Hola! No sabía cómo ponerle fin a esta historia, pero gracias a un comentario (muchas gracias Bakaty-chan) en verdad me ayudaste mucho con esto n_n
Bueno, espero disfruten este ultimo capitulo de este fanfic, es el más largo que he escrito hasta ahora, intentare terminar los demás, ando contra tiempo ya que deben estar todos listos para Diciembre, pero bueno, sin más…
D gray man no me pertenece lamentablemente….
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Un par de estúpidos
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Ya había pasado un tiempo desde que había sucedido aquello. Allen había intentado dar con el japonés por diferentes formas. Le había llamado al móvil, pero este lo había cambiado, le había buscado en el trabajo, pero le habían dicho que se había ido de viaje de negocios y que no sabían cuando regresaba. Llamo a sus amigos, pero ninguno tenía razón de él…nadie sabio nada…
Todo indicaba que el japonés había desaparecido completamente sin dejar algún rastro de a dónde (y sobre todo) con quien se había marchado. Se empezó a sentir frustrado, molesto, triste, una mezcla de diferentes emociones encontradas; no era posible que después de tantos años, Kanda no quisiera verle y que se hubiera marchado de buenas a primeras.
Sabia el porqué de todo, pero tenía que hablar con él a como diera lugar, tenía que explicarle lo que había sucedido, tenía que estar con él, no podía estar con alguien más, sino era con Kanda, no era con nadie.
-"shonen"- escucho esa voz tan conocida, se giro de repente al verle
"hola"- dijo sin muchos ánimos
-"no luces bien desde hace unos días shonen ¿ha sucedido algo?"- pregunto con curiosidad –"no me digas que tu novio te ha dejado"- dijo de repente llamando su atención –"es broma"- sonrió
El albino entristeció de repente, se disculpo y se dispuso a retirarse alegando que tenía trabajo pendiente. El moreno le detuvo.
-"si quieres puedo acompañarte y ayudarte con eso"-
-"no es necesario"- se zafo del agarre y continuo con su camino dejando solo al hombre
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Iba con extrema calma a su hogar, ciertamente no quería llegar, ya que si lo hacía, todo le iba a recordar a Kanda, sus cosas, su ropa, todo el lugar tenia "Kanda" tatuado, incluso el mismo. Rio un poco, mas al instante volvió a entristecer, Kanda dijo que iba a mandar por sus cosas, pero jamás lo hizo. Nuevamente se pregunto ¿dónde podría estar?… ¿estaría bien?… ¿estaba comiendo adecuadamente?… ¿estaría con alguien?… ¿regresaría algún día?
Mas y mas dudas surcaban su cabeza, no quería, pero no podía evitar pensar en Kanda a cada momento. Tenía que verle, encontrarle, dar con él, saber siquiera si este se encontraba bien, cualquier cosa que pudiera saber sobre Kanda sería un gran alivio para él.
El claxon de un automóvil lo hizo salir de sus cavilaciones, se giro esperanzado a que fuera el asiático, pero su sonrisa se medio borro al ver de quien se trataba –"Tiki"- se forzó a sonreírle
-"¿vas a tu casa shonen? Si quieres puedo llevarte"- abrió la puerta del vehículo del lado del copiloto
-"no, gracias, quiero caminar hasta ahí, además no falta mucho para llegar"- se disculpo y continuo con su camino.
Se escucho la puerta cerrarse y pensó que tiki se marcharía, mas el vehículo no arranco y en cambio, sintió un tirón de su brazo derecho. Se giro a verle.
-"me has estado evitando últimamente"- apretó un poco su agarre lastimándole
-"suéltame, son ideas tuyas"-intento apartarse en vano
El moreno lo apego su cuerpo a su espalda, haciendo que se tensara un poco. Se acerco a su oído –"desde aquel día lo estás haciendo"- susurro para después morder un poco su lóbulo.
Sintió un escalofrió-"no estoy haciendo nada, por favor déjame"- le miro de reojo mientras intentaba liberarse del agarre
-"no"- respondió simplemente mientras colaba una de sus manos por debajo de la playera del albino –"ahora no tienes a nadie esperándote en casa ¿Qué dices si nos divertimos un rato?"- lamio su oreja sin dejar de tocarle
Allen maldecía que fuera tan tarde, que estuviera oscuro y que a esa hora no hubiera nadie en las calles. Lucho por zafarse del agarre en vano, no quería eso, jamás lo quiso –"Kanda"- lo llamo aun sabiendo que este no aparecería
Tiki continúo tocándole cada vez de una forma más descarada. Por más que lo intentara no podía quitárselo de encima –"Kanda"- lo llamo de nuevo en un intento fallido de que le ayudara
-"es inútil"- le susurro de nuevo –"es mejor que te relajes y lo disfrutes"- la mano de Tiki ya se había colado por dentro de su pantalón y ahora le tocaba su miembro por encima de su ropa interior. A ese paso, terminaría siendo violado en plena calle.
