¡Hola! otro capítulo de mi nuevo delirio.

Gracias frikipotter! no puedo creer que se me pasara semejante barbaridad, bueno... no tengo excusas jejeje.

sapphire97: por ahora sólo sabemos que Evan murió siendo mortífago y sin arrepentimientos, de hecho fue muy tenaz su duelo con Moody y no se rindió, prefirió morir. Tal vez, más delante, se descubra cuáles fueros esos últimos pensamientos y sentimientos.

Aid4: Gracias! Ron y Harry son culpables de no indagar un poco más en su amiga pero ella también los deja fuera cuando se trata de cosas personales, es muy reservada, así que están empatados me parece. Habrá nuevas relaciones, espero desarrollarlas con coherencia jejeje.

Disclaimer: todo el universo de Harry Potter le pertenece a Rowling


De regreso a Hogwarts

Parada frente al Expreso de Hogwarts que recién había llegado, observaba con atención a las familias despedirse de sus hijos, las risas, los juegos de los más pequeños, los romances adolescentes que la rodeaban. El ambiente rutinario le provocó cierta nostalgia y un poco de paz, era la certeza de que la guerra había terminado y que poco a poco todos y cada uno recuperaban algo de sus vidas.

Ron y Harry debían llegar en cualquier momento, junto con el resto de los Weasley, para despedirse de Ginny y de ella que los aguardaba, habían quedado en encontrarse en ese punto. En vano intentó convencerlos de que volvieran a la escuela y terminaran su educación presentando sus EXTASIS, eso le molestaba bastante, sabía que ahora estaban en el ojo de la tormenta y debían ser un ejemplo para la sociedad mágica, no podían simplemente aceptar los empleos ofrecidos por portación de nombre, eso era lo mismo que se le reclamaba a los purasangre de apellido ancestral. Ella no sentía vergüenza alguna por repetir el año, sus circunstancias eran en extremo particulares y nadie se atrevería siquiera a expresar una pequeña broma al respecto. Los pelirrojos se distinguían a la distancia, cómo no verlos, avanzaban en tropel como siempre aunque se veía en ellos la sombra de la tristeza por la muerte de Fred.

-¡Hermione!- gritaron a la vez y corrieron a abrazarla.

-¡Chicos! ¡Tanto tiempo!- su alegría era sincera aunque su entusiasmo distaba de ser el que sus amigos acostumbraban a escuchar.

-¿Qué has estado haciendo? Te esperábamos en la Madriguera, creímos que irías unos días-

-Estuve ocupada chicos, nada de qué preocuparse-

Ambos vieron el semblante de la castaña, estaba un poco más delgada, había crecido unos centímetros en altura, pero lo que les llamó la atención fue su palidez y las ojeras remarcadas.

-Dime Hermione- comenzó Harry- ¿Has estado enferma? Estás muy pálida y delgada-

La chica comenzó a ponerse nerviosa, ella también se había contemplado en un espejo y había visto los mismos signos del estrés de las últimas semanas pero no creyó que sus amigos repararían en ello. Pensó que lo más apropiado sería decir la verdad a medias, no todo pero sí algo para que dejen de interrogarla y no despierte mayor curiosidad.

-Fui a buscar a mis padres- dijo mientras miraba el suelo y jugaba con la punta de su pie derecho.

La respuesta de su amiga los preocupó un poco, despertó ese espíritu protector en ellos.

-¿Tuviste éxito? ¿Cómo están?-

-Sí, están bien, han recuperado sus recuerdos-

-Imagino que debiste estar muy preocupada, Mione, debiste habernos llamado, te hubiéramos acompañado, no debió haber sido fácil-

-No fue necesario, además ustedes necesitaban estar solos y con su familia-

No fue intencional en la castaña pero desde lo profundo de su corazón sintió que se había abierto una grieta entre ella y los Weasley, no sabría explicarlo aún, no podía medirlo con palabras pero esa distancia le resultaba palpable. Harry era un Weasley, tanto por adopción como por su relación con Ginny, ella lo sería también, o por lo menos lo fue a través de Ron y de lo compartido a lo largo de los años. Sin embargo, ahora no sabía bien que sentía, lo único cierto era la incomodidad que le causaba imaginar que debía compartir con ellos sus sentimientos, emociones y experiencias.

-Te esperábamos en la Madriguera- comentó Ron sin haberse percatado del tono de Hermione a diferencia de Harry que sólo atinó a morderse el labio inferior.

