Había pasado un año completo desde que el pequeño Sasuke se había instalado en la mansión Namikase, el ambiente familiar se había normalizado por completo y el nuevo integrante se adaptaba a la nueva ruina sin quejarse demasiado. Y la principal razón por la cual Sasuke Uchiha se sentía cómodo entre aquellas personas, era porque ninguno de los habitantes de aquella casa lo miraban con lastima, como lo hacia la mayoría de la gente de la aldea, para muchas personas había pasado a ser un niño pequeño solo y por lo tanto había que tenerle lastima, sin embargo dentro de aquellas paredes podía simplemente ser un niño, un niño con una misión, la de vengar a su familia, pero un niño a final de cuentas.
Fuera de las horas de entrenamiento, Minato Kaminaze lo trataba como si de un hijo se tratase, después de sus obligaciones como Hokage, hacía tiempo para pasar por la Academia Ninja y recoger cada tarde, a Naruto y a el mismo, así como para informarse de su progreso, de vez en cuando los llevaba a su oficina y les permitía estar presentes cuando los ninjas eran asignados a sus misiones, y aprender de primera mano, en que consistía el trabajo de un shinobi; Sin embargo después de la cena, parecía como si el Yondaime cambiara de personalidad, desde la noche en que el menor de los Uchiha llego a su casa, había prometido entrenar a los niños personalmente, y hasta es momento había cumplido su palabra, durante el entrenamiento, Minato dejaba su habitual personalidad alegre y su semblante de padre amable para substituirlo por la actitud seria propia de un buen sensei. Como maestro, el Cuarto Hokage era sumamente exigente en sus entrenamientos, logrando en más de una ocasión dejarlos a ambos inconscientes debido al cansancio, o incluso lastimarlos de gravedad aun que sin verdadera intensión de hacerlo a propósito.
Y aquí era donde entraba Kushina Uzumaki, su segunda madre, como en algún momento llego a pensar Sasuke. La mujer simplemente era una madre ejemplar, que le recordaba a su propia progenitora, un par de veces había entrado a su habitación al escuchar pequeños gemidos lastimeros, encontrándose a un Sasuke dormido empapado en sudor y aferrándose a las sabanas de su cama mientras sus sueños lo torturaban, Kushina se había acercado hasta él y lo había abrazado de forma protectora, susurrándole palabras suaves al oído para poder calmarlo, el niño había respondido al acercamiento abrazándose a la mujer, ella respondió al gesto del niño y que acomodo a su lado en la cama, quedándose a dormir junto a él. Kushina se encargaba de prepararles la comida, y aunque no sabía cómo lo había logrado, se entero de la comida favorita de Sasuke, así que se la preparaba especialmente; después de los entrenamientos curaba las heridas de "sus hijos" con esmero, y regañaba a Minato por habérsele pasado la mano en el entrenamiento y lastimarlos tanto.
Definitivamente había tenido mucha suerte, su desempeño como ninja era cada día mejor, y aunque ellos nunca podrían reemplazar a sus padres, al menos ahora no se sentía tan solo. No se podía quejar. Pensándolo mejor si, había una cosa de la cual si se quejaba: Naruto.
Y es que aquel niño era un problema andante, no solo era sumamente molesto, si no que se empeñaba n molestarlo a él, parecía que había declarado una guerra personal con el Uchiha, haciéndose llamar su rival, retándolo y persiguiéndolo para pelear con él en cada oportunidad. Era un completo "dobe", como él lo llamaba, a lo que el rubio devolvía inmediatamente el insulto con un "teme". Aquello era habitual entre esos dos, y muy a pesar de que era algo fastidioso y repetitivo, ese continuo enfrentamiento entre ellos los hacía buscar la perfección, aunque fuese únicamente para derrotar al otro.
La vida dentro de la mansión Namikase pasaba con tranquilidad, al menos, hasta esa noche, donde las cosas cambiaron tanto para Naruto como para Sasuke.
Se encontraban entrenando en el dojo de la mansión, Kushina estaba en una misión fuera de la Aldea por l tanto no había otra cosa mejor que hacer que entena, Sasuke ya había peleado con Minato y ahora era el turno del rubio hijo del Hokage.
Yondaime: Vamos Naruto ¿Qué te pasa? – dijo al tiempo que sostenía al niño de 8 años por la nuca y ponía su propio kunai apuntándolo hacia el – parece que no has entrenado lo suficiente, eres más lento que Sasuke
Naruto: ¡Yo soy mejor que Sasuke! – Grito el niño desasiéndose del agarre -¡Estoy arto de que me comparen con él!
