Enfrentémoslo.

Camine sin rumbo fijo, ya era muy tarde pero aun así no tenía tantas ganas de llegar a mi casa a hacer nada así que tome una pequeña parada en un cactus donde los chicos y yo habíamos grabado nuestros nombres. Recordé que tenía una manzana y la saque de la mochila, lo más gracioso fue como recordé que la llevaba, ya que mis tripas rugieron tan fuerte. Comenzaba a oscurecer. Era el momento del crepúsculo. Y es un hecho digno de apreciar.

-Que linda manzana, roja, justo mi color favorito, es del color de lo que cene ayer- esa voz sonó tan insistente y a la vez tan melodiosa- ¿puedo?

-Por supuesto- supuse que era Ben o algún amigo de la escuela tratando de jugarme una broma-.

-Pero debes voltear para ver quién soy-insistió nuevamente-.

-¿Edward?- obvio, esa voz, tenía tantas ganas de verle que mi emoción hizo que de puro impulso lo abrazara, cuando lo hice note un par de hermosos aretes en cada oreja que para nada le hacían ver mal. ¿Cómo es que antes no los había notado?-.

-Gracias, supongo- que idiota al ser tan indiferente; para su desdicha lo solté tan rápido que mostré mi desagrado a su respuesta-. Pero no lo tomes a mal linda.

-Supongo… que te diste cuenta de mi indiferencia no- dije sarcástica-. ¿Qué es lo que quieres ahora?

-Ya lo sabes, busco que me preguntes más acerca de tus poderes y la foto- respondió con cierta vehemencia en su tono de voz-.

-Sí por supuesto como no atine a tu suposición acerca de que soy un fenómeno- susurre para que no oyera mi comentario-.

-Aja como digas, pero tenemos una charla pendiente y necesito aclarar algunos asuntos contigo- mientras mencionaba estas palabras me tomo del brazo y me adentro a una casa abandonada; y por el estado en el que se hallaba yo diría que simplemente servía para refugiar a los vagabundos del frio, pero de repente recordé que yo ya había estado con anterioridad ahí -. Entra.

-Aquí huele a que algo se murió- cuando exprese mi comentario el me volteo en dirección a donde el miraba y caí en cuenta de que efectivamente este lugar ya lo conocía y mi asombro aumento cundo vi el cadáver de un perro tirado en una esquina de la habitación que a mi parecer era la sala; el cadáver ya parecía de más de tres semanas de muerto por el hedor y el estado de putrefacción que presentaba en los restos del perro-. Ah, con qué era eso lo que huele así. En fin podemos ir al patio de atrás tiene un árbol que aun esta verde y tiene por columpio una llanta de tráiler ¿vienes?

-¿No le temes a ese cadáver?, si que eres rara- su expresión en su rostro no tenia precio era una mezcla de sorpresa, admiración, indignación-. Aunque… pensándolo bien vamos atrás. Mis sentidos no lo soportan y mi olfato comienza a estropearse, tanto que en pocos segundos estaré sacando sangre de la nariz.

-Que drama el tuyo, no puede ser que haya alguien como yo pero aumentado al cien- lo que decía era realmente cierto y si es que seguía teniendo contacto con este chico no olvidaría tal dato que quebranta su perfección-.

-Como sea, vamos-salimos por una puerta de aluminio que era muy pequeña y lo que vimos afuera era tan hermoso que supuse que algo mágico sucedería ahí-.

-No es como lo recuerdo a cambiado tanto, yo creo que la maleza lo ha transformado. Se ve lleno de flores y hierba verde, es como si fuera un oasis en medio de la nada. Sí ya hace tiempo que no venia. Qué tiempos aquellos.

-Por pura curiosidad, pero, ¿Qué hacías tu aquí?- inquirió Edward- es solo que hablas de este lugar como si hubieras venido antes.

-Pues algo así, la utilizábamos como casa para reuniones de amigos pero desde aquel asesinato que hubo aquí me prohíben absolutamente venir o siquiera acercarme a este lugar. Además los tornados están a la orden del día y es lo que ha dejado a este lugar en este estado.

-Ok, gracias por la clase de historia. Prosigamos con el asunto de tu futuro y más te vale que pongas atención. Te quedo claro.

-Más claro ni el agua mi general- respondí en son de burla por su tono de autoridad y la forma en quería imponerla sobre mi-.

-Graciosa-protesto con desagrado-. No quiero que te vuelvas a burlar de mí.

-Olvídalo, amargado.

