Bueno, antes que nada quería disculparme ya que me tocaba actualizar el 18, pero me pasaron mil cosas: el fin de semana anterior a este fue la fiesta de cumpleaños de mi esposo y al día siguiente su verdadero cumpleaños. Al principio de la semana empezamos con problemillas (ya saben, en todas las parejas existen), mismos que ya "se solucionaron". Espero me perdonen por la demora. Y referente al capítulo… ¿Qué creen que pase? ¿Qué hará Levy para pagar la deuda de Gajeel? ¿De dónde conoce Natsu a Mirajane? ¿Qué planea Ultear para "el gran debut de Juvia"? Lean y lo descubrirán.

Los ama, Angélica Grigori :*

La dama del cabello rubio casi blanco volvió su mirada hacia la pequeña geisha que el joven heredero Gray Fullbuster había señalado con la cabeza previamente, para así notar que esta se encontraba con un hombre joven de cabello blanco con el cual reía y bromeaba mientras le servía el té con cuidado. El joven de cabello negro ya la había visto con él, Lyon Vastia, instantes antes, pero Mirajane no había reparado en que él era un cliente y Juvia lo atendía solo cumpliendo con su trabajo.

-Lo siento, joven Fullbuster, pero esa petición suya me es imposible-Mirajane negó con la cabeza mientras cerraba los ojos.

-¿Qué? Pero… ¡Te la he pedido! ¡Quiero que me traigan a esa chica inmediatamente!-Gray comenzó a hacer su pequeño berrinche como si de un niño pequeño se tratase.

-Gray, como ya te dije antes, esto no es un prostíbulo, es una casa de té, aquí el cliente siempre tiene la razón, pero también debe aprender a ser paciente y a esperar por una geisha si es que realmente desea estar con ella-.

-¿O sea?-al muchacho de ojos grises no le quedó muy claro lo que había dicho la muchacha Strauss, así que ella lo fulminó con la mirada y le explicó como si fuera un niño:

-Significa que ella ya está atendiendo a aquel joven, te la ganó, así que lo único que puedes hacer es esperar a que se desocupe o, en caso de que no suceda, regresar otro día-.

Esto molestó a Gray, se pasó una mano por el cabello y suspiró. Definitivamente deseaba estar acompañado por esa mujer, pero no podía soportar la idea de que ella estuviera atendiendo a otro hombre, y menos que aquel hombre fuera su hermano. "Me las vas a pagar, Lyon" susurró para sus adentros. Pasaron unos minutos mientras Gray veía a su hermanastro flirteando con Juvia, notó como ella le sonreía cerrando los ojos casi pareciendo una muñeca de porcelana y él arqueaba las cejas galante. Lyon se acercó un poco más a Juvia y le susurró algo que hizo que ella pusiera una exagerada expresión de asombro y su boca formara una O, a lo que después pareció que reía por lo bajo y negó con la cabeza lentamente; él volvió a susurrarle algo a Juvia y ella se encogió de hombros. Esto sacó a Gray de sus casillas.

-Mirajane, tráeme a esa mujer a como de lugar-dijo a regañadientes.

-Pero Gray, ella ya te dijo que la joven está ocupada-respondió Natsu asombrado por la forma grosera en la que le había hablado su amigo a la dama.

-No, está bien, Natsu-san-dijo Mirajane-si el joven Fullbuster insiste-Mirajane parecía apacible y serena.

Ella se levantó delicadamente y caminó hacia donde Juvia se encontraba, seguía con esa sonrisa misteriosa en sus labios. La mujer joven de cabello azul, al notar que Mirajane se acercaba especialmente a ella, mostró confusión en su rostro, la señorita Strauss le hizo una señal para que se levantara al llegar junto a ella y le dijo:

-Ara, ara, Juvia, hay alguien que está interesado en ti-con la cabeza señaló al joven Fullbuster, Juvia volteó a verlo y en cuanto sus miradas se cruzaron ella se ruborizó. Se mordió los labios ensuciando un poco sus dientes con aquel labial rojo escarlata que usaba; al percatarse Juvia de esto, pasó la lengua por sus frontales para limpiar los rastros del labial.

-Juvia… Juvia no puede, está atendiendo a Lyon-sama-dijo ella tímidamente y bajando la mirada al suelo.

