DISCLAIMER: Los personajes de SNK no son míos, son de Hajime muertes locas.

GENERO: TIPO: Romance/crack/Riren/Levi-loboxEren/humor/AU/familiar/lemon/lenguaje malsonante.


Pasaron semanas enteras llenas de depresión antes de que el ojiverde aceptara la realidad que le tocó vivir.

No podía culpar a Levi, él no se lo merecía.

Se levantó dela cama con mucho cuidado para no despertar al pelinegro, afortunadamente pudo apagar la alarma a tiempo y se detuvo para contemplar la espalda desnuda del mayor.

Salió a la cocina encendiendo el fuego, la nevera estaba casi vacía.

Regó sus plantas.

Volvió al cuarto para cambiarse de ropa.

Levi seguía durmiendo.

—Voy a salir —le dijo acercándose y tocándole el cuello— necesito ir de compras a la panadería.

—mmm —gruñó el ojigris sin despertar

—Levi —le susurró al oído— voy a sacar el dinero de tu chaqueta. ¿Si?

—Cállate

Eren suspiró poniéndose de pie para sacar la billetera del mayor, tal vez era hora de preguntarle donde se metía cada noche y porque llegaba tan cansado.

—Volveré en media hora —se despidió— te quiero.

Calzó sus zapatillas tomando el llavero del departamento, esa mañana hacia frio y su chaqueta de tela fina no lo ayudaba en nada. Al salir del edificio dos sombras se abalanzaron sobre él, quería gritar pero le cubrieron la cara con un pañuelo y perdió la conciencia.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

Golpearon la puerta de Armin fuertemente cuando el rubio salió para ver quien lo molestaba tan temprano, todavía calzaba las pantuflas rosadas, pantalón de dormir blanco y el suéter del mismo color que le regalo su abuelo cuando vio a un hombre semidesnudo parado frente a él.

Creyó que era su navidad, el hombre era guapo, olía bien y estaba muy bien dotado. Armin restregó sus ojos sonriéndole de forma seductora, este era su día.

—¿Tu eres Armin? —le preguntó el extraño de cabello negro y brillante

—Sí, Armin Arlet —para servirte en lo que sea— ¿y tú eres?

—Soy Levi, el novio de Eren —respondió el pelinegro— ¿sabes dónde está Eren?

—Te equivocas, a Eren le gusta su perro —contó el rubio decidido a no perder semejante hombre— él es rarito.

—Yo soy el perro

El rubio sonrió sin ganas, entonces el pelinegro lo empujó hacia adentro cerrando la puerta a sus espaldas. Se quitó el pantalón sorprendiendo a Armin y acorralándolo contra la mesa de libros.

—Espera, acabo de despertar —chilló el rubio— al menos deja que me dé una ducha... —se quedó sin palabras al ver como aquel hombre llamado Levi se convertía en el mismo lobo siberiano que se estaba cogiendo a Eren el otro día.

El lobo sacudió su cuerpo mirándolo con desdén, sus ojos parecían lanzarle rayos laser llenos de odio.

—Wow —cerró los ojos y al abrirlos nuevamente el lobo volvió a la normalidad— ¿cómo lo hiciste?

—Eren no está en casa —le dijo Levi colocándose su ropa— encontré las llaves tiradas en la entrada del edifico. ¿Sabes dónde pueda estar?

—Solo recuerdo que escuche a alguien gritando —rememoró el rubio— entonces puse la almohada sobre mi cabeza y continúe durmiendo.

Levi frunció el ceño maldiciendo en voz baja a esa puta. Porque Armin podría ser el mejor y más inteligente amigo de Eren pero en el fondo era eso, una perra.

en este momento empezaba a perder el sentido común y una oleada de ira recorrió todo su cuerpo.

—Te llevaré conmigo —tomó la mano del rubio arrastrándolo tal y como estaba hasta llegar al garaje de autos— tu conducirás, no me siento bien.

—Espera —Armin se soltó— tengo clases en dos horas, eres guapo pero le perteneces a Eren —señalo su pijama— y no estoy vestido de manera adecuada. No pienso ser secuestrado por un lobo.

