Harry Potter: The War of Begin by: Angelfear

Harry se aseguró de pronunciar bien el nombre de Grimmauld Place, ya que la última vez que viajó con los polvos Flu, no había llegado a su destino precisamente.

Ya todos en Londres, echaron un vistazo a la inmensa ciudad, Ron estaba turbado viendo el tamaño impresionante de los rascacielos. La Sra. Weasley con tono apresurado dijo: -¡Hey chicos apúrense, no podemos tardar mucho por estas calles, recuerden que esta habitada de Muggles y cualquier cosa sospechosa que hagamos podría ser peligroso para el mundo mágico.

Todos caminaron muy deprisa, hasta que llegaron a un callejón estrecho, oscuro y con un olor desagradable. Caminaron tan deprisa como pudieron.

Ron con un tono de voz agudo preguntó: -¿Mama que lugar es este? -¿Falta mucho para llegar, no me agrada este lugar.

-Ya casi llegamos, apresúrense!- respondió la señora Weasley.

Minutos mas tardes, el Sr y la Sra Weasley se detuvieron en un lugar tenebroso, desabitado, el lugar parecía estar abandonado desde ya hace mucho tiempo.

Todos miraban flipados alrededor aquel descuidado lugar, Un letrero colgado boca abajo y desecho que en su tiempo decía: "BIENVENIDOS A Grimmauld Place", pero que ahora le faltaban varias letras.

Se adentraron al lugar, como era de imaginarse aquel lugar estaba más deteriorado por dentro, las paredes estaban agrietadas y las lámparas estaban ya casi en el suelo.

A medida que seguían caminando, iban observando cada una de las puertas cada una con un número en la parte superior, (ya habían pasado unas seis), cada una parecía tener un emblema diferente. –Harry pensó que podrían significar algo, pero simplemente no preguntó.

Ron con una cara más atemorizada (como era de costumbre en él) dijo: -¡ ¿Cuántas puertas tiene este horrendo lugar? - ¿Qué vamos a hacer aquí?

Cálmate Ron, vamos al número 24, ya estamos cerca! Musitó ahora el Sr. Weasley.

Caminaron unos cuantos pasos y llegaron a lo que parecía el final del callejón, como podía ser, solo habían 23 puertas?. Ron examinó la pared y miró alrededor del lugar y cuando se disponía a preguntar una vez mas (ya se estaba tendiendo fastidioso tantas preguntas), el Sr. Weasley sacó su varita y la pasó por unas marcas que ya se encontraban ahí, y la pared empezó a estremecerse y poco a poco se fue recogiendo hacia la izquierda.

Se abrió espacio a un lugar que sólo contenía unas inmensas escaleras, era un solo camino, y solo había una puerta al final. La Sra Weasley con una voz muy baja y casi con un suspiro dijo:

-Bueno ya estamos aquí, Vamos! Cuidado al subir estas escaleras ya no son confiables (en realidad no hacía falta decirlo, el lugar estaba en ruinas).

Fueron uno a uno subiendo con mucho cuidado, y cuando ya todos estaban arriba, notaron que no había más camino solo una puerta de hierro con un pequeño emblema que diferenciaba perfectamente a un León y que tenia el número 24 en la parte superior. (se encontraba en perfecto estado, con respecto a las otras puertas).

Cuando Fred se dispuso a abrir la puerta, ésta se abrió lentamente dando paso a una muchacha delgada, con una cabellera larga y unos ojos excitantes!.

-Harry, como estas, como te he extrañado! Lo abrazó tan fuerte que lo dejó sin aliento!.

-Bien, alegre de verte Hermione! Respondió el moreno con una sonrisa amigable.

-Hola Ron, trató de abrazarlo… pero finalmente algo la detuvo y solo estrechó su mano. (es algo extraño siempre pasaba lo mismo). Finalmente saludó a toda la familia Weasley y todos pasaron.

Ya todos adentro, el lugar no era tan derruido como de pensar. Las paredes estaban un poco deterioradas, pero al parecer alguien la había puesto en orden, era un lugar bastante grande, con unas escaleras que llevaban a un segundo piso, una chimenea, la cocina y varias mesas y sillas.

En una de ellas había algunos platos y copas, lo que significaba que el lugar estaba habitado por varias personas. Todos se sentaron, Ron, Fred y George en un sofá grade muy cómodo frente a la chimenea y el resto en las sillas que allí se encontraban.

El Sr. Weasley con una voz fuerte y clara pronunció:

-¡Bueno chicos! Ya debo irme al Ministerio

-Quiero que sepan que nos quedaremos en este lugar mientras arreglamos unos asuntos pendientes, es un lugar seguro para ustedes, y no tienen nada de que preocuparse, y además ya están pronto a empezar su nuevo año en Hogwarts.