-Debía estar con mis padres, el proceso fue lento y una vez terminado quise compartir el mayor tiempo posible con ellos. Será en otra oportunidad- se colaba la frialdad en las palabras de la chica.

-Bueno, podríamos organizar un almuerzo para cuando volvamos. Las primeras vacaciones son las de Navidad, seguro podríamos estar todos juntos, tus padres también por supuesto-

¿Cómo hacerle entender a Ron? Aun explicándole sería imposible que él entendiera todo lo que estaba viviendo en ese momento. Hermione sólo suspiró profunda y lentamente, se acarició la sien buscando palabras que no resultaran hirientes, prefería no mentir, era muy obvio en ella cuando lo hacía, siempre fue demasiado transparente, algo de lo que se enorgullecía pero que ahora lamentaba. Las verdades a media siempre son mejores en estos casos, pensó.

-Mis padres… ellos… quieren estar alejados del mundo mágico por ahora. Después de todo lo ocurrido con Voldemort y demás, creo que se merecen un tiempo para adaptarse-

Eso era verdad, no dijo los detalles pero tampoco mintió. Su madre decidió no pisar el mundo mágico porque sería reconocida de inmediato, podía volver a cambiar su imagen pero de alguna manera activó su núcleo mágico dormido y esa energía fluía alrededor de ella, fue como haber abierto una represa dejando correr un río incontenible y esa fuerza que emitía era palpable para cualquier mago o bruja. Lo que pudo hacer, por el momento, fue esconder su actual residencia a través de hechizos protectores, aceptar su nueva identidad en el mundo muggle como Mónica Wilkins, así como su esposo aceptó ser Wendell Wilkins, y adaptarse una vez más a los acontecimientos, utilizaba el hechizo de cambio de imagen cuando estaba en el exterior pero dentro de su hogar su padre le pidió que fuera completamente ella ahora que se había revelado. Ir con los Weasley sería exponerse y exponerla a Hermione, algo que la castaña no admitía ni en sus peores pesadillas.

-Tiene razón Ron. Imagina lo que deben sentir en esto momento al enterarse que su hija les borró la memoria, les dio otra identidad y que participó en una guerra donde su vida estuvo expuesta al peligro todo el tiempo. Creo… creo que necesitarán un tiempo antes de aceptar lo mágico nuevamente-

-Mmmm, tienes razón, disculpa Mione por ello- intentó rodearla con su brazo pero la castaña sutilmente se soltó.

La menor de los Weasley terminó de despedirse de su padre y madre y se dirigió hacia ella, la abrazó con cariño e intentó sumarse a la conversación aunque ya no había mucho más para decir. Molly fue tras ella y abrazó a la castaña también, quiso expresar su preocupación por el semblante de la joven pero Harry la interrumpió de inmediato, sabía que la chica no estaba en su mejor estado anímico y la insistencia de la bruja mayor sería algo que tal vez no toleraría.

Todo transcurría con cierta normalidad hasta que Ron se percató de la llegada de otros estudiantes y provocó en él esa mirada de repulsión y disgusto que muchas veces llegaba a causarle gracia a la castaña por lo exagerada que era. Ella se giró y vio lo que causó semejante gesto en todos los que la rodeaban: a cierta distancia Draco Malfoy dejaba su equipaje junto a Blaise Zabini, Tracey Davis, las gemelas Carrow y Theodore Nott, cada uno con el semblante serio y altanero, no había risas ni abrazos entre ellos.

Desde la distancia, Nott dirigió su mirada hacia Hermione, no hubo una sonrisa ni un saludo, no hubo siquiera un gesto con la cabeza, sólo una mirada que la castaña comprendió a la perfección. Fue un saludo y una gesto de comprensión que le bastó para sentirse a gusto una vez más, fue complicidad por lo compartido durante una semana, esos silencios que llenaron el vacío de cada uno y les permitió resistir hasta la llegada de las clases. Ella sólo sostuvo su mirada en él, comprendió que no debía siquiera levantar su mano o sonreír, los que estaban a su lado harían demasiadas preguntas y los que rodeaban a Nott seguramente también, ni él ni ella deseaban intromisiones innecesarias en sus vidas.

-No puedo creer que se atrevan a volver- inquirió Ginny.

-¿Por qué no lo harían?- soltó la castaña ganándose miradas de sorpresa de sus tres amigos.

