El Omega
La mañana comenzaba a caer dejando escapar los rayos del sol a travez de las ventanas rusticas que engalanaban toda la finca. Era un dia normal para todos los habitantes de Mystic Falls por lo que Stefan se había levantado temprano para su practica de Rugby, justamente pasaría por Elena a su casa para irse al instituto no sin antes verificar que su hermano no hubiera hecho algo que los delatara con los fundadores.
Se tomo una ducha breve y se vistió con unos jeans deslavados y una camisa a rayas de color azul turquesa; la misma que le había regalado su novia como aniversario de novios. Se alborotó un poco el cabello e incluso sonrió para si mismo en el espejo pensando que probablemente no había tenido un despertar tranquilo en mucho tiempo; siempre desesperado por sangre o por la posibilidad de cazar una buena presa en el bosque como parte de la nueva dieta "vegetariana" a la que su amiga Lexi lo había sometido como un proceso de "desintoxicación".
-Creo que amanecimos de buenas Stef- Damon se encontraba en el marco de la puerta con su típica sonrisa burlona sosteniendo un vaso de Weaskey como era su costumbre mientras que su hermano rodaba un poco los ojos dirigiéndose a el esperando otro de sus innumerables sarcasmos.
-Y espero que asi siga Damon, no me hagas cambiar de parecer, por cierto necesito que no salgas de la casa, la sheriff Forbes menciono algo relacionado con otro ataque en el bosque- Indicaba el castaño.
-Quiza sea bambi o la mama de Bambi, ¿No te remuerde la conciencia al dejar a un venado sin familia?- Soltaba una risa – Yo pensé que rezabas una plegaria cada que te servían de almuerzo pero veo que no es asi.- El pelinegro de ojos azules daba un trago generoso a su bebida recostándose deliberadamente en la cama cruzando las piernas y adoptando una posición bastante cínica y relajada.
-Adoro tu sentido del humor por la mañana- El castaño vampiro tomaba su mochila de nuevo disponiéndose a salir, pero antes se giró para sonreir como nunca. –Si vas a viajar a Europa tan solo dime que te vas, asi descartare la probabilidad de que tu seas el responsable.
-Fe, confianza, y polvo de hadas, diría una película famosa de Walt Disney.. oye supiste que tiene fijación con las niñas pequeñas?, en serio.. las princesas no pasaban la mayoría de edad- Soltaba una risotada seguido de otro trago de su bebida mientras que su hermano negaba lentamente con la cabeza saliendo del lugar para encontrarse con Elena.
Se quedó un rato pensando en la noche anterior, y la otra anterior a esa, pues desde su regreso de Londres no dejaba de pensar en esa chica de la cual solo una vez escuchó su nombre. Decidió levantarse y caminar recorriendo la casa y a pesar de conocerla de cabo a rabo debía distraerse para no pensar demasiado. Caminó por el recibidor, los pasillos e incluso hizo una inspección en el sótano donde Stefan tenía su reserva de sangre sacando en empaque repleto de liquido escarlata.
-"O" negativo, creo que mi querido hermano no tiene un paladar exquisito como el mio- Sonreía para si mismo destapando la boquilla para introducirla en sus labios y comenzar a succiónar. Tarareaba una cancioncilla mientras se dirigía de nuevo a la biblioteca tratando de hacer memoria sobre aquel encuentro.
-Expulso…- Susurraba de nuevo. -¡Que tonta y estúpida palabra es esa!- Se sentaba en el sillón de nuevo estirando sus pies y continuaba pensando en todo lo sucedido en Manchester. No comprendía la razón por la que Klaus estuviese en Europa a sabiendas que Elena aun se encontraba en Mystic Falls; cada vez sus movimientos se hacían mas extraños e incluso imprecisos, simplemente había algo que no cuadraba.
