Desgraciadamente, no estábamos ni de vacaciones ni fuera de peligro, así que si nos estabas imaginando de vacaciones y de juerga en la costa, te equivocas. Terminamos en Orange Country, ingresando como alumnas transferidas a una escuela, no tan exclusiva como San Vlad, pero con un buen programa, en el que estaba incluida una buen formación física, ya que si íbamos a ir por nuestra cuenta, íbamos a tener que estar las dos preparadas para defendernos, y la posibilidad de ir a clases en turno de tarde-noche, lo que nos evitaba enfrentarnos a las horas de más luz que hubieran molestado demasiado a Liss. Esto último no era lo único que había convencido a Spencer de ubicarnos ahí, sino que otros dos alumnos de dicho centro eran dos peculiares hermanos Sean y Amber Adams, curiosamente un dhampir y una moroi. Sean era un par de años mayor que yo, y Amber estaba un curso por debajo, pero era apenas dos meses menor. Los dos vivían con sus padres un guardián dhampir y su protegida moroi, que habían decido desvincularse del mundo moroi en integrarse entre los humanos, y que durante un tiempo se convertirían en nuestra familia de acogida. Que Amber fuera una moroi era algo que nos descolocaba un poco, pero parecía un tema tabú probablemente vinculado a su abandono del mundo moroi, por lo que mejor que podíamos hacer era respetar el asunto
Parece ser que eran conocidos no solo de Spencer sino también de nuestros padres, a fin de cuentas, parecía que había cierto parentesco, lo que podía explicar el parecido entre Amber y Liss. Supongo que por eso no dudaron en darnos amparo y protegernos de la búsqueda que sin duda iba a dar comienzo, no por nada, estábamos escondiendo a la princesa Dragomir, una posible futura reina.
Antes de separarnos, Spencer nos había proporcionado nuevas identidades, ahora sí que éramos oficialmente hermanas, Sandra y Elisabez Smith. Busco el apellido más repetido de la historia supongo. Supimos que eran los nombres reales de las hijas de un cliente del bufete de Spencer. Vivian en california así que no era muy probable que nuestros caminos se cruzaran, sobre todo porque pensábamos mantener un perfil más bien bajo. Copiar las identidades hacía más sencillo duplicar el expediente académico para facilitarnos el ingreso en la nueva escuela. Lo único difícil iba ser acostumbrarse a ser llamada Sandra...al menos podía seguir llamando a Liss por su nick, suerte que nunca me gusto el otro por el que la mayoría la llamaban en la escuela Lissa, habría sido más difícil de explicar. Al cabo de una semana en la que seguía sin responder a Sandra, y sin problemas al Rose, se me ocurrió una gran idea. Liss tendría que convencerme de responder a Sandra o Sandy como se empeñó en llamarme, y no mostrar ningún reconocimiento cuando me llamaran Rose. No es que quiera echarme flores, pero fue una brillante idea, funciono tan bien, que a día de hoy seguimos haciendo distintas modificaciones de este encanto, para no meter la gamba en algo tan elemental como no reconocer tu propio nombre.
Resulto un poco extraño acomodarnos en la vida de la familia Adams, dicho así cuesta no pensar en Morticia y compañía, pero fueron un verdadero encanto acogiéndonos, y apoyándonos. Nos integraron con facilidad en la rutina de la casa. Se nos asignaron tareas que compartíamos con Sean y Amber, y se nos incluyó en el programa de entrenamiento diseñado por su padre. Al igual que nosotras, teniendo que defenderse en el mundo real en el que sus padres habían decido habitar, lejos de la corte, y el mundo moroi, Amber tenía que saber cuidar de sí misma, independientemente de ser una moroi. Evidentemente, teníamos mejor predisposición física Sean y yo, pero no había excusas, todos entrenábamos a la salida de la escuela para ganar flexibilidad, resistencia y técnica.
