MI PIRATA
CAPITULO 3
BELLAPOV
No puedo creer, que mi hermoso pirata sea el desalmado de Edward Cullen, y no puedo creer lo bien que me sentí en sus brazos, maldito sea el momento en el que me deje cautivar por esa hermosa mirada color esmeralda.
Salí de ese auditorio con el orgullo por el suelo, el honorable Señor Cullen- nótese mi sarcasmo- utilizo todo su poder para hacerme quedar en ridículo en frente del señor Banner, sé que no soy una artista muy reconocida, pero Dios apenas estoy iniciando y sin ningún patrocinio es muy difícil.
Saliendo por las escaleras, mi torpeza hizo acto de presencia y caí sobre mis manos ocasionando serias raspaduras en ellas, llore, llore como una niña pequeña por todo lo que había sucedido, llore por sentirme menospreciada y utilizada por ese bendito pirata; camine buscando mi automóvil, y gracias a Dios nadie se había parqueado detrás de él así que puedo irme sin problemas.
¡Vamos! ¡Vamos! porque justamente hoy te empeñas en no funcionar- es increíble mi confiable auto no encendió, así que, que otra opción tenia, son 5 kilómetros a casa es mejor que me apresure.
Aun no lo puedo creer, ¡bendito tiesto!, ya era muy tarde y la noche estaba empezando a tornarse muy fría para mi pálida y frágil piel. Caminaba por la avenida principal, tratando de que alguien conocido se apiadase de mí y me diera un aventón a casa; pero hoy no era mi día de suerte, el dichoso baile tiene que ir muy bien para que nadie transite por esta avenida, juro que lo único que faltaba eran las bolas de heno del oeste, que ridículo.
De repente, las luces de un coche me dieron esperanza, pero esta se difumino tan rápido como llego; aun no entiendo ¿cómo puedo llegar a despreciar tanto a una persona que deseaba tener a mi lado?; fácil de responder, cuando te das cuenta de lo cerdo que es, y que jamás te quiso como lo aseguraba pero sobre todo cuando lo encuentras en la cama con su secretaria. Ante mí se encontraba – valga el sarcasmo- el maravilloso Jacob Black, con su piel rojiza, cabellos negros como la noche y una oscura mirada penetrante.
¡Por Dios Bella! Te vas a congelar, sube al auto te llevare a casa.
Claro que no Jacob, contigo no voy a ningún lado.
Bella, no seas tan cerrada, sabes que no fue mi culpa el que terminara en brazos de Leha.
Como puedes ser tan estúpido, era tu prometida y sabes que quería hacerlo en nuestra noche de bodas, de seguro solo me propusiste matrimonio para lograr así lo que no conseguiste.
No tengo culpa que seas tan mojigata Bella, de nada te va a servir ser así, nadie se interesa en monjas en estos días.
Y con un fuerte chirrido de sus llantas se fue dejándome con lágrimas en los ojos y rabia contenida. ¿Cómo pude considerar tenerlo como esposo? Es un maldito cerdo sin sentimientos por nadie, y lo peor de todo aún seguía aquí en medio de una calle completamente desolada.
EDPOV
Salí de esa fiesta sin Emmet y sin Alice, ese par consiguió a sus parejas y decidieron quedarse y seguir festejando, ya estaba agotado y la inestabilidad brindada por mi cómoda pata de palo, me tenía aún peor, así que llegue a mi preciado Aston Martin tan rápido como pude, ya quería estar en casa en la comodidad de mi tina y en la suavidad de mi cama.
Todas las calles estaban solitarias, en una de ellas la señora Cope se encontraba sentada en una esquina con sus brazos alrededor de su cuerpo y un pequeño abrigo que la protegía del intenso frio, sin pensarlo dos veces me acerque a ella en mi auto y le di un aventón a la casa de su hermana
Edward, ¿cuándo vas a encontrar a alguien que comparta tu vida contigo?
Señora Cope, esa pregunta no se la puedo responder ahora, sabe perfectamente que después de lo de Tanya me he dado cuenta que la mayoría de las mujeres solo me busca por mi dinero nada más.
Edward, solo quiero que entiendas que el amor no siempre llega como lo esperamos y tienes que estar abierto a las posibilidades, si lo haces quizás te sorprendas.
Lo se Señora Cope, pero creo que ese no es mi caso, desde mi accidente he corroborado mi teoría.
Te daré un último consejo, persigue tu felicidad y no te concentres en las apariencias, las personas que aman de verdad complementan nuestras debilidades y nos impulsan a mejorar nuestras fortalezas.
Las palabras de la Señora Cope hicieron eco en mi interior, tenía razón no debía cerrarme a la vida, 30 años no son pocos, y mi vida no tiene un rumbo trazado lo único que me ha llenado estos años ha sido el trabajo, me he metido tanto en el que mi vida personal paso a segundo plano. Deje a la Señora Cope en la puerta de casa de su hermana y seguí mi camino, unos metros adelante divise la figura de la hermosa mujer que en una misma noche me hizo desearla y despreciarla, Isabella Swan se encontraba caminando por una calle solitaria ¿Qué le pasa a esta niña? ¿Qué no nota el frio que hace?, Dios porque hay gente tan tonta en estos días, estacione mi auto justo al lado de su esbelto cuerpo, la vi tensarse ante la presencia de alguien desconocido, toque el claxon y baje la ventanilla
Señorita Swan, ¿A dónde se dirige?
Eso no le concierne Señor Cullen
Es mi deber como buen ciudadano ayudar a alguien que lo necesite, y creo por su situación que necesita que alguien la lleve a casa, ¿Qué su novio no vino por usted?
Aunque sé que no debe importarle mi vida privada le voy a explicar algo, Jacob Black NO ES MI NOVIO y ya quiero que la gente deje de pensar que aún sigo con él, es un maldito cerdo desalmado que nunca se preocupa por los intereses de otros solo de los suyos y que solo quiere sacar partido de las situaciones, y cuando considera que no encontrara ningún beneficio de algo lo estropea
Las lágrimas que cayeron de sus ojos me dejaron ver la verdad, la señorita Swan no vive en el castillo de cristal que creía, y estaba cambiando mi percepción acerca de ella. Algo en mi interior sintió compasión por ella
Vamos Isabella, sube al auto te llevare a casa
Ella analizo la situación y no sé qué la llevo a subir al auto, pero me sentía menos ansioso sobre dejarla sola en medio de la noche en las calles de Forks, algo dentro de mí me impulsó a querer protegerla del malnacido de Black.