En ese instante sintió que alguien llamaba a la puerta, por lo que rodando los ojos con algo de fastidio y el deseo ferviente de estar solo acudió a regañadientes a verificar quien era. Al abrir se sorprendió un poco ya que no esperaba esa visita.
-Liz, ¿A que debo el honor de tu visita?, bueno yo creí que seguías digamos en términos coloquiales… cabreada conmigo- La mujer de mediana edad con cabello rubio y corto en forma de cola de pato daba un largo suspiro; acomodaba su cinturón donde tenía sus artefactos de seguridad publica como tranquilizantes, un cartucho de balas e incluso unas de madera se colocaba la mano en la cintura para hablar debidamente.
-Damon no estoy para bromas, algo grave pasó en Mystic Falls-
-Liz, todo lo que pasa en Mystic Falls es grave, eso no es ninguna jodida novedad asi que explicate mejor, ¿Quieres pasar?- Le indicaba el vampiro pelinegro mientras que ella dubitativa entraba en la vivienda con algo de nerviosismo; aún tenía sus reservas con el estilo de vida de los hermanos Salvatore a pesar de tener una hija en casa con la misma condición. Se adentró a la sala de estar donde la chimenea siempre seguía encendida y se sentó algo desesperada por la noticia que tenía que darle.
-Bien, comienza a hablar, ¿Te ofrezco algo?, ¿Ron?, ¿Weaskey?, ¿Merlotte?, ¿Moscatel?, ¿Alguna bebida barata para universitarios?-
-No gracias Damon, esto que tengo que decirte es urgente- Ella lo miraba.
-Pues habla entonces que detesto las novelas de misterio- Indicaba sentándose frente a ella de nuevo con la actitud relajada.
-Ha desaparecido Bonnie Bennet-
-Que?- Se sorprendía el vampiro pelinegro a tal grado de dejar su vaso en la mesa de centro. –De que estas hablando Liz-
-Fue ayer, su madre trató de localizarla pensando que estaría con Elena o con Caroline pero no fue asi, de hecho hoy hable a casa de los Gilbert y Jeremy no mencionó que ella fuera de visita.- Suspiraba. –Afortunadamente el cuerpo que se encontró en el bosque no era de ella sino de Gerald Richmond el empleado de la tienda de abarrotes.
Damon arqueaba una ceja ya que Stefan no le había mencionado nada al respecto, probablemente también desconocía que la chica estaba desaparecida y Elena lo pondría al tanto una vez que se encontraran. Se levantaba para dirigirse alrededor del sillón donde Elizabeth Forbes se encontraba todavía frotándose las manos. Ella ignoraba completamente que la madre fue convertida en vampiro por él mismo, cosa que no le revelaría por razones de seguridad.
-Tu lo has dicho, fue secuestrada no mordida o convertida, creo que no soy del tipo de hombre de las series de CSI para poderte ayudar-
-Damon… porfavor-
-Y por que habría de ayudarte Liz, ¿Acaso no me torturaste en ese calabozo e incluso ibas a matarme?- Se acercaba en dirección a su cuello mientras que ella permanecía inmutada, deseaba no tener miedo pero le resultaba imposible estar en presencia de un chupasangre sin que sus sentidos ligeramente se pusieran de punta. Se tragó su orgullo recordando las anteriores acciones del vampiro y se atrevió a mirarlo.
-Tengo verbena en la sangre, y te lo digo por que es amiga de mi hija, o simplemente por que se trata de una persona-
-Y eso a mi que?- Replicaba él.
-Por que eres el único a quien puedo acudir Damon- Ella se exasperaba.
-Tengo una mejor idea Elizabeth, ¿Por qué no vas con Alaric o con Carol Lovegood para que te ayuden con este asuntito y me dejas en paz?- El bufaba molesto elevando el tono de su voz un poco.
-Por que…-Ella no terminaba la frase meintras que Damon la miraba fijamente.
