Disclaimer:No. Tú, yo y el mundo sabemos que los personajes son completamente de S. Meyer y que si no fuese así, yo ya estaría gastando los millones en las Bahamas. Eso sí… el plot de la historia es mío. Así que evita robártelo, si no quieres problemas con la mitad del internet. ;)

Summary:Hemos pasado de ser perfectos, a no ser nada. Yo lo tenía todo, hasta que ella apareció. Hasta que yo me perdí. Hasta que decidí engañar todo lo que alguna vez conocí por un segundo con ella. Éste soy yo, destruyendo mi matrimonio, mi familia y mi vida. Soy Edward Cullen, y ésta es mi historia.


2.- Capítulo

"Let us disagree, cause wrong was made for you to be" Agnes Obel

Coming Undone

By Mommy's Bad Girl

Mayo, 2009

—Sr. Cullen…— Su boca es obscenamente roja.

—… entonces el caso Weber/Newton…— ¿De dónde sacaba su ropa?, ¿De un basurero?

—… me pidió que le dijera que…— Su voz es desagradablemente suave.

—… la cena a la que tiene que... — No la soporto.

—… su cita con el…— No puedo ni verla.

—¿Algo más que se le ofrezca, señor? — Pregunta y yo niego con la cabeza.

Es tan intolerante. Es más, no sé ni por qué sigue trabajando aquí.

La odio.

Ella es toda mi anti-tesis. Es desordenada, sucia, habladora, terca.

Es desesperante.

Éste último mes había venido a la oficina con los atuendos más estrafalarios que hubiese visto jamás. Tuve que recordarle las políticas de la oficina por milésima vez.

No era nada como mi esposa.

No la soportaba…

Solo… no.

No podía ni verla.

—¿Señorita Swan? — Pregunto antes de que salga de la oficina. Me pregunto si se dará cuenta de mi cara de asco cada vez que me veo en la desagradable necesidad de hablarle.

O sea, cinco días a la semana. Cada veinte minutos durante diez horas.

Mierda.

—¿Sí, Sr. Cullen? — Contesta ella y siento la bilis subiendo por mi garganta al escuchar su voz tan llena de… apatía.

—Le pediré de favor que ya no use esa clase de perfume. Llena el ambiente de un olor bastante desagradable y no me gusta que MI oficina huela así— Contesto con una cara seria y puedo ver su cara cambiando de color. Rojo claro, magenta, color vino, rojo claro otra vez.

Su labio comienza a temblar.

Sonrío, satisfecho. Su olor, al igual que ella, me dan nauseas.

La odio.

Antes de que pueda contestarme algo, tomo el teléfono y marco el número de mi esposa.

Solo me doy cuenta de que se ha ido cuando el sonido de la puerta hace eco en mi oficina.

—No puedo creer que le hayas dicho eso, pobre chica— Mi esposa niega con la cabeza, desaprobatoriamente, pero una sonrisa se pinta en sus perfectos labios rosas y deja ver sus perfectos dientes blancos.

—Se lo merece, amor— Contesto. Tomo un poco de vino de mi copa y sonrío cuando veo la cara de mi esposa.

—Eres malo— Dice ella y yo dejo la copa en la mesa. En un movimiento lento me pongo encima de ella y tomo sus muñecas, poniéndolas encima de su cabeza.

—¿Qué tan malo? — Murmuro, juguetón. Ella es hermosa. Su pelo largo derramado sobre los sillones blancos. Sus hermosos ojos de color verde.

La amo.

Ella es perfecta. Es todo lo que jamás desee y siempre quise tener.

—Muy, muy malo— Y me besa, y hasta su boca sabe perfecta. Coco y vainilla.

La mano que tengo libre acaricia y se desliza por debajo de su vestido blanco, encontrando piel.

Piel suave y tersa. Piel húmeda. Piel perfecta. Piel hermosa.

—En ese caso, déjame demostrarte qué tan bueno puedo ser— Susurro y un gemido increíblemente celestial es su única respuesta.

Isabella Swan jamás podría llegar a ésta clase de excelencia.

Ni siquiera aunque volviera a nacer.

Ni siquiera si yo mismo intentaba perfeccionarla.


Perfectward ataca otra vez. Turinturinturin.

¿Nos vemos... en 24 horas?

Las amo.

¿Opiniones?

"Que el cielo me impida hacer aquello que no quiera"

Mommy's Bad Girl