Y cuando ya estábamos agotados, tocaba estudiar. Nunca he sido una fan de los libros, pero por primera vez, veía la necesidad de ponerme a ello. Fuera de un mundo donde mi vida habría estado destinada a cuidar y ser la sombra de mi moroi, tenía que velar por nuestro futuro, y pocas puertas se abrirían sin un simple certificado de enseñanza básica. Amigo, ese si fue un descubrimiento que golpeo fuerte. Sean estaba claro que tenía la forma física de cualquier guardián. Podía defenderse a sí mismo y su hermana y a nosotras, pero no tomaría la marca de guardián, representación del compromiso adquirido por un guardián, ya que entre otras cosas nuestro mundo (aunque viva al margen, creo que siempre lo considerare mi mundo) ni siquiera sabía de su existencia, y en pocos meses estaría camino de la universidad para estudiar periodismo. Tenías que verlo cuando te hablaba de sus planes, ese entusiasmo que ponía, la intensidad con la que te explicaba cualquier acontecimiento que viéramos en las noticias… pensaba que nosotras por nuestra educación sabíamos del mundo, pero estaba claro que habíamos tenido una visión bastante infantil de la vida.
A veces parecía que desde el accidente nos hubiéramos montado en una montaña rusa de emociones... y nunca sabias por donde iba a llegar la siguiente subida o bajada y siendo totalmente sincera, no sé si estaba preparada para bajarme. Todo era nuevo y desconocido, pero tan atractivo, me sentía viva y libre, como si hubiéramos salido de una jaula, una de oro, sí, pero un mundo que nos asfixiaba y en el que ya estaba decidida cual iba a ser nuestra vida. Liss iría a la corte, pasando antes por la universidad si tenía suerte, y yo habría estado siempre a su lado como su guardiana. Y habría estado bien, supongo, pero ahora... Liss soñaba con estudiar Literatura y trabajar en una editorial o dar clases o trabajar en algún centro cívico con los niños... y yo… no sé ni que quería, pero quería descubrir que tenía el mundo para ofrecernos!
Pasaron los meses. Habíamos tenido muy poca comunicación con Sara, Jhon y Spencer, ya que imaginábamos que las comunicaciones estaban vigiladas, aunque fueran a través del bufete. Pero eso no impedía que nos mantuviéramos al día, nos contaban lo que sabían de nuestra búsqueda, e informábamos de nuestros progresos. Muy lentamente habíamos ido avanzando en cómo funcionaba el vínculo, y el poder de Liss, pero era evidente que necesitábamos ayuda. Se estaba acabando el verano, uno bastante divertido donde habíamos celebrado la graduación de Sean, habíamos aprendido a hacer surf, y navegado en lancha, tomado el sol (Amber y Liss con litros y litros de protección)... y por descontado, habíamos seguido entrenando. Creo que hubo días que tenía agujetas en las agujetas... ni te cuento como debían acabar Liss y Amber. Por desgracia, siendo realistas, aunque fuéramos capaces de mantenernos en pie delante de un strigoi con la estaca en la mano, estábamos lejos de tener una posibilidad real. En parte por eso y en parte porque nos pareció brillante habíamos estado intentando algo diferente. Basándonos en la habilidad de los morois usuarios del fuego, y tras una noche de soltar tonterías después de haber cenado, se nos ocurrió ir armadas con pistolas de bengalas. No sabíamos a ciencia cierta si serian efectivas pero esperábamos ganar con ellas algo de tiempo, y aunque no éramos ninguno experto en explosivos, pensamos que se podría hacer algo para que los cartuchos expandieran el fuego rápidamente variando la cantidad de fosforo de los cartuchos, con lo que incorporamos un nuevo y permanente accesorio a todos nuestros bolsos
Fue por entonces cuando nos llegó la noticia. Supongo que no fue fácil, y espero llegar a saber la historia completa algún día… íbamos a conocer a los alquimistas. Lo poco que sabía de ellos era lo extraído de los rumores, pero entiendo que Spencer y los Adams pensaran que en la situación estancada en la que estábamos ellos podían aportar algo de luz a nuestra investigación u orientarnos hacia dónde tirar.