—Cierra la boca y conduce si no quieres que te arranque la lengua —amenazó el mayor

—Si señor

Subieron al auto sin un rumbo fijo que tomar, Armin solo seguía las órdenes del pelinegro que le indicaba conducir hasta el final dela carretera y doblar la esquina ingresando a la entrada de un bosque protegido.

Llegaron en dos horas.

La manada, el lugar donde se crió.

Pasaron la última escuela pública y la última puerta libre antes de detenerse frente a un cerco enrejado. Levi le ordeno que bajara, cargó al rubio para subirlo por la cerca y dejarlo caer antes de iniciar una caminata de cinco metros hasta llegar a una cascada pequeña.

—Estamos en la nada —le dijo Armin ajustando su suéter de lana para intentar saltar sobre una roca— al menos no hace tanto frio.

—Quédate quieto —dijo el pelinegro— no te muevas, alguien nos vigila.

—¡ex líder! —un hombre alto de cabello marrón y orejas puntiagudas salto sobre ellos— usted volvió —su peluda cola se agito con alegría.

—Erd…

—Otro humano —susurró en voz baja al ver al rubio de rosa.

—¿Otro? —en un abrir y cerrar de ojos Levi lo acorralo contra una piedra, a pesar de la diferencia de tamaño lo superaba en fuerza— ¿Dónde está Eren?

—¿Su nombre es Eren? —balbuceó Erd con las orejas gachas— nuestro alfa lo trajo esta mañana, está en su casa.

—Llévame —ordenó con posesividad— y lleva en brazos a ese rubio, no puede caminar un metro sin caerse.

—Por favor —Armin extendió los brazos hacia el más alto, coqueteándole.

Se adentraron en la cascada pasando una especie de cueva para salir a campo abierto sobre una colina llena de pasto, más abajo se veían casas de madera bien construidas, dos clínicas, una escuela y un molino.

Un rubio de ojos azules los esperaba en la entrada, era más alto que Levi y su mirada transmitía tranquilidad.

—Supuse que no vendrías a menos que te obligara —los recibió fríamente— ¿Dónde están tus orejas?

Levi le mostró los colmillos y una mirada fría, al parecer no le tenía miedo.

—¿Dónde está Eren? —repitió

—¿Quién es tu amigo? —Erwin miró con atención al rubio que se aferraba a la espalda de Erd, entonces Armin entrecerró los ojos analizando con detenimiento a ese hombre. Bajo de un salto arreglándose el cabello y mostrándose más tímido de lo que era.

—Armin Arlet —se presentó el rubio— es un placer...

—No importa, devuélveme a Eren

—Siempre tan egoísta —mencionó Erwin— recuerdo que nunca nos prestabas tus juguetes, siempre fuiste el preferido de la camada.

Armin suspiró con pesar, si Levi estaba bueno el rubio grande era un adonis, el tipo de hombre que siempre soñó. Dejó que esos dos discutieran y tuvo que apoyarse sobre una piedra mirando el paisaje, varios niños pequeños correteaban por el pasto, todos tenían orejas, cola y unos ojos grandes.

Eso le recordó a sus libros de fantasía, tal vez por eso no pudo sorprenderse al ver la transformación de Levi. Ahora solo quería volver a casa, a su loca y buena vida. Pero primero quería follarse a ese rubio.

—Eren está bien —terminó de decir el rubio alto— guarda tus garras, no le haría daño a mi hermano menor. Búscalo, esta con Hanji

Levi arrastro a Armin hacia la escuela, varios chiquillos rodeaban al humano, incluso Hanji. Eren sostenía una pala diminuta y hablaba sin parar enterrando una planta con raíces prominentes dentro de la tierra.

—Esta se llama monarda —decía ante la atención de todos— su flor es roja con pétalos delgados y largos, es comestible. Y tiene sabor a menta.

—¿Yo las vi en el bosque —dijo una niña— voy a traerlas mañana

—¡Llevemos a Eren! —propuso otro niño y un coro de voces infantiles dijo lo mismo.

