Tenía esto escrito desde hace un buen rato. No sé qué me detuvo antes de publicarlo, pero ahora nada lo hará. *Empuña su mano con determinación mientras mira al horizonte. (?)*

Dedicatoria: Para Ruedi, con quien es un honor compartir el trono y puesto como reinas del Haru/Yuujin.

Disclaimer: Ni Digimon Universe: Appli Monsters ni ninguno de sus personajes me pertenecen, las miradas de Yuujin hacía Haru en un sentido romántico(?) sí.


Cuestiones que conducen a típicas confusiones

Colección de relatos cortos

Por Blue-Salamon


III. Pasatiempos: Lectura


—¿Y Oozora? ¿A dónde se ha ido?

La respuesta es tan sencilla como una sacudida de cabeza en negativa y un encogimiento de hombros.

—No lo sé. Dijo que iba por el balón aunque le dije que era más rápido tomar el de reserva…

Los chicos, en lugar de esperar por Yuujin, se habían puesto a mandar pases sencillos entre ellos con un segundo balón que habían traído por si acaso.

Yuujin había hecho oídos sordos a la explicación y echado a correr tras el balón que uno de ellos mandó a volar por error. Se habían planteado esperarlo, pero de eso ya iba el cuarto de hora y su tiempo para jugar estaba contado.

El que había regresado del baño para encontrarse con los demás chicos, desorientados sin la tutela de Yuujin, haciendo cualquier cosa, libera un suspiro desganado. —¿Qué está pensado Oozora? No nos queda mucho tiempo para entrenar y…

El resto de los chicos intercambian miradas entre ellos. Pronto hacen un nuevo intercambio, esta vez de palabras y después de discutir llegan a la conclusión de que hay que "repetir" lo de los entrenamientos pasados.

Yuujin les había dicho esa mañana que se le había ocurrido una nueva "táctica de juego" que quería probar. Ellos ya se habían acostumbrado a que llegara de pronto con ocurrencias y que esas ocurrencias fueran útiles a la hora de aplicarlas en un verdadero partido.

Lamentablemente, parecía que ese día Oozora había decido desaparecer. —En cuanto vuelva le echaremos bronca…

Por la forma en que lo dice el chico, y por como hay un intercambio de sonrisas burlonas generalizado, parece que en realidad van a disfrutar y aprovecharse para hacer una práctica libre. La situación les encanta porque si bien Yuujin había dejado de ser tan exigente, todavía a veces se ponía algo pesado para corregirlos desde que ellos comenzaron a compartir su anhelo por la victoria para superar ese segundo lugar que se ganaron por primera vez.

Por su lado, el desaparecido pelirrojo, ajeno a toda la discusión de sus compañeros, reposaba ignorante del peligro que acechaba su regreso. Su cabeza se apoya en sus manos con sus dedos entrelazados sobre el balón, como si estos hicieran en conjunto la mejor almohada.

Yuujin había ido por el balón. Se había perdido por quedarse mirando a Haru, su reciente nuevo y mejor amigo.

Haru está leyendo.

Y mientras lee, por el rostro de Haru se atraviesan infinidad de gestos que a Yuujin le es imposible no detallar en medio de su curiosidad. Él no sabe lo que está pasando en realidad dentro del libro que sostiene Haru, pero es como si las expresiones que él muestra le narraran la historia con sus propios tintes de particularidad. No hay palabras y sabe, sin embargo, que en los ojos de Haru se gesta un nuevo mundo que no ha sido todavía capaz de explorar.

—¡Yuujin...!

—¿Qué lees?

Cuando Haru finalmente lo nota, ambos se llevan una buena sacudida de nervios. Yuujin finge demencia; a Haru le toma más rato, pero no tarda en seguirle el hilo. Le muestra la portada al tiempo en que dice el título con la emoción perdida hace solo un par segundos atrás de vuelta y se ruboriza tan solo darse cuenta de lo transparente que a veces es en cuanto a sus emociones.

Yuujin sonríe y se ríe, el color en su cara también es un tanto vistoso. Guarda el título en su cabeza, pero la verdad es que con más facilidad se le graban los dibujos de la portada y dice que algún día lo leerá también, mientras le pide que le de un adelanto.

Haru gustoso le comenta lo más emocionante, sus partes favoritas y se ríe mientras lo hace. Los dos se entretienen hablando y por primera vez Yuujin le encuentra el uso práctico a las tantas lecciones de japonés que llevan como materia recurrente. Con ellas entiende a Haru y todas las cosas de las que le habla.

Y así es como Yuujin termina agarrándole cariño.

A la literatura y las clases en las que le enseñan de esas cosas.