jyushimatsu —¡Tiene estilo y sabe mandar home runs que viajan al espacio!
—¿Sakamoto-senpai?— pregunté confundido.
—Es un estudiante de preparatoria que pasa todos los días por nuestro colegio. Ayer se subió a un árbol para ayudar a Ichimatsu nii-san a bajar a un gato. Hoy en la mañana, le enseñó a batear a Jyushimatsu nii-san, pero no aprendió mucho que digamos— comentó Todomatsu de forma muy analítica. —¿No te referíes a él? ¿Un chico alto de lentes?
Me quedé estupefacto de que lo conocieran y sobre todo, que pasara por su colegio todos los días ¡Con razón no lo volví a ver! Corrí a abrazar a Todomatsu. Luego, se me ocurrió la mejor de las ideas que merecen un premio por su gran astucia.
—¡Cambiemos de colegio, buraza!— apreté lasmanos del menor de mis hermanos y le supliqué con la mirada.
—¿Por qué debería hacerlo, Karamatsu nii-san?— me preguntó con algo de duda.
—Es mixto, tenemos chicas— le respondí en el acto —y es más fácil comportarme como tú que como Ichimatsu o Jyushi— le expliqué y hacerla de chico lindo ya era mi especialidad, ¿no?
—¡Me conveciste, nii-san!— Todomatsu me sonrió y nuestro trato quedó cerrado.
Todomatsu y yo salimos de último de la casa, para que mamá no descubriera que nos cambiamos de uniforme para ir a una escuela diferente a la establecida. La única regla era comportarnos de acuerdo a nuestra personalidad. Yo sería como Todomatsu, y él, como yo. No lo vi para nada emocionado, pero le recordé que estaría en un colegio con chicas. Le expliqué quienes eran mis amigos y todo lo que hacía; lo mismo hizo él conmigo. Luego de re leer toda la lista de nuestras actividades en el colegio, nos fuimos directo a la escuela.
Corrí como desesperado para encontrarme con Sakamato-senpai a la hora que Todomatsu me dijo. My buraza tan certero como siempre, vi la espalda de mi am... Digo, de mi futuro sensei de preparatoria. Sakamoto caminaba sin entretenerse en nadie, estaba ocupado en fijarse en tener cuidado de su camino. De repente, se detuvo y recogió algo del suelo, no me dio tiempo de analizar que era, me quedé curioso.
—S-Sakamoto ¿s-senpai? Sakamoto-senpai— le dije con mucha duda al caminar a su lado.
Sakamoto miró a la derecha de donde me coloqué y con bastante seriedad inclinó su mirada a mi altura. Me sentí demasiado pequeño. Este hombre era un poco más alto que Iyami. Le sonreí.
—Cuidado por donde camina— no entendí a que se refería, hasta que me tomó de la parte trasera del cuello y evitó que una bicicleta me atropellara. Más bien... Un triciclo manejado por un niño. Sin embargo, quedé cautivo por su atención. Se me detuvo el corazón. —Permiso— me inclinó el rostro y me dejó parado como idiota, mientras suspiraba por como se alejaba.
—¡Espera!— grité al reaccionar. Sakamoto-senpai se detuvo y me miró de una forma que no supe interpretar, no sé si su seriedad era debido a que lo retrasaba o por que todo se lo tomaba con respeto. Me gustó...
—¿A qué hora sales del colegio?— me sonrojé por mi pregunta demasiado atrevida, pero lo dejé pasar. Si iba a ir por los caminos de un chico cool, tenía que mantenerme fuerte a mis comentarios.
Sakamoto-senpai abrió su mochila, al parecer revisó sus horarios. Después me mostró cuatro dedos. A las cuatro de la tarde tendría le pediría la primera clase de estilo y para el final del día, Sakamoto-senpai estaría orgulloso de mí.
