Mi mejor némesis
¡Hola!, les traigo la tercera parte de mi fic :D
Let's Read.
Capítulo Tres: Durmiendo con el enemigo.
Mako estuvo toda la mañana llamando por teléfono a su novia Asami, pero no obtenía respuesta de su parte, así que tomó la decisión de ir a visitarla a su casa. Como tenía llaves no fue necesario golpear a la puerta, además, su novia pasaba la mayor parte del tiempo sola ya que su padre Hiroshi Sato se encargaba de mantener su empresa Industrias Futuro.
Al entrar escuchó música a lo lejos, era un jazz que provenía de la habitación de la joven. No quiso anunciarse porque le pareció extraño que nadie escuchara su llegada, así que caminó silenciosamente hacia ese lugar.
Cuando ya venía asomándose a la puerta, vio un montón de ropa tirada en el suelo, lo más sorprendente para él fue que no solo era ropa de mujer.
-Asami…- Fue lo único que pudo decir, cuando se encontró con ella en una horrible situación.
Ella estaba desnuda encima de otro hombre en su cama, besándose desenfrenadamente, cuando Asami escuchó la voz de Mako se separó muy asustada.
-¡Mako yo!...- La pelinegra se cubría sus partes con las sábanas, se moría de vergüenza.
-¡Hey!, ¿Quién es este?- Le preguntó el chico con quien se acostaba refiriéndose a Mako.
-¡Te voy a matar!- Mako se abalanza sobre el hombre golpeándolo en el rostro.
-¡No!, ¡Detente!- Asami intenta separarlos, pero en el intento cae bruscamente al suelo.
Mako dejó todo moreteado el rostro del otro chico, quien no tenía habilidad alguna para pelear.
-¡Lo vas a matar de verdad!- Asami se gana enfrente defendiendo al herido.
-¿Por qué?... ¿Por qué me haces esto?- El ojidorado quería respuestas, estaba furioso y decepcionado.
- ¡Nunca tenías tiempo para mí!, estabas tan empeñado en tu estúpido trabajo de policía y tu obsesión con la amante de tu padre que me aburriste…no puedo seguir contigo Mako –
-¡De ninguna manera yo podría estar con alguien como tú!, espero que te quede claro que es la última vez que te dirijo la palabra –
-¿Me preguntaste alguna vez si era feliz con esto Mako?...¿Lo hiciste?- Asami comenzó a llorar.
-¡Guárdate tus lágrimas!, no te creo nada...-
Mako se voltea muy dolido y camina hacia la salida. Antes de partir giró su cabeza para encontrarse con su reciente ex novia atendiendo las heridas de su amante, una escena lo suficientemente desagradable para irse de ese lugar.
Se subió a la moto y manejó a gran velocidad, sin importarle nada, tenía una mezcla de emociones que lo tenían colapsado, especialmente ira, pena y decepción. Se movió rápidamente por las calles, llegando al lugar menos esperado. Quería olvidarse de todo, hasta de quien era él mismo.
Entró en Agni Kai y se fue directo a la barra.
-Vaya, parece que te quedó gustando la paliza que te dieron anoche- Le bromeó Tanho.
-¿Estás de bromista o te encargas del bar?-
- Bien, bien…tranquilo, ¿Te gusta el vino?-
- Si, lo que quieras…- Le pagó por adelantado.
Tanho le sirvió lo que quería, lo cual no duró ni dos segundos.
-¡Hey!, no te lo tragues…te pondrás borracho en menos de media hora –
-¿Qué eso acaso no te conviene?-
-Sí, me conviene, ¡Ha! Olvídalo, solo quería hacer bien mi trabajo… ¿Te sirvo unos tres vasos por adelantado?-
Y así se la pasó toda la tarde, bebiendo, como era un inexperto cayó fácilmente en las manos del alcohol, estaba indefenso. Luego de todo ese rato terminó quedándose dormido en la barra, Tanho decidió no despertarlo, le daba un poco de lástima verlo en ese estado.
Había bebido demasiado, quedaba demostrado en la enorme cantidad de vasos que lo rodeaban y Tanho trataba de limpiar, ya que los necesitaba para los demás clientes, la gran mayoría le era indiferente, estaban acostumbrados a que los borrachos frecuentaran el lugar.