-¿Cómo que por qué? Son mortífagos, no deberían permitirles la entrada- respondió Ron con enojo.

-Sólo Draco recibió oficialmente la marca y fue encontrado inocente por sus circunstancias. Nott se mantuvo oculto de su padre para no tener que hacerlo, Zabini hizo lo mismo, las gemelas Carrow no deberían ser juzgadas por su apellido y creo que tampoco deberían sentir vergüenza por portarlo sino que deberán esforzarse para reivindicarlo- respondió Hermione con su típico tono de sabelotodo.

-Lo que tú digas- musitó Ginny con disgusto.

-Mione tiene razón, ellos no deberían ser juzgados por los crímenes de sus padres… bueno, Draco… no sé… con él tengo mis dudas- Harry apoyó a Hermione para su sorpresa, generalmente no acordaba de inmediato.

-Cuídate Hermione, no dejes que ninguno de ellos se acerque a ti- agregó Ron.

-No te preocupes hermanito, nosotros la cuidaremos bien- agregó Ginny con una sonrisa y un guiño de ojo.

Las palabras de los Weasley la alteraron, ¿quiénes se creían ellos para decidir con quién podía juntarse o no?, ¿acaso creían que no era lo suficientemente capaz de cuidarse sola?, además, no deberían ser tan prejuiciosos, justamente ese comportamiento es el que acarrea todos los males, de un lado o del otro. Se molestó, se enojó y su ceño fruncido y su puño cerrado era clara evidencia de que no permitiría que nadie controle sus movimientos o se atreva a juzgar sus decisiones. Sabía que debía serenarse, de nada serviría explotar como siempre frente a ellos, conocía el resultado, frecuentemente sus amigos le restaban autoridad a sus palabras acusándola de mandona, sabelotodo y orgullosa, esta vez no lo permitiría, esta vez se controlaría.

-Gracias por la preocupación pero sé con quién debo o no relacionarme- su respuesta fue fría y seria al igual que su mirada, no dio lugar a la confrontación iracunda de Ron sino a su sorpresa.

La castaña observó que después de siete años de peleas absurdas y gritos el mejor camino era ese, la anulación del otro por medio de la serenidad y la frialdad. ¿Quién lo hubiera pensado?, ¿será que había estado tan enamorada de Ron que nunca se percató que la mejor manera de llevar adelante esa personalidad tan explosiva era con respuestas medidas, calculadas?, le causó un poco de gracia su descubrimiento, se sentía algo manipuladora, pero otra duda se filtró en su mente, se comenzó a cuestionar los sentimientos hacia el pelirrojo, ¿sería posible que ya no siente lo mismo por Ron?

Harry miró de soslayo a Ron y a Ginny, algo ocurría con su amiga o tal vez no había contado todo lo que le ocurrió durante esas semanas que estuvieron separados, se preguntaba si él era el único que lo notaba. De todos modos, confiaba en la castaña, no habían pasado por tanto para que la suspicacia y la duda fueran a mermar su cariño hacia ella, cuando esté lista, él la escucharía, mientras sólo esperaría y trataría de controlar las reacciones de los Weasley, eran dos con los que tenía que lidiar, Ginny y Ron.

-¡Vamos Hermione!- indicó Ginny.

-Adelántate, yo te sigo- respondió con algo de alegría fingida.

Deseaba que se pierda en la multitud de estudiantes que ingresaban al Expreso, se quedó un segundo viéndola alejarse. Los Weasley se despidieron y enfilaron hacia la Madriguera, Harry se quedó un instante observando a la castaña, se acercó a ella un poco y le habló casi en susurros.

-No has dicho todo Mione y lo entiendo, siempre fuiste muy reservada pero no olvides que somos amigos, tú estuviste siempre para mí, deja que yo esté para ti en algún momento, aunque no puedas ni quieras contarme los detalles, sólo quiero que sepas que puedes contar conmigo-

Las palabras de Harry hicieron que la castaña esbozara una sonrisa mientras mantenía sus ojos cerrados en dirección al suelo, se giró y miró directamente a esos ojos verdes.

-¡Gracias Harry! Tus palabras significan mucho para mí, en serio. Espero que, si algún día llego a necesitar de tu ciega comprensión, puedas brindármela-

Con esas palabras se dieron un afectuoso abrazo fraternal que fue interrumpido por el grito de Ron.