-¡Nos vemos en la noche! –Compórtense y háganle caso a su madre! departió el Sr Weasley y partió.

Todos se pusieron pensantes, para ellos era raro que los hubiesen llevado a ese lugar, si no estuviese pasando algo malo. Todos se encontraban navegando en sus pensamientos cuando la casa empezó como a temblar.

Una criatura muy grande (del tamaño de 3 humanos normales), con una barba bastante crecida y un pelo alborotado y una vestimenta descuidada, comenzó a bajar las escaleras.

-HOLA HARRY, veo que ya llegaron mis chicos favoritos. Harry corrió y le dio un abrazo a la criatura, los gemelos y Ron hicieron lo mismo, mientras que Ginny simplemente lo saludó con su mano (no frecuentaba mucho con él).

-¡Hagrid!- que haces aquí, que sorpresa, no sabes cuanto me alegra verte! Dijo alegremente Harry.

-A mi también me alegra muchísimo verlos chicos! Respondió Hagrid.

Todos se sentaron nuevamente y la Sra Weasley se puso a preparar la cena.

-Y cuéntenme chicos, como han pasado las vacaciones fuera de Hogwarts? Agregó Hagrid.

-Excelente Hagrid, fui con mis padres a visitar el Obelixco en Italia, es una estructura grandiosa, según arqueólogos fue creada en 1651 por Josehp Gridman. Habló Hermione.

-¡wow! que emocionante!. Musitó Ron en voz baja con un tono un poco irónico.

-Yo por el contrario, he pasado un verano igual con mis tíos, lo mismo de siempre, reprensiones, agresiones, desearía no volver a vivir con ellos. Desearía aceptar la oferta de Sirius (el tío de Harry, recién salido de Azkaban por un crimen que no cometió) de irme a vivir con el. Añadió Harry un poco triste.

Estuvieron todos un largo rato hablando y contando sus aventuras y travesuras en vacaciones. Poco después ya el cielo amenazando con oscurecer, la Sra Weasley los llamó todos a la mesa.

-Chicos! Vengan a sentarse, la comida esta lista!.

Todos tomaron asiento, los gemelos, Ron y Ginny de lado izquierdo de la mesa, mientras que Harry y Hagrid se sentaron de lado derecho.

-Bueno chicos, que esperan? Empiecen a comer…, su padre llega tarde y no cenará con nosotros así que andando. Les sirvió a cada uno un plato con tanta comida como para alimentar a tres personas (era costumbre en la Sra Weasley). Cuando todos se disponían a devorar la gustosa comida:

-Por merlín! Por poco se me olvida… .

-Profesor, Nymphadora, Bajen tenemos visita y la cena esta servida! Gritó con una fuerte voz Hagrid.

Ron, Hermione y Harry entrecruzaron miradas de asombro, de quienes se trataba? Se preguntaban dentro de si!. En unos cuantos segundos bajó un hombre con pelo corto, vestido con pantalones negros y una camisa blanca como dos tallas más grande que la suya.

Cuando ya había bajado lo suficiente. Y todos vieron de quien se trataba, se levantaron de la mesa a saludarle:

-Profesor Lupin, que gusto volverlo a ver! Refutó Harry.

-A mi también me da mucho gusto verte Harry. –Hermione, Ron como han estado? No me imaginaba verlos tan pronto. Los dos chicos le respondieron de una manera sencilla y cariñosa, y lo invitaron a sentarse.

Dos minutos más tarde, una bella dama, con una extensa cabellera lisa de color púrpura un tanto escandaloso, vestida muy elegante de negro comenzó a descender por las escaleras.

Ron y Harry quedaron impresionados al verla, y detallaban cada paso que ella daba, era inevitable para ellos. Cuando ya estaba en la planta baja se acercó a la mesa y tomó un asiento al lado de Remus.

-Chicos, tengo el agrado de presentarles a una excelente bruja y amiga. Nymphadora Tonks!.

Al oír su nombre la joven bruja hizo una mueca muy graciosa, pero a la vez de desaprobación y añadió:

-Rabeus, cuantas veces tengo que decirte que no me gusta que me llamen Nymphadora, es un nombre un tanto bochornoso para mi, no se que estaba pensando mi madre al colocármelo.

-Hola chicos! Es un verdadero placer conocerlos. Sobre todo a ti, Harry Potter! He oído muchas historias asombrosas tuyas, no puedo creer que seas tan joven y famoso. Es un verdadero placer. Replicó la joven bruja.