Korra entró a trabajar como todos los días, marcó su llegada y caminó hacia la barra.
-Hola linda… ¿A que no sabes quien ha venido hoy?- Tanho le apuntó con el dedo al moribundo Mako.
-¿Mako?...- La castaña se acerca cautelosa, al notar que no movía ningún musculo intentó moverlo, pero parecía inconsciente- ¿Está ebrio? –
- Digamos que sí, se tomó casi la mitad del inventario…tendremos que decirle a Tarrlok que traiga más vino –
-¡Tanho!, ¡Mako no bebe alcohol!...estar borracho no le hará nada bien…- Dijo ella preocupada.
Al chico del bar parecía no afectarle en lo absoluto.
- Si te importa tanto, ¿Por qué no lo cuidas? –
-¡Eso haré!- Korra trata de despertarlo moviendo el brazo del pelinegro – Mako… ¡Despierta!...-
El joven quien estaba bajo los efectos del vino abrió sus ojos, despacio y cansado, al notar que se trataba de Korra se mostró esquivo y mañoso.
-¡Vamos!, te llevaré a tu casa…- Trató de levantarlo.
- ¡No! - La detuvo- no quiero que mi familia me vea en este estado…me quedaré aquí o en la calle, no lo sé…no te incumbe tampoco -
-¿En la calle?, ¿Estás loco?, te vienes conmigo…- Korra toma el brazo de Mako y lo pasa por su espalda, para tomar su peso y llevarlo hacia la salida.
-Déjame…en paz…Korra...- Apenas podía expresarse, la borrachera era más grande.
-Tanho, ¿Puedes decirle a Tarrlok que no podré trabajar hoy?...-
-¿Qué?, ¡Te meterás en problemas! –
-¡Por favor!, por alguna vez en tu vida deja de ser tan egoísta y cúbreme…-
-¡Ok!, como pidas…solo por esta vez-
La morena asintió, mientras cargaba a Mako.
Salieron del local y ella pidió un Taxi, dejando la moto segura y estacionada en el restaurante. Mako se fue todo el camino hablando incoherencias mientras Korra rezaba para que este no vomitara encima de ella.
-Traicioneras…todas las mujeres – Balbuceó el ojidorado.
-¿Por qué dices esas cosas? – Le preguntó Korra, ya cansada de escuchar lo mismo unas quinientas veces.
-¡Tú también eres traicionera!...mala mujer…- La apuntó con su dedo.
-¡Claro!, tan mala que te rescato de tu borrachera…-Le respondió Korra sarcásticamente.
El taxista los miraba por el espejo retrovisor, estaba acostumbrado a esas escenas.
De forma inesperada, el achispado joven comienza a gritar.
-¡Momento!...pare el taxi- Ordenó Mako, como si se tratara de un asunto policial.
-¿Qué demonios te pasa?, ¡Claro que no!, siga conduciendo- Le exigió Korra al taxista.
- Es que…quiero…voy a vomi…- Pero era demasiado tarde, vomitó gran parte de la camisa de Korra, incluyendo los pantalones del mismo culpable. Como si se tratase de un exorcismo.
-¡Oh por los espíritus!, qué asco…- Exclamó el chofer, cubriendo su nariz con sus dedos para no sentir el desagradable olor.
-¡No se preocupe!, su taxi está limpio…- Le dijo Korra mientras miraba con su ropa con desagrado.
-¡Menos mal!, ya hemos llegado- Para el auto, ansioso de que ya se bajaran.
Se estacionó en frente de los departamentos, Korra saca fuerza y sale del taxi junto con Mako luego de pagar.
Lo llevó hacia la recepción, para su suerte no había nadie, así que aceleró el paso para que no notaran ni vieran el espectáculo que tenía. Tomó el ascensor y subió rápidamente a su apartamento. Sacó sus llaves y abrió la puerta despacio.
-Me siento sucio…- Mako se tocaba su ropa, estaba llena de vomito.
Korra largó un gran suspiro, se le venía mucho trabajo esta noche.
-Tendrás que darte un baño…- Le reclamó la chica de piel atezada.
-No dejaré que me bañes…- Se cruzó de brazos, no estaba dispuesto a que ella lo tocara.
