"Ahora que no estás"

Ahora que no estás los árboles del parque

juraron no crecer hasta que vuelvas

porque ahora que no estás, no pueden escaparse

contigo a esos lugares donde sueñan...

- Tenemos algunos conflictos con los Shamanes de Irlanda e Inglaterra, por supuesto que Anna ya se está encargando de eso...".

El Shaman King escuchaba sin poner mucha atención a las explicaciones de su amigo, pues su mente se encontraba muy lejos de los temas de trabajo.

- "Por lo que nosotros tenemos que encargarnos de los conflictos internos, y..." - Len observó a Yoh sentado al otro lado del escritorio, se encontraba con la mirada perdida al mismo tiempo que mantenía la cabeza apoyada en una de sus manos.

- "Al parecer no te está prestando atención" - rió Horo-Horo.

El heredero de la dinastía Tao comenzó a irritarse a la vez que una pequeña vena aparecía en su frente.

- "Espera, tal vez pueda hacerlo reaccionar" - dijo el Ainú - "oye Yoh, es Anna por el teléfono y quiere hablar contigo".

- "¡¿Cómo?! ¡¿Anna?!".

Las palabras del chico de cabello azul tuvieron la virtud de despertar de golpe al Shaman.

- "¡¡¿Por que demonios no pones atención?!! - el joven chino dio un manotazo al escritorio de su amigo para llamar su atención - "que no sabes que lo que estamos tratando es muy importante y merece toda tu atención".

- "Hay no" - Yoh pareció decepcionado.

- "¿Y ahora que te pasa?" - preguntó Len con el ceño fruncido.

- "Que si me estas regañando, significa que lo de Anna en el teléfono era una mentira" - suspiró aun más triste.

Horo-Horo dejó escapar una carcajada, que por otro lado a su compañero no le hacía ninguna gracia.

- "Deja de estar apoyado las tonterías de Yoh" - regañó el muchacho al Ainú - "tenemos bastante que hacer, como para estar perdiendo el tiempo".

- "Vamos Len, ya deja esa seriedad por un momento ¿no ves que la partida de Anna a afectado a Yoh más de lo previsto?" - replicó divertido.

- "Esta bien" - suspiró resignado - "no más trabajo por ahora, después discutiremos nuestros asuntos pendientes... pero te recuerdo que Katsumi llegará aquí dentro de un momento para repasar lo de la ultima reunión".

- "Y yo que pensaba que por lo menos hoy me libraría de su compañía" - sonó triste ante la idea.

- "No tienes otra opción, pero alégrate... Anna volverá en un par de días y entonces ya no tendrás que soportar a Katsumi" - Horo-Horo apoyaba a su amigo dándole una palmada en la espalda.

- "Supongo que tienes razón".

Unos leves golpes interrumpieron la conversación del trío, a la vez que se escuchaba una melosa voz llamar detrás de la puerta.

- "¿Yoh? ¿puedo pasar?".

El joven Shaman dejó escapar un suspiro antes de responder afirmativamente - "adelante".

La persona que resultó ser una mujer se dejó ver claramente al pasar el umbral de la puerta.

Sin duda era una chica hermosa, poseedora de un largo cabello negro ondulado, con un par de hermosos ojos violeta, figura esbelta y rostro delicado.

- "¿Cómo estás? ¿listo para trabajar?" - preguntó con una sonrisa.

- "Hola Katsumi... claro, el trabajo es mi lema" - contestó tratando de sonreír.

- "Nosotros los dejamos para que puedan concentrarse" - replicó Len mientras salía de la oficina y le hacía una seña a Horo-Horo para que lo siguiera - "si nos necesitas, no dudes en llamarnos" - le dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.

Pero al llegar la noche, todo cambia

escucho voces, son amenazas

¿qué pasa ahora?, no entiendo nada

he visto sombras que me alcanzaban...

Len se derrumbó sobre la butaca más cercana con una profunda expresión de desaliento, pensaba en la travesía por la que estaba pasando su amigo... y claro que lo comprendía, pues si alguna vez le llegara a faltar "ella" seguramente se sentiría igual.

- "Pobre Yoh" - susurró para él mismo.

- "¿Len?" - una voz que él conocía bastante bien lo llamaba.

- "Pasa Pilíka".

- "Pensé que estabas ocupado" - sinceró la muchacha entrando a la oficina de su novio a la vez que le regalaba una de sus mejores sonrisas.