Era septiembre cuando conocimos a Peter y Sidney Lacer, antes de presentarse era claro que eran hermanos, los dos compartían rasgos físicos eran altos yo diría que 1,85 y 1.75, calcule que el seria 4 años mayor que yo y ella podía ser dos o tres, y de un rubio más oscuro él que ella.
Como te he dicho antes, para un alquimista somos la encarnación de todo mal, pero tío, no te imaginas el vistazo que nos lanzaron, sobre todo Peter, el día que nos conocimos. Entramos en la cafetería en la que habíamos quedado, en uno de los barrios más populares y a plena luz del sol por supuesto. Sean venía con nosotras, y probablemente se ganó la mayor cantidad de odio de Peter, supongo que con sus 1.90 y su aspecto de jugador de futbol americano podía incomodar un poco, aunque Peter no se quedase muy atrás con su 1.85. aun así, y después de superar la sorpresa de ver aparecer a dos adolescentes detrás de Sean, todavía les quedaba oscuridad para la mirada que nos lanzaron, en especial a Liss. Agg, casi le salto de verdad, pero como no, Liss me sujeto, no literalmente, pero en serio, no veas que grito me pego por el vínculo, que bien había aprendido a hacer eso! Supongo que ella tenía razón, necesitábamos ayuda pero... quien se creían que eran, tío, eran un…...agg!
Creo que ese primer encuentro, se puede calificar de cualquier cosa, menos productivo. Todo el rato consistió en una tanteo por ambas partes, nadie quería dar más información de la necesaria, no había ninguna confianza, eso era palpable, y creo que mi crispación alcanzo algún nuevo record. Claramente Sean era mucho más diplomático que yo, y Liss mucho más optimista, y creo que si no fuera por esa combinación todo habría acabado en nada, pero aunque ese primer día no fue como esperábamos, quedamos para una segunda entrevista una semana más tarde, en la que intentaríamos avanzar algo mas. Tenía que pensar cómo explicarles lo que había pasado desde el accidente sin que fliparan más de lo que ya lo hacían por estar sentados con nosotros.
Quizá porque ya sabíamos dónde nos metíamos o porque todos estábamos haciendo un esfuerzo extra, la segunda vez no fue tan horrorosa como la primera. Seguíamos lejos de estar a gusto en presencia unos de otros, pero al menos esta vez hubo una mejora en la comunicación. Habían empezado a investigar a partir de los datos que les habíamos ido proporcionando, y de momento no nos traían nada que no supiéramos ya, pero al menos confirmaban por su propia documentación y canales de información distintos de los nuestros, que lo que habíamos ido descubriendo tenía sentido. No era mucho, pero nos hizo conservar la esperanza. También les dimos más información sobre mis habilidades adquiridas de las que les dí el primer día, ya te digo que ese día no estaba en mi mejor momento, pensando que en la próxima reunión podríamos hacer algún progreso real.
Afortunadamente, por decirlo de alguna forma, así fue. Es cierto que avanzamos, aunque no se puede decir que nos trajeran buenas noticias. Habían pasado dos semanas mas, estábamos ya a finales de septiembre. Las clases habían seguido su pauta, y aunque ahora Sean iba a la universidad, los entrenamientos seguían su ritmo. En esta tercera entrevista descubrimos varias cosas. En cuanto al Espíritu, nos llegaron con la noticia de la oscuridad, que al parecer era la parte chunga de usar esta habilidad. Lo cierto es que poco había practicado Liss desde que salimos de la academia, pero ahora que nos explicaban que el uso de la magia estaba unido a una aumento en la oscuridad en el alma, se podía explicar ese estado depresivo en que había vagado Liss antes de irnos de la academia. Al parecer este efecto podía pasarles a todos los que usaran el espíritu, lo que explicaría por qué algunos moroi que no habían manifestado su magia, que probablemente serian usuarios de espíritu, acaban afectados psicológicamente. En si, era una de las peores noticias que podían darnos, y no venía sola si no acompañada de otras igual de alegres. La única explicación del vínculo, es que yo realmente había muerto con el resto de la familia aquella terrible noche, pero al haber llegado Liss hasta donde estaba, había utilizado su magia para traerme de vuelta. Ese milagro venía acompañado de otros regalos, como el ver los fantasmas, estar atada a las sensaciones de Liss, deslizarme a veces en su cabeza, y ahora al parecer, ser una vía de escape a la oscuridad de su alma. ¿Cómo funcionaba eso? Nadie parecía tener ni idea