-Debes irte, la paciencia no es una de sus virtudes- ambos se sonrieron

-Antes de marcharme, debo preguntarte algo importante, sé que no debería entrometerme pero…- quedó en silencio unos segundos.

-¡Vamos Harry! Pregunta sin problemas, que yo responda es otro tema- se rió ante su respuesta, esas palabras llamaron la atención del joven por lo escurridizas que sonaron.

-Tú… tú…- suspiró y preguntó- ¿tú sientes algo aún por Ron? Sabes a qué me refiero, algo más que amistad-

La castaña miró hacia un costado, ella se estaba preguntando lo mismo, desde que se habían separado para cada uno atender sus cosas ella comenzó a cambiar, no tenía una respuesta clara lo que significaba que ya no sentía lo mismo, no había crecido en intensidad ese amor adolescente, todo lo contrario, ese sentimiento que creyó tener hacia el pelirrojo mermó abruptamente una vez finalizada la guerra. Para colmo de males, las últimas revelaciones le dieron otras cosas para pensar y Ron pasó a un octavo plano en sus prioridades.

-Mmmm, mira Harry… yo…. yo no sé aún bien lo que siento, no puedo decir que no lo quiero porque sería mentir pero…-

-No tienes que decirme más, sólo te pido que apenas aclares tus sentimientos le digas a Ron, él te ama y merece saber si es correspondido- interrumpió Harry, no quería incomodarla obligándola a explicarse.

-Lo sé… gracias Harry, gracias por todo-

-Somos amigos, no lo olvides- la abrazó una vez más.

Así se despidieron, con una sonrisa cada uno.

La castaña subió al tren, caminó por los compartimentos buscando uno vacío, no deseaba escuchar los acontecimientos del último mes en la Madriguera pero muy a su pesar, los vagones estaban colapsados así que se dirigió junto a Ginny. Al llegar observó que estaba completo, la pelirroja vio el abrazo entre Harry y Hermione y no pudo controlar sus celos por lo que ni se preocupó en guardarle un lugar, ella era así, no había mala intención sólo no podía con su genio. Siguió caminando sin mostrar molestia ni sorpresa, cómo si no se hubiera dado cuenta que Ginny la había hecho a un lado, así siguió hasta ver a Luna, una de las pocas compañeras que decidió volver y cursar su séptimo año. Se alivió por eso, aunque no coincidían en nada, por lo menos era una cara conocida, alguien que sonreía y que no indagaría en ella, se sentó luego de saludarse cálidamente y con sincero afecto.

Los minutos pasaban, Hermione no podía concentrarse en su libro y miraba por la ventana, Luna leía una de sus tantas revistas al revés y sin mirarla comenzó a hablarle.

-Algo cambió en ti Hermione- su voz era casi como la una niña.

-¿Qué dices Luna?- preguntó un tanto nerviosa mientras se acomodaba en su asiento, las palabras de la chica la sorprendieron.

La rubia levantó la vista y la observó con esos enormes ojos penetrantes, le sonrió.

-No eres la misma, eres distinta-

-Todos cambiamos, en especial después de lo que vivimos- debía ser lógica, no podía mentir porque era obvio que no era la misma Hermione pero tampoco reconocería ante la siempre perspicaz Luna lo que ahora sabía, el mejor camino era relativizar sus palabras.

-Sí, es cierto, todos hemos cambiado, hemos crecido- dijo mientras volvía a su lectura dejando a una Hermione un poco más tranquila- pero tú ya no eres la misma- repitió.

La castaña frunció el ceño y bufó, de nada servía negarle a Luna, ella parecía ver más allá y tenía que reconocer que a pesar de estar fuera de sus parámetros, la ravenclaw era inteligente y no la engañaría con facilidad.

-Puede ser- reconoció y Luna simplemente sonrió.

El resto del viaje fue tranquilo, sin mayores intercambios más que el silencio. Al llegar a Hogwarts se sorprendió ver el castillo en perfectas condiciones, hacía tan sólo dos semanas que había estado con sus padres y los restos de la guerra aún se encontraban desperdigados por el lugar y ahora todo estaba impecable. Se dirigió al salón comedor y tomó asiento en su mesa sin siquiera buscar la compañía de alguien, estaba exhausta y agobiada, algo cansada de la gente en general, no se reconocía a sí misma sintiendo tanto fastidio por quienes la rodeaban, eso le generaba un halo de malhumor que no pasaba desapercibido por nadie y ninguno se atrevió a incordiarla más allá de un breve saludo o una sonrisa.