- "Sí, lo estaba" - dijo burlón desde su asiento- "pero supongo que puedo hacer un poco de tiempo para ti" - movió sus manos mostrando indiferencia.

- "¿Ah si?" - sonrió divertida - "en ese caso será mejor que no nos veamos el día de hoy y tal vez por un par de días más" - repuso antes de empezar a caminar hacia la salida.

- "¡No, espera!" - el joven tomó rápidamente su brazo - "¿no resistes ni una broma verdad?".

- "¿Era broma?" - dudó fingiendo incredulidad - "porque yo hablaba muy enserio".

- "Sí, claro... como si pudieras pasar tanto tiempo alejada de mí" - río divertido, mientras la hacía sentarse sobre su regazo.

- "¿Quieres apostar?" - suspiró feliz, acomodándose a gusto y sintiendo los varoniles brazos rodeando su frágil figura

- "¿Para qué?, si yo sé que me quieres...".

- "Eso creo que no podemos discutirlo" - asintió con la cabeza.

- "¿Y como estuvo tu día?".

- "Atareado, y aun no termina" - suspiró cansada - "he comprobado que lidiar con Katsumi es malo para mi salud".

- "¿Se ha comportado mal contigo?".

- "No solo conmigo, con Tamao también, y con todo aquel que se atreva a cuestionarla... cree que porque ahora no está Anna, puede ordenar a voluntad y pasando por sobre quien sea" - hizo un mohín de disgusto en su rostro bonito.

Len lanzó una pequeña risa al notar el ceño fruncido de la chica.

- "No dejes que te afecte" - dijo el muchacho - "todo acabará muy pronto, Anna regresará dentro de poco y entonces...".

- "Pondrá a la pesada de Katsumi en su lugar..." - completó la Ainú levantando su puño en seña triunfal .

- "Claro" - asintió - "pero mejor cuéntame... ¿por qué me has tenido tan abandonado estos días?" - preguntó el chico chino aferrando a Pilíka más a su cuerpo.

- "¿De que hablas?" - rió ella divertida - "yo siempre estoy al pendiente de ti, no te he descuidado ni un solo día".

- "Eso dices tú, pero tal parece que el trabajo que se nos ha presentado con todo esto de la reunión a ocupado todo tu tiempo".

- "Pues entonces, discúlpame" - Pilíka recostó su frente en la de su novio sin dejar de sonreír.

- "Te va a costar mucho trabajo conseguir mi perdón" - rió malicioso.

- "Es un trabajo duro pero alguien tiene que hacerlo".

- "¿Qué tal si empiezas ahora a trabajar en ese perdón?".

- "No. Creo que mejor lo dejo para otro día" - repuso sin despegar su frente de la del muchacho.

- "Por favor, empieza ahora" - el Shaman dijo casi en un susurro.

- "¿Acaso el gran Len Tao esta rogando?" - dudó ella a la vez que rozaba los labios del chico haciéndolo estremecer.

- "Yo nunca... ruego" - negó él aprisionando la boca de la joven.

Pilíka correspondió al beso del Shaman sintiendo esas cosquillas que eran como una ola que azotaban dulcemente su interior. Sentía una enorme calidez y alegría al fundir su aliento con el del joven.

Al separarse, la Ainú aun mantenía los ojos cerrados deseosa de más, cosa que le causo gracia a su novio despertando a la chica de su ensoñación al darle un beso fugas en los labios.

- "¿Y ya estoy perdonada?" - rió ella.

- "Aun lo estoy pensando".

Ahora que no estás, que no te puedo ver

las luces del puerto se han apagado

ya no hay canciones, tampoco hay versos

no me preguntes que está pasando...

El joven contestaba con monosílabos a las preguntas de la chica y es que su mente se encontraba en los recuerdos, para ser más precisos, dos días antes de la partida de su prometida.

La joven pareja se encontraba sentada sobre la alfombra y envueltos en una manta disfrutando del calor de la chimenea, el pequeño y acogedor salón había sido diseñado exclusivamente para brindar confort en las personas que lo ocupaban. Nadie que no fuera Yoh, su prometida o su mismo gabinete, podían ingresar al el salón.

La mayoría del tiempo el lugar era frecuentemente invadido por el Shaman King y sus amigos, ahí mantenían largas charlas entre risas y peleas... pero ese día, el cuarto había sido reservado por el mismo Yoh para pasar un tiempo a solas con su novia.

- "Odio tener que viajar tan lejos" - se había quejado la rubia.

