Los recuerdos iban y venían como ruidosos relámpagos que atravesaban su mente, haciendo que pequeñas lagrimas resbalaran sobre su dulce rostro. Se alejo de la ventana lentamente y se recostó sobre su cama, dejando descansar sus adoloridos e hinchados pies sobre una almohada. La cabeza le daba vueltas, los mareos eran constantes, intensos … insoportables. Esto la hacia recordar la primera vez que los mareos hicieron de las suyas en su cuerpo.
Las vacaciones navideñas terminaron rápidamente, y para enero todos los alumnos se encontraban de regreso al castillo de Hogwarts. Millicent, Pansy y las hermanas Greengrass hicieron una fiesta en pijamas para contar como habían pasado las fiestas y los regalos que habían recibido. Como era de esperarse, Pansy había recibido mas regalos que los de las otras 3 chicas juntas. Entre ellos, se encontraba un viaje a las islas del mediterraneo ( por parte de su madre) y unos aretes de deslumbrantes esmeraldas en forma de gota, 3 pequeñas piedras preciosas en cascada, una sobre otra.
Wow Pansy, de verdad son hermosos.- dijo Astoria
Además combinan perfecto con tus ojos.- agrego Daphne.
Gracias.- dijo la chica sonriente presumiendo sus joyas.- Mili, ¿Qué haces?- dijo tapándose la nariz.
Pues… me quedo hambre, y me traje un panecillo, con mantequilla.- dijo Millicent.
Uff! Tira eso Mili! Apesta, esta podrido.- dijo Pansy haciendo caras de asco.
¿De que hablas? Es de la cena de hoy.- respondió Milicent.
Y Huele delicioso.- dijo Daphne tomando un suspiro.
La morena ya no podía mas, se levanto como pudo del piso y tratando de correr llego a la taza del baño, donde devolvió todo lo que había comido en la cena. Rápidamente Daphne ayudo a su amiga recogiendo su cabello y dándole pequeñas palmaditas de apoyo en la espalda. Despues de casi una hora, Pansy estaba lista para salir del baño.
Pansy! Que susto! ¿Estas bien?- la abordo Astoria.
Caray, mujer, ¡dejala respirar!- le dijo su hermana.
Estoy bien, gracias.- dijo secamente la chica mientras se secaba el sudor frio de la frente.
Sera mejor que duermas, mañana te sentirás mejor.- le animo Milicent.
Pansy obedeció y se quedo profundamente dormida en cuanto toco la cabeza con la almohada. Se sentía falta, le daban pequeños escalofríos, que recorrían todo su cuerpo dejándola exhausta. La mañana siguiente no fue muy diferente, amaneció junto al inodoro agotada y con muy mal aspecto.
Las chicas dijeron a los maestros la condición de Pansy y pudo quedarse en su propio dormitorio, La Sra. Pomfrey accedió a regañadientes. Permaneció toda la mañana en cama, y para el medio día se sentía mucho mejor, de hecho comenzaba a tener hambre. Pero no podía presentarse en el gran comedor después de su ausencia en clases por la mañana, asi que se escabullo con cuidado hacia las cocinas de Hogwarts, haciendo cosquillas a la pera, la puerta le cedió el paso. Ella entro y se sentó en una de las mesas del centro de la cocina.
Quiero una ensalada, con pollo y queso extra.- le dijo a un elfo fríamente. Este le hizo una exagerada reverencia y desapareció. En segundos el elfo regreso con un plato lleno de lechuga, queso, pollo y aderezo.
Pansy comió su ensalada en silencio, sin voltear a ver a los elfos curiosos que se le quedaban viendo de vez en cuando. Termino rápidamente y se dispuso a salir de la cocina, cuando de pronto, la puerta se abrió y tumbo a Pansy al suelo. La morena solto un grito de dolor e intento levantarse del suelo ella sola, pero no pudo.
Déjame ayudarte.- le dijo una voz masculina.- Lo siento, fue mi culpa. No sabia que estabas aquí…-
Esta bien, estoy bien.- Lo corto la morena sin fijarse en quien era, sacudiendo su falda.
¿Segura? Mejor siéntate.- le dijo la misma voz.
La morena obedeció, un dolor intenso comenzaba a embargarla, comenzando desde lo mas interno de su vientre. La chica se sentó y se doblo por el dolor, de pronto una lágrima salió de sus ojos y el chico se alarmo.
¿Parkinson? ¿Estas bien?- le preguntaba el chico, pero esta no respondía.- Mejor te llevo a la enfermería.
Pansy no se dio cuenta a que hora, ni como ni porque, estaba acostada en una de las camas de la enfermería con un vendaje en la mano izquierda, escuchando como la enfermera se quejaba y se quejaba diciendo " si yo tenia razón, debió quedarse aquí". Pansy intento ignorarla, de pronto recordó, no había llegado aquí sola. Volteo a ver al chico que se encontraba sentado a un lado de la cama, viendo el suelo.
Potter.- dijo la chica desconcertada, no se había dado cuenta que era él.- No tienes que quedarte.- dijo la chica.
Prefiero hacerlo, para ver si estas bien.-
Como gustes.- le contesto fríamente.
La Sra. Pomfrey la examino y le dio una poción para quitarle el dolor, concluyo que solo era un pequeño dolor de columna por la caída, y que la Slytherin estaba exagerando. La chica no tenia ganas de protestar, de verdad el dolor la estaba matando. Era demasiado, nunca en su vida había experimentado tal grado de dolor. La poción hizo que el dolor disminuyera considerablemente, pero en realidad, nunca se fue.