Una fuerte luz fue directa hacia ellos y el sonido de un claxon logro que el moreno le dejara. El claxon sonaba fuertemente. Aprovecho ese descuido para marcharse lo más rápido posible. Se giro un poco para ver lo que había sucedido, pero tan solo logro ver ese vehículo estacionado con las luces sobre Tiki.
Agradeció mentalmente a la persona que le había ayudado. Quien quiera que fuera, le estaba muy agradecido, tan solo esperaba que Tiki y esa persona no pelearan.
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Se encontraba feliz, realmente feliz ¿la razón? Según había escuchado de su amigo pelirrojo, hacia unos pocos minutos, había visto al japonés en una cafetería del centro. Kanda estaba bien y estaba en la ciudad, tenía que verlo, que comprobarlo por sí mismo.
Corrió hasta esa cafetería como un loco, no le importo si estaba cansado, no le importo si no lucia muy bien, tan solo quería verle, aunque fuera un instante. Llego al lugar abriendo la puerta con fuerza y llamando la atención de todos los presentes que le miraron un tanto extraño. Se acerco al recepcionista y pregunto por Kanda, el encargado dijo que no sabía de quien le hablaba, lo describió físicamente y fue entonces que le dijo que hacía unos minutos que se había marchado. Pregunto por donde era que se había ido y salió corriendo de nuevo en su búsqueda.
Corrió y corrió, buscando por todos lados al japonés, no podía estar muy lejos. Se detuvo de repente para tomar un respiro, giro a su derecha y fue ahí que sus ojos se abrieron muy grandes –"Kanda"- grito al verlo del otro lado de la calle.
Observo que el semáforo estaba en rojo, no dudo ni un instante en cruzar la calle a toda prisa para alcanzarle. Más antes de que llegara al otro lado, el semáforo cambio a verde. Escucho el claxon de uno de ellos, estuvo a punto de ser atropellado, pero el conductor se había detenido a tiempo. Se disculpo con la persona y sin más corrió de nuevo en busca del japonés.
No lo volvió a encontrar…
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Ahora que sabía que el japonés estaba en la ciudad no dudo en irlo a buscar de nueva cuenta su trabajo. Llego a la recepción, saludo a la recepcionista y pregunto por el japonés. La mujer correspondió el saludo y al instante llamo a su jefe. Tras una breve charla la mujer colgó el teléfono y le miro.
-"lo siento ahora mismo está ocupado y no desea ver a nadie"- se disculpo –"si gustas puedes dejarle un recado"-
-"necesito verle a como dé lugar por favor"- se mostro un poco desesperado
-"lo siento…pero podrían despedirme si te dejo pasar y…"- la mujer se disculpo de nuevo, lucia muy nerviosa
-"entiendo"- entristeció el albino –"volveré después"- se dio la vuelta y se marcho del lugar
No se daría por vencido por nada del mundo y si era necesario, volvería cada día, haría de todo hasta que Kanda quisiera verle.
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Tenía un poco de trabajo acumulado, todo debido a sus "vacaciones" temporales. Chasqueo la lengua ya con algo de fastidio. Esos días en los que había estado ausente no había hecho más que pensar en el jodido brote de habas, se había marchado unos días para poder olvidarle, para alejarse de él ,pero todo parecía estar en su contra, no solo no había podido olvidarle con eso, sino que el jodido enano le seguía buscando. Y eso lo hacía todo más difícil.
No tenía muchos días de que había regresado, era de noche e instintivamente había tomado el camino de regreso al lugar donde vivía con el albino. Fue entonces cuando lo vio caminando por las calles, también observo al sujeto de la vez anterior y como este comenzaba a manosear lo que era suyo. No, el moyashi se metía con ese sujeto, no tenia que meterse…de repente escucho su nombre, pensó que había sido una alucinación pero lo escucho de nuevo, era el moyashi quien le llamaba, quien pedía que le ayudara. Chasqueo la lengua con molestia y prendió las luces del automóvil a todo lo que daban y se las echo encima, toco el claxon varias veces, su orgullo no le permitía bajarse y darle una paliza al sujeto, pero al menos podía ayudarle a quitárselo de encima. Su plan dio resultados, pronto el albino se había marchado dejando al sujeto solo, en cuanto se había perdido de vista y que estuvo seguro de que el sujeto no le molestaría mas arranco el vehículo derrapando las llantas.