-Hare de cuenta que no oí eso- expreso muy molesto-. Empecemos. Bueno yo se que tiene una foto que recientemente adquiriste con tu abuela. La chica de la foto es tu tátara abuela Esme, y de ella heredaste la belleza de eso no cabe la menor duda. Pero lo extraño es que tú tengas más poderes que ella, siendo que ella era una bruja consumada. En cuanto a por que la conozco, bueno es una larga historia y con el tiempo la tendrás que descubrir tu sola porque si lo hiciera yo correrías el riesgo de que algo muy malo te pasara. Sé que eres lo bastante astuta para adivinar. Pero te recomiendo que no lo hagas ahora.

-Espera, ¿entonces las brujas existen?- lo interrogue carcomida por la curiosidad- ¿y también… los hombres lobo, los demonios y hasta los vampiros?-tenia esas increíbles ganas de burlarme pero él lo tomo como si estuviera afirmando.

-Exacto, hay muchas cosa que tu desconoces pero que te pueden sorprender, incluso llevarte al borde de la locura. Pero si es cierto, eres una bruja. Y la más hermosa que he visto debo añadir.

-Bueno entonces según tú soy una bruja, y Esme es la pariente más cercana que paso por lo mismo por lo que estoy pasando yo ¿correcto? Pues eso me parece de lo más absurdo.

-Enfrentémoslo, esto es lo que eres y tus poderes son algo sobrenatural incluso para mí.

-¿Para ti?- mencione vacilante y exaltada-. Pero entonces ¿tú también eres un fenómeno como por ejemplo un mago?

-Ya te dije que todo a su tiempo y ahora no lo es- cuestiono molesto- es solo que ¿tienes que saber todo? ¿Cuál es tu propósito? ¿Qué ganas?

-Por supuesto que tengo que saberlo todo y si tengo que persuadirte pues lo hare- dije incitante y vehemente-. Realmente quiero saber.

-Pues entonces persuádeme, pruébame, coquetea conmigo, pero ya verás que hagas lo que hagas fracasaras, y no vas a conseguir saber nada acerca de mí.

-No me importa lo que digas, ni siquiera lo que tengas en mente lo voy a lograr- me porte tan insistente y me le acerque más y más hasta que quedamos tan cerca el uno del é que ocultas, ya que no eres más inteligente que yo.

-Y como das por un hecho el que yo oculto algo- ya estaba a casi un centímetro de mis labios y tomándome de los hombros me llevo lentamente en dirección al árbol en donde se encontraba el columpio simulado-. Tendrás que darme una buena razón y algo de oportunidad para defenderme.

-Veras, tu… tu…eres un…- mis piernas flaquearon y las rodillas estaban a nada de romperse en mil si no hacía nada al respecto, no temía por mi sino por mis acciones y lo que fuera a decir. En cualquier momento dejaría que me tratara como una muñeca de trapo y seria presa fácil y lo sabía y a pesar de todo no haría nada. No tenía nada que perder, pero si mucho que ganar-.

-He leído tu mente y sé lo que tienes planeado con tu amigo, o debería decir el novio de tu mejor amiga, como es que se llama ese don nadie… a sí Ben- susurro tan cerca que casi podía oler el dulce aroma que emanaba de su deliciosa boca-. Sabes… me dan muchos celos. ¿Porque con él?, ¿Qué tiene de especial?

-¿Leer la mente?, me confundes y haces que pierda la razón- grite con la voz notablemente entre cortada-.

-Cállate…-susurro y sus labios se pegaron de un golpe a los míos, el olor se convirtió en sabor y me embriague de él, de repente todo lo que conocía como normal o dentro de mis cabales cambio totalmente. Ya nada era concreto o cierto. Tomo mis brazos y los acomodo sobre sus hombros, en un intento vano quise arrebatarle mis extremidades pero fracase. Una vez alcanzada su meta y de haber notado que no retiraría mis manos y de sentir que me aferre con todas mis fuerzas, bajo las manos cuidadosamente y me tomo de la cintura para después juntarme a su esbelto cuerpo. Era como si nos fundiéramos en un solo ser y por fin, quizás en más de once años me sentí nuevamente viva, feliz y completa. Beso de la manera más hábil mis labios, y con su lengua trazaba cada línea de estos para luego en un impulso algo agresivo, morder mi labio inferior lo cual extrañamente hizo que sangrara demasiado, pero ni así Edward se detuvo. Sus sabias manos bajaron más y traspasaron el umbral de mi blusa, subiéndola casi en su totalidad hasta llegar a mis costillas, dejando desnudo mi estomago y vientre; pero esas manos eran tan frías que al simple contacto con mi piel la misma se puso como de gallina, fueron los escalofríos mas deliciosos que jamás allá sentido.

Era seguro que me encontraba muy dispuesta a hacer todo a pesar del miedo que él me infringe, pero tomaría el reto; lo haría porque sabía que algo místico nos conectaba y no lo podía negar.