-¡No he dicho que te bañaré!, pero necesitas hacerlo bien para quitarse esa ropa asquerosa y poder lavártela…-
La castaña tomó a Mako del brazo y lo arrastró hacia el baño, para luego abrir la llave de la ducha.
-¡Ahora quítate la ropa!-
-¿Y tú piensas verme desnudo?...-
-No tienes nada que no haya visto antes, ¡Deja de hacerte el interesante o te desnudo yo!-
Mako obedece, se quita todo y se mete a bañar, Korra cierra la puerta del baño y lo deja un par de minutos.
Mientras tanto, la ojiazul llevó la ropa sucia para lavarla, que desprendía un horrible olor.
Luego de un rato, no provenía ningún ruido del baño, lo que preocupó mucho a Korra.
-¿Se habrá muerto ahogado?- Pensó ya muy asustada, corrió hacia la puerta y la abrió rápidamente ya que no podía cerrarse del todo por problemas con la manilla.
Se había quedado dormido en la tina, mientras el agua corría ya casi saliéndose por los lados, Korra cierra la llave e intenta despertarlo.
-¡No es momento de dormir!, te arrugarás como abuelo – Le pasa una toalla para que se seque.
El poco reaccionaba, pero le hizo caso, tomó la toalla y se secó rápidamente para quitarse el frío.
Se acostó con ropa interior limpia en la habitación de Korra, era una cama de dos plazas. Ella lo ayudó acomodarse mientras lo cubrió con una manta. Apenas podía mantenerse de pie, era casi peso muerto.
Mako la miró fijamente lo más que pudo, ya que sus ojos se desorbitaban un poco. Los efectos del vino le hacían decir y hacer un montón de cosas.
- Que hermosa te ves…-
La ojiazul le quedó mirando extraño.
- ¿Ah?, ¿Te has golpeado la cabeza en la tina?-
-Es una lástima que seas…prohibida…- El acarició el rostro de Korra, causando que sus mejillas se tornaran color rosa.
Ella no dijo nada, solo trató de evadir esa situación y convencerse que eran efectos del alcohol, no podía pensar otra cosa tampoco. Costo un gran rato para que él demostrara alguna señal de sueño, se mantuvo un buen momento observando la pared, reflexionando quizás de qué.
-¿Por qué haces todo esto? - Preguntó el joven ebrio - te traté horrible anoche…no debería estar en tu cama, estoy siendo una mala persona - Decía él apenas.
- No deberías beber si no estás acostumbrado, me habías dicho que no te gustaba el alcohol…-
-Las cosas pueden cambiar de un día para otro, mujer traicionera…-
- ¿Te ha pasado algo?..¿Por qué me llamas de esa forma? -
- Porque…- Inesperadamente se duerme.
Parecía muerto, pero solo dormía, Korra se acomodó en el otro extremo de la cama acostándose hacia el otro lado, de repente Mako comenzó a hablar dormido.
-Asami… ¿Por qué me traicionas…Por qué me traicionaste con él?-
Era algo perturbador verlo hablar mientras paseaba por el mundo de Morfeo, al parecer había bebido más de lo que su mínimo alcance permitía, pero luego de lo que dijo era bastante claro el motivo que lo llevo a emborracharse, había sido traicionado por una mujer, quizás por su novia.
Korra acarició su espalda para lograr que se calme, quizás en su sueño se imaginaría otra cosa, y funcionó, se fue relajando lentamente hasta que se calló de manera permanente, solo se escuchaba su respiración. Ella no pudo evitar observar el físico del chico, se sentía nerviosa al dormir en la misma cama y mantener una pequeña distancia con un hombre de esas características, no entendía porque él era tan amargado, al menos con ella. Luego de tantos pensamientos se quedó dormida a su lado.
A la mañana siguiente.
Eran las diez am, cuando Mako abrió sus ojos se sintió muy perdido, agregándole el terrible dolor de cabeza por beber tanto, notó que no estaba en su cuarto y se recostó asustado, esto aumentó al darse cuenta que estaba semidesnudo y en una cama de dos plazas, ¿Acaso había hecho algo bajo los efectos de la bebida?
Se puso aún más paranoico cuando Korra se asomó a la habitación usando la camisa de Mako como pijama, parecía no traer nada más abajo, traía su cabello desarreglado.