-Oh, vamos, Juvia, ese joven magnate está interesado en conocerte-le dirigió una sonrisa amable que parecía tener el fin de obligarla, para que así la señorita Lockser fuera con Gray.

-Está bien, Juvia irá-dijo asintiendo.

-¡Pero Juvia-chan! ¡Nos estábamos divirtiendo tanto!-se quejó Lyon.

-Descuide, joven Vastia, su cuenta no será tan extensa y podrá venir a visitar a esta muchacha algún otro día-respondió Mirajane en lugar de Juvia guiñándole un ojo e invitándolo a pagar por haber sido entretenido por la joven chica.

Juvia se levantó y siguió a Mirajane hacia donde Gray se encontraba. Se sentía tímida y avergonzada por el hecho de que en su primera noche la hubieran mandado a llamar, no sabía si tomar este hecho como un halago. Al ir caminando por el salón, vio como las demás geishas desbordaban seguridad mientras atendían a sus clientes, sonreían, coqueteaban, bromeaban y reían, Juvia no se sentía capaz aún de hacer todo eso. "Vamos, es cosa de tiempo" se dijo a sí misma.

-¡Cielos! ¡Los baños aquí sí que son impresionantes!-dijo escandalosamente una rubia que se acercaba a Gray y a Natsu para después sentarse al lado del muchacho de cabello rosa, abrazarlo y plantarle un sendo beso en la mejilla.

-Eh, Lucy, ¿podrías guardar un poco de silencio?-refunfuñó Gray molesto por el escándalo con el que arrivaba la rubia mujer-No te encuentras en un club ni en una fiesta-

-Tengo entendido, Gray, que nos encontramos en medio de una celebración-dijo alzando los brazos en un ademán exagerado.

-No es del tipo de locas celebraciones al que estás acostumbrada-respondió él, ella lo fulminó con la mirada y dijo:

-Natsu, deberías ver los tocadores, ¡son preciosos! Ya no me daban ganas de salir de ahí con tal de admirar dicha belleza, ¡hasta me han dado ideas para decorar nuestra casa es un futuro! ¡Es todo maravilloso aquí!-Lucy sacudió al muchacho con euforia y una gran sonrisa en su rostro.

-Eh, sí, Lucy, los iré a ver dentro de un rato-dijo Natsu con sonrisa fingida.

Lucy Heartfilia igual se encontraba en el ámbito laboral de Fairy Tail. Había conocido a Natsu Dragneel hace algunos años y él fue quien la invitó a coolaborar en la empresa, ellos tres y otra chica habían sido muy buenos amigos hasta que Lucy y Natsu decidieron formalizar su relación y la otra mujer cambió su residencia a otro país siguiendo a su enamorado, dejando a Gray como "el mal tercio" dentro de la relación de la rubia y el pelirrosado, no teniendo más remedio que cuidar el raro gato azul de Natsu cuando él tenía citas con Lucy.

Ella era hija de un adinerado magnate de ferrocarriles, automóviles, aeronaves y demás medios de transporte y comunicación, pero ella decidió abandonar el compromiso que su padre había arreglado y rechazar la herencia para así marcar su propio destino, terminando, como ya fue mencionado antes, en Fairy Tail. A pesar de que Natsu estaba locamente enamorado de Lucy, le tenía cierto miedo al compromiso y al escuchar a su novia decir 'nuestra casa',no pudo evitar sentir escalofríos en su cuerpo.

-Listo, señor Fullbuster, aquí tiene a su pequeña princesa-dijo una mujer de cabello blanco que se acercaba hacia ellos acompañada por una dama más joven que ella de cabello color celeste. Hizo un ademán para presentar a Juvia. Ella hizo el tradicional saludo japonés.

-Es un placer, señor Fullbuster; Juvia Lockser, a su servicio-A su servicio.Literalmente. Gray se levantó.

-Por favor, dime solo "Gray"-respondió seductoramente el muchacho de cabello azabache mientras tomaba la mano derecha de Juvia para besarla. Gray, su nombre correspondía perfectamente al intenso color de sus ojos. Juvia se sintió completamente atraída al ver aquella penetrante mirada que poseía el joven americano. Dicen que los ojos son la ventana del alma, y en los de Gray, ella pudo ver un cielo nublado, pareciérase repleto de nubes grises con agua dentro y que estuviera a punto de llover. Gray pudo ver en los de ella un hermoso cielo azul despejado que lo invitaban a conocer más a la muchacha.