Nos dijeron que no éramos los únicos intrigados en esta historia. Cuando nuestros nuevos aliados habían iniciado su propia investigación descubrieron, ademas de que los alquimistas ya habían estudiado el caso de San Vlad y Anna, que nuestras sospechas de que estábamos siendo buscados no eran fundadas. De hecho, tal era el alcance de nuestra fuga, que al parecer las altas esferas de los moroi habían decidido contactar con la cúpula de los alquimistas para pedir su colaboración. En ese momento te juro que falto un tris para salir zumbando de la cafetería donde estábamos y no parar hasta la frontera con Canadá, afortunadamente, Peter y Sidney se percataron de la situación y corrieron a tranquilizarnos. Parece ser que ellos tampoco estaban entre los más populares de los alquimistas, ya que por sus ideas progresistas (eran más partidarios de tomar la acción por su cuenta y no se oponían a la destrucción de los strigoi que se encontrasen) se le consideraba una especie de rebeldes. En ese arranque de sinceridad nos reconocieron que sabían que no todos los moroi y dhampir eran demoniacos como se les había inculcado desde su más tierna infancia, ya que para nuestra consternación, sabían de un alquimista que después de enamorarse de un moroi habían fundado su familia, dando lugar a los dos primeros dhampirs alquimistas. Una cosa que también descubrimos ese día es que se puede saber quién es alquimista y a que familia pertenece, ya que solo si la magia los reconoce pasan de ser simples humanos a alquimistas, y dicha magia es visible en forma de tatuajes que recorren su piel. En cada uno de ellos es distinto y abarca distinta zona, pero siempre tienen en común que pasan por encima del corazón cuando la marca viene por nacimiento, y que toda la familia compartirá el entramado. Muestra de ello nos enseñaron como el tatuaje de Peter trepaba por el hombro, y el de Sidney bajaba hacia la cadera. En ambos casos era de un blanco brillante, y parecían formar unas intrincadas ramas. Mucho tiempo después descubriríamos que no solo los hermanos comparten el tatuaje que los relaciona como familia. Cuando un alquimista se casa, sella su unión en una ceremonia íntima en la que después de hacer el amor, la pareja comparte sus tatuajes para hacer saber al mundo que están juntos para siempre, en este caso el tatoo no tiene por qué pasar por el corazón, sencillamente aparecerá en alguna parte el cuerpo. Al parecer esto solo es posible si la magia lo autoriza, dicha magia solo reconoce si el amor es de verdad, así que supongo que los divorcios no se dan entre los alquimistas... digo yo. Tampoco exige que los dos contrayentes sean alquimistas. Basta con que uno de los dos lo sea
Volviendo al tema, los dos dhampirs alquimistas se contaban entre sus amigos, lo que volvía a situarles en una posición delicada en su comunidad, ya que por su condición de dhampir eran una mancha en la historia de los alquimistas, que solo los soportaban porque la magia los había reconocido. Posiblemente por eso no me sorprendió que de hecho, fueran los que los estaban ayudando en nuestra investigación. Al parecer también habíamos despertado su curiosidad e incluso querían conocernos.
Para ese momento estábamos un poco fuera de juego, después de celebrar tantas buenas noticias, léase la ironía, no sabíamos para dónde tirar. Insistían en que no corríamos peligro, y creo que sentían verdadera curiosidad por conocer nuestra historia, y supongo que estábamos tan perdidas en ese momento, que nos pareció la mejor solución. Las cosas estaban avanzando a la siguiente estación y tanto es así, que el siguiente encuentro se programó en el gimnasio del que eran dueños la familia Adams, para darnos la intimidad y protección que se necesitaba si se iban a poner las cartas sobre la mesa.