-Por qué Liz, por que tengo que ayudarte?-
-Por que… confío en ti- En ese instante el vampiro cambiaba su actitud serenándose un poco, pues precisamente había hablado con Stefan sobre aquella cualidad que no se le había otorgado; debía reconocerlo, nadie en aquel pueblo le tenía fe por las acciones del pasado que obviamente no cambiaría, pues detestaba que trataran de modificar su naturaleza.
Se irguió un poco para dirigirse a la mesa de centro donde había depositado el baso para dar otro trago. Suspiró solo un poco volviéndose a sentar en el sillón inclinándose a adelante sonriendo por primera vez.
-Que voy a hacer contigo… amiga-
-Ayudarme con esto seria un buen comienzo- Ella hacía una pausa mientras que volvía a hablar. – Comprende que no es fácil para mi el hecho que Caroline sea… bueno, y tu..- El vampiro pelinegro comprendía a la perfección lo complicado que era tratar el tema, asi que decidió ayudarla un poco indicándole que se silenciara haciendo un gesto con la mano.
-Donde estuvo Bonnie por ultima vez, ¿En su casa?-
-No, solo se que Caroline la vió ayer en la escuela y se despidieron normalmente, incluso Elena llego de visita a la casa esa misma tarde para poder organizar la fiesta sorpresa de Jeremy-
-Solo ellas dos la vieron por ultima vez?- Preguntaba él.
-Los de las tiendas mencionaron que iba a tomar su auto en el supermercado, solo la vieron entrar-
-Muy bien, entonces ya sabemos por donde comenzar, ¿Te apetece pasar el dia conmigo?, ¡Oh vamos! No voy a morderte… o quizá si?- Fruncía el ceño de forma graciosa mientras que la mujer negaba lentamente con la cabeza sonriendo un poco.
-Verbena, ¿Recuerdas?, anda vamos-
Los dos salieron del lugar para abordar la patrulla e investigar sobre la desaparición de la amiga de Elena. Todo se volvía extraño cada vez, pues en verdad consideraba que Bonnie no era precisamente una clave o una pieza importante para llegar a un fin común salvo su condición de Druida. Si hubiesen deseado que uno de ellos trabajara de su lado tan solo debían buscar en otro sitio donde muchos de ellos operaban con la magia oscura como parte de su negociación.
En el camino volvió a recordar las palabras que había escuchado de las personas que llegaron a salvar el dia en el bosque de Manchester, aquellas palabras extrañas que al parecer provocaban algun daño en los seres sobrenaturales. También sintió de nuevo el sabor amargo y alcalino de la solución que aquella hermosa chica le daba a beber para salvarlo; tocando sus labios un poco volvía a su memoria los ojos de color miel y sonrisa perfecta.
-Emilian… - Balbuceaba en voz alta.
-Que?- Preguntaba la sheriff.
-No nada, es que me acordé de un nombre en especial… una chica que conocí hace días- Sonriendo miraba hacia al frente durante el trayecto al supermercado local del pueblo.
-No me digas que es otra de tus conquistas Damon-
-Te equivocas… a esa chica solo la vi una vez y jamás he vuelto saber ada de ella.
-Emilian?-
-No se llama asi, tiene un extraño nombre incluso difícil de pronunciar- Indicaba aun tratando de recordar hasta que por fin se le vino a la cabeza algo en particular.
-Granger, ese era su apellido-
-Te digo algo?, dicen que cuando recuerdas eso en especial es que tienes un interés más alla de lo normal, pero mientras no la uses como cena considero que esta bién- Ella aparcaba la patrulla en el estacionamiento y el vampiro tan solo negaba con la cabeza.
-Claro que no, es solo una chica, ¿Qué puede tener de especial?- Ambos se dirigían a la entrada.
