El alien Z se alimentaba de cualquier tipo de energía, primero se había acabado toda la electricidad del laboratorio, luego había pasado largas horas bajo el sol mientras absorbía su energía, cada día crecía más y más, y habían comenzado a salirle dos colmillos, pequeños por ahora, además de que sus ojos habían comenzado a oscurecérsele.
-Míralo Gómez, nuestro pequeño está creciendo-dijo Diadoro mientras veía al Alien Z recorrer el laboratorio, sus múltiples tentáculos le permitían moverse con rapidez-Crecen tan rápido.
Diadoro se secó una lágrima que había comenzado a salirle.
-De hecho jefe, el xenorformo está creciendo muy rápido, no ha pasado ni una semana desde que lo encontramos.
-Gómez, lo que pasa es que piensa en grande como yo, y esos pensamientos lo hacen crecer así de grande.
-Yo no estoy seguro, aún no sabemos de dónde vino esta cosa, ni de lo que es capaz de hacer.
-Es capaz de convertirme en alcalde, ya lo veras.
-Pero…
-¡Basta Gómez, suenas tan paranoico!
Pero Gómez no estaba para nada siendo paranoico, el alien Z se había acercado hasta la pecera donde el inventor tenía a dos peces dorados, Claudia y Gabriel, al alien Z le parecieron deliciosos, metió dos de sus tentáculos y enrollo a ambos peces, luego los saco del agua, una boca se le abrió y devoro a los dos animales de un solo bocado.
-¡Claudia, Gabriel!-grito Gómez.
-No seas llorón, cuando sea alcalde te comprare todo un acuario.
-Jefe, se los comió, ¿no cree que pueda comer algo más? Algo como, ¿personas?
-Tonterías, él es pecezibolo-Diadoro era un genio inventando nuevas palabras-No se comerá a nadie mas que a los peces.
-Yo no estaría tan seguro jefe, ¿Qué tal si este es un divino de otra dimensión?
-Si es así mejor Gómez, y deja de molestar al pobre alien.
Pero ese alien no tenía nada de pobre.
…
Gómez había salido en la noche para comprar algunos víveres, pasaba toda la noche en el laboratorio vigilando al alienígena, pero necesitaba comida para quedarse despierto, por eso había puesto al alien en un tipo de caja, con las paredes muy altas para asegurarse de que no se escapara, además de que le puso seguro a la puerta y cerro todas las ventanas.
Pero por desgracia, el alien podía estirar sus tentáculos lo suficiente para salir, sus ventosas podían adherirse a cualquier superficie física, por lo que subir hasta una de las ventanas no fue ningún problema, luego destrozo el cristal golpeándolo con su cabeza.
El Alien Z había probado el sabor de la carne, pero ya no quería peces diminutos, quería animales más grandes, más sabrosos, mas malvados.
Rugió a la luna y salió del laboratorio, no tenía intención de regresar, los estúpidos humanos lo habían cuidado y le habían dado un refugio mientras se desarrollaba, ahora ya casi había alcanzado la edad adulta, y necesitaba aprender cómo funcionaba la ciudad, porque muy pronto, iba a destruirla por completo.
…
Annie Milks le gustaba tomar un atajo para llegar más temprano a casa y poder ver su programa favorito, vivía sola y trabaja como estilista, por las noches no hacía más que prepararse una tarta de crema y luego la devoraba enfrente del televisor, llevaba tres años sin hablarle a nadie y no tenía amigos, no le gusta tomar el metro pues según ella, estaba lleno de ratas.
Era una mujer gorda que llevaba una falda rosa, que hacia juego con una blusa, y acompañado con un chaleco amarillo, en los pies llevaba puestos tacones negros.
El aire soplaba fuerte y sin piedad, a Annie no le gustaba esa atmosfera, era muy tétrica, sombría y deprimente, solo era un presagio de lo que le esperaba.
Escucho como algo se escurría detrás de ella, se dio la vuelta pero no vio nada, de seguro había sido el viento, esa noche soplaba intensamente, si tan solo se hubiera figado que el bote de basura se había tambaleado, pero no, Annie se encogió de hombros y continuo su caminata, mientras tanto, el Alien Z había salido de su escondite y había comenzado a trepar por la pared, Annie pudo escuchar el ruido que provocaban las ventosas al pegarse y despegarse del muro, pero solo ignoro el sonido y acelero la marcha, aunque no le serviría de nada, el alienígena se le había adelantado, y cuando la mujer estaba por debajo, se le había echado encima.
Annie cayó por completo, los tentáculos comenzaron a enredarse alrededor de su gordo cuerpo y lo estaban apretando, triturando sus huesos, la mujer gemía y trataba de zafarse, pero era en vano, estaba enfrentando una fuerza sobrehumana, junto con sus huesos, todos sus órganos estaban siendo destrozados, Annie escupió sangre y comenzó a llorar, era una muerte muy doloroso, y horrible.
Por fin, el sufrimiento de Annie termino, por fin su corazón y sus pulmones explotaron y la mujer dejo de forcejear, mientras que el Alien Z abría su boca y comenzaba a devorarla.