—Antes tienen que pedirle permiso a su maestra —exclamó una mujer con cabellos castaños atados en una coleta y anteojos grandes— no queremos que Erwin nos regañe como aquella vez.

—Hanji —llamó el pelinegro— creo que deben de pedirme permiso a mí.

Eren soltó la pala poniéndose de pie al ver a su novio, rápidamente corrió a su lado.

—Niños, él es Levi —presentó la castaña como si ver al pelinegro fuera cotidiano— el ex líder, además es el hermano de Erwin.

—¿Viniste por mí? —pregunto el ojiverde sacudiendo sus manos llenas de tierra

—Si

—¿Con Armin? —el rubio le dio un codazo

—Alguien tenía que conducir —dijo Armin— no mencionaste que tu novio también fuera humano, ¿viste al rubio grandote? Creo que es de mi tipo

—Su nombre es Erwin —interrumpió Hanji— es nuestro alfa pero por ahora está en busca de pareja —miró con curiosidad la ropa de Armin— lástima que seas humano. A él le gustan los rubios bajitos y afeminados.

—Es una lástima —Levi alejó a los niños que querían saltar sobre él— ahora tenemos que irnos, Eren vámonos.

—Pero acabas de llegar —se quejó Hanji

—Porque el patético de Erwin se llevó a mi pareja —bufó el pelinegro

—Quiero quedarme un poco más —le pidió Eren— y sé que Armin también quiere.

—Voto a favor —Hanji levantó la mano junto con Armin y Eren— eres la minoría Levi. Perdiste.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

La castaña con lentes resultó estar casada con Moblit, por ahora no podían ver a los adultos. Ellos estaban cazando en el bosque, Erwin, Erd, ella y Petra decidieron quedarse para cuidar a los niños.

A pesar de que sus camadas eran numerosas y en cientos de años ningún ser humano había pisado ese lugar, ellos estaban desapareciendo. Un ejemplo era Hanji, tuvo tres camadas pero ahora solo conservaba dos hijos. La primera había muerto de frio cuando el grupo de caza se quedó atascado en medio de la nieve y no pudieron regresar a tiempo para cuidar a sus cachorros. La segunda no sobrevivió al agua, la tercera tuvo más suerte.

—Pero solo eran dos —terminó de contar Hanji— ahora son grandes y fueron con Moblit para aprender a cazar.

—Pero ustedes viven bien —mencionó Armin— no necesitan tecnología, ni autos. Ni luz eléctrica.

—Nuestra realidad es simple, cariño. Nos extinguimos —concluyó ella— Erwin trajo a Eren porque era la única forma de encontrarse con Levi.

—¿Para qué? —pregunto el pelinegro

—Petra quería verte

—¿Quién es Petra? —interrogó el ojiverde quien hasta ahora se mantuvo callado.

—Mi madre solo tuvo una camada —contó Levi— Erwin, yo y Petra.

—Ve a verla —Hanji se recostó sobre el pasto— acaba de dar a luz y estuvo preguntando por ti. Yo cuidaré de Armin, puedes llevarte a Eren.

—Si —se apresuró a decir el rubio— quiero "conocer" el lugar. Estaré bien.

Eren le dió un pellizco.

—No seas un calienta camas —le advirtió

—No lo soy —dijo Armin— deberías decirle a tu novio que se ponga una camisa. Él esta semidesnudo, mírame, yo sigo con este ridículo suéter.

Se fueron dejando al rubio con los niños y la castaña.

Cruzaron varias casas hasta llegar a una con ventanas corredizas y varias habitaciones en una sola planta. Levi entró sin llamar a la puerta, condujo a Eren hacia un dormitorio sin muebles, lleno de cobijas y almohadones por todo el piso. En el centro se encontraba una especie de alfombra o cama de acampar muy grande con forma de nido.

—Ella no está aquí —le dijo Levi rompiendo el silencio— siéntate y espera.

—¿Qué es este lugar? —le pregunto el ojiverde

—Recuerdo que te conté que nuestra forma de vida es diferente a la tuya —Levi abrió un armario sacando un baúl pequeño con su nombre. Lo abrió y rebusco ente los libros, juguete viejos y ropa hasta encontrar una camisa que ponerse— este es el dormitorio, Petra, su esposo y los niños duermen aquí —le mostró los armarios empotrados— cada quien tiene sus cosas en cada armario.