-¿Qué pasó?, ¿Por qué estás usando mi ropa?...- Le preguntó el pelinegro casi histérico.
-¿Acaso no lo recuerdas?...- Korra caminó sensualmente hacia la cama, sentándose en la orilla.
- Re-recordar… ¿Qué cosa?- Mako se puso muy nervioso al verla de esa forma.
- Lo hicimos casi toda la noche, estuviste genial – La morena le dedicó una mirada pícara y gateó por la cama quedando encima del perturbado joven.
-¿¡Qué!? – Exclamó aturdido.
Se le vino la sangre a la cabeza, imaginándose toda la noche con ella y ni lo recordaba, pero parecía casi real, ambos con poca ropa en su departamento y él con una resaca sin poder recordar nada, ¿Había traicionado sus propios principios?
Korra se queda encima del pelinegro por unos segundos más, pero no pudo contener la risa al ver el miedoso rostro de Mako luego de lo que le dijo.
-¡Jajajajaja!- Se lanzó a reír, quitándose de encima del muchacho- ¡Hubieras visto tu cara!...-Se revolcaba de risa en su cama.
Mako se enfureció, no podía creer que le había mentido de esa forma.
-¿Quién crees que soy?- Se levantó rápidamente y comenzó a recoger sus cosas- ¡Me largo de aquí!...-
-Espera…-
-¿Qué?...-
-¿No te llevarás tu camisa?- Korra la tenía puesta – Claro, tendrás que quitármela…debo confesar que no llevo nada abajo –
Mako se puso algo colorado por la insinuación de la castaña.
-Dámela…- Le exigió.
-¡Vamos!, ¡Quítamela!, sé que mueres por hacerlo…- Le dijo ella, muy confiada.
-¿Por dónde tienes tu ego? ¿Qué te hace pensar que quiero quitarte la ropa?...-
-¡Que aburrido eres! Me estaba divirtiendo mucho molestándote – Korra se quita la camisa, quedando solo con ropa interior - Toma, llévate tu ropa niño amargado y no te emborraches más…-
Mako le quita de la mano su ropa y se viste fugaz para salir de departamento de la muchacha.
Ya camino a la calle miró su reloj y vio la hora.
-¡Oh no!, ¿Las once?... Lin me matará…- Al notar que no estaba su moto tomó el primer taxi que pasó hacia el bar para recuperarla.
Horas después, Korra fue al bar Agni Kai a trabajar como de costumbre. Llegó puntual y con muchos ánimos.
-¿Te has ganado la lotería?- Le preguntó Tanho, tan amable como siempre.
-No tonto, solo estoy feliz –
-¿Qué fue de tu amigo y su ataque etílico?...- Refiriéndose a Mako.
-Está bien ahora, no podía dejarlo a su merced, por cierto, ¿Hablaste con Tarrlok?, no me ha dicho nada –
-Claro que lo hice, si no te ha dicho nada es porque no significó un problema para el –
- Que bueno, gracias…te debo una –
-¿Qué tal un beso?- Se señaló sus labios.
-Tanho…-
-Solo bromeaba…ahora eres una mujer "ocupada"- Aclaró.
-¿Ocupada en qué?- Interrumpió Tarrlok.
Ambos se quedaron en silencio.
-En nada, Tanho solo bromea…tu sabes – Le explicó Korra.
- Por cierto, no te preocupes por la otra noche…aunque hubiera preferido que hablaras directamente conmigo – Le dijo su jefe.
- Lo siento, tuve que salir de urgencia…-
-¿Está todo bien?, sabes que si necesitas ayuda en lo que sea, cuentas conmigo –
Tarrlok no podía ocultar lo interesado que estaba en la morena.
-Gracias Tarrlok…- Le sonrió.
-¿Has pensado en lo que te dije la otra vez?- Refiriéndose a la cita.
-Si…no lo sé, sabes que he estado muy ocupada…-Ella trataba de esquivarlo.
-¿Esta noche también?...- Insistió.
-Lo lamento, pero hoy se cumplen catorce años de la muerte de mis padres y me gusta recordarlos, sola…si me entiende- El rostro de la castaña se tornó triste al recordar aquel incidente.
-No te presionaré, puedo esperar lo que sea…- Le dijo antes de irse a su oficina.