Recordó aquello y recordó como cada noche desde entonces, el sujeto ese no había vuelto a intentar lo mismo. Mas le valía si no quería saber quién era en verdad Yu Kanda, no en balde había seguido al albino desde entonces a esa misma hora.
Se quedo quieto durante unos instantes, y entonces fue cuando pensó en algo ¿no se suponía que ese era el sujeto con el que el brote de habas se acostaba? ¿Por qué si estaban en eso había dicho su nombre? ¿No era para que le pidiera por mas y que se fuera a revolcar con él?
Había algo ahí que no encajaba…no le dio más vueltas al asunto y termino por pensar que simplemente había discutido ese día…si, seguramente era eso….
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Allen había notado desde hace unos días que Tiki ya no le seguía de camino a casa, no pudo evitar preguntarse el porqué, y sobre todo se preguntaba quién era la persona que le había salvado en aquella ocasión.
Llego a aquel edificio que conocía bastante bien, dudo en si entrar o no, pero al final decidió entrar.
-"hola Miranda"- saludo a la recepcionista y se acerco hasta ella
-"Allen-kun hola"- le sonrió la mujer –"¿quieres que...le llame?"- pregunto con cierto nerviosismo, ya que sabia como era el carácter de su jefe
-"no, esperare aquí, tiene que salir tarde o temprano"- sonrió el albino y se marcho a sentarse por ahí para no interrumpir el trabajo de la mujer.
Esperaría a que Kanda saliera para encontrarle, no le importaba si este huía o simplemente no salía, el se quedaría ahí inclusive volvería cada día como lo venía haciendo desde hace 5 días, todo con tal de verle.
Pasaron un par de horas, la mujer se acerco de repente a él –"mi turno ha terminado, deberías irte a casa, no creo él vaya a salir"- conocía a su jefe y le apenaba que le hiciera eso a un joven como era Allen.
-"no, esperare un poco más"- le sonrió y se quedo en donde estaba, no se movería para nada
La mujer insistió, pero no logro convencerlo, después de un rato ella se marcho y él se quedo ahí. Cerró un momento los ojos, tan solo los cerraría un instante mientras Kanda salía…
Escucho un ruido y despertó de repente, abrió sus ojos y se topo con una figura que salía presurosa, lo identifico muy bien y al instante se puso de pie –"Kanda espera"- lo llamo yendo detrás de él –"por favor espera debo hablar contigo"- le dio alcance y lo sujeto del abrigo que llevaba
Kanda se detuvo, mas no le miro en ningún momento –"¿Qué mierda quieres?"- pregunto en un tono frio de voz
-"quiero hablar contigo…por favor…"- pido sin soltarle
-"no hay nada de qué hablar así que deja de acosarme"- se alejo de él liberándose del agarre y comenzó a caminar hasta su automóvil, saco la llave y la colocó en la puerta para poder abrirlo, mas la mano del albino le detuvo
-"por favor Kanda es importante yo…"-
-"no me interesa"- lo interrumpió y lo empujo haciéndolo a un lado y sin más entro a su vehículo, lo encendió a pesar de que el otro estuviera ahí y le llamara. Bajo la ventana –"vete a casa estúpido y no vuelvas a joderme la vida"- dijo con una gran frialdad antes de marcharse.
Allen se quedo ahí, de nuevo había sucedido, pero era obvio que no se daría por vencido. Seguiría y seguiría intentándolo hasta que pudiera estar de nuevo con Kanda o moriría en el intento…
Literalmente claro…
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Paso el tiempo, pero no por eso dejo de insistir con Kanda. Sabía que de seguro estaría harto ya de él, pero no le importaba, él quería a Kanda y haría lo que fuera por recuperarlo.
Sus intentos por ello le habían llevado a extremos impensables, desde mandarle flores (dígase arreglos y ramos) cada día (si hasta le habían dado una tarjeta de cliente frecuente) hasta vestirse de mil y un formas (dígase azafata, maid, gatito sexy...entro otro tantos) que solo hacían que su orgullo y hombría (lo poco que quedaba de ello) se fueran por la borda.
Por su parte Kanda estaba más que fastidiado por aquello, no iba a negar que le había excitado (en extremo) algunos de los intentos que había hecho el albino (dígase los disfraces que le habían provocado más de una erección), pero no podía, simplemente, porque su orgullo era más fuerte que nada.
Ese día (como otros tantos) había corrido al albino y lo había rechazado tajantemente. Le observo desde la distancia en su vehículo, fijándose en cierta parte de su anatomía mientras caminaba.