- "No hay remedio, tenemos que cumplir con nuestras responsabilidades" - replicó mostrando su característica sonrisa.

- "No me importaría si al menos tú me acompañaras".

- "A mí también ,e gustaría ir contigo" - la abrazó con más fuerza, a la vez que aspiraba el perfume de sus cabellos.

- "Prométeme que me extrañaras, Yoh" - pidió la Itako recostando su cabeza en el pecho del joven.

- "¿A que viene esa petición?" - rió divertido el Shaman.

- "Tan solo promételo ¿quieres?" - Anna mantenía el ceño fruncido a la vez que mostraba un pequeño puchero que la hacía lucir encantadora.

- "Prometido" - contestó el muchacho dándole un fugaz beso en los labios.

Los dos quedaron en silencio después de eso, disfrutando así, de la compañía del otro.

Finalmente el día de la partida llegó, la prometida del Shaman King estaba lista para partir a su deber. El lujoso auto estaba calentando motores frente a la residencia de Yoh, Anna se encontraba recibiendo los buenos deseos de todos sus amigos, abrazos efusivos por parte de las chicas y palabras de aliento por parte de los chicos... cuando le tocó el turno a Yoh para decir adiós, la Itako contuvo las palabras del muchacho colocando un dedo sobre sus labios. Sonrió dulcemente, mientras le hablaba.

- "Esto es un hasta luego ¿de acuerdo?".

- "Claro" - sonrió en respuesta el japonés.

El chico regaló un tierno y veloz beso a la rubia antes que ésta diera media vuelta y empezara a caminar, pero después de alcanzar los cuatro pasos se detuvo en seco pensando que algo no había salido bien.

Se volvió a su novio y corrió hasta colgarse de su cuello, lo besó profundamente logrando que el mundo se parar para los dos. Cuando hubo finalizado su unión, la muchacha replicó un - "te amo" - y regresó a su camino original ingresando al vehículo y se alejó sin perder de vista los ojos de su prometido.

- "¡¡YOH!!".

La realidad le estalló en la cabeza al escuchar aquel grito cerca de su oído. Frente a él se encontraba una muy enojada Katsumi.

- "¿S-Sí?" - fue la única titubeante respuesta del Shaman, unas pequeñas gotas asomaron a su cabeza cuando notó que el semblante de la mujer no era muy agradable.

Ahora que no estas, que no te puedo ver

la isla y los montes se han juntado

ya no hay mareas, tan solo espero

no me preguntes que esta pasando

ahora que no estás...

La hermosa muchacha abría lentamente los ojos pues la pereza aun no desaparecía por completo de su cuerpo. Había decidido tomar una pequeña siesta, ciertamente el tener que soportar a la señorita Katsumi, agotaban todas sus energías.

Parpadeó aturdida un par de veces cuando al buscar su reloj en la mesa de noche para checar la hora, se encontró con su novio frente a ella, sentado en una silla y con una sonrisa de oreja a oreja.

- "¡¿Horo-Horo?!" - dudó la joven, sentándose inmediatamente sobre la cama.

- "Al fin despertaste" - rió.

- "¿Qué? ¿cómo? ¿qué haces aquí?" - preguntó atropelladamente.

- "Me pidieron que viniera a llamarte" - contestó - "toqué a la puerta varias veces pero nadie abrió, por lo que me tomé el atrevimiento de entrar... espero que no te moleste".

- "No" - replicó bajito - "¿hace cuanto tiempo que entraste?".

El Ainú observó su reloj de pulsera y contestó tranquilamente - "a pasado al menos media hora desde mi intromisión".

- "¡¡Tanto!!" - exclamó la pelo rosado - "¿por qué no me despertaste?".

- "Te veías demasiado hermosa durmiendo y no quise interrumpir tu pacifico sueño".

Las palabras del muchacho tuvieron la virtud de sonrojar a la japonesa.

- "Debiste aburrirte mucho estando tanto tiempo ahí sentado".

- "Para nada" - negó con la cabeza - "verte dormir no pudo ser más entretenido" - sonrió.

Tamao observó con dulzura a Horo-Horo ¿por qué tenía que ser tan tierno?.

- "¿Acaso no piensas darme un beso de bienvenida?" - replicó incrédulo - "no te he visto en todo el día y estuve esperando aquí para tan solo verte despertar y pedirte ese favor".

La chica asintió tímidamente a la petición de su novio, al tiempo que veía al chico acercarse a ella.