En la sede de policía de Ciudad República.
Mako había tenido un día tranquilo, se encontraba revisando una enorme base de datos, hasta que sin haberlo notado antes, vio una foto que tenía junto a su ex novia Asami en su escritorio, donde se veían abrazados, la tomó con nostalgia, sacando la foto del marco y quemándola con fuego control.
De repente es interrumpido por su jefa Lin Beifong.
- Oficial, necesito los datos personales de los integrantes de la triple alianza…-
-Claro, los tengo en mi…- Tomó su bolso y metió bien confiado su mano, pero al no encontrar nada, sudó la gota gorda.
-¿Sucede algo?- Lin levantó una ceja.
-¡Mi carpeta!, juro que la tenía guardada en mi bolso…a no ser que…-Luego recordó la borrosa noche en el departamento de Korra, quizás se le había quedado por ahí, sintió como si el corazón le saliera por la garganta.
-¡No me digas que has perdido esos documentos!, es información confidencial… ¡Debes encontrarlos! – Lo regañó Beifong.
-Iré por ellos y se los traeré lo más pronto posible, se me quedaron en mi casa…lamento la imprudencia, no volverá a ocurrir…-
-Los necesito a más tardar mañana temprano…-
-¡Iré ahora mismo a buscarlos!- Se despidió como policía, alzando su mano sobre su frente.
Corrió hacia su moto y se dirigió dirección a la casa de Korra, estaba histérico, ya que dentro de esa carpeta no solo se encontraban los datos que le pedía su jefa, sino también los que Hasook le había conseguido sobre la castaña, eso lo pondría totalmente en evidencia. Aceleró para llegar más rápido, tenía que ingresar antes de que ella llegara y que lo descubriera.
Casi literal, Mako voló por los aires. Llegó en menos de diez minutos, estacionó a penas y entró a recepción, al encontrarse con el tipo de siempre trató de utilizar sus placas de policía para lograr entrar.
- Oficial- Lo saludó cordialmente el recepcionista.
- Disculpe señor, me han reportado que hay problemas en uno de los departamentos…-
-¿Seguro?, ¿Cuál sería?…-
-No lo recuerdo… ¡Pero es de urgencia!-
-Deme un momento, revisaré el libro con los números…- El conserje se va a una pequeña oficina a buscar la libreta, Mako aprovecha para desaparecer e ir corriendo hacia el ascensor.
Cuando el recepcionista regresó, no encontró a nadie. Pero no le prestó mayor atención, ¿Cómo podría desconfiar de un policía?, quizás le salió un crimen por resolver, se encogió de hombros y siguió con su trabajo.
Mako caminó sigilosamente hacia el departamento, la ventaja de ser un policía es que tenía tecnologías para abrir cualquier tipo de puerta en caso de allanamiento, entró fácilmente y comenzó a buscar muy agobiado su carpeta, temía que Korra lo descubriera. Había revisado por todos lados, pero no tuvo éxito alguno, aunque notó que existía un lugar aún, un extraño guarda ropa con persianas que estaba en su cuarto, lo abrió y lo observó detenidamente, encontrándose con su deseaba carpeta.
Inapropiadamente para el pelinegro, un reconocido sonido se sintió raspar la chapa de la puerta, era Korra quien ya había llegado del trabajo e intentaba entrar. Guardó todo lo más veloz que pudo y no se le ocurrió nada mejor que ocultarse en el ropero, bajando las persianas para cubrirse.
La puerta se abrió y ella dejó las llaves sobre el sofá, apareciendo en su habitación. Se quitó casi todo quedando en ropa interior, Mako trató de no observar, pero le fue casi imposible. Ella se puso ropa deportiva y colgó un saco de boxeo. Enfocó su semblante hacia la bolsa y la golpeó reiteradamente, como si descargara toda su ira en ella, trayéndole un triste recuerdo a su cabeza.
*Flash Back*
Hace catorce años, Korra y sus padres iban en su auto, pasando por las calles de Ciudad República.
-Mamá…no quiero que se vayan de vacaciones, no me agrada el tío Unalaq…no me deja comer golosinas- Le reclamaba la pequeña Korra a sus padres.
-Cariño, solo será por el fin de semana…prometo que te traeremos muchas golosinas de nuestro viaje –Le incentivó su madre, quien iba de copiloto.