…
Los lloriqueos de Annie habían sido escuchados por un oficial de policía que hacia su ronda de noche, aunque en Novanizza ocurrían cosas muy raras, como que seres místicos la atacaran casi cada semana, los asesinatos no eran para nada comunes, y esos gritos eran como si estuvieran matando a alguien, comenzó a correr en la dirección en la que los gritos provenían, cuando llego al siniestro, tiro la linterna que llevaba consigo y perdió todo el valor que tenía, frente a él, una horrible especie de pulpo estaba triturando el cuerpo de una mujer y luego se lo comía, pero se lo estaba comiendo entero, ni siquiera lo masticaba, el ruido de la linterna al caer advirtió al pulpo de su presencia, termino de comerse a la mujer y vio al policía, con dos ojos rojos, muy intensos y llenos de maldad.
El policía trato de echar a correr, pero un tentáculo se le enrollo alrededor del pie y lo tiro, luego comenzó a arrastrarlo, el policía trato de resistirse, pero no servía de nada, sus uñas dejaron ocho líneas en el suelo mientras era introducido en las fauces del nuevo depredador alpha.
…
El señor Sergio González, era un vendedor de tacos, la jornada laboral había terminado y ahora caminaba de regreso a su casa, su trabajo no era el mejor, pero al menos le daba dinero para poner el pan en la mesa, después de todo, criar a cuatro hijos no era tarea tan fácil, y mucho menos con una esposa enferma, por lo que el día de mañana comenzaría a trabajar en una lavandería para aportar al menos unos centavos más a la mesa, lo único que lo inspiraba a seguir adelante eran sus dos hermosos niños y sus dos niñas, sus caritas dulces y jóvenes, y también su tierna esposa, que siempre había sido un gran apoyo.
Por lo que era feliz, pese a todo a lo que le tenía que hacer frente, lo malo, es que toda su vida iba a ser arruinada muy pronto.
Cuando llego a casa, noto que la cerradura de su casa estaba rota, y la puerta estaba entre abierta, una extraña baba de color verde cubría la entrada, asustado, Sergio abrió la puerta de una patada y entro, solo para ver el horror, frente a él estaba el cuerpo mutilado de la menor de sus hijas, tenía el estómago abierto y su sangre estaba esparcida por todas partes, Sergio dejo escapar un grito ahogado mientras comenzaba a llorar, no podía creerlo, pero eso no fue lo peor, tuvo que reunir fuerzas para acercarse un poco más, pues aun no sabía dónde estaban sus otros tres hijos y, su esposa.
Como una horrible respuesta, la cabeza decapitada de su amada apareció rodando y aterrizo frente a sus pies, tenía la boca abierta como un pez, antes de que el pobre Sergio pudiera desmayarse, algo afilado como una lanza le atravesó el pecho, era un tentáculo, con sus últimas fuerzas, el vendedor miro al asesino de su familia, una criatura salida de lo más horrible de la imaginación humana, lo último que el pobre hombre vio, fueron los dientes afilados del alien.
…
A la mañana siguiente, el Novanizza News había publicado la siguiente nota en la página inicial.
"Noche de pesadilla en Novanizza:
Si bien esta comunidad es constantemente atacada por Divinos, jamás había ocurrido semejante tragedia como la de anoche, en la cual fueron asesinados un total de ocho personas, una familia y dos víctimas más, aún sin identificar, la familia fue encontrada en su casa, la cual estaba destrozada y los cuerpos de dos adultos y cuatro niños destrozados, varias partes del cuerpo les habían sido arrancadas. No muy lejos de ahí, fue encontrada una linterna salpicada de sangre y una prenda de ropa, también salpicada de sangre. Aún se desconoce si hay alguna relación entre las víctimas, pero la policía ha comenzado una investigación, y no se detendrá hasta encontrar al responsable. La única pista por el momento, es una extraña baba que fue encontrada en ambas escenas del crimen."
El Maestre Grinto leyó la nota después de abrir la biblioteca, la había leído en voz alta para que la cabeza pudiera oírlo.
-Demonios, en mis tiempos las cosas no estaban tan mal.
-Es muy extraño, no pudo ser un divino, además, a pesar de ser malos, no conozco a ninguno tan cruel ni sanguinario.
-Yo tampoco, de seguro fue uno de esos asesinos seriales.
-¿Y la baba? Yo no creo que esto haya sido obra de un humano.
-Grinto, ¿no creerás que esto lo hizo un animal, o si?
-Ciertamente no lo sé viejo amigo, pero hay que decirle a todos los niños que se cuiden, no queremos más tragedias.
…
Como si fuera poco, Paco había convocado a todos, los Combo Niños por supuesto, para platicarles la terrible noticia.
-¡Tenemos que hacer algo!-Paco-¡No podemos dejar que vuelva a pasar algo como esto!
-Pero Paco, esto es, va más allá de nosotros-Azul, quien estaba algo asustada por todo.
-Azul, somos los Combo Niños, es nuestro deber protegerlo a Novanizza.
-Contra Divinos, esto es, bueno, no sabemos que es-Serio.
-Pero no importa, ¡no quiero quedarme de brazos cruzados mientras alguien esta asesinando gente afuera!
Nadie respondió, porque en parte lo entendían, era muy feo saber que alguien estaba matando gente, y que tal vez tú pudieras detenerlo y aun así no hicieras nada.
-No lo sé, esto podría ser peligroso-Azul- ¿Y si realmente salimos lastimados?
-Somos los Combo Niños, nada puede lastimarnos.
¿O sí?
A pesar de las dudas, todos aceptaron, creían que fuera lo que fuera, podrían lidiar con ello.
Estaban muy equivocados.