La mesa de los Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw estaba atiborrada de gente, Slytherin no era tan numeroso, un tercio de su alumnado no volvió a Hogwarts y el espacio vacío que eso dejaba se hacía notar. Los nuevos alumnos que el Sombrero Seleccionador iba registrando se acomodaban según el dictamen, misteriosamente, muchos de esos nuevos estudiantes fueron ubicados con las serpientes, parecería que después de tanto detrimento se recuperarían.

Hermione pasó revista por sus profesores, casi todos estaban ahí, la profesora Mcgonagall ocupaba el centro de la mesa, lugar en el que alguna vez había estado Dumbledore. Casi al finalizar la cena una figura apareció cerca de Slughorn y se sentó a su lado, era Snape quien se ubicaba con su típico gesto altivo y su mirada seria hacia el alumnado. La mayoría de los presentes asistieron el año anterior en el que él se había desempeñado como director, esa misma mayoría aún lo consideraba culpable de la muerte de Dumbledore y de varios otros vejámenes. La actual directora pidió la atención de todos apenas se hubo ubicado Snape.

-Estudiantes y profesores, debo pedirles que me atiendan unos minutos. Sé que la gran mayoría ustedes aún no está al tanto de los últimos acontecimientos por lo que me veo en la obligación de hacer una importante aclaración. Es para mí un honor contar con la presencia del profesor Severus Snape, estoy profundamente agradecida de que haya aceptado impartir las clases de Defensa contra las Artes Oscuras- el murmullo comenzó, leve al comienzo pero iba acrecentándose de a poco- nadie mejor que él para preparar a nuestros alumnos en esa área del conocimiento. Muchos no sabrán que fue su valentía y entrega lo que permitió derrotar a Voldemort, protegiendo a Harry Potter desde las sombras y colaborando con la Orden del Fénix- el rostro de Snape mostraba su ira al escuchar los halagos de la directora- así que por favor, les pido que lo recibamos con un aplauso-

La castaña fue la primera en aplaudir, tras ella siguió el resto de su casa porque, de alguna manera, con ese pequeño acto había legitimado lo que Mcgonagall había dicho, ella era una heroína que reconocía la labor de Snape , cosa que no pasaba desapercibido. Sin embargo, el profesor aludido tenía poco interés en ese discurso, aceptó con un simple gesto tanto la bienvenida como los aplausos pero no hizo mucho más.

Antes de regresar al aula, la directora solicitó que tanto Granger como Nott se dirigieran a su oficina, había un pequeño asunto que tratar con ellos. Ambos estudiantes se miraron un segundo y emprendieron el trayecto sin intercambiar sonido alguno.

-Por favor pasen, tomen asiento- ambos se ubicaron en las sillas señaladas- ¿un poco de té?-

Hermione aceptó y recibió una taza de hierbas relajantes, Nott simplemente negó con la cabeza.

-Les pedí venir porque sus circunstancias son particulares. Ambos fueron los mejores alumnos durante sus seis años de cursado habiendo obtenido las calificaciones más altas y, si las circunstancias hubieran sido otras, ambos se hubieran desempeñado como Premios Anuales de sus casas el año pasado- pausó un segundo mientras bebía un poco de té- por eso me tomo el atrevimiento de compensar ese hecho otorgándoles ese reconocimiento este año-

La chica miró el suelo y mordió su labio inferior, dejó su taza en el escritorio frente a ella.

-Lo siento profesora pero debo negarme- interrumpió con amabilidad- agradezco sus palabras y espero me crea cuando le digo que con ellas tengo suficiente, no deseo ser Premio Anual, no corresponde-

Su respuesta causó sorpresa no sólo en Mcgonagall sino en Theodore Nott también. Era sabido por todos que durante los años de cursado de Granger, la chica había trabajado muy duro para llegar a obtener esa responsabilidad y privilegio. Incluso el joven se había sonreído cuando escuchó las palabras de la directora creyendo que la castaña saltaría y la abrazaría por darle lo que con tanto empeño y anhelo había deseado. Se preguntaba qué otras cosas habrían cambiado en ella y si todo era resultado de haber vivido la guerra o si había algo más.