—¿Tu hermana y su esposo nunca tienen privacidad? —volvió a preguntar el menor sentándose sobre un cojín

—Supongo que tiene un cuarto para tener sexo —indicó el pelinegro—si a eso te refieres.

El ojiverde se sonrojo quedándose callado, Levi salió en busca de su hermana dejándolo solo y aburrido, sin tener nada que hacer, el menor se recostó sobre una manta cercana sintiéndose feliz por haber conocido a la extraña manada de Levi.

Cuando despertó entreabrió los ojos encontrándose recostado sobre la manta, con un almohadón en la cabeza y otra cobija sobre su cuerpo. No pudo moverse porque un pequeño lobo se había acomodado para dormir sobre su estómago y otro sobre sus pies.

Buscó a Levi con los ojos viéndolo sentado frente a la cama grande donde una loba con ojos de color miel dormitaba, cerca de su pecho pudo ver a dos cachorros todavía bebes.

"No has cambiado en nada" escuchó la voz que provenía de la loba. No le hablaban a él sino a Levi

—En cambio tú te llenaste de niños —le dijo Levi

"Mi última camada , el ultimo se murió"

—Lo siento

"¿Esa es tu pareja?" preguntó la loba mirando a Eren quien cerró los ojos y fingió dormir.

—Sí, su nombre es Eren —Levi se levantó sujetando una bata roja con bordados negros— él es mi manada

Deslizó la bata sobre la espalda de la loba y se alejó viendo como ella volvía a retomar su forma real. Su cabello era corto, y su mirada dulce.

—...Creo que está despierto —dijo Petra— mis otros dos hijos lo están molestando, lo siento.

Se acercó al ojiverde para tocar con sutileza a los dos lobos que dormían sobre él, los despertó ordenándoles que salieran afuera.

—Me quede dormido —se excusó Eren sentándose de golpe

—Por lo visto —le dijo Levi— ella es mi hermana Petra, y esos dos cachorros eran Edric y Mina. Parece que les agradas.

—Yo soy Eren Jaeger —se presentó el ojiverde— cuando desperté ellos ya estaban ahí, no fue mi culpa.

—Descuida, a los niños les gusta dormir junto a alguien.

Sin decir más el ojiverde gateo hasta ponerse junto a Levi mientras Petra se excusaba para salir del dormitorio e ir a cambiarse.

—¿Quieres verlos? —le dijo el mayor al ojiverde

Eren entendió la indirecta y estiró la cabeza para mirar dentro del nido de mantas. En el fondo dormían dos cachorros bebes de pelaje marrón. Ambos parecían no tener más que dos días de nacidos y eran muy diminutos.

Tenían los ojos de un humano.

—Si algún día tenemos hijos ¿Su apariencia será igual?

—No te preocupes, ellos aprenden a cambiar de forma a los cuatro meses —Levi lo abrazó por detrás besando el lóbulo de su oreja— sé que nuestras crías serian hermosas.

Eren correspondió su beso de forma caliente.

Se separaron para tomar aire y el ojiverde comprendió que la familia de Levi si lo aceptaba, a pesar de que él era el fenómeno entre esos lobos.

Querían a Levi y respetaban sus decisiones.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

—Su raza es interesante —advirtió Armin removiendo su taza de té— me gusta mucho

—¿Enserio?

Erwin y él se encontraban sentados en una casa mediana, tomaban el té y algunas galletas. Un juego de ajedrez estaba pausado sobre la mesa y el rubio pequeño lamento vestir de esa forma tan deprimente.

—Quisiera vivir en un sitio como este —dijo Armin coqueteando un poco más para aflojar a aquel hombre

—Eres extraño —Erwin se quedó viendo su suéter rosa hecho a mano

—Depende de la definición que le dediques a esa palabra

—Diferente a lo normal —habló el ojiazul— a lo rutinario

—Lo diferente siempre es bueno

—¿Dejarías tu vida por esta?

