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POV Leader
El destino entrelaza las vidas de aquellos que menos esperaban conocerse, el mundo no gira en torno a nada más que a las decisiones de aquellos que son llamados "vivientes", las coincidencias no existen, las supuestas nacen a raíz de que dos personas se conozcan, el mundo girará en torno a ello, pues hay una razón del por qué quiere que sus destinos se crucen, sin embargo, muchas veces cerramos los ojos a esto, pero sin duda, terminarán cruzándose de una forma… u otra.
El reinado que Mikihisa dejó está en peligro, y yo sólo recuerdo a Hao tomando su lugar, el dolor que atraviesa mi corazón se profundiza, pero como un capitán, mi deber es esperar, este no es mi escenario, no son mis marionetas, pero en definitiva, tomaré el acto antes de que Hao destruya lo que un día fue, un hermoso país.
Fin del POV
Subía el equipaje a la carreta con cuatro caballos; Alumi, sentada en la punta de esta, veía un mapa de la zona en cuestión, mientras veía cómo varios soldados a caballo salían galopando rápidamente, seguramente en busca del príncipe.
–No encontrarán nada.– Volvió a centrarse en su mapa, así como escuchaba con una sonrisa burlona las órdenes que se daban unos a otros para distribuir la búsqueda.
–¿Qué te hace decirlo?– Preguntó Nagato, atando un extremo de la soga que sostendría el equipaje, Aarón ataba la otra y Hikari, buscaba información sobre puestos de guarda que hubiesen en el camino para poder evitarlos.
–Intuición.– Respondió con simpleza. –Pero a lo que vamos, debemos irnos de aquí antes de que comiencen a investigar más a fondo.–
–Tenemos paso libre si vamos por el oeste, y luego al sur.–
–Gracias, Hikari.– Alumi suspiró, y entró de lleno en la carreta, en compañía de Nagato y Hikari, Aarón tomó las riendas.
–Oye… ya no pienses tanto en el asunto ese, encontraremos al príncipe.– Nagato puso una mano sobre su hombro, ella sonrió.
–No es por mí, es por Leader.– Bajó la mirada, y comenzó a jugar con uno de los mechones de su cabello. –No sé por qué tiene tanta necesidad de hablar con él.–
–Seguramente porque sabe que el príncipe lo escucharía más que Lord Hao.– Hikari tomó el mapa y lo comenzó a examinar, marcando la zona que atravesarían con un pedazo de carboncillo, circulando su siguiente destino.
–Lo dudo, ya sabes lo que dicen, de tal palo...–
–Tal astilla.–
POV Hana
Es increíble la cantidad de cosas que se pueden ver dentro de la ciudadela, quedo maravillado al ver todo lo que a mi alrededor se encuentra en estos momentos, esta belleza supera en creces a la del palacio, toda mi vida me vi rodeado de muros, sirvientes, y todo lo que yo quisiese, ahora que veo esto me pregunto ¿Por qué a mi padre no le agrada tal belleza? No es que sea de los gobernantes que disfruten de la belleza de su país, en cambio; entre más lejos exploro y noto tales cualidades, menos comprendo por qué mi padre me ha privado de esta vista.
Recuerdo que cuando tenía seis años, ordené a Hatake que pagara a un artista para que retratase un paisaje, de cualquier lugar, pero que este fuera lo suficientemente imponente a mis ojos, y así mismo, escondiendo este encargo de la seriedad de Shikai, hizo lo que le había pedido, y como le hice prometer, me llevó dicho retrato; debo decir que en aquella ocasión quedé fascinado.
Ahora bien busco aquél lugar, o más concorde a mis palabras, me gustaría buscarlo, pero salí del palacio sin más que mi espada, una capucha, y mis botas de cuero negro, no traje conmigo las joyas que estoy acostumbrado a llevar, que liviano me siento, ni tampoco un mapa, he aprovechado de buena manera ese sabotaje rebelde para escapar, pero entre más pasos doy hacia las afueras de las tierras de mi padre, el supremo Lord Hao, más extraño también la compañía de mi madre, su olor a miel, su imponente figura y es más, una de las pocas personas que realmente me veía con sinceridad, pero basta de ver al pasado, sigo caminando, y diviso a un grupo de personas jóvenes que preparan una carreta llena de equipaje, tal vez pueda pedirles que me lleven lejos, así pasaré inadvertido por si hay algunos guardias, o eso espero.
–Buenos días.– Saludo con cierto tacto, no es que quiera parecer ser alguien con malas intenciones, pero tampoco debo ser muy formal, eso es característico de la nobleza.
–Hola.– Saluda como si nada el tipo que tengo enfrente, me le quedo viendo extrañado, pues me ha extendido la mano. –Soy Aarón.– Termina de decir, y yo no sé qué hacer, nunca alguien me extendió la mano, no sé si es un saludo.
–Quisiera saber…– Prosigo, él se me queda viendo y retrocede su mano un poco confundido al parecer. –A dónde se dirigen.–
–A Hokkaido, pasando por los campos altos y el pico empinado.– Me responde, este… joven, es más alto que yo y con una complexión de fuerza bruta, me pregunté si era guardia, luego lo negué, no llevaba armadura puesta.