-Señorita Granger, le pido que lo piense, sé que ha sido uno de sus objetivos además de merecerlo-

-No necesito pensarlo, estoy segura de no quererlo, debo rechazar su amable oferta- suspiró y miró hacia el retrato del director Dumbledore que le sonreía con orgullo- mi oportunidad fue el año pasado, este año le corresponde a aquel estudiante que también se ha esforzado y que merece ser Premio Anual. Yo… yo…- suspiró y miró fijamente a la mujer- yo sólo quiero terminar mis estudios con tranquilidad-

-Entiendo- respondió una algo abrumada Mcgonagall- ¿Joven Nott? ¿Usted acepta?-

El chico tenía un gesto imperturbable, no mostraba emoción alguna, ni alegría, ni tristeza, ni asombro ni cansancio.

-Rechazo su ofrecimiento directora, aunque no por los motivos de Granger, simplemente nunca me interesó-

Por alguna razón sintió que debía diferenciarse de la castaña, él nunca daba sus motivos al menos que la situación lo requiriera y era claro que en este momento no era necesario pero, aun así, no quiso que creyeran que sus motivos eran altruistas como los de la chica.

-Debo admitir que me han tomado por sorpresa, en especial usted señorita Granger- se irguió y caminó hacia la ventana- respetaré sus decisiones. Les deseo un buen año escolar y, por favor,- giró para mirarlos con detenimiento- intenten vivir como adolescentes normales en un año normal a pesar de que las circunstancias que han vivido no lo sean- les sonrió cálidamente y los despidió.

-"¿Adolescente normal? ¿Qué es eso? ¿Eso existe? Creo que ni en el mundo muggle existe algo como 'adolescente normal' y, sea lo que eso sea, definitivamente yo no lo soy"- pensó Hermione mientras se despedía y retiraba.

-"¡Cómo si pudiera ser normal! Ser hijo de un mortífago condenado no es normal, esconderte durante un año entero no es normal, ser la cabeza de la familia Nott, aunque soy el único que respira libremente, no es normal"- protestaba en su mente Theodore mientras caminaba.

Una vez en el pasillo ambos tomarían caminos opuestos pero Hermione sintió la necesidad de detener al joven, estaban solos y nadie se enteraría.

-Nott…-el chico se detuvo sin girar tras escucharla- sólo lo diré ahora… gracias, gracias por todo-

Él levantó sus hombros restándole importancia a las palabras de la castaña y siguió su camino, ella no necesitó más, sabía que él era de pocas palabras y que era slytherin hasta la médula, nunca insinuaría un atisbo de sentimentalismo, así que siguió rumbo a la torre de Gryffindor.

En su nuevo despacho como directora, Minerva pensaba en Hermione y todo lo que había acontecido aquella tarde cuando vio cómo los muertos cobraban vida delante de ella. Presenciar la transformación de la señora Granger en Evelyn Eleonora Briana Prince estaba fuera de todo lo que consideraba posible. No había pensado en ella en diecisiete años luego de que Dumbledore notificó que había muerto junto a su pequeña, víctimas de la primera guerra. Sabía que ni siquiera Snape estaba al tanto y Evelyn fue taxativa al respecto, sólo si Hermione decide aceptar su linaje, ella se revelaría ante su único familiar vivo, de lo contrario seguiría oculta. De más está decir que la bruja mayor respetaría esa decisión y que vigilaría a la joven durante todo el año.

Se preguntaba si conocer la verdad traería cambios en el comportamiento de la castaña y en sus relaciones, sabía que era inteligente y que no se subiría al barco del purismo de sangre, sobre todo con lo que ha vivido, pero revelaciones como las que tuvo impactan profundamente y pueden producir tsunamis en el corazón de cualquiera. Pensaba en lo que acababa de ocurrir, rechazó un logro que se merecía a todas luces, expresó que sólo quería estudiar y transitar su séptimo año con tranquilidad, era llamativo pero no se decidía si atribuirlo a que es una Rosier-Prince o a lo vivido durante la guerra.

Realmente este sería un largo año de reconstrucción en diversos aspectos.


Comentarios: Espero les haya gustado, es un capítulo tranquilo en el quise mostrar un poco el escenario en el que se desenvolverá Hermione. ¿Qué piensan de los cambios en sus reacciones? ¿Creen que se debe a que ha madurado o hay algo más? ¿Están de acuerdo con su evolución?

No puedo negar que los Weasley nunca me cayeron del todo bien pero prometo no ser tan mala con ellos, no los dejaré tan mal plantados.

Si pueden dejen sus reviews, alimentan esta historia.

Saludos! =)