-Adelante, toma asiento-la invitó a sentarse Gray mientras ella solo asentía con una tímida sonrisa en su rostro.

-¿Ah? ¿Qué sucede aquí?-inquirió Lucy confundida al ver a la desconocida doncella sentarse al lado de Gray. La chica desconocía un buen tanto sobre la cultura japonesa y obviamente sus conocimientos sobre la tradición de las geishas eran nulos. Esto se vio reflejado al gritar en la casa de té y por su demás comportamiento impropio de este tipo de lugares.

-Al parecer Gray se interesó en esa geisha, y le pidió a Mirajane que la trajera para que "lo entretenga"-dijo Natsu usando comillas aéreas. Lucy pareció comprender asintiendo.

-Juvia, tengo entendido que esta es tu primera noche como geisha-dijo Gray Fullbuster.

-Así es, Juvia está algo nerviosa por como vaya a salir su presentación-admitió Juvia riborizada y viendo al suelo-pero también tiene la esperanza de que todo resulta bien, ¿usted verá la danza de Juvia, Gray-sama?-.

Gray puso una cara total de sorpresa para después cambiarla por un rostro de ternura, le había enternecido que la joven muchacha le llamara "Gray-sama" y el hecho de que se refiriera a ella misma en tercera persona.

-Por supuesto, Juvia, estaré apoyándote y mandándote mi buena suerte-ella sonrió ilusionada.

-Oh, ¡muchas gracias, Gray-sama!-dijo ella tomándolo del brazo eufórica, tres segundos después lo soltó al percatarse de que ese no era el comportamiento adecuado de una geisha, ahora actuaba como una muchacha callejera, la muchacha que algún día fue. Gray de inmediato notó esta reacción y la cara de culpabilidad a la que ella de inmediato había cambiado, por lo que le sonrió y le tomó su delicada mano. Juvia le devolvió la sonrisa.

Al principio de su sonrisa ella mostró toda su blanca dentadura, para despúes recordar que esto era incorrecto y mal visto dentro de su cultura y tradición y así cubrir los dientes con sus labios inmediatamente, su rostro se mostró avergonzado de nuevo.

-Y Juvia, dime, ¿qué edad tienes?-inquirió Gray.

-Juvia apenas tiene 17 años…-ella miró el suelo con esa sonrisa tímida que tanto le estaba fascinando al millonario de cabello azabache.

-¡Vaya! ¡Tan solo 17 años! ¡Y mírate, pero qué mujer más preciosa eres!-Juvia se ruborizó por las palabras que Gray le acababa de conjurar. A toda mujer le fascina que le digan que es la cosa más hermosa del universo, y más si es una geisha.

Lucy Heartfilia comenzó a hacerle preguntas absurdas a Juvia sobre su vida de geisha, en pocas palabras, le preguntó sobre su kimono, dónde conseguía su maquillaje, cuánto tiempo demoraba en hacer su peinado y si aquellos zapatos zori realmente le molestaban, todo esto mientras la rubia mujer se llevaba comida a la boca, tenía una pequeña manía de hablar con la boca llena.

Mientras esto pasaba, Gray reparó en un dibujo que Juvia llevaba tatuado en la parte baja de la nuca, trataba de decifrar si era acaso una W o una V, la veía con tan poca discresión e incluso inclinó la cabeza un par de veces para observarla mejor y encontrarle una figura determinada. Todos los que se encontraban a su alrededor se percataron de esto y lo vieron con desdén.

-Gray, por favor no seas descarado-le aconsejó Natsu en voz baja.

-Oi, ¿de qué cojones hablas?-respondió Gray molesto.

-Eso… Bueno, aquel dibujo resalta la zona erótica del cuerpo de una mujer japonesa-susurró Natsu. Gray hizo una mueca, pareciera que lo hubieran electrocutado.

-¿Zona erótica?-inquirió sin dejar de hacer mencionado mohín.