-Y ni notarás cuando estemos los tres juntos otra vez- Agregó su padre mientras manejaba.
-¡No quiero que se vayan!- La afectada niña comenzó a llorar.
-Oh vamos Korra…- Su madre trató de animarla, pero le fue casi imposible. Hasta que se le ocurrió una idea, sacó de su bolso una fotografía de los tres que se habían sacado hace algunos días atrás.
Se la entregó en sus manos, ella la observó con mucho afecto.
-Nos tendrás, aunque no estemos, cuando nos extrañes observarás esa fotografía y vas a recordarnos como la gran familia que somos- Al parecer ella lo había logrado, su hija dejó de llorar por fin.
Tonraq, el padre de Korra observó la escena por el espejo del auto muy satisfecho, pero nadie podría imaginar que en ese preciso instante todo se tornaría color negro.
-¡Amor cuidado!- Gritó la mujer.
Se escuchó un fuerte choque entre dos autos, alarmando a gran parte de la Ciudad. Por un momento Korra había perdido el conocimiento, pero lamentablemente, fue la única que pudo reaccionar después del accidente.
Vio con sus propios ojos a sus dos padres muertos, sin dar respuesta alguna, sin respirar, se sentía completamente desprotegida, estaba en negación, los policías la sacaron rápidamente del auto, ella quedó muda por mucho tiempo, sin poder soltar la fotografía de sus padres.
*Fin flash back*
Mientras corrían los recuerdos por su mente, más intensos se volvían los golpes, gimiendo a ratos del cansancio y las enormes ganas de desgarrar el saco para desquitar la rabia y pena que sentía.
Sin poder aguantar más, rompió en llanto, de esos que sacaban desde adentro todos los sentimientos encontrados, se sintió tan vulnerable que se aferró del saco con ambos brazos, dejando caer su cuerpo afirmado en sus rodillas, mientras las lágrimas caían sin perdón por su rostro. Mako sintió una enorme punzada en su pecho, de ver siempre a una Korra muy alegre y segura de sí misma pudo notar que no siempre era así. La vio débil y entregada a sus emociones. Pero su mayor duda era, ¿Por qué lloraba? O ¿Por quién? ¿Sería acaso por su padre?
Luego de un rato, se levantó y se fue a bañar, dentro de tanto espionaje Mako se quedó dormido por un par de minutos mientras se duchaba, lo que le complicó aún más salir del departamento ya que no pudo aprovechar el que Korra no se encontrara en su habitación.
Despertó bruscamente con el sonido de la puerta del baño, la morena salió cubriéndose con una toalla blanca. El volvió a enfocar su atención sobre ella, era una situación bastante incómoda, se sentía un completo psicópata observándola desde el armario.
Las mejillas del ojidorado enrojecieron brutalmente cuando la morena bajó la toalla para secar sus tonificadas piernas, dejando ver más de la cuenta. No le quedó nada a su imaginación, todo lo tenía ante sus ojos y honestamente, le gustaba. Las gotas caían con un cuerpo ligero igual como con una copa de vino, rápidas y se iban desvaneciendo, sus pupilas se guiaban por estas pequeñas partículas de agua. En su subconsciente deseaba ver más, ella era la mujer que había dejado sin aliento a su padre, su capricho y su enfermedad que llevó a su matrimonio a la perdición, pero comenzaba a entenderlo, era realmente hermosa.
Comenzó a sentir como aumentaba la temperatura de ese molesto ropero, sentía mucho calor. Trató de desviar la mirada y esperar a que se acostara para llevarse su carpeta o el mueble se encendería por sí solo. Se armó de paciencia y esperó hasta que se durmiera para salir del guarda ropa, cuidadosamente sacó cada extremo de su cuerpo con mucha prudencia para no producir ningún ruido. Llevaba bien afirmada su carpeta, antes de irse decidió verla por última vez, dormía plácidamente, ella era el enemigo y lo tenía tan ocupado que ya ni recordaba la traición de Asami.
Algunas veces no quería aceptar la realidad, pero debía, siempre sería prohibida para él.
Continuará…
Por motivos de un viaje fuera del país, quizás tarde en actualizar una semana :( trataré de que sea lo menos posible.
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