-Bueno ya estamos todos no es así? Hagrid?

-¡Si! Molly somos todos… por los momentos claro!...

"Por los momentos" esta palabra hizo vuelcos en la mente de los chicos, eso significaba que todavía faltaban personas, magos, brujas, quien sabe. Estaban seguro que algo grande estaba ocurriendo y necesitaban averiguarlo.

La fría y oscura noche caía en aquella casa. Las cortinas bailaban al compás del viento que por ella se deslizaba. Ya todos habían terminado su cena y disfrutado su postre.

-Bueno chicos, ya voy a subir a mi habitación estoy un poco cansado he tenido un día un poco duro, nos vemos mañana temprano. Dijo Lupin.

Ya Tonks, hacía rato que se había retirado a su cuarto, y un poco más tarde le siguieron Hagrid y la Sra. Weasley, esta última no si antes decirles:

-Chicos! No se queden hasta tarde hablando, tienen que descansar por el viaje, y mañana iremos a comprar todo lo que les hace falta para su nuevo año en Hogwarts.

Harry al oír esas palabras se llenó de emoción, ya estaba ansioso por volver a lo que él quería como su hogar. Ya todos los adultos estaban arriba en sus moradas, abajo solo quedaban:

Ginny se encontraba posada sobre el cómodo mueble frente a la chimenea, Harry, Ron Y Hermione se encontraban sentados aún en la mesa, y los gemelos estaban en la cocina, trataban de convertir gelatina casera en fuerte y oscuro ron.

-Que creen que este sucediendo? Habló hermione en voz baja para Ron y Harry.

De verdad no tengo idea, seguro tiene que ver con el regreso de Ya-Saben-Quien!. Agregó Harry.

Tienes razón Harry! Seguro tiene que ver con eso, he escuchado a papa decirle a mama que ya ningún lugar es seguro, que todos dondequiera que estemos, estamos en peligro. Dijo Ron en un tono un tanto nervioso.

Si eso ya lo sé, cualquiera que esté consciente lo sabe, bueno chicos debemos tratar de averiguar algo. Pero por lo pronto creo que debemos descansar, mañana tenemos que salir temprano. Terminó Harry.

Ya arriba, notaron que había varias puertas tanto del lado derecho, como del izquierdo. Poco después se dieron cuenta que las chicas dormían del lado izquierdo, Hermione se adentró en una habitación y Harry y Ron optaron por la última del lado derecho.

Era un cuarto bastante grande, en él se encontraban tres camas, dos roperos, unas cuantas mesitas de noche con unas lámparas que alumbraban como el fuego los alrededores. Una ventana que reflejaba las ramas de un inmenso árbol, con el resplandor de la luna.

Abrieron sus baúles y con un solo hechizo ordenaron sus cosas en los roperos, se cambiaron y se pusieron sus pijamas, y se acostaron cada uno en su cama, Harry colocó sus gafas y su varita en su mesita a su lado.

Estuvieron conversando casi por una hora, sobre sus vacaciones, chicas y el enorme interés de Ron por aprender a jugar Quiddicht. Hasta que finalmente cayeron en un sueño profundo.

Se encontraba volando con su escoba por una cuidad con muchas casas exageradamente juntas… le era familiar aquel lugar!--- Era posible, Privet Drive?. Pero no estaba permitido volar fuera del mundo mágico, como podía ser posible?.

La cuidad era un caos, la gente alborotada, el trabajo, el tráfico, los muggles en verdad eras personas un poco extrañas… sobre voló un poco por la ciudad con cuidado de no ser visto.

Llegó a un lugar, una especie de callejón, habían muchas personas ahí reunidas, Harry bajó de su escoba y trato de esconderse para lograr acercarse y ver lo que ahí sucedía. Ya lo suficientemente cerca, una persona sobrellevaba aquella concentración.

-Ellos han vuelto, han entrado nuevamente a nuestro mundo, no lo podemos permitir!. Gritaba, mientras más lo hacía, más la gente enloquecía de euforia.

Una anciana se acercó y preguntó de qué se trataba todo eso. Todo el mundo abrió paso, y aquella persona que llevaba el mando, se acercó y con una voz temible y aguda habló:

-Han regresado, los seguidores de Lord Vo…., del Que-No-Debe-Ser-Nombrado terminó el hombre, fueron vistos, con sus túnicas largas y asquerosas, quieren destruirnos a todos, están preparando nuestra destrucción, quieren apoderarse de nuestros cuerpos con Hechizos y maldiciones y hacernos sus fieles seguidores. No lo podemos permitir!.