Se quito la chaqueta color negro que llevaba puesta y la coloco en el césped húmedo. Me lleva hacia el mismo y me acostó de la manera más gentil y comenzó a rozar mis senos sobre la blusa con la punta de sus dedos, aun seguía sangrando y él seguía tan frio como la muerte. Beso cada parte expuesta a la intemperie y dejando una estela de enrojecimientos en mi pálida piel. Y aun así lo deseaba, lo quería dentro de mí, sabía que mi virginidad lo estaba esperando. A mis oídos susurro un "serás mía para toda la eternidad", y entonces mis teorías acerca de que no se puede amar a alguien tan rápido y de la manera más desquiciada quedaron en simples palabras inútiles y vanas.

Me estaba llevando el nirvana y ni siquiera estábamos en el acto sexual. Me abrazo contra su pecho firme y me dio la vuelta para que quedara encima de él, me beso los labios nuevamente y los lamio para limpiar la sangre que quedo seca. Pero fue entonces que me percate de dos grandes problemas, y eran dos colmillos prominentes, que tenían el color carmesí de mi sangré.

Unos truenos se oyeron a lo lejos y de inmediato lo abrace más fuerte por miedo. El correspondió con un abrazo igual o más fuerte que el mío, me miro fijamente a los ojos y elevo mi rostro al suyo.

-Mejor dejamos esto para luego- dijo decepcionado por el percance de la lluvia a pesar de que sabía que yo estaría dispuesta a hacerlo en el mismo parece que cayó cerca de aquí, ¿no crees?

-Supongo- conteste con tono de frustración y arrastraba las palabras.

--Eso fue señal de que este no es el lugar apropiado para que pierdas algo tan valioso, además no puedo dejar mi caballerosidad, soy un irresponsable.

-Como sea, de todos modos lo que me causa una curiosidad enorme son esos colmillos que tienes, ¿son injertos?- pregunte dubitativa en si le molestaría aquel comentario.

-No son más que un adorno en la boca- Contesto a la defensiva.

-Pues es muy extravagante, y me lastimaste con ellos.

-Lo siento muchísimo un fue mi intención- manifestó arrepentido.

-Pues vaya que casi le quitas un pedazo de labio desgraciado- esa voz era inconfundible, por supuesto… Jasper.

Inmediatamente tomo mi brazo y me levanto de un tirón, pero mi falta de equilibrio hizo que resbalara, imagino que su rapidez lo motivo a sostenerme de la cintura.

-No deberías ser tan descuidada- me reprocho Edward-.

-Perdóneme señor, es solo que a veces me puedo dejar a la mano de dios.

-Solo no seas tan descuidada y veras que tus tropiezos desaparecerán- complemento Jasper-.

-En fin Jasper no pierdas el tiempo y va a traer el coche la lluvia se va a poner peor- insistió Edward.

Una vez que Jasper se fue, Edward comenzó con la guerra de preguntas.

-Así que… ¿te gusta tu amigo Ben?

-No claro que no… es decir es absurdo.

-Ok, ok no hablemos más de eso, cambiemos el tema- inmediatamente el rostro de Edward comenzó a cambiar en un rostro pensativo, era como si estuviese ideando alguna maldad-. Ya se hablemos de tu familia, ¿Cómo te llevas con ellos?

-Vaya nunca nadie que conociera recientemente me había preguntado eso- me atreví a responder con la verdad ya que algo en mi interior hacia que me limitara a mentirle, sin olvidar que me confesó que lee las mentes-. Bueno mi abuelita es increíble y la amo, es como si fuera un obvio y absoluto remplazo de mi difunta madre. En cuanto a mí abuelo él es otro asunto, el realmente me odia, parece que me culpa de la muerte de mi mamá, no me soporta en lo absoluto. Y la verdad es que no lo culpo, si yo fuera otra persona y me mirara desde otra perspectiva me odiaría tanto o más que como lo hago ahora. Es solo que causo tantos males y lo que te digo es tan cierto.

-Porque todo ese dolor y odio lo guardas solo para ti, deberías buscar el apoyo de tus amigos- comenzamos a caminar en dirección a la carretera ya que suponía que Jasper nos estaba esperando afuera y quizás en algún lugar lejano de aquí-.

-Simple porque no les quiero causar lastima, mi madre siempre decía que la lástima es para los débiles.

-Y eso… ¿crees que sea cierto?- cuestiono con un rostro bastante pensativo-.

-Quizás sea cierto o es solo que no quiero causar problemas a nadie. Además todos los tenemos y algunos están más jodidos que otros.