–Quisiera que me llevasen.– Digo con sutileza, no quiero hacerlos sentir ofendidos, pero trataré de hablar como ellos.
–¿Quién es ese?– Pregunta otro saliendo detrás de algunas cosas apiladas sobre la carreta, me le quedo viendo.
–Un chico que quiere venir con nosotros a Hokkaido.– El llamado Aarón le dice a su, ¿Compañero? Mientras este me examina de pies a cabeza.
–Vaalae, total espacio tenemos, ¿No, Aari?– Sonríe tras decir eso, al momento de que el otro se sonroja, yo alzo una ceja, ¿Es acaso este un tipo de sátira entre ellos?
–No me llames así, maldito homosexual.– No puedo evitar sonreír ante tal respuesta, me pareció muy cómico.
–Ya, ya cariño, ¿Lo llevamos o no?– Al parecer el otro sigue con la mofa como si no le importase.
–Pos no sé, pregúntale a la chava* que manda.– Su lenguaje es tan coloquial, yo jamás oiría estas palabras dentro del castillo, no sé a qué se refiere con esa tal "chava" pero suena a alguien de poder.
–Pfft sólo lo dices porque le tienes miedo a Alumi, Ari.– Completa recostándose sobre varios equipajes que al parecer llevan prendas, pero son muchas, ¿Serán costureros?
–Ya "Nalgato", si el chico quiere que se venga a mí me vale.– Y me voltea a ver. –¿Vienes?– Me pregunta alzando una ceja, yo me quedo quieto un rato, volteo a ver al palacio, ya no hay marcha atrás.
–Voy.– Respondo.
–¡Al fin!– Grita el que estaba tirado sobre el equipaje "Nalgato". –Mi nombre es Nagato, él es Aarón, con nosotros vienen dos chicas, Hikari y Alumi.– Concluye sonriendo, ahora sí sé su nombre, y al parecer viajaré con otras dos personas, doncellas al parecer.
–Está bien, un gusto en conocerles, mi nombre es Hana.– Respondo tranquilamente, después de todo, fuera de los muros del castillo sólo me conocen como príncipe.
–Qué educado…– Susurra Nagato, yo me siento nervioso.
–Deberías aprender de él.– Le dice el otro, Aarón, atando una soga alrededor de la carreta para evitar que caiga el equipaje.
–Sí mamá.– Así me quedo escuchando como estos dos, que por cierto no parecen mayores que yo, discuten continuamente sin parar, me pregunto si toda la gente que no es de la nobleza habla tanto como ellos, pero… ciertamente me estoy sintiendo muy cómodo, sonrío levemente.
POV ALUMI
Leader se sentirá decepcionado, pero no sólo veníamos por el jodido príncipe manos delicadas, tenemos otras cosas qué hacer, como encontrarnos con el tipo ese, Usui, más allá del pico empinado, y luego con Tao, en el país Chino, entre otros, todo por petición de Leader, y entregar a esos sujetos unas cartas que nos encomendó, no podemos fallarle después de todo, Leader es el líder.
Camino con Hikari luego de comprar algunas hierbas medicinales con unos herboristas locales, sí ya sé que no llevamos al príncipe, pero estas cartas son más importantes, es aquí, mientras caminamos por las calles de la ciudadela de regreso a la carreta donde dejamos a Aarón y Nagato, que de seguro ya estarán peleando, que recuerdo que en toda mi vida, nunca le he visto la cara a Leader, siempre está tras las sombras, sentado tras ese escritorio jugando ajedrez consigo mismo, y no imagino cómo es su rostro, pensando en esto, la voz de Hikari me interrumpe.
–¿Qué opinas?– Escucho, muevo la cabeza para despejarme.
–Perdón, ¿Qué decías?– Pregunto, volteándola a ver.
–Dije, ¿Quién crees que será el chico que está con ellos, qué opinas?– Y me señala a cierto lugar donde está la carreta, en ella, Nagato tratando de besar a Aarón mientras este se sonroja y se enfada, sí, ambos pueden ser igual de estúpidos, pero noto algo distinto.
Hay un chico parado frente a ellos, con una túnica negra cubriéndole el cuerpo, de cabello rubio y ojos ámbar, puedo ver que lleva botas de cuero negras, llegamos mientras lo diviso, pero en eso, me interrumpen ese par de idiotas, o mejor dicho, dos de mis mejores amigos.
–¡No quiero besarte!–Reclama Aarón mientras Nagato le sostiene una rama de árbol pequeña.
–¡Es muérdago, sigue las reglas!– Responde Nagato, haciendo gesto de beso con los labios, sonrío, pero sigo viendo de reojo al chico, mientras escucho cómo Hikari les pega a los dos.
–Ni es Navidad, tontos.– Sonríe victoriosa al verlos llorar en el suelo.
–Hola.– Una voz desconocida interrumpe mis pensamientos, se trata del misterioso chico, al parecer tiene como nuestra edad.