-Lamento que lo tuyo con Elena, bueno… -
-No digas nada, simplemente hay que pasar página no crees?- Alzaba los hombros con indiferencia introduciéndose en el establecimiento. –Liz, yo ire a investigar los pasillos, cualquiera siempre deja un aroma tu encárgate de hacerle preguntas al encargado o a los empleados.-
-Entendido- Ella se fue inmediatamente a hacer la interrogación debida mientras que el vampiro pelinegro acudía a los pasillos sintiendo todavía el aroma de Bonnie rondando en el aire. Acudió al pasillo curiosamente de los artículos femeninos esbozando una sonrisa. –Creo que alguien tiene su periodo- Reia un poco mirando algo en especial que al captor se le había escapado; un colgante de metal con una letra "omega" en tono plateado. Lo tomó sin que nadie se diera cuenta y en seguida acudió al mostador donde la Sheriff estaba haciendo las preguntas de rutina.
-Muchas gracias por tu cooperación Carl-
-De nada, es un placer Liz, salúdame a Caroline cuando la veas- El hombre afroamericano respondía mientras que ella tan solo asentía con la mirada indicándole a Damon que era el momento de retirarse.
Salieron del establecimiento para dirigirse de nuevo a la patrulla y Liz tenía una expresión decepcionada, por lo que el vampiro pelinegro al abordar el vehículo decidió saber lo que pasaba. –No tuviste buena suerte cierto?-
-Solo dijo que vio a Bonnie llegar pero que no recordó nada de lo sucedido, incluso mencionó que no la vió salir Damon- Ella golpeaba un poco el volante del automóvil haciendo que incluso el vampiro se sobresaltara un poco.
-Fue un vampiro, le quitó la memoria al empleado para que no viera como se llevaban a Bonnie seguramente-
-Estas seguro Damon?, quizá solo este desaparecida-
-Desaparecida en el "gran" pueblo de Mystic Falls Liz?- El pelinegro clavaba sus ojos azules en los de la madre de Caroline para mostrar su punto.
-Bueno, supongamos que un vampiro se ha llevado a Bonnie, pero de ser asi hubiera aparecido desangrada en algun lugar, o quizá solo este paranóica que se yo- Ella respiraba frustada aun sin mover el coche del aparcamiento; se pasaba sus manos por su cabello experimentando una vez mas la derrota. –Si es un vampiro creo que de nuevo estamos en peligro, y sabes a lo que me refiero- Lo miró. –Klaus ha vuelto.
-No creo que haya sido el Liz- Respondía el inmediatamente.
-Hablas como si estuvieras completamente seguro- Ella se giraba un poco pues no creía que su amigo vampiro hablara con demasiada certeza.
-Hace unas semanas que lo se, pues yo mismo fui a Londres a terminar con todo esto para que de una vez nos dejara tranquilos- Ella se incorporaba en su asiento deseando escuchar el argumento. –Si, efectivamente, me enfrenté a Klaus pero casi perdia la.. ¡Ja!, vida, bueno eso en un contexto vampirico claro esta- El comenzaba a relatarle la historia de su viaje mientras que arrancaban la patrulla para poder retirarse del lugar, pues no era buena idea ser escuchados por aquel individuo que secuestró a la chica.
En ese momento una silueta masculina los miraba retirarse, miraba fijamente a la patrulla sonriendo descaradamente indicando para si mismo que todo había salido a la perfección. Se recargó en la pared sosteniendo en sus manos una colgante con el grabado de una letra griega "Omega".
-Despues de 1000 años por fin podre hacer el equilibrio que tanto necesita esta naturaleza- Aquel extraño hombre recibía una llamada misma que decidió contestar pues estaba a la espera de nuevas noticias.
-Los hemos encontrado-
-Cuantos son-
-Seis incluyendo a otra que trabajo con Katherine Pierce-
-Ya Veo, entonces solo esperemos el cuarto creciente, sabes que ellos obedecen siempre el llamado del astro, pero tengo a la mas importante, una de las brujas Bennet, asi que no comiencen.. haré el traslado mañana por la mañana- Hacía una pausa. –Si, tiene que ser allá, en Londres.
Colgaba la llamada anotándose por fin un triunfo.