—Seria difícil —confesó Armin— internet, mis redes sociales y mi teléfono son mi vida

Erwin se quedó callado.

—Le pediré a Levi que pasen la noche aquí —insinuó— te llevaré a casa de Petra más tarde.

—¿No puedo quedarme aquí...contigo? —rogó Armin entornando sus ojos color cielo— terminaríamos la partida de ajedrez. Podríamos conocernos más a fondo.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

Al día siguiente conocieron a Auruo y comieron juntos en la sala del desayuno, Petra era una buena cocinera y sus hijos adoraban Eren.

Antes de irse Levi le prometió volver algún día, se despidió de todos y fueron en busca de Armin.

No lo encontraron en casa de Hanji, tampoco en casa de Erwin, la cual estaba desordenada y vacía.

—No puedo irme sin él —le dijo Eren— es mi amigo.

—Cálmate, el afeminado esta por allá —señaló a la bola de color rosa que se veía a lo lejos, cerca de la salida.

Antes de acercarse Levi olfateo problemas, odiaba los problemas.

—Tienes...orejas y cola —chilló el ojiverde tocando a un desaliñado Armin por todas partes— ¡qué asco! Tu cola es esponjosa y tierna.

—No puedo sentarme —se quejó Armin

—¡Joder, Armin! —el gritó de Eren lo puso en su sitio— tus ojos son diferentes.

Levi le ordenó al rubio que guardara la calma y se concentrara en dilatar los ojos para que sus pupilas fueran como las de cualquier ser humano normal.

—¿Qué carajo te paso? —hasta ahí había llegado la paciencia que tuvo Levi durante todo el día de ayer para no soltar ni un insulto ante todos.

—No sé, no quiero..

—Habla —Levi apretó sus hombros con violencia

—Estaba con el señor Erwin —lloriqueó Armin— jugábamos ajedrez ¡no recuerdo! Creo que bebidos algo, cuando abrí los ojos algo empujaba contra mí. Me desmayé y al despertar estaba desnudo junto a él y mojado y con estas cosas. Me aterroricé y vine para esperarlos.

—¿Te mordieron? —el pelinegro revisó su cuello. Nada de dientes, solo moretones y saliva seca.

Lo soltó con una mueca de asco, no volvería a tocar a ese rubio ni con un palo esterilizado de dos metros.

En cambio el ojiverde tocó su propio cuello recordando aquella vez cuando Levi se puso caliente y le mordió el cuello con fuerza hasta sacarle sangre. Dijo que debía marcarlo para convertirlo en su pareja.

—No este marcado —dijo— quizá las orejas y cola se deban a que eres una perra caliente y le pediste a Erwin que te lo hiciera con su forma de lobo.

Lo rubio lo miró con enojo.

—Erwin va a volverse loco —intento decir el ojiverde—o algo así.

—Me superara —Armin hablo con suficiencia— tengo notas preparadas para estos casos, creo que las deje todas en su casa.

—Ese no es el problema —gruñó el pelinegro— en este momento podrías estar llevando las crías de Erwin en tu vientre, dos, tres o seis.

Armin se horrorizó.

—No voy a quedarme —dijo al fin— mi vida esta allá afuera, no aquí, ¡ni siquiera hay internet!

—y yo no pienso dejarlo —se interpuso el ojiverde antes de que Levi golpeara a su amigo

—Nos vamos los tres —propuso Levi— apenas lleguemos a casa, tú te vas a comprar una prueba de embarazo. Si estás preñado te devuelvo ¿entendido?

—Lo juro

Salieron de la cueva dejando todo atrás, Levi no hablo en todo el camino y de vez en cuándo se detenía para susurrar insultos hacia el rubio.

Antes de subir al auto ambos estaban más calmados y Eren tuvo que preguntar algo que siempre le dio mucha curiosidad.

—¿Qué notas dejaste?

Armin le explico un resumen definido y conciso, en general todas sus notas decían que era muy bueno en la cama y les deseaba un feliz día y buena vida.

Eren se golpeó la frente lamentándose por tener un amigo como él.

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Guardar el secreto

Mentir es la forma más fácil de salir del problema.