Lincoln miraba a Lexa así como que no quiere la cosa, porque una cosa es que su amiga fuese atractiva hasta usando un costal de papas por ropa, pero una muy distinta era que se presentará en su oficina a medio vestir, con la ropa sucia y pegajosa, despeinada y con el maquillaje estilo payaso mojado. Así que mientras la escucha decir su plan de reconquista, se fue en busca de un par de bebidas, rellenando dos vasos de cristal y dejando uno a su amiga y otro para el.

Levanto el vaso en su mano y a la vez señalo su cuarto de baño privado - Lex, sabes que te aprecio como a una hermana, pero por tu salud física y mental mía, ve a tomar un baño, habrá algún traje mío por allí que puedas usar.
- Me ofendes Lincoln. - dijo Lexa en tono dolido- pero tómate tu oferta porque ya no soporto estas ropas- dijo levantándose de su cómodo asiento.
Lincoln sonrió - Ya sabes, podías haber ido a casa y venir más tarde... - Lexa le miró horrorizada - ... Que?
- Es una emergencia hombre, tenía que venir en seguida, la mujer que amo quiere dejarme, no te parece eso una emergencia!? - dijo totalmente angustiada.
Lincoln bebió el trago en su mano, y se puso en pie llevando a Lexa hacia su destino inmediato metiéndole en el lujoso cuarto de baño. - Primero que nada, ve a limpiarte, en cuanto estés limpia hablaremos. - Lexa asintió con la cabeza y cerró la puerta de baño.
Lincoln suspiró mirando hacia las enormes ventanas de su oficina que le daban un bello paisaje de la ciudad.
De todas las parejas que han acudido a el, nunca se le ocurrió que Lexa sería una de sus clientes.
Minutos después limpia y con una mejor pinta, Lexa le contó todo lo que había sucedido y le mostró las fotografías que había tomado de la demanda de divorcio antes de que la quemace accidentalmente en la chimenea. Lincoln leyó detenidamente el contenido de la demanda, Lexa miraba a su amigo y a la vez a su alrededor, viendo todos los reconocimientos y títulos que se encontraban enmarcados y colgados en las paredes, una sonrisa cruzó su rostro.
- Después de todo si que eres inteligente eh? - su tono ligeramente en mofa - Lincoln detuvo su lectura y enarco las cejas - lo dice la que ha hecho millones con solo su imagen. - respondió en burla sabiendo que ha Lexa le fastidiaba que le creyeran solo una cara bonita. Lexa bufo y ya no dijo nada.
Después de un par de minutos Lincoln habló. - Mi opinión como abogado es que no hay nada aquí que pueda ser usado en tu contra, de hecho sobre los bienes todos te los están dejando a ti en un 100%, incluyendo las investigaciones, lo único que quieren es que respecto a la Revista nombres a un representante legal que cumpla con tus funciones, es un convenio verdaderamente beneficioso para ti, básicamente no quiere nada que tenga que ver contigo... podrías firmar sin problemas.
Lexa se llevó una mano a los ojos y suspiró pesadamente tratando de contener las lágrimas, más su voz se quebró cuando habló - Justamente ese es mi problema Linc. Clarke ni siquiera quiere mantener lo que construimos juntas... - Lexa retiro la mano de sus ojos y la inmensa tristeza que Lincoln vio en ellos le rompió el corazón, no podía comprender cómo Clarke no era capaz de ver el inmenso amor que Lexa le tenía. Pero si estaba en su mano poder ayudar a su amiga, lo haría.
- Solo dime qué quieres que haga, y lo haré. - Dijo con total seguridad.
Lexa asintió mientras limpiaba con su pulgar una lágrima que había logrado escapar de uno de sus ojos.
Lincoln puso suma atención a las palabras de su amiga.

Después de que Clarke le dijese a Finn que enviara una vez más los papeles a Lexa y este se marchara, observó la pequeño desastre en que se había convertido su oficina, lo que le llevó a recordar su altercado con Lexa esa mañana, lo que le hizo enojar una vez más. Así que tomó su bolso y se dispuso a salir de la oficina, ya volvería por la tarde cuando el servicio de limpieza hubiera deja impoluto el lugar.