La distancia dejó de existir entre ellos para dar paso a la ternura y el amor, sus alientos se fundieron en uno provocando todo tipo de sensaciones maravillosas.

Al haberse separado el joven Ainú hizo una confesión.

- "¿Sabes que acabas de cumplir mi mayor sueño?" - preguntó sonriente.

- "¿De verdad? - repuso ingenuamente Tamao - "¿cuál era ese?".

- "Que yo fuera lo primero que vieran tus ojos al despertar y después ser el primero al que le concedieras el privilegio de un beso".

La chica sintió arder sus mejillas con tremendo comentario.

- "¡¡Pero vámonos ya!!" - animó Horo-Horo poniéndose de pie tratando de alejar la vergüenza de su novia - "aunque en estos momentos Len se encuentre ocupado con Pilíka, no tardará mucho en solicitar nuestra presencia... y ya sabes el genio que se carga si no llegamos a tiempo" - le guiñó un ojo.

- "Esta bien, solo me pongo los zapatos y estoy contigo".

- "Entonces te espero afuera" - repuso apoyándose en la cama para darle un último beso a la muchacha y posteriormente se dispuso a salir de la habitación.

Tamao se colocaba el calzado sin mucha prisa pensando en las palabras del Shaman, esas que le llegaron muy hondo.

Se puso de pie al terminar de colocarse los zapatos y musitó para sí misma - "ese era mi sueño también, Horo-Horo".

Ahora que no estás, ya no existen silencios

mí oscuros desiertos son las calles

que ahora que no estás, no pueden escucharte

quizás a lo lejos casi puedo tocarte...

Yoh se encontraba totalmente derrotado sobre su cama, había tenido que soportar los reclamos de Katsumi por no prestarle atención pero ¿cómo hacerlo?, si en su mente solo había espacio para un solo pensamiento: Anna.

- "Voy a terminar por volverme loco" - rió para sí mismo.

Y es que la rubia estaba en todos lados, en la noche, en el día, ¡¡hasta en la comida la podía ver!!. Era insólito que una mujer pudiera tener tal control sobre el poderoso Shaman King.

- "Me pregunto ¿cómo estará ella? ¿se sentirá igual que yo?".

Volvió a preguntarse el chico de cabello castaño.

Una vez más dejó volar su imaginación, encontrándose con el hermoso rostro de la Itako. Los recuerdos iban y venían a su mente como rápidos flashes de su vida. Se vio a si mismo al lado de la mujer, en sus peleas de novios, en sus momentos de alegría, en sus momentos de seriedad como de responsabilidad, ¿responsabilidad? era en momentos como este en que maldecía su posición y la de su prometida.

Fue entonces cuando un pequeño ruido lo despertó de sus pensamientos.

Abrió los ojos como plato cuando pudo ver en el umbral de la puerta a su dulce Anna... sin duda era otra alucinación más. Ahí estaba, vestida como un ángel, aunque para él cualquier cosa que reposara sobre el cuerpo de la joven le quedaba perfecto... la Anna frente a él, le sonreía con cariño y se acercaba hasta su lecho.

La hermosa muchacha posó su delicada mano sobre la mejilla de Yoh, mano que el joven aprisionó rápidamente y empezaba a besar con vehemencia. Podía sentir la calidez de la mujer al momento en que su mano hizo contacto con la de ella.

La vio fijamente a los ojos reflejando toda su adoración por ella, la chica por otro lado le devolvió la mirada mientras se disponía a posar sus labios sobre los del Shaman.

Yoh recibió el acto con gusto, la besó con desesperación sintiendo su corazón latir a mil por hora.

Cuando la unión se rompió, la realidad lo abrumó nuevamente al darse cuenta que todo lo que había sucedido fue real...

- "¿Anna?" - repuso incrédulo, al la vez que tocaba el rostro de su prometida temiendo que fuera a desvanecerse en cualquier momento.

- "¿Sí?" - la voz de la Itako se extendió siendo música para los oídos de Yoh.

- "¡¡Eres tú!!" - exclamó feliz, aprisionando a la muchacha en su abrazo.

- "¿Quién pensaste que era? ¿un fantasma?" - se burló.

- "Dos semanas y te he extrañado como un loco" - dijo amargamente, ignorando la broma de la chica.

- "Yo también te extrañe...".

Los dos se observaron con adoración antes de volver a fundirse en un beso.