Eso no estaba bien, algo andaba mal con eso, no era una simple rabieta de las que el rubio acostumbraba, tanto Minato como Sasuke habían captado algo fuera de lo común
Naruto: ¡Yo soy mejor que él! – volvía a gritar a todo pulmón
Un aura roja comenzaba a cubrir el cuerpo del niño, mientras que en las facciones de su rostro comenzaban a dibujarse los rasgos inequívocos de un animal
Sasuke: ¿Qué está pasando sensei? - pregunto el pelinegro mientras se cubría el rostro de la ráfaga de viento que expulsaba el chakra del rubio - ¿Minato? – volvió a decir, pero el Cuarto Hokage no parecía prestarle atención.
Yondaime: ¡Basta Naruto! – le grito al niño tratando de traerlo a la realidad
Por respuesta únicamente recibió una mirada furiosa, aquellos no eran los ojos de su hijo, aquellos ojos teñidos de rojo y llenos de maldad no eran de Naruto.
Sasuke: Dobe deja de hacer eso – regaño el Uchiha, tratando de atraer su atención. No tuvo tiempo de reaccionar, con una increíble velocidad había llegado hasta él y lo había golpeado en el rosto.
Minato permanecía estático ante toda la situación, aun no se podía recuperar del shock inicial de ver a su hijo en aquel estado. Sasuke por otro lado había sido lanzado contra uno de los muros exteriores, Naruto se disponía en seguir con su ataque pero el pelinegro se percato y logro hacerse a un lado antes de que el puño de su compañero lo golpeara de nuevo.
Sasuke: Si quieres pelar está bien – dijo al tiempo de que golpeaba en el estomago al rubio y de nueva cuenta, ahora en el rostro, Naruto no se recupero con rapidez y volvió al ataque, pero el pelinegro no se quedo atrás, contra atacaba cada vez. Desde lejos Minato estudiaba el desarrollo de la pelea.
Por un momento temió que el sello se hubiese roto, pero al parecer tan solo se había debilitado un poco y un destello del chakra del zorro demoniaco había escapado a la superficie, hasta ahora no había intervenido en la pelea por la simple razón que Sasuke podía defenderse bien, al menos hasta ahora lo había hecho, sin embargo las cosas no iban bien para el Uchiha en un segundo Naruto lo haba golpeado y ahora lo tenía contra el piso dispuesto a acertarle el golpe final.
Minato avanzo hasta ellos y antes de que pudiera sostener a su hijo, Sasuke lo había golpeado fuertemente apartándolo de su lado, cuando este se levando el Cuarto vio con asombro como en los ojos del menor de los Uchiha se dibujaba el inconfundible Sharingan.
Estaban a punto de reiniciar el enfrentamiento cuando el Cuarto Hokage golpeo a Naruto por la espalda dejándolo inconsciente de inmediato. Sasuke al ver como el rubio caía al piso también se desplomo agotado, respirando con dificultad y desmayándose al poco tiempo.
- Los arriesgaste demasiado – decía una voz femenina detrás de el
Minato: No sabía que estabas en casa, regresaste antes mi amor – dijo reconociendo en aquella voz a su esposa – no era mi intención arriesgarlos, pero necesitaba ver con mis propios ojos si el sello se había roto ¿llevas mucho tiempo aquí?
Kushina: Solo alcance a ver el final, parece que a línea sucesoria ha despertado en Sasuke - dijo acercándose al pelinegro para examinarlo mientras que Minato hacia lo mismo con el rubio – de la misma forma que el Kyubi despertó en Naruto
Ambos tenían a un niño en brazos, mientras que Kushina cargaba a Sasuke Minato hacia lo mismo con Naruto, los llevaron a dentro de la mansión y los llevaron a la habitación principal, ahí los recostaron en la gran cama y se detuvieron a observarlos en silencio.
Kushina: ¿Qué pasara ahora? – rompió el silencio la mujer, el tono de reocupación era evidente en su voz
Minato: Es evidente que el chakra del zorro de hará presente, mañana hablare con Jaraiya sensei, él sabrá aconsejarme
Kushina: Tengo miedo – dijo de pronto, mientras un par de lagrimas resbalaban por sus mejillas – temo por ellos – Minato se acerco hasta ella y la abrazo de forma protectora
Minato: No les pasara nada, Naruto es muy terco para dejarse vencer por algo, y Sasuke es lo suficientemente fuerte como para ayudarlo a controlarse en cado de que no pueda hacerlo solo
Ese día, el destino de ambos quedo entrelazado, y marcaria la pauta para el resto de sus vidas.
Continuara…