Tenemos que actuar!. Todos gritaban en medio de la multitud de muggles.

El sol irrumpía por los ventanales en la habitación, y los chicos aun dormían, de repente un estallido estremeció la habitación haciendo que Harry y Ron saltaran de sus camas. El cuarto estaba lleno de una especie de Humo Blanco, y muchos flashes y luces de colores.

-Que diablos sucede! Replicó Ron un tanto molesto.

-Genialidad, Perfección, hablaron al unísono los Gemelos Weasley.

-Se trata de nuestro nuevo invento hermanito, la denominamos Bombas de Fuga, cuando estemos en una situación peligrosa solo las usamos y listo, Genial no!. Harry miraba a los gemelos con cara de asombro, no podía creer que tan lejos podían llegar con sus inventos.

-Chicos mamá dice que bajen, el desayuno ya esta listo!. Habló la pequeña Weasley. Ginny, ya estaba arreglada, con una camiseta rosa sin mangas con una bufanda negra liada en su cuello, unos pantalones negros ajustados y como de costumbre su cola de caballo rojo fuego.

Harry quedo sobresaltado al verla, no podía creer como había crecido, lo que ayer era la hermanita de Ron, pero que hoy por hoy se había convertido en una hermosa chica. Y que estaba haciendo que Harry sintiera cosas extrañas en su estómago.

-Amigo muévete, vístete rápido, no querrás ver a mamá molesta. Añadió Ron. Se alistaron, Harry con pantalones azul ocuro, y camiseta manga larga negra y Ron con Sweater Marrón. Bajaron hasta la cocina.

Ya se encontraban en la mesa, Lupin, Tonks, Hagrid, El Sr. Weasley, Los gemelos, Ginny y Hermione. Esta última vestía unos pantalones jeans azules y una camiseta blanca ajustada. Ron la miró por unos segundos y todos se sentaron en la mesa a desayunar.

El Sr. Weasley contó un poco sobre su trabajo, añadió que el Ministerio ha enviado a personas calificadas con altos conocimientos de Magia Oscura para vigilar los distintos sitios en la ciudad. Cree necesario aumentar la seguridad ya que Ya-Saben-Quien ha vuelto.

Ya todos habían comido el excelente desayuno. Y todos hablan, cada uno por su lado.

-Bien chicos es hora de partir!-habló Molly Weasley.

-Y esta vez como llegaremos Sra Weasley?. Pronunció Harry.

-Muy fácil, muy cerca de aquí esta el Caldero Chorreante, asi que si nos damos prisa estaremos ahí más rápido que inmediato. Vamos!.

Todos se pusieron en camino, a medida que iban caminando por los callejones del lugar, distinguían sitios un tantos extraños, Bar las Tres Escobas, Posada Calabaza Flotante, Taberna Oscura-Noche, lugares tan aterradores que simplemente ninguna persona con uso de razón entraba en ellos.

Caminaron por un rato, hasta que por fin llegaron, un lugar pequeño, que al frente en la parte superior exhibía un letrero un tanto grotesco que decía: "Caldero Chorreante". Todos pasaron, era una especia de Bar, había varias personas hablando y disfrutando sus tragos.

Se dirigieron a una especie de escalera que se encontraba al lado de la barra. Todos bajaron y llegaron hasta otro callejón, a diferencia que éste era mucho más ceñido y no tenía salida. Harry! Se acordó enseguida de donde estaba, en su primer año había estado ahí con Hagrid.

Hagrid se acercó al final del callejón, a la pared de ladrillos, contó varios de ellos y finalmente dio varios golpes con su varita y la pared. Se abrió camino a una pequeña ciudad mágica. "Callejón Diagon".

Al entrar, lo primero que notaron a cada costado de la entrada fue a dos personas que la custodiaban (en realidad no se sabía con exactitud si eran personas o no. Eran de tamaño considerablemente grandes, y posaban una especie de máscara oscura hechizada que hacía que su rostro solo emitiera el brillo de sus ojos) vestían túnicas largas oscuras, con un emblema del Ministerio y en sus manos derechas poseían una especie de bastón largo y que en la parte superior del mismo se encontraba una piedra que emitía cada cierto tiempo destellos de luz.

Eran realmente criaturas increíbles pero a la vez temibles.

Harry no pudo contener la curiosidad e inmediatamente dijo:

-Hagrid, que son esas criaturas, por qué están por todos lados?-

-Son Guardianes Aeroux Harry, son magos altamente calificados en magia oscura, están aquí para tratar proteger de una manera u otra este lugar. Hay sospechas de que Ya-Sabes-Quien, ha estado formando un ejército de aliados, y planean un ataque devastador contra nuestro mundo.