Estúpido y sensual brote de habas…
¿Por qué le hacía todo tan difícil? Estaba seguro de que sabía que no podía resistirse con aquellos trajes tan sensuales. El jodido garbanzo estaba atacando con todo. Y lo odiaba.
Salió de sus pensamientos al ver que el albino se había detenido, el mismo sujeto de antes lo había interceptado. Lo maldijo audiblemente a pesar de que estaba seguro de que no le escuchaba. Observo lo que hacían, platicaban por el momento, noto al albino retroceder un poco, eso no le daba buena espina.
De repente lo sujeto y lo intento subir al vehículo que este traía, se acerco con su propio carro, se bajo hecho una furia ya sin importarle su maldito orgullo.
-"quita tus jodidas manos de él si no quieres que te mate en este mismo instante"- dijo fuerte, claro y firme
Tanto el albino como el moreno se le quedaron mirando –"Kanda"- exclamo con cierto deje de felicidad el albino al verle, no se podía decir lo mismo del otro
-"no le estoy haciendo nada, tan solo iba a llevarlo a casa"- dijo el moreno pero sin soltar al menor
Kanda se acerco mas a ellos, apretó la mano del sujeto con fuerza para que soltara de una vez al británico. Allen por fin se libero de ese agarre y los observo a ambos. Ambo se miraban con completo odio y parecía que estaban a punto de matarse ahí mismo.
-"Kanda..."- lo sujeto del brazo y este lo miro de reojo –"vámonos de aquí"- observo a Tiki "lo siento, pero debemos irnos"- jalo consigo a Kanda intentando llevárselo de ese lugar
El japonés puso un poco de resistencia, se zafo del agarre del menor y sin pensarlo 2 veces, le propino tremendo golpe al moreno en la cara, fue tan fuerte el golpe que este cayó al suelo de inmediato.
-"si sabes lo que te conviene será mejor que te alejes"- dijo mientras le veía con esa mirada llena de odio –"el moyashi es mío y de nadie más, vuélvete a meter con él y la próxima vez no será solo un golpe"- se dio la vuelta, sujeto al albino de la muñeca, lo arrastro a su vehículo y se marcho con él.
Ambos no se dirigieron la palabra en un buen rato durante el viaje, Kanda tan solo mascullaba lo que parecían groserías en japonés y Allen no podía decir nada coherente después de aquello.
-"Kanda…"- lo llamo de repente sin saber muy bien que decirle
-"eres un pendejo"- escupió sin más el asiático y por esta vez Allen no le reclamo, tan solo parpadeo confundido -"si no te sigo ese imbécil te hubiera arrastrado a no sé donde"- dijo mientras conducía y sin mirarle
-"Kanda... ¿estabas siguiéndome?"- pregunto de repente
-"no te importa imbécil"-
-"¿desde cuándo me sigues?"- insistió con el tema
-"no te interesa, cierra la jodida boca"- dijo con molestia
-" ¿Por qué me has ayudado?"-
-"…"-
-"Kanda respóndeme"- exigió tomándolo del brazo, el auto se detuvo de repente, sus labios fueron aprisionados por los del mayor, correspondió sin pensarlo mucho
-"eres un jodido imbécil, un pendejo que no se da cuenta de nada, un idiota que casi es violado hoy, un maldito necio que no deja de joderme la vida a diario a pesar de haberle hecho lo que ese sujeto estuvo a punto de hacer"- dijo al separarse
-"Kanda tu no…"- interrumpió pero no pudo continuar porque el japonés continuo hablando
-"eres ese maldito imbécil al cual yo…"- se detuvo de repente, el albino lo miro fijamente y no dijo nada esperando que Kanda terminara de hablar –"al cual yo, por más que lo intente no puedo olvidar…de seguro estas feliz idiota"- le miro con una falsa molestia
Allen no podía creer lo que acaba de escuchar, mas sin embargo no era un sueño ni una mentira, lo podía ver en esos ojos que tanto le gustaba observar. Sintió deseos de llorar, su corazón palpitaba con fuerza y no podía estar más feliz, instintivamente se lanzo a abrazar al asiático. Este dudo un poco en corresponder el abrazo, pero lo hizo, le abrazo con fuerza.
Escucho varios sonidos de claxon y una que otra grosería, Allen se separo y se enrojeció, Kanda se había detenido a media calle mientras el semáforo estaba en rojo, pero ahora estaba en verde e interrumpían el paso. El asiático exclamo su usual "che" y arranco de nuevo el carro.
Estúpidos insensibles que interrumpían su momento con el moyashi….