–Así que vendrás con nosotros.– Mi intuición casi nunca me ha fallado, por cierto.
–¿Cómo lo sabes?– Cuestiona alzando una ceja, pero qué delicadito se mira este niño.
–No hace falta pensar mucho cuando se trata de ellos.– Señalo a mis amigos.
–¿Puede venir?– Escucho la voz de Nagato, que junto con Hikari se están subiendo a la carreta.
–Hmmnn…– Examino al chico, no parece que sepa pelear tan bien con la espada que lleva escondida, tampoco parece tener algo en contra de nosotros, pues somos como una sombra, nadie nunca reconoce las acciones y misiones que ejecutamos para Leader, lo veo de nuevo y aunque no representa amenaza para nosotros. –Que no nos retrase.– Es mi palabra final.
–Oki doki.– Me responde Aarón, subiéndose a la carreta para tomar posesión de las riendas de los cuatro caballos que halan de la misma, no son pura sangre ni nada, pero son resistentes, uno para cada uno de nosotros, a veces necesitamos huir por separado y reencontrarnos más adelante en el camino.
–Mi nombre es Hana.– Concluye.
–Alumi.– Respondo casi a secas subiendo a la carreta, al lado de Aarón.
–Yo Hikari.–Sonríe como siempre, mientras ayuda al tal Hana a subir, luego de esto todos nos acomodamos y Aarón le da señal a los caballos, comenzamos nuestra retirada de esta misión fallida para enfocarnos en los fundamental: las cartas de Leader.
POV HANA
Es increíble la velocidad a la que estos caballos corrientes llevan la carreta, siento el viento en mi rostro, revolviendo mi cabello, nunca me había sentido así, me siento… libre, volteo a ver nuevamente y el palacio se ve cada vez más pequeño, una tremenda nostalgia me invade en aquél momento, momento el cual interrumpo para fijarme en lo que tengo enfrente, dos chicos: Aarón y Nagato, y dos chicas: Hikari… y Alumi, todos ellos llevan consigo varas prendas y joyas ocultas, así como cuatro espadas, me pregunto quiénes son ellos, ¿Serán ladrones? No lo sé, pero hay algo en ellos cuatro, que me hace sentir tranquilo, y esta tranquilidad no es la misma que siento en el palacio, allá era un sofoco, pero aquí creo que puedo expresarme sin tantos modales, formalidades o conceptos que parecen pre escritos, y no sólo es escuchar el lenguaje coloquial que parecen manejar los pobladores de este país, sino hay algo en este aire que me hace sentir un concepto que hasta ahora creí que para mí, que nací como príncipe, no existía… me siento con vida.
Madre… lamento haberte dejado, pero si quiero ser un buen Lord… primero quiero conocer el mundo.
FIN DE POV
–Aarón.– Llamó la chica de cabellos rubios, mientras se recostaba en el hombro de su mejor amigo.
–Sé lo que piensas, Alumi, el chico no es un peligro.– Responde con simplicidad, sosteniendo firmemente las riendas de los caballos.
–No me importa el estúpido niño ese… me refiero, a las cartas, ya sabes qué esperamos lograr con esta misión.– Cierra los ojos y se deja llevar por el viento, mientras se acercan a la salida de las murallas, las cuales por ahora estaban desprotegidas.
–Lo sé, no te preocupes linda, lo lograremos.– Sonríe burlonamente, así como recibe un fuerte puñetazo en el hombro.
–Tonto.– Alumi frunce el ceño, para luego volver a recostarse en el hombro de Aarón. –Dime… ¿Crees en el amor?–
–Sí.–
–¿Amas a alguien?–
–¿Y tú?–
–También.–
–¿Tú amas a alguien?–
–… Tal vez.–
Estaba recostado, entrelazaba sus dedos con tranquilidad, así como sentía el viento entrar por la ventana, su cabello se movía a dicho compás, sus ojos permanecían cerrados, podía sentir cada presencia a su alrededor, escuchaba la voz de la naturaleza como un canto de amor y calidez, estaba solo en aquél lugar, en su escritorio no yacía nada más que el tintero y la pluma, respiraba con paz, la luz natural entraba por los tragaluces, pero su rostro seguía cubierto por las sombras, cruzado de piernas , esperaba, y no hacía nada más que eso… esperar.
–El mundo que se extingue, desde tan joven…–
Hablaba consigo mismo, pues en su compañía no había absolutamente nadie, más que el viento, la naturaleza, aquella habitación iluminada por la luz natural, la chimenea a cierta cantidad de metros no ardía, pues los rayos del Sol podían ser realmente reconfortantes, el ruido del aleteo de las aves, el crujir de las hojas al chocar entre sí, y su respirar, así como la canción que tocaba el viento sólo para él.
–Una vez Mikihisa murió, y Hao tomó el poder se creyó en el fin del propio país de Japón…–
Y otra vez, los árboles parecían responder a sus palabras, estremeciendo sus hojas con cierta turbulencia.
–No os preocupéis; después de todo… sin luz, no existe la oscuridad.–
CONTINUARÁ…?
(*) = chava: término coloquial para referirse a una jovencita