Pero al llegar la noche, todo cambia

escucho voces, son amenazas

¿qué pasa ahora?, no entiendo nada

he visto sombras que me alcanzaban...

En el enorme comedor, dos personas esperaban la llegada de sus amigos.

Horo-Horo y Tamao hacían su aparición en el lugar, provocando la reverencia de la servidumbre que se encontraban a los extremos de la entrada del comedor cuidando que nada se les ofreciera a sus jóvenes patrones.

- "¡Ya estamos aquí!" - rió el jovial muchacho, a la vez que apartaba cortésmente la silla de su novia para que la misma pudiera sentarse.

- "Un poco tarde ¿no?" - la mirada fría de Len Tao, sacó un escalofrío de su amigo.

- "¡Vamos!, no te enojes Len" - pidió el Ainú al tiempo que tomaba asiento al lado de Tamao - "disfrutemos de la cena ¿sí?".

- "Esta bien" - suspiró el chico chino, dando la orden para que empezaran a servir.

- "¿No pensamos esperar al joven Yoh?" - preguntó la pelo rosada, pensando que sería descortés empezar sin el señor de la casa.

- "No creo que tenga ganas de cenar" - repuso Len de lo más tranquilo.

- "¿Por qué?".

- "Anna acaba de llegar hace diez cinco minutos" - aclaró Pilíka - "en todo caso, creo que ninguno de los dos piensa en la comida en estos momentos".

- "Quien sabe a que horas bajen a comer, así que será mejor comenzar sin ellos" - reforzó el novio de la Ainú - "no creo que vayan a ofenderse por eso".

La duda quedó clara en la mente de Tamao y sonrió satisfecha ante la respuesta.

- "Pues entonces ¡buen provecho!" - animó el Ainú.

Ahora que no estás, que no te puedo ver

las luces del puerto se han apagado

ya no hay canciones, tampoco hay versos

no me preguntes que está pasando...

Ahora que no estas, que no te puedo ver

la isla y los montes se han juntado

ya no hay mareas, tan solo espero

no me preguntes que esta pasando

ahora que no estás...

Notas de la Autora: Me he tardado un mundo en subir este capítulo.. ¡lo siento!, pero no había podido hasta ahora créanme.

Primero quisiera decirles que la idea de este fanfic era hacerlo una historia corta, pero debido a las peticiones que no he podido rechazar el fic a llegado a tener tres capítulos. Había decidido dejarlo hasta aquí, pero como siempre no me ha parecido bien terminarlo con este escrito... así que creo que habrá un cuarto episodio ^^U todavía no se libran de mí.

Ahora voy a tomarme el tiempo para lo más importante ^^

Los agradecimientos que no me he tomado el placer de hacerlos, bueno, al menos no después de cada capítulo, porque todos han recibido un mail mío (al menos los que dejan su mail) agradeciéndoles por su apoyo:

Paulina_chan: Gracias por tus felicitaciones!!.

Satoru: Como siempre complaciéndote en todo ^_^ y para eso este capítulo.

Maru Kazegami: Un enorme gracias para ti amiga, parece que todas tus porras han dado fruto, ojalá y nos encontremos muy pronto en el messenger.

Korishiteru: Este escrito va especialmente para ti... lo mejor de escribir historias, es llegar a conocer a personas como tú.

Millenium: Gracias por todos tus ánimos!!.

Karina: Me alegra que te haya gustado.

Diana_Asakura: Mi trabajo se lo debo a lectoras como tú que no dejan de apoyarme ^^

Izumi_Rika: ¿Qué haría sin tus buenos deseos?, espero que no me falten nunca.

Lore-anime: he aquí la continuación... sigue apoyándome ^^!!

Anna: Ya llegó el capítulo!!

Misao: ¡Mil gracias por tu review!! Muy alentador ¡gracias!

Shooting Star Natalie: Siento mucho que las parejas no hayan sido de tu agrado, pero si te gusto el fic me siento menos decepcionada... gracias!!

Karoru Metallium: No sabes como me inspiraron tus comentarios, me alegra que te haya gustado tanto ^^

chibi-poio: Me encanta que a ti te encante ^^ ojalá y la continuación también te haya gustado.

Espero no se me haya quedado nadie ^^

Todas sus criticas, felicitaciones, sugerencias, tomatazos... pueden enviarlos a saito113@hotmail.com o a saito_san_1@yahoo.com.mx pero lo que no debe faltar son los REVIEWS!!!

Nos leemos pronto ¿ok?