-Pero vuelvo a repetirte, tienes amigos ¿no es cierto?, se supone que los amigos sirven para eso, para que les cuentes tus problemas. Tienes que decirles lo que te deprime.

-Suficiente le hago con hacerlos cómplices de mis adicciones.

-Claro como se me pudo pasar ese pequeño detalle- se detuvo en un anuncio de carreteras de eso amarillos, di cuatro pasos más antes de darme cuenta de que ya estaba sola. Una gota más grande que las anteriores cayó sobre mi mejilla rodando hasta llegar a mi cuello. En un abrir y cerrar de ojos la lluvia envolvió toda la carretera-. Entonces no son tus amigos sino tus cómplices- grito-.

-No, te equivocas no es así- le conteste regresándolo el grito que me había propinado segundos antes-.

-¿Y quién inicio a quien?, tu a ellos Edward tenía el rostro más contraído por su coraje, y a pesar de eso no dejaba de ser hermoso-. O ellos s ti.

El agua nos estaba mojando por completo y naturalmente comenzaba a tener frio.

Nadie inicio a nadie tu estas imaginando tonterías y me estas colmando la paciencia hay veces en las que no te soporto y quisiera que desaparecieras de mi vida.

-¡Basta!- un silencio casi mudo (y digo casi ya que la lluvia sonaba cada vez más insistente) a mi llegaron miles de presentimientos.

-Me largo- camine pero luego algo en mi hizo que volviera a donde él. Ni el hecho de que estuviera en medio de la carretera, ni la lluvia, ni siquiera el miedo que a veces le tenía impidió mi deseo de estar con él y pertenecerle.

-Te necesito conmigo y no puedes… no más bien no debes huir de mí, yo sé que hay un hueco en tu corazón esperando ser llenado por le amor que en estos momento te estoy ofreciendo.

Me abrazo, y este abrazo anunciaba un nunca te voy a dejar ir. Me tomo por la cintura para luego besarme de la manera más posesiva aun más que cuando estábamos en el jardín. Mordí su labio inferior y luego con mi sabia lengua rodeaba su contorno, esto hizo que se estremeciera tanto que tomara con más fuerzas mis caderas y pegarme más a él, un gemido escapo de la boca de ambos. Me levanto en un acto tan impulsivo de manera que quedara al nivel de su rostro. Fue entonces cuando hubo alcanzado su propósito que me beso mejor y nuevamente note esos colmillos tan prominentes. Un trueno hizo que ambos perdiéramos el hilo de la emoción, me abraza como una cobarde a su pecho en espera de protección que el gustoso me ofreció.

-¿Amor? Hablas de amor…- susurre a la espera de una negativa-. Es imposible de ser así… imposible no se puede está en contra de todas las reglas.

-Tranquilízate y mírame a los ojos- me tomo de la barbilla para alzar mi rostro y rebuscar mis ojos color purpura-. Solo me basta tu mirada para saber que tu también sientes lo mismo por mí. Mis celos no son solo por querer dueño de alguien, sino porque desde el primer momento en que te vi supe que nos pertenecíamos y por tu dios o lo que sea que tú crees que estoy diciendo la verdad.

-Pero tú no eres un ser humano normal por lo tanto no debes sentir eso- aclare con hilo de voz tan débil por el miedo a lo que iría a contestar-. Tú eres otra cosa y esos colmillos me lo acaban de confirmar, y no me vengas con que son de adorno que no te voy a creer.

-Deja de adivinar lo que no debes y no puedes entender por favor- dijo tajante y soltó mi rostro mi rostro solo para acariciar mis mejillas y limpiar lo que restaba de la lluvia que ya había cesado-. Deberías de verte, parece que lloras y así logras verte más vulnerable, provocas que te quiera proteger aun más.

-No debes sentir eso- conteste casi tan bajo que solo un oído agudo escucharía mi lamento.

-Shhh… Jasper ya viene debemos irnos a la orilla el maneja como loco y no queremos accidentes.

El aire era tan frio a pesar de la lluvia ya había parado y solo se veía la luna. Quién diría que estar en el frio doliera tanto. El mustang rojo se acercaba y supuse que era Jasper. De repente comencé a idear, "claro Edward el me diría que demonios es. Sí exacto seria una genio consumada si logro persuadirlo y hacer que me confesara qué carajo es Edward. Aunque la última vez que persuadí a alguien… no, no importa lo hare cueste lo que cueste".

-Tenemos que llevarla a casa ya oscureció y se van a preocupar por ella- Edward tomo del auto una chamarra que supuse era de el por el olor-. Andando.

-Me parece muy bien- dije afirmativa y esperanzada en que mi plan daría resultado si era más persistente.