Harry con una cara de asombro, recordó con claridad los sombríos y oscuros sueños que ha estado teniendo últimamente, pero una vez más no expuso nada.

-Pero están haciendo algo para evitarlo verdad, El Ministerio, Dumbledore, ellos están trabajando no es cierto. Musitó Añadió Harry!

-Si Harry, ellos se están encargando de eso. Tú no te preocupes, están a salvo con nosotros. Por los momentos no se mucho pero estoy seguro que dentro de muy poco tiempo nos informarán. Así que preocúpate por las cosas que necesitas para ir a Hogwarts.

La Sra Weasley junto con Ron, Ginny y los Gemelos se dirigieron a la tienda de Madame Malkin (Túnicas para todas las ocasiones) a comprar los nuevos uniformes.

Mientras que Harry le pidió a Hermione que lo acompañara al Banco de los Duendes enanos "Gringotts" para sacar un poco de dinero, para poder realizar las compras. Esta aceptó con amenidad.

La calles de Diagon estaban bastante concurridas, al parecer todos habían escogido ese día para comprar sus implementos. Se dirigieron a la tienda de Malkin (ya los Weasley se habían marchado), y compraron sus nuevas túnicas largas, negras.

Compraron sus libros, los necesarios para el quinto año. Franquearon por la tienda de "Artículos Mágicos" y compraron lo necesario, y una que otra broma mágica.

Ya habían terminado sus compras, pero no se habían encontrado aún con los Weasley. Hermione supuso que podrían estar esperándoles en el "Caldero Chorreante" todo el mundo iba ahí. Y se pusieron en marcha!.

Caminaron un rato por la ciudad y finalmente llegaron al lugar, cuando Harry se dispuso a abrir la puerta para entrar, una joven salía tan apresurada del lugar que colisionó completamente con el moreno, aventándolo tres metros por los aires, y todas sus cosas con él.

-Mmm, lo siento mucho, discúlpame, no fue mi intensión, que torpe soy! Hablaba la chica con mucho escarmiento.

El moreno recogió sus cosas, ayudado por Hermione, quien miraba a la chica como si esta fuera un fenómeno. La chica se acercó a pedir disculpas, y cuando los dos chicos entrecruzaron miradas, quedaron como navegando en el espacio por un largo rato.

-Harry! Como estas, que gusto verte… disculpa mi estupidez, he estado muy inútil últimamente. Suspiró la chica.

-Hola Cho, Estoy bien Gracias, a mi también me alegra mucho verte, vaya sorpresa encontrarte aquí. (Cho Chang era la chica que le gustaba Harry el año pasado).

-Si bueno, he venido a comprar mis cosas para el nuevo año, por cierto Harry! Has vistos las espeluznantes cosas que custodian por todo el lugar? Preguntó un poco atemorizada la chica.

-Si ya las vi. al llegar, según he escuchado las ha enviado el Ministerio de Magia, para vigorizar la seguridad, ya sabes, con el regreso de Ya-Sabes-Quien, nadie esta a salvo. Respondió el chico.

-La hermosa joven al oír esto, se tornó un poco triste (Harry había metido la pata, no recordaba que Voldemort había matado a Cedrig quien era su novio el año pasado). La chica, se despidió de Harry y deseó verlo pronto en el colegio y se marchó un poco afligida.

-Oye Harry, entremos, debemos darnos prisa, se hace tarde. Dijo hermione apresurada.

Los chicos entraron al lugar, éste estaba colapsado de brujos y magos, caminaron un poco hacia al final, cuando Hermione pudo distinguir muchas cabelleras rojas juntas, sin duda se trataba de los Weasley. Así que se acercaron inmediatamente. Estaban todos juntos disfrutando de jugo de calabaza, excepto la menor de los Weasley, Ginny, quien se encontraba muy a gusto en una mesita a pocos metros hablando con un chico. Harry no dudó mucho en darse cuenta de quien se trataba, era su compañero de cuarto Dean.

Harry se sintió un poco molesto por la situación, no le agradaba mucho la idea de verlos juntos. Pero para su suerte, la situación cambió, Hagrid entró muy apresurado al lugar, aventando a tantas personas encontraba por el medio.

-Chicos, debemos volver, ha pasado algo muy extraño, no estamos seguros aquí!. Corremos peligro, es hora de irnos apresúrense!.

Salieron avivadamente del lugar, algo malo estaba pasando, corrían peligro, sería esta otra grandiosa obra de Lord Voldemort?.

Todos se encaminaron nuevamente hacia Grimmauld Place a ver lo que realmente sucedía…