Juvia se volvió hacia él inmediatamente y se sintió avergonzada al notar que Gray había estado viendo el shinbon-ashi que Cana le había pintado horas antes. El joven pelirrosado se dio cuenta del error descarado de su amigo al ver el cuello de la mujer.

Natsu en cierto modo conocía parte de la cultura japonesa. Él solía ir a Japón cuando era apenas un niño de uno años, ya que, como se mencionó antes, su padre Igneel igual era un hombre de negocios de la misma empresa por lo cual los viajes eran constantes en su rutina diaria, llevando a varios de ellos con Natsu y su esposa consigo. Para el pequeño Natsu Dragneel todos estos viajes eran como una aventura a una tierra extraordinaria, su madre lo llevaba a visitar los centros turísticos e iban a festivales tradicionales juntos, en las que a veces asistía Igneel con ellos si ese día no había sido de arduo trabajo.

El pequeño había hecho amigos en Japón a los cuales visitaba cada vez que iba de viaje; la amistad era tan profunda e inocente que lo invitaban a sus reuniones o fiestas de cumpleaños incluyendo a toda la familia Dragneel. En varias de estas reuniones, había conocido a la tradición de las geishas, a lo que su madre le explicó que estas hermosas damas eran animadoras, acompañantes y unas artistas consagradas. Grandine, la señora Dragneel, le había enseñado a Natsu a apreciar este arte y a admirar a tales mujeres, por lo cual Natsu quedó profundamente maravillado.

Durante uno de tantos viajes, los señores Dragneel habían extraviado a su hijo y pasaron todo el día y tarde buscándolo por Kioto, preguntándole a sus amigos y a sus padres por él, respondiéndoles estos que desconocían el paradero del pequeño niño de cabello rosa. Horas después por fin lo encontraron jugando en el borde del río jugando con una pequeña salamandra, lo que le costó una gran reprimenda por parte de su padre y un gran sollozo de madre preocupada por parte de Grandine, la cual solo lo regañó por su ropa y carita sucia. En fin, toda esta historia fue motivo suficiente para que Igneel lo apodara "Salamander", mismo sobrenombre que luego fue usado por los demás después de que Gray le escuchara decírselo a Natsu una vez que fue a comer a su casa cuando eran adolescentes.

Juvia trataba de cubrir torpemente aquella zona de su cuello, hasta que a Gray se le ocurrió cambiar el tema y decir:

-En, Juvia, ¿y ese té es tan rico como dicen?-inquirió fingiendo interés, aunque en realidad el té que acababa de preparar la joven geisha era verde, de aspecto jabonoso y desagradable.

-A muchos turistas les gusta-dijo Juvia esperando que eso sirviera de respuesta. Gray fingió una sonrisa que pareció más una mueca.

Hubo un silencio incómodo dentro del cuarteto hasta que Lucy, sin intención de romper el hielo, dijo:

-¡Vaya! ¡Sí que quiero probar sake! ¡Luce delicioso!-

Estas palabras de la rubia jovencita le recordaron algo a Juvia, un encargo por parte de Porlyusika. "Evita a toda costa que Cana beba". Su onee-san era toda una adicta al alcohol y este le había jugado unas malas pasadas en los últimos meses, haciendo que casi perdiera su honor como geisha e incluso su lugar en la okiya, molestando a Porlyusika y obviamente fascinado a Ultear, quien solo la quería ver caer.

Volvió la mirada inmediatamente en busca de su onee-san, notando que ya era demasiado tarde: había bebido por lo menos unos tres o cuatro tarros. Cana reía, gritaba y jugaba con Macao y los hombres que se encontraban junto de ella.

-Oh, no-murmuró Juvia contemplando la escena.

A unos metros de ella, vio cómo Ultear reía y observaba con un dedo en la barbilla, maravillada, de pronto vio como ella llamaba a un camarero y le daba indicaciones de llevarle algo a Cana. Era obvio que todo era obra de aquella malvada mujer.

-Gray-sama, una disculpa, Juvia tiene que ir a ayudar a su hermana mayor-dijo Juvia con mirada suplicante, Gray se limitó a pasar sus dedos por el elaborado peinado de la muchacha.

-Adelante-dijo. Juvia asintió y se dirigió hacia donde Cana.