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La ropa había quedado dispersa por el suelo del departamento. En cuanto entraron a este, se habían deshecho de tan estorbosas prendas, sus cuerpos pedían por más y ellos estaban dispuestos a complacerlos.
Se observaron unos instantes a los ojos antes de continuar. El albino alzo sus manos para tocar el rostro del otro, lo acaricio con extremo cuidado. Se incorporo un poco quedando a una distancia muy corta de su rostro.
-"está bien...puedes continuar…"- le dedico una sonrisa y le planto un beso, el japonés correspondió y entro con cuidado en él.
Quería sentirlo de nuevo, sentir que estaba dentro de él y que este dijera su nombre entre jadeos. Pero no quería volver a lastimarlo como la última vez, y al parecer el albino sabía eso, por eso le había dicho aquello.
Espero para moverse y cuando estuvo seguro de ello, se movió de manera un poco lenta, procurando no hacerle daño con ello.
-"Hazlo más rápido…ahhh…"- pidió el albino –"por favor…más rápido…aahh…"- Kanda dudo un poco pero después aumento la velocidad de las embestidas.
Sus vistas se nublaron y fue entonces que, después de un sonoro gemido y de llamar al otro que terminaron por correrse casi al mismo tiempo. Espero un poco antes de salir completamente de él.
Le beso de nuevo y cuando se separo fue cuando salió de su interior. Se acomodo a su lado y el albino pego su cuerpo al suyo en un abrazo.
-"Kanda…"- lo llamo una vez que hubo controlado su respiración –"sabes yo…nunca tuve nada que ver con Tiki"- el japonés frunció el ceño al escuchar hablar de él –"para mí solo existes tú"- se acomodo en su pecho –"lo que paso esa última vez…no hiciste nada malo…fue con consentimiento de ambos…"-
-"Cállate de una vez"- Kanda no quiso escucharle más, sabía que se refería a lo que le había hecho esa última vez que habían estado juntos, esa vez en la que le había lastimado.
-"pero…"- iba a continuar pero Kanda no lo dejo, atrapo de nuevo sus labios
-"te dije que te callaras, mejor usa esa boca para hacer algo más productivo"- Allen le observo un tanto enrojecido, sabia a lo que se refería
-"¡pero si acabamos de hacerlo!"- se quejo, no era posible aquello
-"che, es tu culpa, deberás pagar por todas esas veces que tuve que hacer tu trabajo manualmente"-
"¡Bakanda!"- no podía enrojecerse más de lo que ya estaba, no dijo nada y desvió la vista para después acercarse al miembro de Kanda quien le observo incrédulo a lo que iba a hacer –"lo hare pero después tu tendrás que pagarme el haberme humillado con esos trajes"-
Kanda sonrió de medio lado, si que era un imbécil, pero bueno era su imbécil –"te los pondrás de nuevo"- dijo de repente y Allen interrumpió su labor
-"de eso nada, no volveré a hacerlo"- hizo un mohín y se cruzo de brazos
-"no es una petición"- se sentó a su lado
-"de ninguna manera, si tanto te gustaron póntelos tu, seguro que te quedan mejor"- le dio la espalda, el japonés recorrió con sus dedos su espalda acariciándole y causándole un leve escalofrió
-"yo no me los pondré"- se acerco a su oído –"a ti te quedan mejor"- le mordió un poco –"te hacen ver más apetecible"- dijo en un tono muy sensual de voz
Allen se estremeció un poco ante eso, mas no dijo nada, el asiático tomo eso como un sí, lo recostó de nuevo en la cama, coloco sus brazos a ambos lados de su cabeza y acerco su rostro al del otro.
-"el de enfermera me gusto"- esbozo una sonrisa burlona, pero antes de que el otro dijese algo aprisiono sus labios, siendo ese el inicio de su nueva relación…
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Se giro en la cama, pudiendo observar al albino que dormía tranquilamente a su lado, llevo su mano hasta su rostro retirando algunos mechones de cabello de su rostro. No podía entender como era que el moyashi le gustara tanto, no podía creer lo mucho que había llegado a amarle.
Era un estúpido, en definitiva lo era, era un estúpido por no haber creído en su pareja y haber desconfiado de él, pero bueno, le quedaba el consuelo de que si, era un estúpido, pero el moyashi era uno mayor.
Ambos eran un par de estúpidos….
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Muchas gracias a quienes se tomaron la molestia de llegar hasta aquí, de verdad, gracias por leer, por comentar, por agregar a favoritos, etc, espero esta historia haya sido de su agrado.
Ya saben si les gusto, si lo odiaron, háganmelo saber a través de un review, no les cuesta mucho, es fácil y rápido
¿Merezco review?