-Onee-san, has bebido alcohol, Porlyusika te lo ha prohibido y ha dejado a Juvia a tu encargo-susurró Juvia al oído de Cana, Ultear al ver esto estalló en rabia. Tenía ganas de divertirse ver cómo Alberona hacía el ridículo y Juvia con ella.

-¡Pero Juvia! ¡Bienvenida al mundo de las geishas!-gritó Cana alzando las manos de júbilo, a lo cual los hombres que estaban con ella respondieron con aplausos. Mirajane se acercó a Juvia y le dijo que ella se la llevaría, que no se preocupara, a lo que Juvia asintió, también le recordó que casi se acercaba la hora de la presentación de Juvia.

Ella se dirigió a su camerino para arreglarse y asegurarse de que lucía perfecta, ahí se encontró con Levy llorando.

-Levy, ¿por qué sigues aquí en lugar de salir con tus clientes?-inquirió Juvia confundida y acercándose para consolar a su amiga.

-Es por lo de Gajeel, yo… No estoy segura de lo que voy a hacer para pagar su deuda-sollozó Levy.

-Pero, Levy, no es necesario, en cierto modo Gajeel se lo merece…-

-Aún así es algo que no puedo permitir, Totomaru me dijo que el asunto había sido serio y que no sabía cuando tiempo lo estarían detuviendo-se mordió el labio y se llevó el dedo a la barbilla.

Gajeel era el mejor amigo de Juvia, él había salido a su defensa en varias de las peleas que Juvia había provocado en su juventud, así que sintió que era momento de regresarle el favor.

-Juvia pagará la deuda de Gajeel-declaró Juvia.

-¿En serio?-

-Sí, será una forma de estar a mano con él-suspiró.

-Oh, Juvia-Levy se lanzó llorando a sus brazos-no sé cómo te voy a poder pagar esto-.

-No es necesario, Juvia lo hace por sus dos mejores amigos-sonrió a la pequeña muchacha.

Levy se levantó y observó una vez más su largo cabello. Era precioso, sedoso y muy terso. No existía rastro de orsuela ni de daño en él. La "pequeña Rapunzel" tenía su cabellera como mayor atractivo, varias de sus amigas geishas lo peinaban y lo envidiaban. El cabello de Levy le llegaba poco más debajo de sus rodillas, unos cuantos centímetros arriba de su talón. Cuando no estaba en horas de trabajo y no estaba peinada con esos hermosos moños que solían hacerle para eventos importantes, solía llevar una trenza preciosa. Sin duda, eso era lo que Gajeel amaba más de Levy : el cabello de ella, su cabello de él. "Mi cabello es tuyo, Gajeel" solía decirle cada vez que se sentaban junto al río y Gajeel mostraba su lado humano, peinándola, cepillando sus largos caireles y besando esos labios que solo le pertenecían a él.

Juvia salió al escenario pequeño del lugar para presentarse por primera vez, tenía en la mente el problema de Gajeel, pero trató de distraerse viendo a un punto fijo de la casa de té, ya que no quería encontrar su mirada con la de su amado Gray-sama por miedo a ponerse nerviosa y hacer el ridículo. La música comenzó a sonar y ella a danzar. Gray Fullbuster la miraba idiotizado, reacción que fue percibida por Natsu, mismo que volteó a ver a su amigo de ojos grises como pidiéndole una explicación.

-Quiero pasar la noche con esa mujer-declaró Gray sin dejar de observar los movimientos de Juvia.

Horas después, un hombre fue a mandado a traer de su celda.

-Idiota, pagaron de fianza-dijo agresivo el policía. Gajeel rió.

-¿Quién cojones pudo ser el estúpido que lo hizo?-se burló el hombre de cabello largo y negro.

-"Estúpida"-corrigió el oficial-Una mujer de cabello az…-

-¿Juvia? ¡Hahaha! ¡Siempre he dicho que esa mujer es estúpida de verdad!-el preso bufó.

-Lo dudo, conozco a Juvia, la he detenido un par de ocasiones y te puedo jurar que ella no era; era otra dama: bajita, delgada, ojos marrones, cabello azul y exageradamente corto-Gajeel puso los ojos como platos mientras caminaba por el pasillo hacia la salida.

-Hola, Gajeel-dijo tímidamente ella viendo al suelo.

-¡Levy!-.